domingo, 27 de enero de 2013

Pablo Escobar en La Maya

Por estos días Pablo Escobar ha reinado en cada casa de este municipio de más de 90 mil habitantes, ningún programador lo colocó en su parrilla, el bandido llegó con su historial y plantó bandera
 Por: Rogelio Ramos Domínguez (Escritor y periodista)

"No tengo nada que ver hoy", dice una joven de Songo -  La Maya con un pirsin visible a 20 metros y su Iphone en la mano izquierda, debe estudiar en la universidad, la facha entre el emo   y el metalero más fuerte muestra una hibridez adolescente retadora, la muchacha da su disco extraíble de un terabytes al vendedor de discos y le dice que regresa más tarde. Es fácil saber lo que pasará, como por arte de magia el muchacho por más o menos 30 pesos le dará a la del pirsin una cantidad de material que no podrá ver ni con una semana entera pegada a su televisor.
 
Entre los materiales a ver, podría citar series, de seguro,  muy populares aquí como:  El Capo, Pablo Escobar, La Ruta Blanca, La Reina del sur, Espartaco, 24 horas,  Héroes, El barco y un significativo etcétera. Muy pocas de estas series se han visto en la televisión cubana, sin embargo,  ahí están en las memorias de emos y frikies, carpinteros, maestros, médicos, sonámbulos, plomeros  y campesinos. Cada uno en su tarde, en su poltrona o taburete, bajando al alma estos artilugios audiovisuales modernos.

 
La velocidad con que llegan los materiales a esta parte del mundo, "desconectada", dicen algunos; sorprende, filmes estrenados la semana anterior son vistos en pocas horas por nacionales impávidos quienes rematan el ejemplar en mercados muy enrevesados y luego salen a comentar, no ya el filme sino los premios y el futuro de ellos.

 
Ciertamente lo que salta no siempre es la calidad, directores añosos o tremendos como Lars Von Trier puede que no estén en  las competencias de los eternos consumidores , pero las películas de mucha acción y tiroteo sí que pululan en estos televisores chinos que en el Caribe ¨alumbran¨ las salas y habitaciones de casa.

 
Hago el recuento solo para llamar la atención sobre el fenómeno, sé que cada lector vendrá con su agenda y aquello de que; para gusto colores y tal y tal, pero insisto en que hay estética  mal y buen gusto y series malísimas muy vistas en todas partes, eso nos ha tocado vivir.

 
Por estos días Pablo Escobar ha reinado en cada casa de este municipio de más de 90 mil habitantes, ningún programador lo colocó en su parrilla, el bandido llegó con su historial y plantó bandera sin que lo invitara nadie de manera oficial. Sin dudas los medios tenemos que apretar las tuercas  y no dormirnos en Santa María del porvenir.

viernes, 18 de enero de 2013

Asesinato masivo de libros en Cuba

Montañas de libros inician el camino de la pulpa. 


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 
Con dolor acudimos a las ruinas donde reposan libros claves para entender la nación y la universalidad que nos atraviesa. Alguien habló de la resurrección de un viejo amigo, escritor por más señas, y ya difunto por cierto, que junto a montañas de clásicos inicia el camino de la pulpa. Nuestro amigo llamaría al hecho: “genocidio ilustrado”.
“Memoria sobre la vagancia en Cuba”, de José Antonio Saco fue una de las rarezas encontradas.
Tener “Memoria sobre la vagancia en Cuba”, del eximio José Antonio Saco o “Cuba 1900-1928: la república dividida contra sí misma”, de Joel James, llamaron mi atención, e inmediatamente me sugestionaron a cargar con ellos, a pesar de burlescas valoraciones, realizadas por gente de ocasión, no acostumbrada a observar intelectuales en vertederos de libros.
"Cuba 1900-1928: la república dividida contra sí misma”, de Joel James,  otra de las obras para materias primas .

Obras de la Colección Huracán, Casa de las Américas, Editorial Nacional de Cuba, Letras Cubanas, Gente Nueva, Ediciones Unión, Contemporáneos, Ciencias Sociales, Editora Abril y Editorial Oriente, entre muchas otras, son cadáveres que inician el recorrido a la pulpa para torunda y no regresarán nunca a bibliotecas y librerías cubanas.

