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sábado, 26 de mayo de 2018

Convergencia: Gira nacional de Eduardo Sosa y Pepe Ordaz



Eduardo Sosa junto a Olga Tañón (Foto inédita, primera vez que se hace pública. Cortesía de Rogelio Ramos)
Por Rogelio Ramos. (Editor del blog Cuba tiene y Songo la Maya alternativa)

Trova de todos los tiempos entre dos cantores de altura, desde Sindo Garay  a los protagonistas:  Pepe Ordás y Eduardo Sosa . Los trovadores estarán de gira por casi todo el país desde el 14 de junio al 5 de julio para dar a conocer el fonograma Convergencia, según anunció el Centro nacional de música popular en su sitio web. 
Convergencia es el nombre del disco de Eduardo Sosa y Pepe Ordás y contiene el clásico de Bienvenido Julián Gutiérrez y Marcelino Guerra; A mí me gusta compay, El son de Contramaestre y Santa María de las canciones, todas de Sosa; se incluyen además en el CD Son para ti, Sara Mondongo y Monte adentro, de Ordás, y clásicos que no rellenan, sino dan altura al fonograma.  
En el CD Convergencia se hacen muy amables versiones de Reclamo místico y La cocainómana, de Miguel Matamoros; Lo que es un beso, de Sindo Garay; Flor de ausencia, de Julio Brito, y como perla se deja para el final, a modo de bonus track, ese ya clásico de Pedro Luis Ferrer titulado Si no fuera por ti.
Durante la gira que será, según Eduardo Sosa,  en sitios donde la trova es esencia, se podrán escuchar otras obras de ambos autores: Pepe Ordás es dueño de un repertorio fundamental en la canción cubana. No olvidemos que títulos como Alex, que diera a conocer Donato Poveda resuena en la memoria de muchos amantes de la canción cubana contemporánea y Sosa cuenta con cinco fonogramas y colaboraciones con Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Ana Belén, Raúl Torres , Manolito Siomonet y otras figuras. Eduardo Sosa fue uno de los primeros nacionales fichados para la multinacional EMI. En la actualidad es una de las voces principales de la canción cubana.

Adjuntamos el cronograma de la gira publicado por el Centro nacional de la música popular
Del 14 de Junio al 5 de Julio / 2018
Jueves 14: Traslado para Guantánamo
Viernes 15: Concierto en la AHS
Sábado 16: Concierto en Baracoa / Hora: 1pm / Frente a la Iglesia
Domingo 17: Traslado y Descanso en Santiago de Cuba
Lunes 18: Concierto en Museo de Música / Hora:4pm
Martes 19: Traslado y Concierto en Contramaestre / AHS / Hora:4pm / Hospedaje en Granma
Miércoles 20: Concierto en la UNEAC
Jueves 21: Traslado y Concierto en el Callejón de los Milagros. Holguín
Viernes 22: Traslado y Concierto en la AHS. Las Tunas
Sábado 23: Traslado y Concierto en Camaguey. Camaguey
Domingo 24: Traslado y Concierto en la UNEAC. Ciego de Ávila
Lunes 25: Descanso en Ciego de Ávila
Martes 26: Concierto en Morón en la Fundación Guillén / Hora:4pm
Miércoles 27: Traslado y Concierto en la UNEAC. Ciego de Ávila
Jueves 28: Traslado y Concierto en el Centro Benny Moré. Cienfuegos
Viernes 29: Traslado y Concierto en la Margarita Cazalla. Santa Clara
Sábado 30: Traslado y Concierto en la Sala de Concierto. Matanzas
Domingo 1/Julio: Regreso a La Habana
Lunes 2: Concierto en la Habana en la Casa del Alba
Martes 3: Traslado y Concierto en la Peña de Yamila Díaz. Pinar del Río
Miércoles 4: Concierto en el Teatro Mella/La Habana
Jueves 5: Regreso para La Habana

miércoles, 24 de enero de 2018

El gordo me robo el café

Eduard Encina el 19 de mayo de 2016, deposita ofrenda floral ante Obelisco a José Martí en Remanganaguas. Fot. Arnoldo Fernández.
Por Rogelio Ramos Domínguez (Poeta y periodista)

