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lunes, 23 de noviembre de 2009

El camionero ¡qué personaje!

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Un nuevo personaje colorea la vida cotidiana en Contramaestre, el camionero, un simple chofer, propietario de un camión de carga, que al llegar el periodo especial se convierte en una figura importante y alcanza distinción social por su poder adquisitivo y las ínfulas que construye en sus relaciones.

Este señor antes de la crisis de 1990 no sobresalía en el entramado social cubano, era generalmente una persona medianamente instruida, vestir trivial y lujo modesto. Sus comidas eran típicamente cubanas: arroz y frijoles, alguna que otra vianda, verduras y carne de cochino.

Al llegar el periodo especial, su camión sustituyó a la guagua de pasajeros, así improvisaron casetas cerradas, con luces en su interior, música grabada y bancos bien diseñados para una cantidad concreta de personas, que no tenían en cuenta si eran gordas o delgadas, la cifra era dinero y la diferencia no contaba. El pasajero debía acomodarse hasta completar el número ideal. En buen cubano, se podía comparar con las sardinas.

Eran los ángeles salvadores para viajar la isla de un extremo a otro. El precio del pasaje, dolorosamente, siempre se ha movido por la ley de la oferta y la demanda y el personaje del camionero devino el nuevo rico de la década de 1990.

Ahora visten distinto y se diferencian del resto de la sociedad por las bebidas que consumen y las comidas que distinguen su mesa, donde no falta la langosta, el camarón, múltiples especies de pescados de mar, la carne de cochino, chorizos y todo lo imaginado en la culinaria universal.

En su trato son brutales con el pueblo a quien humillan al llevarlo de una villa a otra. El pasajero sufre los efectos del moho y el mal olor que cubre su cuerpo al llegar al destino. El señor camionero hace largas paradas donde quiere y no se le puede reclamar porque te mandan a bajar, golpean o hasta insultan.

Llegará el día final para este personaje que recorre las calles de Contramaestre y compra en los lugares que el obrero de a pie no puede. No es posible seguir aceptando que señores como él, tengan más prestigio y poder que un médico, un abogado, o un ingeniero.

Cuba recupera su transporte urbano y rural, y ya se acerca la hora de que el camionero regrese a su lugar, del que nunca debió salir, aunque se entiende que el protagonismo alcanzado por este personaje, fue una necesidad bien justificada ante la crisis de los 90.

martes, 17 de noviembre de 2009

Los editores

Por Juan Cruz.

No sé qué pasará con los libros, si serán digitales, si se combinarán los digitales con los de papel; el futuro se va escribiendo. Los que no dejarán de existir serán los editores, y los escritores, y los lectores, y los bibliotecarios, por supuesto, y éstos serán los garantes de que, pase lo que pase, la escritura sea el espejo de las épocas, el reflejo de la creatividad, de la imaginación o del estudio, el resultado de una convocatoria excepcional en la que intervienen el deseo de saber, el deseo de contar y la necesidad de expresarse. Y una palabra sobre los editores: ayer estuvieron en Madrid, y les vi, estuve con ellos, los promotores de Barril y Barral, Joan Barril y Malcolm Otero Barral. Nuevos editores que ya han sacado a luz algunos de su proyectos. Y estaban, en este otoño que aun no refresca del todo, visitando Madrid como lo visitaba, hace siglos, el abuelo de Malcolm, visitando autores, buscando materiales entre las tinieblas de lo que aún no ha sido escrito. Y tuve añoranza de esa época en que yo también hice el mismo ejercicio, visité gente que acaso tenía un libro en la cabeza o ya lo había escrito, y traté de convencer a unos y a otros para que ese libro fuera nuestro, es decir, de la editorial donde trabajé, en la que, con otros, construí ilusiones que ahora ya son parte del pasado, es decir, de las estanterías, que son una reserva del futuro, por cierto. No sé qué pasará con los libros, y ojalá todo lo que pase sea bueno, tan bueno como los libros o mejor que nosotros.

Tomado de http://blogs.elpais.com/juan_cruz/

martes, 3 de noviembre de 2009

Hebras de ensueño: buen gusto en el vestir

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

La pasarela Hebras de ensueño”, tiene como anfitriones al cuerpo de modelos de la Maison Santiago, que viste las confecciones elaboradas por los hermanos Bello.

La exposición colectiva permite apreciar el serio trabajo que vienen desarrollando los hermanos María Elena, Mercedes y Enrique Bello, en torno a las fibras y tejidos.

Mercedes, Enrique y María Elena, miembros de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, junto al joven aficionado y también miembro de la familia Halil Rasul Bello presentan muestras de las obras que realizan en tejido a crochet, batik o entintado y naturaleza seca.

