martes, 22 de septiembre de 2009

NOTA DE CONTRACUBIERTA: ¡QUÉ HORROR!

Por Yunier Riquenes García

Me he puesto a revisar en diccionarios y libros. Quiero saber qué son las notas de contracubierta; últimamente no puedo descifrarlas. Hay obras que aparecen con tres o cuatro líneas donde, claro, se mencionan algunas palabras que hacen de la nota de contracubierta una receta fácil. Estamos hablando de dolor, tristeza, desgarraduras y soledad. Una oración donde se hable de la profundidad del texto, búsqueda y ruptura, no puede fallar. Me sigo preguntando qué cosa es una nota de contracubierta bien hecha. He encontrado algunas y debería citarlas, pero prefiero que usted las descubra. No es una tarea difícil.

Recuerdo las clases de biología del preuniversitario donde se decía que el organismo funciona como un todo, y pienso en el libro como un organismo vivo, en esa parte de su cuerpo afectada por un virus que no lo deja desarrollar.

Imagínese, si a pesar de la falta de brillo y gracia con que son impresos la mayoría, las palabras, las breves palabras que deben incitar a un comprador dicen lo mismo que muchos otros, ¿cuál puede ser la diferencia entre ese ejemplar y tantos otros?

Puede tomar en la mano una novela, un libro de poemas o de ensayo y hablarán en los mismos términos, aludiendo a los mismos valores. ¿Cuáles serán las razones para que ciertos editores no se tomen el trabajo de elaborar el texto de contracubierta? Supongo que eso forma parte de la ética del editor, supongo que también de la seriedad con que se asuma el trabajo. A veces los propios autores son los culpables por firmar los contratos y no revisar el libro terminado; o como sucede a veces, a varios hacedores de libros no les interesa y no permiten ver a los escritores sus notas, o se las leen de paso por el teléfono.

Los autores deben revisar sus notas de contracubiertas, al menos si tienen esas palabras que sean bajo su autorización, y pueden recordar que si el editor redacta unas palabras para salir del paso, porque cree que ya terminó el trabajo, pues entonces dígale con toda propiedad que no, usted no quiere esas cuatro o cinco líneas que no hablan de su libro. Tal vez entonces, alguien se tome el tiempo para redactar cuatro o cinco líneas pensando en su libro y que lo diferencie de los demás e incite a la lectura a quien lo tome.

¿Cómo es posible que algunas notas de contracubierta y los datos de los autores, a pesar de ser breves tengan erratas?, ¡qué horror!, mejor ni se abre el libro, ¿cómo es posible que ni siquiera los datos de los autores aparezcan actualizados? Así van las cosas, y los principales culpables, digo, son los autores por no exigir una revisión, al menos digital, de lo que se va a imprimir, tienen derecho a ello.

Creo que hay que estudiar las notas de contracubierta, encontrar posibilidades, como los finales de un cuento, por ejemplo: citar fragmentos de entrevistas del autor, de un ensayo, de un poema o cuento, qué se yo, tantas variantes elegantes como puedan existir de acuerdo al texto. El libro no solo es edición, diseño, composición, ilustraciones, cubierta. El acabado también depende de la nota de contracubierta.

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