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miércoles, 24 de mayo de 2017

Un zombi llamado Orlando Antena



Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com  

Esta historia es pura ficción;  fruto de mis tanteos en el mundo del relato breve. 

¡Esos relámpagos que veo ahí esparcen rugidos! ¡Dios mío! ¿Acaso señales? ¿Alguna pista? Recuerdo que tuve un amigo, un buen amigo, hasta que el rey de los zombis instaló aquel programa en mi cabeza. Otros cuerpos similares al mío lo tienen;  andan por ahí, pero no puedo verlos.

Descubro que me llamo Orlando Antena y he perdido la noción del tiempo. Extrañas imágenes visitan mi memoria, necesito un recuerdo que me relacione con el pasado. Escupo y la saliva cae sobre mi rostro enmohecido. Aparto los gusanos. Me incorporo. La telaraña me anula, estoy fijado a unas ideas inexplicables. Mi amigo Camilo Manuel Torquemada aparece una y otra vez como un fantasma en medio de las sombras. Quiero liberarme de su imagen, pero no encuentro recuerdos, alguien se encarga de borrármelos y soy un zombi con cuerpo de perro. Ladro a la  noche, aunque creo tener dos piernas que me llevan a una ceiba  del monte, donde una vez un hombre se ahorcó porque tenía un demonio encerrado en el alma.

Una pesada carga despierta mi alma de perro rabioso; tiene  voz cavernosa y dice llamarse Ramiro Verborrea. Recuerdo entonces como llegué al reino de las sombras.  Le ronca los cojones como caí tan bajo; qué ha sido mi vida, lo mejor que he podido hacer es delatar a los enemigos de la Patria, servir incondicionalmente al Jefe. Soy capaz de descubrir a un enemigo debajo de una piedra. Pudiera decirse ahora que soy feliz, tengo un pasaporte listo, debo cumplir otra misión en un país hermano. Los resultados de la última operación determinaron mi ascenso.  El coronel de la "Unidad Ideológica de Contrainteligencia" escribió en mi tarjeta de servicios: Persona confiable, listo para cumplir altas misiones en beneficio de la Patria. ¿Cuántas cosas he tenido que hacer para lograrlo?, muchas... Tomo la botella y me sirvo un trago;  me hará bien. Por mi cabeza desfilan imágenes de los personajes que he tenido que interpretar en la vida para llegar aquí; pero no tengo felicidad,   no tengo amigos, sencillamente soy un robot hecho para obedecer órdenes, no importa quién las diga, así me enseñaron, se cumplen y luego si hace falta, se discuten. Ahora podré darme un descanso. Me sirvo otro trago y bebo despacio. 

Cierro los ojos e intento conectarme al pasado. Me veo en la primaria recibiendo golpes de los más grandes, dándole quejas al maestro, o en una cueva bajo un frondoso mamoncillo jugando a la gata paría, y siento las mamadas  de Walfri y las que doy  a Dioniso. Luego me veo en la secundaria, allí gano la condición de recomendado, a cuántos lancé a la candela por aquel papelito.

Nunca tuve novias. Me decían cuatro ojos, enano, marica, indio bembón. Allí nació mi rabia, juré que pagarían caro todos aquellos que se burlaban de mis defectos, algún día van a saber bien quien es Orlando Antena; lo dije bien fuerte en los cuatro caminos por donde tenían que pasar todos para ir a la escuela; lo grité tan duro, cojone, que se oyó más allá de la mismísima distancia.

Recuerdo el taller de artes plásticas, los regaños del profesor Manolo, las burlas de mis socios por mis manías de  pintar cuadros donde hombres fornidos con unas pichas enormes eran los protagonistas. “Maricón, maricón”, me decían. Es verdad que me gusta darles a las mujeres por la vulva, pero más me gusta que me den a mí por el troli.

En el bachillerato me uní a una pandilla para sobrevivir, era el informante del jefe, le decía lo que era y lo que no, pudiera decirse que mis habilidades para el espionaje nacieron allí. Todo el que había hecho algo, le inventaba una historia y se la soplaba al jefe sin compasión alguna. Recuerdo a aquel oficial de la "Unidad Ideológica de Contrainteligencia" que atendía mi escuela, creo se llamaba Roger Romeo, le informaron de mis condiciones y enseguida me captó. No puse objeción, sentí que haría el sueño de mi vida: SER CHIVATO PROFESIONAL CON CARNÉ Y UNIFORME.