Vestidos, chaquetas, mantas, trajes de baño y otras piezas de vestir ilustran la maestría adquirida por Mercedes en el tejido a crochet; por su parte Maria Elena y Halil hacen gala de sus dotes artísticas con la técnica del entintado en varios colores y estilos.

Las ropas son acompañadas de accesorios de fibras naturales y naturaleza muerta, confeccionadas por Enrique, entre los que se destacan collares, búcaros, candelabros, sombreros y carteras.

Sus piezas se venden actualmente en Alemania, Italia y Portugal, además de Cuba. Cuentan con un amplio catálogo de su obra y han recibido premios en eventos nacionales e internacionales.

viernes, 16 de octubre de 2009

La sociedad cubana no puede hacerse desde la improvisación o la emoción

Por Arnoldo Fernández Verdecia".. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Hace más de 40 años alfabeticé en esta región. Al venir de Santiago hacia acá trataba de recordar lugares: el Parque Central, el Hotel Carnero, la Piquera de los Jeep para ir a Tercer Frente. Confieso que se mantiene todo igual. Este viaje no es algo formal, es un retorno a las raíces".

Con estas palabras, Eduardo Torres Cuevas, daba comienzo a su conversatorio "La historia en presente", que tuvo lugar en la Sala de Presentaciones Daniel Readigos de esta ciudad durante la XVI Feria Internacional del Libro.

Algunos términos de dudosa aplicación fueron aclarados por el insigne pensador: historia como materia y la materia como historia, recordando al francés Pierre Vilar y su "Introducción al vocabulario histórico".

Señaló que es una redundancia decir memoria histórica, porque decir memoria lo recoge todo, al igual, historia.

Otra cuestión vital sobre la que enfatizó, fue en la necesidad de "sembrar la convicción de conocerse a sí mismo primero, para luego abrirse al mundo y que no le suceda como a muchos de los que se fueron, que comprendieron tardíamente la necesidad de conocerse primero".

La sociedad cubana no puede hacerse desde la improvisación o la emoción. Para ello tiene un gran reto: "Pensar la historia no como pieza arqueológica".

Fue puntual cuando dijo que: "Pensar la Historia de Cuba es un acto de inconformidad con lo que se es. Cuba nunca se ha pensado como algo que es, sino como algo que quiere ser. ¿Qué nos falta para lograrlo? Saberla escribir como es, aceptando que la historia no es una cuestión de buenos y malos, el historiador tiene que estar por encima de esas trivialidades. Tenemos a Cuba, de lo que hagamos con ella, sólo lo decidirá el pueblo y sus intelectuales. Cuba se gana o se pierde en la cultura".

martes, 13 de octubre de 2009

Pensar espanta cuando se tiene el alma en la garganta

Por Orlando Concepción Pérez (Poeta y narrador)

Una primera lectura al poemario LA IRA DEL CORDERO, de Osmel Valdés, (Baire, 197l), bastó para sentir el regocijo ante las obras literarias que amenazan perdurar. No habrá que esperar dieciocho años ni dieciocho meses para que este poemario en décimas aparezca en forma de libro.

Esplendor en la poesía, es el primer calificativo que me inspira. Supe que algún despistado, meses atrás dictó una sentencia brutal: “...tiene problemas ideológicos”.
Saqué dos rápidas conclusiones: 1. Tenía que leer ese excelente libro. 2. Es un libro pletórico de la “Ciencia de las ideas”, que es la primera definición gramatical de la tan cuestionada palabra IDEOLOGÍA.

OSMEL VALDES es un joven más que prometedor integrante de la Asociación HERMANOS SAIZ de escritores y artistas. LA IRA... es una obra original desde sus epígrafes iniciales hasta los que encabezan cada grupo de décimas (conjuntos sin títulos).

Los epígrafes llevan firmas de tres artistas aprisionados en el corazón de todos los que no tememos a los dogmas, a la manquez mental ni a la intolerancia: JOSE MARTI, FAYAD JAMIS y ¡DIOS!. ¡Santo Cielo!. Así mismo exclamé cuando terminé la primera lectura del poemario. Dos de los epígrafes son martianos: “Es hora de pensar, pensar espanta/ cuando se tiene el alma en la garganta”, y “Cuando, al peso de la cruz/ el hombre morir resuelve,/ sale a hacer bien; lo hace y vuelve/ como de un baño de luz”.

