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miércoles, 13 de octubre de 2021

HA MUERTO EL PROFESOR Y PENSADOR EMILIO ICHIKAWA MORIN


Por Arnoldo Fernández Verdecia

Siempre perseguí sus libros por el estilo ensayístico desenfadado y lúcido que los animaba. Los conservo aún todos, porque para los escritores de mi pueblo, él fue una especie de gurú de la filosofía, por su manera de enseñarla, comunicarla y escribirla.


Entre sus libros sobresalen: La escritura y el límite, El pensamiento agónico, Everglades, Estudios de filosofía, una saga de la cultura cubana, entre muchos otros. 

Soy seguidor de su blog desde 2007. Cuando probé fortuna con mi Caracol de agua, me hizo llegar unas palabras de aliento,  impulso, que con mucho orgullo están entre sus primeras publicaciones.

Honor a Emilio Ichikawa,  uno de nuestros grandes ensayistas de las últimas décadas. 

Ha muerto en los Estados Unidos, no pudo superar las complicaciones asociadas a la Covid 19. 

Mis condolencias a familiares y amigos.

jueves, 10 de enero de 2019

Soñar el camino del viento




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Los seres humanos transitamos etapas en la vida con una limitada conciencia crítica;  siempre que salimos de  una, las marcas son profundas, a veces para bien, otras, no tanto. Gracias a Dios existen ideales, paradigmas, son faroles prendidos cuando la oscuridad llega.  De niño jugué a ser escritor; mis primos reían por los nombres. Dos me acompañaron muchos años: “FEDERSON DEL VALLE” y “FERNÁNDEZ”.

Ya adolescente recibí con gusto otro nuevo: “Liquen Bacteria”.  Mi tío “Guancho” fue el responsable. Después tuve  uno especial, tenía que ver con un pelotero famoso: “Mantecao Linares”; de veraz  me sentía bien, pues no había juego de béisbol con mis cercanos donde alguien lo ignorara.

Crecí con esos alias como ideales; creyendo que el futuro era cualquier día. Una semana dejé de ser “Liquen Bacteria”, porque mi padre biológico prefería decirme “Chicho macana”; aquello era demasiado vulgar; me ponía colérico.

Gracias al señor tiempo comencé a firmar  “DOCTOR FEDERSON DEL VALLE”. Me lo creía.  Mi primo Sebastián aún me llama así, no olvida el bachillerato y mis manías de verme en una profesión donde pudiera vivir de mi intelecto.

Llegó el Ejército y pasó a una velocidad que no recuerdo. 365 días,  rodeado de cañaverales, pueblos con nombres 43, 15, 13. Allí me bautizaron “Noly”. Tuve buenos socios, que aún hoy, desde sus profesiones, oficios o formas de ganarse la vida, me llaman como aquellos tiempos.

La universidad me dio uno que aún conservo: “GUAJIRO”. Amigos de San Luis, La Maya y Santiago de Cuba, lo acuñaron.  Estar en un grupo tomando una cerveza, leyendo un libro, o enamorando a una muchacha, y que pasara alguien y me dijera así, producía una energía agradable.

Me licencié en Historia y Filosofía. Fui feliz el día que tuve mi título en las manos y era de oro; pero más feliz cuando en el Teatro Heredia una voz dijo: “-¡Guajiro!, ¡lo logramos, carajo!”-, era Mengana, un muchacho de La Maya, también con un oro bajo el brazo. Luego almorzamos junto al Rector; quimbombó con carne de puerco, congrí, ensalada, mogo de plátano y  cerveza de botella; un lujo en medio de la crisis de los 90 del siglo XX (Período especial).  Junto a nosotros, Ena Elsa Velásquez; decana de una de las facultades, -actual Ministra de Educación-, persona muy especial, le encantó  saberme feliz con lo de “GUAJIRO”, pues era de Contramaestre igual que yo.

El trabajo me dio un nombre felino, “Tigre”. Era bueno escuchar a los alumnos llamarte así;  pero también la fiebre de los videojuegos me tituló Súper Mario. No me hacía mucha gracia hasta que probé jugarlo, entonces funcionó y lo llevé ante mis alumnos con dignidad. Unas veces era “Tigre”, otras, “Súper Mario”.