Eduard Encina no creó el Café Bonaparte, ni siquiera estuvo entre los primeros soñadores quienes en el Instituto superior pedagógico decidimos darle forma a la criatura, Eduard ni siquiera era gordo,  ni tenía tantos libros, ni era un tipo reconocido en toda la isla. Era solo Eduard y así le dejamos entrar a aquella aventura.

Café Bonaparte lógicamente nace del poema de Fayad Jamiz, y lo hicimos posible en medio del hambre rotunda, eran los años 90: sopas de arroz, arroz dulce, naranjas, rones intraducibles, muchachas hermosas quienes arriesgaban sus 20 años en medio de la tanta oscuridad y Eduard, comenzó a aparecer en todas partes.

No olvido jamás una tarde en la que Eduard, que ya dije era solo un muchacho, fue a decirle a todo el que pudo que no había entendido uno de mis cuentos, nos reímos juntos dos tardes después, y luego se puso más serio y salió triunfante en un concurso de la Facultad de Humanidades al que yo había enviado quizás mi mejor historia de la época.

Luego nos fuimos a la vida, yo dejé hasta hoy de concursar, no por rebeldía, ni sé por qué y Eduard Encina siguió escribiendo el verso y supe entonces que  el Café Bonaparte, seguía vivo en Contramaestre, que colgaba  ahí el ahorcado, y lo iban a ver los políticos de cartón, las mujeres que guardan las llaves de la noche.

El Café dejó entonces de ser una ilusión del pasado temible y se alzó con un nombre en el país y el país lanzó su mirada al Café, a Contramaestre, a Eduard Encina, que ya no era un tipo solo, al contrario, tuvo  en su tierra amigos, seguidores, detractores y mucha poesía.

No sentí celo alguno, al contrario, la infusión que logramos armar Luis Fong y yo en el pedagógico Frank País, que fuera a ratos muy amargo retomó vuelo. Pude ir a Contramaestre alguna vez y me encontré con jóvenes poetas, amigos de muchos años y hablaban apasionadamente del Café Bonaparte.

Podrían haberlo llamado de cualquier modo,  igual iba a sonar, igual iba a ser la obra del Gordo Encina, de ese poeta, que tuvo bien plantados amigos y enemigos, y supo, al fin, hacer el verso donde morían naranjas y algunos auguraban nicho humilde.

Por eso no queda otra cosa que agradecer a Eduard Encina, a todos los que retomaron aquellas tertulias  y las colocaron  desde el fondo  del país, en el corazón de tanta gente.

Solo una cosa más;  cuando la muerte rondaba a Eduard Encina, Eduardo Sosa y yo trepamos las escaleras del hospital. Abajo acompañaban  poetas de cualquier rincón de la isla, Reynaldo García Blanco, Yunier Riquenes, ahí su esposa, el Puro que es inseparable, lo conocemos: Cuando subimos y Alfredo Ballesteros nos guió hacia el Gordo, cuando pude verlo atravesado por el dolor, sostenido por aquellos tubos de aire, Eduard me dijo: ¨El Café Bonaparte tiene que seguir¨. Lloré. Le di un beso y bajé las escaleras con ese pensamiento fijo en la cabeza, entre ese poeta y nosotros queda el deseo de hacer, ya no solo verso, sino hacer la vida de estos pueblos que algunos desean borrar de cualquier mapa.

Eduard supo siempre que la provincia  puede ser el verso, y la unió en ese  Café que fue mío pero que él hizo suyo, de sus amigos, de los poetas. No me queda más  remedio que reconocerlo, El Gordo me robó el Café  o quizá tomó lo que fuera suyo desde el surgimiento, debe ser por eso que sostuvo mi mano en los finales para decírmelo. ¨El Café Bonaparte, tiene que seguir¨. Hermano,  estés donde estés, cuenta conmigo.

viernes, 20 de enero de 2017

“Cabalgando con Fidel fue un pie forzado a mi obra”



Raúl Torres.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com (Todas las fotos fueron tomadas por mi lente personal). 