Un docto en la materia dice que se trata de una directiva.  Nadie está autorizado a tener en venta libros mal conservados, precisa.  Tampoco las sedes de Minerva, en cualquier lugar de este archipiélago, pueden permitirse el lujo de atesorar ancianos, o mejor, rarezas bibliográficas, de esas que sólo pueden encontrarse una vez en la vida.

Desconcertado acudo diariamente a bibliotecas y librerías del lugar donde resido, con la esperanza de llevarme a casa alguna novedad editorial, que libreras y bibliotecarias temerosas obsequian, conociendo la utilidad que tendrán, al pasar a mis colecciones personales. 

“Genocidio ilustrado” es la mejor metáfora para caracterizar un proceso, y en eso estoy de acuerdo con mi amigo difunto, pues en más de cuarenta años no había visto nada parecido. Alguien se ha vuelto loco, o sencillamente se trata de un acto de limpieza de un pasado, que inició con la Campaña de Alfabetización y la publicación del memorable Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Hoy he visto muchos Quijotes rumbo a la pulpa y he llorado.
Ediciones príncipes de La expresión americana y  Paradiso podían verse en materia prima.
¿Qué dirá un editor como Ambrosio Fornet de esta locura? ¿Qué dirá Roberto Fernández Retamar si encuentra "Para el perfil definitivo del hombre" en un basurero de materia prima? ¿Qué dirá Lezama si desde su tumba observa adonde van a parar ediciones príncipes de "La expresión americana", "La cantidad hechizada" o "Paradiso"?
¿Qué dirá Roberto Fernández Retamar si encuentra Para el perfil definitivo del hombre en un basurero de materia prima?
Ningún argumento, por muy lógico que parezca, puede convencerme de un desatino sin paralelo en la historia de la Cultura Cubana. ¿Por qué no conservar y proteger esas obras para generaciones futuras? ¿Por qué no ponerlas al alcance de escuelas en las diferentes enseñanzas? ¿Por qué no venderlas a bajo precio como última alternativa? Dios mío, ¿qué hacer para evitar el asesinato masivo que ya pasa a la memoria como un “Genocidio ilustrado?”. 

jueves, 3 de enero de 2013

El fin de año que vio el cubano de a pie


Abuelo sentado en su vieja butaca quiere salud para llegar a los cien años.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

La ciudad yace bajo el humo. En cada esquina, un hoyo. Brazas. La vara gira de mano en mano. Rones. Músicas. El cochino asado nos invade. Ningún sitio escapa a su olor, a ese encanto.

Unos viejos aparecen, como en un cuadro renacentista, mucha luz en torno a ellos. Observan todo, pero el asado reclama sus valoraciones. “Salud es lo que nos hace falta. Lo otro se consigue sobre el camino”. “Sin salud nada es posible”. Frases como esas las escuché muchas veces cuando el reloj marcaba las 12 de la noche, y el 2013 abría los brazos.  

Cené el asado, no como otros años, esta vez lasquearon sus esencias para que grasas corrosivas no tocaran hígado y arterias. Las verduras se encargaron de metabolizarla.  Nada de licores.

Aprecié otra historia, nunca antes la había experimentado, pude evaluar el disfrute del otro, sea cercano o desconocido. Algo misterioso lo toca. El yo íntimo asoma, deja ver heridas, esperanzas. El cubano se metamorfosea, adquiere colores; ese condimento lo da la fiesta de fin de año, una de las que ha resistido el tiempo asediada por las limitaciones materiales.

Familias sin lazos de afectos se sentaron a la mesa, olvidaron y comprendieron el sabor de la palabra. Un nuevo despertar parece anunciarse para los nacidos en esta isla.  Saben que son momentos de unirse, saltar rencores, pensarse mejor e inventarse el futuro, pidiendo a esa Virgen Milagrosa del Cobre mucha salud, para no quedar en el camino de la subsistencia y salvar las reservas de fe que aún nos queda. 


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Aviso a los lectores de Caracol de agua

Este blog admite juicios diferentes, discrepancias, pero no insultos y ofensas personales, ni comentarios anónimos. Revise su comentario antes de ponerlo, comparta su identidad y debatiremos eternamente sobre lo que usted desee. Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables éticos por su contenido.