Otros tres de Fayad Jamis: “La tierra en que crecí, no es mía/ tampoco el aire en el que/pendo colgado como un/ fruto”, y “He vivido como un fantasma/ entre fantasmas que/ viven como hombres” y “Mi garganta estaba llena de/ silencio./ Ahora está llena de muerte”.

Las décimas de OSMEL hay que leerlas y escucharlas con los ojos agrandados por la felicidad de tanta suerte y los oídos destupidos de tanta mediocridad, ignorancia y estupidez que está infiltrada en el alma sin alma de los críticos sin criterio propio.

Belleza en la composición de los versos, las oraciones, las metáforas, los símiles. La poesía de OSMEL brota de un jardín en el que los pensamientos, las ideas, tienen un perfume más poderoso que el de las flores del paraíso. Su lenguaje es el lenguaje de los hombres del pueblo dotados de la cálida sabiduría de los poetas.

Para valorar los versos de un poemario es necesario tener y merecer el título de POETA, parecido a la magia. Desborda en estas décimas eficaces el latido del amor, del amor a los seres que merecen amor, el amor infinito a la paz, a la libertad, a ese derecho a la creación artística que tanto defendemos los escritores y artistas cubanos.

OSMEL VALDES usa un legítimo amasijo de palabras que embellecen el fruto de su talento: fuego, piel, miel, juego, luego, dignidad, maldad, huerto, muerto, LIBERTAD. Con esas palabras, para defenderlas o satirizarlas, compuso setenta y una décimas, donde sólo encontrará manchas aquel que no quiere encontrar la luz a que nos remitió el Apóstol Martí.

Doy un voto de confianza a LA IRA DEL CORDERO. Los lectores observarán que la IRA no es tan iracunda, ni el CORDERO tan manso. Como Félix LUIS Viera, afirmo: Si cuando esté publicado este libro de OSMEL VALDES, “alguien afirmara que este poeta ha llegado a su madurez, estaría equivocado”. Ya la madurez había llegado a OSMEL desde mucho antes.

lunes, 12 de octubre de 2009

En lugar de bombas, andanadas de poesía

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Tres de nuestros primeros bardos conversan sobre el significado de la poesía en la vida del ser humano. Nuestra página coloca sus reflexiones para que usted polemice con ellos sobre la actualidad de las mismas.

A Eduard Encina le acompañan fantasmas terribles, quizás por eso una de las preguntas pareció sorprenderlo.

AFV. ¿Cómo se produce el salto del boxeador que habita en ti, hacia algo delicado como la poesía?

"Todos los seres humanos tenemos esa parte angelical y esa parte perversa. Esa naturaleza divina y ese peso diabólico sobre nuestra carne. Una cosa es el espíritu y otra la carne. Otra cosa sería también la fuerza espiritual. En mi caso la poesía es una fuerza espiritual que se fue por encima de la física, por eso tengo este tamaño, tan pequeño, que es quizás una de las singularidades que algunos no logran explicarse.

AFV. ¿Ayuda la poesía a liberar la soberbia?

La soberbia es una parte de mí que las demás personas deben respetar. Mi poesía lejos de ocultarla, lo que hace es sacarla, porque creo que aparte de la delicadeza que pueda tener su germinación, también tiene fuerza antirrepresiva, pero también es capaz de contaminarlo todo. Yo creo que mi poesía es ante todo, una respuesta ante lo que quiere contaminarme y no puede hacerlo, porque a mí no me da la gana".

AFV. Algunos dicen que Orlando Concepción es mejor persona que poeta. ¿Qué hay de cierto en ello?


"Yo fui periodista que es una forma de ser diablo, fui dirigente político y administrativo, otra forma de ser diablo, con la poesía alcanzo la santidad y un poder tan grande, que los que tienen otra fuerza diferente al de ella, no tienen el derecho de comprenderla. Yo creo que no soy ni buen narrador, ni buen poeta, pero soy un buen amigo."

AFV. De camionero, pintor naif a la poesía, René Emónides Quintana cree encontrar un camino.

"Yo soy un camionero y pintor naif, que llega a la poesía como salvación, en ella encuentra refugio, sabiduría, amor, honor. Para mí la poesía es un hecho comunicativo, por eso llego hasta los que creo que son mis amigos, a través de poemas. En mí habita un poeta loco que tengo encerrado y la gente no quiere ver cuando voy por las calles."

AFV. En este día tan espiritual y simbólico, ¿qué mensajes necesita el planeta?

Eduard Encina: "En el Día Mundial de la Poesía, no sólo citar a Bécquer cuando dijo que "mientras exista una mujer hermosa habrá poesía", sino que habrá poesía mientras el mundo se esté derrumbando, mientras exista dolor, odio, ojivas nucleares, envidia. La poesía está por encima de todo eso, está en el acto de abrir los ojos cada mañana, y pensar que el otro, también tiene poesía".

