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sábado, 1 de julio de 2017

Soy un mambí incómodo, irredento


Peleo, sufro y me desgasto por la vida que quisiera para mí y los míos, desde aquí. Será “la utopía de las utopías” para algunos. O un sueño estúpido. Pero es el mío.

Por Luis Alberto García (Cuba) 

Soy un mambí incómodo. Insurrecto. Siempre irredento. Los que me quieren mucho, los que me quieren menos, los que me aborrecen y hasta los que no confían en mí, saben que acierto y yerro, siempre por convicción y no por compulsión. Es lo que hace que a diario ponga la cabeza en la almohada sin arrugas internas.

Si opino acerca de tantas cosas vitales y banales, y comparto aquellas que me mueven el piso en las escasas ocasiones en que consigo planear por Facebook, no quiero ni puedo ahora dejar de decir lo que pienso, sin presiones ni sugerencias y a mi manera, acerca de la obra protagonizada por el actual presidente estadounidense en un teatro de La Florida hace varios días:

No me gustó la locación, ni el nombre de la sala, ni el casting, ni la figuración, ni el contenido del libreto, ni la dramaturgia, ni las actuaciones, ni la labor de los asesores históricos (imagino que los hubo), ni la escenografía, ni la música. Los departamentos de vestuario y maquillaje funcionaron bien.

Se me antoja desde todo punto de vista, imposible, prestarle atención a un grupo de cubanos que asegura querer lo mejor para su gente y que pretenda hacerlo bajo una bandera y un himno que no son los de su país de origen. Está raro eso. Muy raro. No va conmigo. Hiede a anexionismo a 90 millas de distancia.

Si ese mismo grupo aplaude de manera harto entusiasta que a su gente la sigan hostigando y tratando de rendir por hambre y más miseria, automáticamente no comulgo con él. Y conmigo, una inmensa mayoría que en este archipiélago hemos pasado las verdes, las maduras y las podridas. De igual manera, me consta que hay cientos de miles de compatriotas diseminados por todo el mundo, que quieren que terminen la asfixia y el cerco a sus iguales, que dura ya varias décadas.

Que el grupo de actores y extras en aquel “motivito”, además, vitoree la vuelta a la larga noche de bravuconerías y ukases imperiales de Goliat contra David, asusta y lo descalifica por completo en sus esperanzas de incidir en la vida futura de su pueblo. Los pueblos tienen memoria de elefante. Y el odio es mala hierba.

Las cosas iban. Lentas, pero iban. Obama y Raúl respetando y, sobretodo, respetándose, lo consiguieron para bien de dos naciones, de dos pueblos. Pudiera decir que hasta para bien del continente. Más aun, de la Patagonia hasta Alaska.

Ahora nos regresaron al stop motion. Al dominó trancado con los dos equipos llenos de fichas gordas. Porque si Goliat se pone guapo, por muy grande que sea, David no come miedo. Como siempre ha sido.

Hay muchas cosas buenas que me emocionan de mi tierra. Y otras muchas no me agradan del país actual que habito. Peleo, sufro y me desgasto por la vida que quisiera para mí y los míos, desde aquí. Será “la utopía de las utopías” para algunos. O un sueño estúpido. Pero es el mío. Y en ese sueño, equivocado o no, la bandera tiene una sola estrella y suena el Himno de Bayamo. Y en él caben todos los nacidos bajo las palmas reales y sus descendientes, más allá de sus posturas ideológicas o políticas siempre y cuando piensen y defiendan de corazón, con hidalguía y sentido común, lo que será mejor, de verdad, para todos los cubanos. Aquello de “con todos y para el bien de todos” no es letra muerta.

No me gustaría en absoluto que el presidente cubano intentara bailar en casa del Trump. No lo ha hecho. Y no lo hará.

De la misma manera no quiero que el Trump quiera dirigir las coreografías en la casa mía. No tiene clave.

PD: Y ahora, vengan a por mí los talibanes de todas las denominaciones. Estoy listo. 

(Tomado de La Jiribilla)

martes, 27 de mayo de 2014

Breve radiografía del Partido Comunista cubano


Por Harold Cárdenas Lema. Uno de los autores del Blog La joven Cuba.