Ser profesor no fue tan bueno; decidí probar fortuna en el periodismo. Regresó el “Noli” del Ejército. ¿Sería una de esas analogías sorpresivas? ¿Tendría que ver con un individuo de mentalidad específica?    Ya pasan 14 años y muchos dejaron de decirme “Noli”, para llamarme “ARNOLDO”, mi nombre real;  éste último lo hice una armadura de hierro.

Luego de apreciar en enero la película, “Sanz:   lo que fui es lo que soy”, decidí ser Fernández; darle paz infinita al Caracol; soñar el camino del viento; luz en cualquier parte. El Apóstol José Martí en mi equipaje.

martes, 20 de octubre de 2015

Alejarnos de las consignas en Cuba y saber usar medios más cercanos a las nuevas generaciones



Hay que utilizar los medios que son cercanos a las nuevas generaciones; por eso me parece loable lo que haces con el club martiano.

Por Marianela Fonseca. (Colaboradora de Caracol de agua) 

Buen día amigo. Hace tiempo no hablamos. Pude leer la publicación sobre la conversación con el sacerdote mexicano y coincido plenamente con tu criterio y más si no somos capaces como nación de volver a los padres fundadores del alma cubana, creo que nos vamos a perder. Ahora no dejo de reconocer que el camino es duro, el signo de estos tiempos es la inmediatez, todo el mundo anda muy deprisa. Te voy a poner un ejemplo de mi profesión, nosotros, los psicólogos, siempre fuimos dados a la lectura, la reflexión, el debate de ideas, a escuchar con placer inmenso a alguien disertar sobre problemas filosóficos o simplemente humanos, por horas, sin embargo mis alumnos hoy no resisten estar sentados mucho tiempo escuchando hablar de filosofía, historia, literatura, poesía; y de leer, ni hablar, cada vez menos. Entonces además de alejarnos de las consignas, huecas, vacías, carentes de contenido, además de contextualizar la historia, hay que utilizar los medios que son cercanos a las nuevas generaciones; por eso me parece loable lo que haces con el club martiano. Esta es apenas una pequeña reflexión sobre el tema. Lindo día.

miércoles, 14 de enero de 2015

El peso de Cuba en mi cabeza



Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Recorro el camino a casa ida y vuelta, lo hago muchas veces en el día, incluso en la noche. Pudiera decirse que soy un robot, conozco árboles, mariposas, los perros, casas, todo… Puedo hacer el trayecto con los ojos cerrados y guiarme por el olfato; los olores son tan familiares que es imposible perderse. Siempre las mismas gentes, los mismos problemas, no hay agua, la corriente se ha ido, el vecino de al frente se mudó al extranjero. 


En muchas  casas venden cigarros a granel, la gente fuma tanto que los círculos llegan al cielo; algunos dicen, “sirve para desestresarnos”, otros, “para enajenarnos”, mientras, las volutas juegan entre sí mecidas por el aire. 


La esquina tiene a los mismos vecinos cada tarde, es la hora de los alcoholes para aliviar desafíos diarios y resistir, dicen ellos, es su filosofía, nadie puede disputarles en cuestiones del espíritu, lo saben todo y lo que no, lo construyen mediante evasiones al dominio del rey Baco. 


Ese es mi camino, no hay otro, pero el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos dice el trovador; si las suelas de los zapatos pudieran hablar, serían testigos de ese recorrido mudo por el círculo, tratando de no dejar morir los sueños; pero dos veces veinte años es una vida y no hay segundas oportunidades, señala uno de los personajes de esa novela inmortal titulada: “La hora 25”.


El polvo es mi mejor compañero, tal vez obedece al mito fundacional cristiano, venimos del polvo y al polvo regresamos, pero lo digo en el sentido relacional; me acompañan enormes cantidades, pues no llueve por estos lares y casi me ahogo en el pozo de los lamentos donde cada día caen toneladas asfixiantes, y limpiar lo sucio es tarea de los doce trabajos de Hércules.  Así ando, con el polvo de la isla en mi cabeza, la vista al frente, resistiendo y sin perder la capacidad de soñar.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Vivir mi vida en Cuba lalalalá

 
Vivir mi vida puede ser el referente que el cubano encuentra más cómodo para desentenderse de las fantasías oníricas que otros pensaron para ellos.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

En casi todas las casas de Cuba suena una canción por estos días de Marc Anthony; no hay automóvil que no la reproduzca y fiesta que no la ponga. El estribillo es todo un himno que sintetiza, en tiempo de salsa, las visiones más pragmáticas de los seres humanos en su corta estancia en la tierra.