A las siete de la tarde de este jueves, la plaza Orlando Pantoja Tamayo de Contramaestre  fue sacudida por una caballería;  dicen que allí estaban Camilo Cienfuegos y José Martí; que se vio un caballo sin jinete, reservado para uno de los inmortales de la historia.
Eduardo Sosa.
Un cántico de Patria nos tomó como pueblo. Entramos a la noche con un candil de nieve para cobijarnos. Eran Raúl Torres, Eduardo Sosa, Luna Manzanares,  Anne Garcés y la Orquesta Sinfónica Juvenil bajo la dirección del maestro Enrique Pérez Mesa, que compartían su música con el pueblo de esta joven ciudad del oriente cubano.
Luna Manzanares.
El trovador Raúl Torres apreció la buena energía que fluye en la gente de aquí y dijo palabras memorables que fijaron un antes para él y un después: “Me ha maravillado Contramaestre;  aunque ya Sosa me lo había advertido. Estoy seguro que volveré a esta ciudad muy pronto”.
Anne Garcés.
Eduardo Sosa desgranó sones y la  plaza se elevó; niños aplaudían, abuelos, el pueblo todo en pie; delirio cálido. “A mi me gusta compay” fue apoteósico, por momentos, el pueblo solo la cantaba. Alegría, mucha alegría. Sosa tomó a “Yolanda” de Pablo Milanés y la puso allí; la gente respondió y la canción se fue a volar los corazones. El coro popular alcanzó dimensiones inimaginables.
Enrique Pérez Mesa.
Raúl Torres sacó el Candil de nieve y la noche se pintó de poesía; quiso escuchar al pueblo  y los guió desde lo alto; el canto subió tanto que el trovador vivió el disfrute de los aplausos repetidos; la ovación sincera, y verlos a todos en pie, tomados de las manos, diciendo a voz de corazón aquellos versos  de Candil…

Torres estrenó canciones como Facebook, donde habla de los cubanos que ya no viven en la isla, pero que son amigos, hermanos, compañeros de estudio, personas que construyeron una vida a nuestro lado y merecen todo nuestro respeto y amor, porque al final, somos hijos de una misma Patria. 

Habló de la interrogante que le hice durante la conferencia de prensa en la tarde, donde le pregunté que si "Cabalgando con Fidel", era una canción que ya estaba en su mente antes de la muerte, o si había tomado cuerpo al momento del fallecimiento del Líder. De nuevo, ante toda la plaza, repitió las palabras que compartiera con este bloguero: “Imagina un repentista y ya tienes mi respuesta”.  Así supimos que fue una especie de pie forzado a su musa, una necesidad espiritual que lo convocó a escribir versos, devenidos himnos del pueblo cubano, pues hasta los niños más pequeños los entonan de una manera muy especial.
Pueblo de Contramaestre entona a coro Cabalgando con Fidel.
En el cierre se unieron Raúl Torres, Eduardo Sosa, Luna Manzanares,  Anne Garcés y la Sinfónica Juvenil. Sonaron los acordes esperados, el himno allí, a la vista de todos en los labios de sus creadores; entonces el caballo se hizo luz y todos vieron a Fidel Castro cabalgar junto a Camilo y Martí. La plaza completa en pie; todos a coro decían ese verso: “hombre, los agradecidos te acompañan, aprendimos a saberte eterno…”; había lágrimas, derroche de pasiones. Todo era luz, energía. Un artista plástico subió a escena y regaló uno de sus cuadros a los músicos, para que no olvidaran la noche del jueves 19 de enero de 2017, en un pueblo que siempre tuvo a Fidel cerca y hará todo para no olvidarlo.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Un simple muchacho con una guitarra

Aquí va una entrevista realizada a la orilla de la Carretera central de Cuba. Escuchar en el siguiente enlace: Un simple muchacho con una guitarra
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

Ramón David anda por la ciudad donde vivo, aquí en Contramaestre, con una guitarra al hombro, construye pretextos para ponerla a sonar al compás de sus canciones. No falta el trago de ron cubano, la lectura de poemas, en fin, lo humano y lo divino que nos permite llevar la vida adelante con sus durezas y alegrías.