Resulta muy difícil escribir sobre una organización a la que no pertenezco, sin embargo es de vital importancia referirse a este tema por el papel estratégico que cumple en nuestra sociedad y nuestro sistema político. Fue el propio Raúl quien nos convocó a todos a asumir un papel crítico en la sociedad, y como la vanguardia de nuestro modelo social debe ser el Partido, hablemos entonces de este.

La historia del Partido Comunista en Cuba es compleja, está caracterizada por una lucha constante a favor de las clases más necesitadas, siendo el único partido en la etapa republicana que apoyó las luchas sociales de forma unánime y sistemática. Esa debe ser la primera lección histórica: su raíz y esencia altruista, la segunda bien pudiera ser aprender de los errores cometidos, porque aunque la lógica lo indica, vale destacar que el Partido no es infalible (solo menciono como ejemplo el Pacto con Batista a inicios de los años 40).

Queda claro que los militantes deben tener un pensamiento revolucionario con posturas críticas y autocríticas; críticas en el sentido de decir su opinión abierta y objetivamente en todo momento sin que ello “le cueste la cabeza”, como decimos los cubanos. Se debe ser autocrítico también pero no en el sentido de la mea culpa que tanto imperó en los 70 y algunos quisieran prolongar; sino en el de reconocer los errores y evitar repetirlos, sin empecinamientos ni autoritarismos.

Siempre me asustó escuchar a muchos de mis compañeros, militantes ellos, referirse a este como El Inmortal, esto me preocupaba porque está claro que el Partido se puede destruir, como mismo ocurrió a finales del siglo XX con tantas otras organizaciones comunistas europeas, y también se puede destruir la Revolución, algo que no es secreto para nadie pues hasta Fidel lo dijo en el 2005. Pero es que mis amigos lo llaman inmortal porque las ideas que el PCC representa no mueren nunca, y ahí si tienen razón, el Partido es la materialización de los sueños de muchos cubanos que ya han dado su sangre.

Vale la pena mencionar también las torturas y asesinatos que sufrieron los militantes antes del triunfo revolucionario, es como le decía yo a un amigo miembro del Partido Comunista Alemán, en la Cuba actual es relativamente fácil ser comunista, lo difícil es serlo dentro del sistema capitalista, en algunas naciones tienenhasta que operar en la ilegalidad y por increíble que parezca, los movimientos neonazis en Alemania operan con mucha más libertad que los comunistas.

En Cuba tenemos mucho camino adelantado pero eso no significa que no tengamos desafíos, porque el Partido está compuesto por personas que con un gran espíritu de sacrificio, también pueden equivocarse, por eso es tan importante que tengamos un margen para la crítica, incluso a todos los niveles, porque los comunistas necesitamos hasta de las opiniones con las que no estamos de acuerdo.

El Partido aglutina a la mayoría de los comunistas cubanos, pero eso no significa que en sus filas todos lo sean o que fuera de sus filas no los hayan, cuántos militantes del PCC no han desertado en misiones internacionalistas o se fueron en salidas ilegales del país, y cuántos comunistas no habrán fuera del Partido, yo me considero comunista y aún no soy militante aunque espero serlo, Raúl Roa no era militante del Partido durante la época republicana y nadie podía dudar de sus convicciones.

A lo largo de la historia han existido casos que demuestran que el Partido puede ser susceptible a errores, tanto en sus inicios como ahora. Julio Antonio Mella fue expulsado de sus filas por haber realizado la huelga de hambre que retó a Machado, Cesar Vilar fue expulsado del Partido por apoyar el asalto al Cuartel Moncada en la época en que los comunistas aún no se unían a la lucha armada, e increíblemente, después del triunfo revolucionario continuó marginado y no fue hasta recientemente que fue reivindicado.

Y el ejemplo más reciente en nuestra memoria sería el de Esteban Morales, que según se comenta (y esta es la única vía de información porque el aparato partidista suele ser parco de palabras) fue expulsado por varias razones entre las que se destaca el artículo que escribiera contra la corrupción.Este escrito llama la atención sobre elementos muy importantes a tener en cuenta y que por espinosos se suelen omitir en los debates académicos y políticos que se realizan en nuestro país.
 
Por suerte se impuso el sentido común y se reinstituyó a Esteban Morales en la organización un año más tarde, aunque no dudo que sienta algún resentimiento hacia los que tomaron la injusta medida, ojeriza que puede estar justificada porque a veces se toman medidas en nombre del Partido que en realidad lo que hacen es perjudicarlo.
 