Alguien muy cercano dijo que no le gustaba; por eso discursó sobre canciones de Serrat, Sabina, Fito Páez, Caetano Veloso, Silvio Rodríguez; aunque sus oídos lo traicionaron al corear el filosófico estribillo que salía de una casetera al venir de Santiago de Cuba, rumbo a la ciudad donde vive.

Vivir mi vida puede ser el referente que el cubano encuentra más cómodo para desentenderse de las fantasías oníricas que otros pensaron para ellos, y ahora se lanza al ruedo de las posibilidades individuales, ya instaladas en las puertas de muchas familias.

Con toda honestidad reconozco mi ignorancia al pasar por alto los sentidos profundos encontrados a la letra de la canción por un niño, un joven, un viejo y hasta los locos del pueblo que me acoge hace unos cuantos años.

“Voy a reír, voy a bailar, / Vivir mi vida, lalalalá / Voy a reír, voy a gozar, /Vivir mi vida, lalalalá”; hasta aquí es, sobre todo las cosas, un culto al goce pleno de la individualidad; yo diría que es una especie de  Bacanal al estilo griego, pues coloca la existencia física en el centro de todo. No hay otra vida, parece decirnos, sólo interesa el presente, la búsqueda de la felicidad inmediata, los placeres, el amor; todo lo que signifique realización espiritual y material en la contemporaneidad. ¿Qué mejor filosofía para el cubano, luego de tantos años de Periodo Especial?

Si entendemos la canción como liberación de contenidos culturales reprimidos que no han podido aflorar para ser, en el concierto del existir, entonces comprendemos porque el cubano ha hecho suya esa letra, al extremo de convertirla en compañera de viaje, por esa ruta de esperanza surgida con la actualización del modelo económico. Vivir mi vida es el canto generalizado de un pueblo que no ha perdido los sueños, porque los tiene todavía y nadie puede robárselos.  
                                 
LETRA 'VIVIR MI VIDA'

Voy a reír, voy a bailar
Vivir mi vida lalalalá
Voy a reír, voy a gozar
Vivir mi vida lalalalá

Voy a reír (eeso!), voy a bailar
Vivir mi vida lalalalá
Voy a reír, voy a gozar
Vivir mi vida lalalalá

A veces llega la lluvia
Para limpiar las heridas
A veces solo una gota
Puede vencer la sequía

Y para qué llorar, pa' qué
Si duele una pena, se olvida
Y para qué sufrir, pa' qué
Si así es la vida, hay que vivirla
Lalalé

Voy a reír, voy a bailar
Vivir mi vida lalalalá
Voy a reír, voy a gozar
Vivir mi vida lalalalá

Eeeso!

Voy ha vivir el momento
Para entender el destino
Voy a escuchar en silencio
Para encontrar el camino

Y para qué llorar, pa' qué
Si duele una pena, se olvida
Y para qué sufrír, pa' qué
Si duele una pena, se olvida
Lalalé

Voy a reír, voy a bailar
Vivir mi vida lalalalá
Voy a reír, voy a gozar
Vivir mi vida lalalalá

Mi gente!
Toooma!

Voy a reír, voy a bailar
Pa' qué llorar, pa' que sufrir
Empieza a soñar, a reír
Voy a reír (ohoo!), voy a bailar
Siente y baila y goza
Que la vida es una sola
Voy a reír, voy a bailar
Vive, sigue
Siempre pa'lante
No mires pa'trás
Eeeso!
Mi gente
La vida es una haha

Voy a reír, voy a bailar
Vivir mi vida lalalalá
Voy a reír, voy a gozar
Vivir mi vida lalalalá    
Fuente: musica.com

+Video en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=0emPZYCtriM


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