Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu
¿Quién es Yunia García en la locución del Oriente cubano?
Soy una joven locutora que nació amando la radio, solo que no lo sabía. Estando
en la universidad me vinculé a la CMKC Radio Revolución y con ayuda de Ado Sanz
llegué al espacio Generación. Más tarde Radio Grito de Baire emisora de
Contramaestre, lugar donde resido, me abrió sus puertas. Comencé como escritora
y después de habilitarme logré un contrato como locutora hasta evaluarme en el
año 2013. A pesar de ser licenciada en Educación Primaria y en Sociología, hoy
sé que mi sueño es la radio. Me considero un aprendiz en mi especialidad. Creo
que estoy en el camino, pero con muchas cosas por mejorar todavía. Escogí una
de las profesiones más difíciles y estoy dispuesta a defenderla.
¿Qué significa para ti ser reconocida con el Premio de Locución Femenina en el
Lloga 2014?
Confieso que de los premios recibidos anteriormente, este tuvo un significado
especial por tratarse de la locución femenina y por ser el Lloga un evento de
un gran prestigio en el país. Fue una sorpresa, nunca imaginé que mi trabajo
fuera premiado, pero también constituye un gran reto. Debo seguir preparándome
para evaluaciones posteriores y otros eventos y representar a mi emisora. Hay mucho
talento en Cuba, es difícil pensar que será fácil el camino. Agradezco al
colectivo realizador del documental El camino infinito de las palabras,
especialmente a Abel Rosales Ginarte a quien admiro por su talento.
¿Retos de Yunia como artista de la radio para el futuro?
Retos tengo muchos: me encantaría alcanzar un nivel superior en mi
especialidad, representar a mi municipio en cualquier parte del país, pero
sobretodo seguir superándome para así demostrar el respeto que siento por mis
oyentes. Me encantaría incursionar en otros medios, tal vez más adelante pueda
hacerlo. Veremos que me depara el destino.
Quiero agradecer a Arnoldo por haberme dado esta posibilidad de acercarme al
mundo a través de Caracol de agua. Deseo sugerir a los más jóvenes que no se
subestimen, que participen en eventos y compitan, pues aunque no se gane un
premio, siempre se disfruta del intercambio con realizadores de otras emisoras
y permite evaluarnos y saber que tan lejos o cerca estamos de la radio que se hace
en Cuba.