Estos tres nombres que acabo de mencionar son ejemplo claro de que debemos estar siempre atentos a las palabras de Lenin, que los militantes obedientes no son precisamente los mejores, que Mella no era el más disciplinado de los comunistas de su época, pero si era de los más revolucionarios y de los pocos que sabían realmente qué era el comunismo. En la mayoría de los casos, la obediencia ciega es más dañina que la crítica más mordaz, aunque esta sea inoportuna, porque al menos de la segunda se aprende algo.
 
Nos enseña el marxismo que el desarrollo nace de las contradicciones, nuestro Partido las necesita más que ninguno entonces, no puede ser nunca una organización obediente y en la que todos estén de acuerdo unos con otros, o con las orientaciones emanadas de los superiores. El PCC, al que aspiro ingresar algún día, debe estar compuesto necesariamente por personas críticas e inteligentes, de lo contrario, las palabras de Lenin se habrán hecho realidad.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mario Silva defiende sus verdades (...importa muy poco lo que puedan hacer conmigo)

 
"...me importa muy poco lo que puedan hacer conmigo. Mi Comandante dio su vida por este pueblo ¿Qué carajo puedo hacer con la mía si no ofrendarla por su legado?"

Título original de la publicación: Mario Silva: ¡Ave César Imperatur morituri te salutan!

“Hemos enterrado sí, el Pacto de Punto fijo, lo cual no significa
que hemos enterrado los vicios de la IV República y las amenazas
que se siguen cerniendo sobre nosotros. Obligados estamos a
romper con ellos y darle cada día más vida a una Revolución
vigorosa, participativa y protagónica”
Comandante Hugo Chávez
La Paz, 23 de enero de 2006

Mario Silva García.- Los emperadores romanos, los césares en la antigua roma, acostumbraban distraer la atención de sus problemas políticos dando a la plebe romana pan y circo. Mientras el emperador saludaba a los gladiadores agitando su pañuelo, estos gritaban: ¡Ave César Imperatur moritori te salutan! (¡Ave César Emperador! Los que vamos a morir te saludamos).

Desde el pasado 22 de mayo he estado retirado por dos razones fundamentales. Una, por mi salud. Tenía que seguir un tratamiento por una recaída que tuve en La Habana el 20 de mayo. Y, segundo, porque decidí entregar el espacio de La Hojilla y ponerme a disposición de la Fiscalía General de la República para facilitar que se me investigue por el bodrio presentado por Ismael García ante los medios privados.

No voy a agregar nada nuevo con relación al audio que presentaron y se me ocurre que, como los gladiadores de los circos romanos, sería mejor esgrimir esa frase: “Los que vamos a morir te saludamos”, porque se han hecho todo tipo de conjeturas –unas coherentes, otras menos-, y estoy asistiendo a un juicio tácito implacable que en buena medida me recuerda una frase del Comandante Chávez cuando nos decía: “Hay que atizar las contradicciones”. Lo cierto es que debo reiterar que no le debo disculpas a nadie, pues si de algo me podrían acusar y condenar es de ser fiel defensor del legado del Comandante y custodio junto a mi pueblo de ser garante de la independencia que nos dejó… Pero, como en los circos romanos la sangre es fundamental. Pues ¡Ave César!

El primer punto al que me quiero referir es a las declaraciones de propios y extraños que han salpicado los medios de comunicación.

De los extraños, no podía esperar menos que una diarrea de sandeces. Se ha dicho de todo. Desde mi exilio en Cuba, hasta que me pusieron preso cuando pretendía huir abordando un avión en Maiquetía. Incluyan además que me compre una casa nada más y nada menos que en Miami y todavía hay en la oposición él que sueña con verme saltando la talanquera. Supongo que me quieren convertir en un héroe gusano para emular a Aponte Aponte como si fuera un vulgar delincuente. Todo esto suena ridículamente absurdo si no fuera porque algunos camaradas estaban expectantes ante esta especie de Crónica Policial. Pero, en fin, de todo hay en la viña del Señor.