Ramón estuvo en La Habana un buen tiempo, razones personales lo llevaron a la capital de todos los cubanos, pero gracias a su arte pudo participar en conciertos programados por el Centro Pablo, y cantar junto a consagrados de la trova como Eduardo Sosa Laurencio.

Con este joven de mirada aguileña, y rostro bronceado por el sol de oriente, el blog Caracol de agua conversó en exclusiva para todos sus amigos del mundo.

Aquí va una entrevista realizada a la orilla de la Carretera central de Cuba, en una librería, considerada por  algunos, farándula del mundillo intelectual de los que montamos rocinantes  y hacemos de un libro o una canción un suceso que puede cambiar la vida de la gente.
Escuchar en el siguiente enlace: Un simple muchacho con una guitarra

lunes, 4 de febrero de 2013

Buen arte de Eduardo Sosa en centenario de Contramaestre nos hace mejores personas

Hoy a las tres de la tarde Sosa estará en el Café con cuerdas.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

El buen arte siempre hace mejor a las personas. La noche del 3 de febrero pude corroborar este supuesto ampliamente. Eduardo Sosa Laurencio, trovador nacido en Tumba Siete, municipio Segundo Frente, aquí en Santiago de Cuba, pero con una probada hoja de vida sembró de sones, boleros, y baladas el espíritu.

En la Casa del Joven Creador, los seguidores de su música fuimos convocados desde bien temprano. A todos nos preocupaba la conspiración reinante en la ciudad, pues en la plaza Orlando Pantoja, se presentaba una orquesta de gran convocatoria popular, y no veíamos aparecer el público.

Si embargo, la voz del presentador por excelencia de las  figuras de la música cubana en Contramaestre, Francisco Miranda Tasé, nos acercó brevemente a la vida de Sosa Laurencio. Luego lo invitó al escenario y todo se llenó de buena energía.

El comienzo no podía ser otro que el Son a Contramaestre, que fue ovacionado por el público.  Luego siguió Retoño del monte. Entre un número y otro conversó con nuestra gente, amigos del pasado que compartimos junto a él, el componente agrícola en la Fidel Doménech, cuando estudiábamos en la universidad, recogiendo naranjas, o las veces que pasó por aquí en sus tiempos de adolescente, y joven, y los temores que siempre le deparaba el puente de la Carretera Central.

La noche fue propicia para versionar boleros clásicos de la cancionística cubana, pero también, un momento especial, donde se dieron cita la poesía y la canción. Esas razones unieron en escenario al poeta Eduard Encina y Eduardo Sosa, y se produjo un mano a mano, teniendo como pie forzado a José Martí. Encina leyó un poema titulado Playita de Cajobabo, y Sosa le respondió con una selección de Versos Sencillos del Apóstol.

No sentimos el tiempo, pues Sosa se encargó de hacernos la noche distinta, quizás por ese aserto martiano que dice “sólo el amor ve”. Sus canciones entraron en cada uno de los asistentes y fuimos transportados a un estado de delirio. Coreamos todas sus canciones, aunque algunas como A mi me gusta compay nos llevaron al paraíso. 