Me sirvo otro trago;  bebo con desgano; pienso en Flora, como me metió en un taller literario, las amistades que hice allí, “soñadores de un mundo mejor”, jajá jajá,  muy buenas personas. Me hubiera gustado ser un escritor de verdad como aquella gente que vivía para la literatura, no la máscara que vendí a todos para engañarlos y saber cuáles eran sus reales pensamientos. Armé el perfil de cada uno, felizmente se fueron yendo del país, excepto Camilo Manuel Torquemada, al que llegué a querer de verdad, al extremo de considerarlo mi único amigo. Sabía que en mi trabajo los amigos no contaban, pero no podía ir contra los sentimientos de una persona que ofrecía libros sin interés alguno, hasta me invitaba en los años negros a comer de vez en cuando a su casa. Torquemada era un gran ser humano, una persona especial. Era muy difícil hacer mi trabajo con una persona así, por eso evadí muchas veces informar sobre él; hasta que apareció el oficial Ramiro Verborrea y las cosas cambiaron.  A Torquemada debes tenerlo en la mira siempre, es una misión que sólo puedes cumplir tú, porque eres su amigo y el confía plenamente en ti, me decía Verborrea con su vozarrón de mando. Desde  aquel día sentí un collar atado a mi cuello, había  perdido la poca libertad que tenía. Qué difícil me resultaba ser el mismo en presencia de mi amigo, hacerle creer que lo estimaba en verdad, que sus problemas eran los míos. Torquemada nunca desconfió, al extremo de contármelo todo, hasta su vida íntima. Recuerdo la tarde en que Torquemada buscó mis ojos y yo me había convertido en un perro faldero de Verborrea, casi me descubre. Sin embargo, yo sabía muy bien que era un extraño demonio, siempre atento a la voz del jefe, dispuesto a morder hasta a las personas buenas como Torquemada. 

Desde que conocí a Verborrea, sentí que mi  abestiamiento había crecido dentro de mí, sabía que era cuestión de tiempo, pero algún día saldría aquel fenómeno y todos sabrían mi verdadera identidad. ¿Qué podía hacer? Caminé hasta la Ceiba del barrio;  ya estaba ante mis ojos. Saqué la soga del bolsillo, hice un lazo con aquel nudo que aprendiera del viejo Lázaro, pasé trabajo para cruzarlo sobre una rama. Entonces trepé y me lo puse en el cuello; cerré los ojos e imaginé el otro humano que hubiera podido ser, el escritor con varias obras publicadas, viajes al extranjero, con muchos amigos que me visitaban los fines de semana en mi casa. Creí que Camilo Manuel Torquemada presentaba su última novela y yo era un amigo de verdad en aquella hora mágica. La cuerda balanceó mi cuerpo a gran velocidad, sentí como todo iba quedando atrás, colegas de trabajo, familia, mujeres amadas, amigos traicionados. En ese interregno, perdoné a todos los que me llamaron enano, cuatro ojos, maricón…

jueves, 25 de abril de 2013

DILEMAS DE UN BLOGUERO QUE VIVE EN CUBA

¿POR QUÉ BLOGUEO DESDE CUBA?

 Los dilemas de un bloguero cubano

Escribir sobre Cuba hoy, desde un municipio del interior, me recuerda al español Alfonso Sartre y los dilemas del escritor contemporáneo: ¿Implicarse con qué? ¿O con quiénes? Desde afuera se sugieren fórmulas y diagnósticos a veces acertados, otras no. La pregunta es medular ¿implicarse con qué? 

Implicaciones de un polemista en red

Internet es un espacio de participación e intercambio en condición de iguales, por eso las diferencias se discuten, pero con respeto. Circular un pergamino a la vieja usanza, como en los tiempos del “Pañero de Flandes”, no es de buenos hombres.

Bloguear en Cuba para complacer o salvar el periodismo

Decir las verdades del lugar donde uno vive, desde un compromiso revolucionario con la ética: ¿Es hacerle el juego al enemigo? ¿Es darle información que pueda usar en contra de nuestro sistema? 

Infierno en la telaraña desde Cuba

Buscar respuestas y exigir soluciones no sabes dónde encontrarlas. Resulta homérico editar un post, actualizar algún portal, o sencillamente entrar a las redes sociales y tener una presencia digna para reflejar la verdad de Cuba.

Bloguear desde provincia en Cuba es difícil

“...lo primero fue unirnos nosotros mismos, formar una caballería mambisa con comunicación constante. Luego pudimos ser más ambiciosos y comenzar a trabajar de conjunto, tocando temas afines, respetando siempre el principio de voluntariedad. Trabajando de conjunto, el 1 de abril mandamos un mensaje de unidad, de que la época de las vulnerabilidades se está sustituyendo por una de solidaridad, que no estamos solos”.

Loma y agua para comprender el BlogazoxCuba

El BlogazoxCuba tiene un mérito que nadie puede discutir. Logró integrar la diversidad presente en el mapa bloguero dentro de la isla, y colocó sobre la mesa, sus problemas y retos, tanto objetivos como subjetivos, para ganar visibilidad, o sencillamente, para ser creíbles en Internet. 

Cimarronaje y belicismo en el BlogazoxCuba 

 ...debe entenderse la visibilidad en el ciberespacio como un escenario de confrontación ideológica entre dos visiones del mundo irreconciliables: el socialismo, y el capitalismo. Acceder a la red, en condición de conectado, y tener un blog, está determinado, por lo que Alfonso Sartre llamó “implicación”, o mucho antes Jean Paul Sartre definiera como “compromiso”. 


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