De los propios hay una serie de declaraciones, algunas de ellas a título personal, que no dejan de ser curiosas. Partiendo de la base de lo que me he permitido en tildar de plan casi perfecto para sacar La Hojilla del aire, me he encontrado con declaraciones que giran en torno a la defensa de la moral y el honor de los que aparecen mencionados en el bodrio presentado por esa porquería llamada Ismael. Esto me parece sumamente contradictorio, pues se supone que el audio carece de veracidad. En consecuencia, ¿Cuál es la preocupación? Es decir, Mario Silva no ha sido citado a la fiscalía, Mario Silva no ha sido condenado, pero hay declaraciones que son una aprobación tácita a su contenido. De hecho, no ha surgido ni una defensa a Mario Silva, La Hojilla está fuera del aire y se ejecutaron hechos colaterales que oportunamente hice del conocimiento a instancias superiores. En honor a la verdad, jamás le pedí a mi Comandante Chávez que me defendiera, aún cuando mostró su preocupación públicamente cuando surgían este tipo de campañas. Nunca me gustó comprometer a nadie y siempre me he hecho responsable de mis opiniones a lo interno y frente a las cámaras. Sin embargo, debo agradecer a quienes han opinado tanto en lo técnico como en lo político. De igual manera a la TROPA en las redes sociales y sobre todo, muy especialmente, al pueblo que es a fin de cuentas a quien me enseñó mi Comandante Chávez dirigir mi lucha.

Por cierto, hablando de esos hechos colaterales y como autocrítica, la salida del aire del camarada Vladimir Acosta y Toby Valderrama de Radio Nacional de Venezuela, la salida del profesor Arenas de Asamblea Nacional Radio y, creo también de Martín Guedes son altamente preocupantes. Mi Comandante Chávez debatía lo que tenía que debatir cuando se presentaban voces amorosas de alerta a los errores que pudieran cometerse. Quisiera pensar que estas salidas son producto del excesivo celo de algunos funcionarios, que en su afán por demostrar lo “muy revolucionarios” que son, no entienden que más allá de sus funciones hay un pueblo que escucha, opina y vigila la Revolución. Además ¿De qué se puede acusar a estos camaradas y qué moral tienen estos funcionarios como para decidir qué o cuál tema debe salir al aire o qué amistades deben cultivar?

Después de catorce años, la derecha y la ultraderecha de este país, no ha entendido que este pueblo cambió. No hay posibilidad de engañar a nuestro pueblo. Después del 5 de marzo, fecha triste y muy dura para todos los que consideramos y entendemos que no hay otra vía posible que la señalada por el Comandante Chávez, se agudizó la percepción del Poder Popular, porque nuestro enemigo tiene los mismos rostros del 11 de abril de 2002, del paro petrolero golpista, de las guarimbas, de los reiterados y cada vez más refinados ataques de la oligarquía, la plutocracia, y quienes ahora pretenden vestirse de “dialogantes” y esgrimen discursos muy edulcorados, cuasi llorosos, algunos cínicamente aduladores de las políticas que el Comandante impuso para llevarle justicia al pueblo, pero que necesitan –según ellos-, ciertas reformas para que convirtamos la revolución en, ahora sí, una democracia incluyente. Son los mismos que presionan desapareciendo de manera criminal los alimentos que luego aparecen de manera milagrosa cuando logran el alza de los precios. Son los mismos que colocaron un operador en la morgue de Bello Monte para contar hasta los muertos de causa natural, pero que prometen no hacer más esos reportajes perversos de sangre y dolor. Son los mismos rostros y el pueblo sabe quiénes son.

Aquí no se trata del supuesto audio o si La Hojilla sale o no sale del aire. De más está decir que sobran los espacios para que Mario Silva exprese su opinión, porque La Hojilla podrá salir definitivamente del aire, pero ya restablecido y sin el programa, podré dedicarme a escribir, a hacer mi programa de radio y a opinar; lo que siempre he hecho desde que esta Revolución dijo presente.

Aquí el problema grave es otro. El problema son once muertos ocasionados y aupados por los mismos rostros de siempre y la posibilidad de que quede impune este nuevo ataque artero y criminal de los fascistas. El problema son las mismas promesas de redención y apoyo por parte de esos mismos sectores que auparon esos ataques criminales. El problema es que ellos creen que nos hemos debilitado con la ausencia física del Comandante y esgrimen con una sonrisa, ocultando detrás el puñal, la promesa de no reincidir, cuando lo han hecho una y otra vez cada vez que ven afectados sus intereses. La Hojilla puede salir del aire, pero es que eso no soluciona las crisis que seguirán creando de manera artificial para que el fascismo siga avanzando en su objetivo que no es más que uno: tomar el poder… La plutocracia ha venido extendiendo sus tentáculos y no basta con declararme hijo de Chávez si no entiendo perfectamente las lecciones y advertencias que durante veintiún años nos estuvo señalando el Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez.