En el cierre, el público ovacionó a Sosa durante varios minutos y tuvo que reiterar el Son a Contramaestre, que fue cantado y aplaudido por todos. En lo personal,  fue una inyección de espíritu ante la mala música que nos invade. No pude evitar decirlo a todos, incluso a él. La descarga de Eduardo Sosa con sus invitados y amigos, aquí en Contramaestre, confirma que el buen arte sirve para hacer mejor las cosas, trabajar con mayor creatividad y ser mejores personas.

sábado, 2 de febrero de 2013

Contramaestre ya está en centenario


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Contramaestre arriba este 5 de febrero a su centenario y muchas son las formas de honrar su cumpleaños. El trovador Eduardo Sosa compuso e interpretó el Son a Contramaestre (Clic en el enlace para escuchar canción) que ha recorrido Cuba y el mundo.

El domingo 3, Sosa presentará un concierto especial, a las 9 de la noche,  por el centenario de Contramaestre, en la Casa del Joven Creador. Al mismo están invitados varios  trovadores noveles. 

 El lunes 4, Sosa será invitado especial de la peña Café con cuerdas, que conduce el escritor Eduard Encina, y se celebrará a las cinco de la tarde, en nuestra ciudad.

Como parte de las celebraciones,  el 4 de febrero, a las 9:30 pm,  se desarrollará la gala Abrazando la ciudad, en la plaza Orlando Pantoja Tamayo, con dirección de Guille Martínez y patrocinada por la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

lunes, 2 de noviembre de 2009

Contramaestre, la felicidad y la adolescencia

Por Rogelio Ramos. (Poeta y periodista de Songo La Maya)

Cada vez que vuelvo a Contramaestre siento el temblor de quien ha llegado al sitio donde fue feliz. Debe ser porque ese terruño me acogió como a muchos otros nacidos en Santiago de Cuba, el municipio quiero decir, que estudiábamos allí, en la tierra del cítrico. Sucedió en los ochenta, éramos tiernos e inocentes y respirábamos la energía de quien con sólo dieciséis años se va a la beca*.

En ese tiempo, y a mi me parece que éramos perfectos, mis mayores cantaban junto a Augusto Enríquez una canción que me parecía rara, y que hablaba de un hombre que se abría el pecho con una estrella y se leía por dentro.

Fue ese el tiempo en que Silvio** grabó más, y los universitarios, sobre todo, se bebían fonogramas como: Oh Melancolía, Causas y Azahares o Tríptico; los Van Van nos enseñaban a bailar el Buey cansao y Leonardo Padura daba a conocer su Fiebre de Caballo.

Con todo eso nos fuimos a las becas, y Contramaestre era un sitio bello, una inmensa naranja donde íbamos, a mi me pasó, a conocer el amor y dejar entre las ramas de los arbustos la tan retenida inocencia.

Fue en Contramaestre donde tuve mis primeras lecturas, ya no las simples lecturas de un mortal que sabe tiene que conocer a Oparin, Mendeleiev o Darwin para aprobar, sino las lecturas que van más allá del doce grado.

Hay nombres que se mezclan con esos recuerdos: Baire, Maffo***, Laguna Blanca, Bungos. Ese último vocablo, lo he buscado en mil partes y no sale a la luz su significado, sin embargo ante mis ojos significa una indetenible cantidad de edificios blancos que le nacen en el mismo centro a los naranjales. Allí, en medio de ese verde fue donde estudié por tres años el preuniversitario.

Siempre que recuerdo ese tiempo no puedo dejar de sentirlo como uno de los más intensos de mi vida. No sé si tiene que ver con los 80, con el primer amor, los libros o las canciones de Silvio que también comencé a escuchar allí.

Por eso cuando oí el Son a Contramaestre, que escribió mi amigo Eduardo Sosa, por cierto, inspirado en una joven de Maffo cuyo nombre no logro recordar, sólo pude sentir el mismo estremecimiento de que hablé al principio. El temblor de quien siente llegó al sitio donde fue feliz.

___________________________

*Beca: escuela interna en Cuba, donde se realiza el preuniversitario, y en algunas zonas rurales, la secundaria básica.

**Silvio Rogríguez: trovador cubano.

**Zonas pertenecientes al municipio Contramaestre.


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