El Comandante siempre nos habló de la fuerza incontenible del pueblo y fue por ello que nunca dudó de esa fuerza avasalladora que se identificó con él en los momentos de crisis. La fórmula del Comandante fue única y poderosa: Jamás abandonar al pueblo a la suerte del capitalismo depredador y estar siempre vigilante de hacer de la justicia, de la solidaridad y el amor, una bomba atómica que le produjera terror a la oligarquía. Nunca el pueblo abandonó al Comandante y eso se hizo patente con el dolor tan grande expresado durante las dos semanas que estuvo en capilla ardiente en su amada Academia Militar.

Nadie, lo digo con todas mis fuerzas, me puede acusar de contrarrevolucionario. Ese no es un hecho retórico. Es una verdad gigante como los tepuy de mi Guayana natal. El 8 de diciembre de 2012, el Comandante Supremo dio una orden: ¡Es Maduro! Y, carajo, respondimos ¡Es Maduro! También nos dijo ¡Tenemos Patria! Y, carajo, ¡Claro que tenemos Patria! De igual manera nos habló de ¡Independencia! Y, carajo, ¡Claro que tenemos Independencia! Casi tres meses después lo vimos consumirse por nosotros. Se apagó antes de tiempo su vida puesta al servicio de todo el pueblo venezolano. Llegó ese dolor que lacera, que nos atraviesa el alma, ese dolor que nunca quisimos que llegara. Pero, su muerte física se convirtió en energía, se convirtió en juramento, se convirtió en sangre de nuestra sangre, vida de nuestra vida y pensamos en todos los hijos de la Patria, los hijos que él adoró y por los que estuvo luchando desde que era el Arañero de Sabaneta y redoblamos haciendo nuestra, carajo, su rebeldía permanente. Nos enseñó a no ser pendejos y a estar alertas. Le enseñó a nuestro Pueblo, a todos nosotros, carajo, a ser custodios de su legado, ¡Vigilantes de su legado! ¿Quién carajo puede acusar a todo un pueblo de ser custodio del legado del Comandante Supremo Hugo Chávez?

Por otro lado ¿A qué le teme la burguesía parasitaria y dependiente del imperialismo yanqui? Pues le teme al legado del Comandante Chávez, le teme a las comunas, le teme al pueblo organizado haciendo uso de los medios de producción social, le teme a la lucha de clases, le teme al Poder Popular. Y no estoy inventando nada, porque el Comandante Chávez fue muy preciso al respecto: “Un socialismo del siglo XXI autóctono con características propias de nuestra realidad social y económica”. Un socialismo que ponga por delante el bien social, el bien colectivo ¿Acaso estoy inventando algo? La oligarquía jamás dejó de atacar, descalificar y despotricar del Comandante Chávez, como jamás dejó de atacar y descalificar los logros de la Revolución Bolivariana. Nunca lo venció y se fue físicamente invicto. En consecuencia, la frase Patria Socialista o Muerte nunca estuvo tan acertada ni tan internalizada por nuestro pueblo.

Los medios de comunicación privados, aquellos que participaron y dirigieron el golpe de abril de 2002 siguen haciendo de las suyas. Son las mismas porquerías que se expresan por los medios de comunicación desde la gusanera en Miami. Ahora, él que crea que se van a apaciguar o a pacificar los medios golpistas, está muy equivocado. Toby Valderrama, a quien no se le puede acusar de contrarrevolucionario es muy preciso al respecto. La oligarquía solo será apaciguada mientras entienda que puede retomar el poder e irá exigiendo cada vez más hasta que tome el poder y se decida a exterminar cualquier rastro de chavismo en nuestra Patria. Esta no es una hipótesis, es una realidad política incuestionable.

Por otro lado, me llama poderosamente la atención que no se haya salido en defensa del Comandante Fidel, del Comandante Raúl, de los camaradas internacionalistas, del valiente pueblo cubano, que han tenido que soportar estoicamente una andanada de descalificaciones, golpes bajos, y el consabido remoquete de “agentes del G2 cubano”, cuando lo que nos han regalado ha sido salud, deporte y la dignidad y moral que han hecho de la Revolución Cubana una referencia para América Latina y el mundo. Yo, Mario Silva, no tengo ningún complejo en decirlo, me siento tan cubano como venezolano, latinoamericano e internacionalista, ciudadano del mundo, defensor de las ideas de Bolívar y Martí, del Ché y Zamora, de Camilo y Argimiro, de Fidel y Chávez. No es un secreto para nadie mi incuestionable amistad con el pueblo cubano que fue reforzada por la amistad y el amor que sentía nuestro Comandante Chávez hacia ese pueblo digno y valiente. ¿Acaso, por una acusación con visos claramente golpistas, voy a renegar de mi apoyo irrestricto a la Revolución Cubana? Disculpen, pero sería como negar al mismísimo Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías. Si tengo que ser acusado de “agente cubano” porque amo y apoyo abiertamente lo que se ha hecho en materia de salud en los barrios y a favor de los humildes de mi Patria. Si tengo que ser acusado por apoyar y amar a los compañeros internacionalistas por las millones de consultas, operaciones quirúrgicas, tratamientos a compatriotas nuestros en Cuba y el milagro en que se ha convertido el Convenio Cuba Venezuela, no hay ningún problema, bienvenida sea la acusación. Más que una acusación, es una medalla que aceptaría con el corazón.

Finalmente, recordemos siempre que esta es una Revolución Cívico Militar. Pueblo y Fuerza Armada, que es lo mismo decir Fuerza Armada y Pueblo. Nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez fue militar y pueblo, pueblo y militar. Esa sinergia es indestructible, amorosamente indestructible. Él nos enseñó a respetar y amar a la Fuerza Armada Nacional como ente indivisible de una revolución en progreso constante, el mismo ejército que con Simón Bolívar al frente traspasó fronteras para liberar a los pueblos y no para invadirlos. Si el síndrome Santander gravita por encima de nuestra Revolución, el pueblo sumará millones de Chávez para mantener la Independencia que el Comandante que hoy reposa en el Cuartel de la Montaña, se entere que el grito liberador recorrerá nuestras calles para derrotar nuevamente al fascismo.

Recuerdo que cuando estaba de campaña para la gobernación de Carabobo, el Comandante Chávez en una de sus giras por esa región me dijo: “Al enemigo hay que derrotarlo políticamente. Nuestros argumentos deben pesar más que el Estado”. Por eso me importa muy poco lo que puedan hacer conmigo. Mi Comandante dio su vida por este pueblo ¿Qué carajo puedo hacer con la mía si no ofrendarla por su legado? /Tomado de Aporrea.org

martes, 11 de diciembre de 2012

El Partido Comunista al que aspiro ingresar algún día, debe estar compuesto necesariamente por personas críticas e inteligentes


El PCC, al que aspiro ingresar algún día, debe estar compuesto necesariamente por personas críticas e inteligentes, de lo contrario, las palabras de Lenin se habrán hecho realidad.
Título original de este post: Breve radiografía de un Partido

Por Harold Cárdenas Lema (Editor de La Joven Cuba)

Resulta muy difícil escribir sobre una organización a la que no pertenezco, sin embargo es de vital importancia referirse a este tema por el papel estratégico que cumple en nuestra sociedad y nuestro sistema político. Fue el propio Raúl quien nos convocó a todos a asumir un papel crítico en la sociedad, y como la vanguardia de nuestro modelo social debe ser el Partido, hablemos entonces de este.


La historia del Partido Comunista en Cuba es compleja, está caracterizada por una lucha constante a favor de las clases más necesitadas, siendo el único partido en la etapa republicana que apoyó las luchas sociales de forma unánime y sistemática. Esa debe ser la primera lección histórica: su raíz y esencia altruista, la segunda bien pudiera ser aprender de los errores cometidos, porque aunque la lógica lo indica, vale destacar que el Partido no es infalible (solo menciono como ejemplo el Pacto con Batista a inicios de los años 40).

Queda claro que los militantes deben tener un pensamiento revolucionario con posturas críticas y autocríticas; críticas en el sentido de decir su opinión abierta y objetivamente en todo momento sin que ello “le cueste la cabeza”, como decimos los cubanos. Se debe ser autocrítico también pero no en el sentido de la mea culpa que tanto imperó en los 70 y algunos quisieran prolongar; sino en el de reconocer los errores y evitar repetirlos, sin empecinamientos ni autoritarismos.

Siempre me asustó escuchar a muchos de mis compañeros, militantes ellos, referirse a este como El Inmortal, esto me preocupaba porque está claro que el Partido se puede destruir, como mismo ocurrió a finales del siglo XX con tantas otras organizaciones comunistas europeas, y también se puede destruir la Revolución, algo que no es secreto para nadie pues hasta Fidel lo dijo en el 2005. Pero es que mis amigos lo llaman inmortal porque las ideas que el PCC representa no mueren nunca, y ahí si tienen razón, el Partido es la materialización de los sueños de muchos cubanos que ya han dado su sangre.

Vale la pena mencionar también las torturas y asesinatos que sufrieron los militantes antes del triunfo revolucionario, es como le decía yo a un amigo miembro del Partido Comunista Alemán, en la Cuba actual es relativamente fácil ser comunista, lo difícil es serlo dentro del sistema capitalista, en algunas naciones tienenhasta que operar en la ilegalidad y por increíble que parezca, los movimientos neonazis en Alemania operan con mucha más libertad que los comunistas.

En Cuba tenemos mucho camino adelantado pero eso no significa que no tengamos desafíos, porque el Partido está compuesto por personas que con un gran espíritu de sacrificio, también pueden equivocarse, por eso es tan importante que tengamos un margen para la crítica, incluso a todos los niveles, porque los comunistas necesitamos hasta de las opiniones con las que no estamos de acuerdo.

El Partido aglutina a la mayoría de los comunistas cubanos, pero eso no significa que en sus filas todos lo sean o que fuera de sus filas no los hayan, cuántos militantes del PCC no han desertado en misiones internacionalistas o se fueron en salidas ilegales del país, y cuántos comunistas no habrán fuera del Partido, yo me considero comunista y aún no soy militante aunque espero serlo, Raúl Roa no era militante del Partido durante la época republicana y nadie podía dudar de sus convicciones.

A lo largo de la historia han existido casos que demuestran que el Partido puede ser susceptible a errores, tanto en sus inicios como ahora. Julio Antonio Mella fue expulsado de sus filas por haber realizado la huelga de hambre que retó a Machado, Cesar Vilar fue expulsado del Partido por apoyar el asalto al Cuartel Moncada en la época en que los comunistas aún no se unían a la lucha armada, e increíblemente, después del triunfo revolucionario continuó marginado y no fue hasta recientemente que fue reivindicado.

Y el ejemplo más reciente en nuestra memoria sería el de Esteban Morales, que según se comenta (y esta es la única vía de información porque el aparato partidista suele ser parco de palabras) fue expulsado por varias razones entre las que se destaca el artículo que escribiera contra la corrupción.Este escrito llama la atención sobre elementos muy importantes a tener en cuenta y que por espinosos se suelen omitir en los debates académicos y políticos que se realizan en nuestro país.

Por suerte se impuso el sentido común y se reinstituyó a Esteban Morales en la organización un año más tarde, aunque no dudo que sienta algún resentimiento hacia los que tomaron la injusta medida, ojeriza que puede estar justificada porque a veces se toman medidas en nombre del Partido que en realidad lo que hacen es perjudicarlo.

Estos tres nombres que acabo de mencionar son ejemplo claro de que debemos estar siempre atentos a las palabras de Lenin, que los militantes obedientes no son precisamente los mejores, que Mella no era el más disciplinado de los comunistas de su época, pero si era de los más revolucionarios y de los pocos que sabían realmente qué era el comunismo. En la mayoría de los casos, la obediencia ciega es más dañina que la crítica más mordaz, aunque esta sea inoportuna, porque al menos de la segunda se aprende algo.

Nos enseña el marxismo que el desarrollo nace de las contradicciones, nuestro Partido las necesita más que ninguno entonces, no puede ser nunca una organización obediente y en la que todos estén de acuerdo unos con otros, o con las orientaciones emanadas de los superiores. El PCC, al que aspiro ingresar algún día, debe estar compuesto necesariamente por personas críticas e inteligentes, de lo contrario, las palabras de Lenin se habrán hecho realidad.



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