René Emónides: "En la poesía espero que el hombre alcance paz y felicidad".

Orlando Concepción Pérez: "Que en lugar de bombas empiecen a caer andanadas de poesía".

domingo, 4 de octubre de 2009

Muerte de Mercedes Sosa enluta a la música latinoamericana

Buenos Aires, (PL) El fallecimiento hoy aquí de Mercedes Sosa sumió en el luto a la música latinoamericana, que perdió a la voz más profunda, singular y una de las más representativas entre sus principales exponentes.

Sosa, quien el pasado 9 de julio cumplió 74 años de edad, había sido internada el 18 de septiembre en la Unidad de Cuidados Intensivos del Sanatorio de La Trinidad aquejada por una disfunción renal progresiva.

Apenas el 1 de octubre último fue cuando se conoció del crítico estado de salud de "La Negra", quien para entonces se encontraba en coma farmacológico, y de entonces a la fecha la atención de todos los medios estuvo pendiente de su evolución.

Desde el primer momento los médicos que la atendían dijeron tener un "pronóstico reservado" y dieron cuenta del progresivo deterioro de sus funciones orgánicas, que derivaban hacia una falla cardiorrespiratoria.

Haydee Mercedes Sosa nació el 9 de Julio de 1935 en la norteña provincia de San Miguel de Tucumán y es considerada una de las exponentes principales del llamado Movimiento del Nuevo Cancionero en Argentina, surgido a mediados de la década de 1960.

Sus dos primeros discos, La Zafra (1962) y Canciones con fundamento (1965) pasaron inadvertidos, pero en el propio 1965, alcanzó su consagración popular tras participar en el Festival de Cosquín, el más importante del país.

Durante la última dictadura militar argentina los discos de "La Negra" fueron prohibidos, pero aún bajo esas circunstancias permaneció en el país hasta 1979 cuando fue detenida en un concierto. Poco después emigró a Europa, donde permaneció hasta el año 1982.

A su regreso a la Argentina ofreció una serie de conciertos a sala repleta en el Teatro �"pera de Buenos Aires, devenidos acto cultural contra la dictadura, a la vez que un hecho renovador de la música popular nacional.

Merecedora del premio Sarmiento, en reconocimiento a su trayectoria artística, su compromiso social y su constante lucha en materia de derechos humanos, protagonizó en 2002 uno de los más esperados encuentros entre artistas argentinos.

Junto a Víctor Heredia y León Gieco emprendió el proyecto artístico-musical Argentina quiere cantar, que debió interrumpir por razones de salud.

El regreso al mundo discográfico de "la voz de América" se produjo precisamente este año con una obra conceptual en dos volúmenes: Cantora 1 y Cantora 2.

La frágil condición física de "La Negra" le impidió lanzar formalmente este álbum, que recopila sus grandes éxitos y canciones populares interpretadas a dúo con artistas de la talla de Joan Manuel Serrat, Julieta Venegas, Diego Torres, Shakira y Gustavo Santaolalla, entre otros.

sábado, 3 de octubre de 2009

Las palabras que me dijo Cintio Vitier antes de morir

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Ha muerto Cintio Vitier Bolaños, un hombre ilustre, una persona que integró en su ser sabiduría, fe y amor, maestro de maestros y responsable de las ediciones críticas de las obras de José Martí Pérez y José Lezama Lima, figuras tutelares de la cultura cubana. Fue hijo de Medardo Vitier, el autor del libro “Las ideas filosóficas en Cuba”, del que se confesó copista de sus textos desde los 12 años.

A Cintio tuve la suerte de conocerlo personalmente en La Habana, durante un congreso internacional en el año 1999, fungía como jurado en el taller donde yo presentaría mi ponencia sobre José Martí; lo acompañaba la luz de sus sueños: Fina García Marruz.

Momentos antes de subir al estrado donde leería mi texto era todo nervios, muy cerca estaba el ser humano que más sabía de Martí en Cuba. Llegado el esperado turno le pedí un minuto para hablar de lo que representaba la Generación de Orígenes para la cultura de nuestra isla, sobre todo el poeta José Lezama Lima. Pasado el tiempo me dijo sigue y hablé largo.

Al concluir mi elogio se puso de pie junto a la inolvidable Fina y me llamaron a su lado, recibí un caluroso abrazo lezamiano y premiaron el carisma de mis palabras con un sincero “leeré tu trabajo detenidamente”.

En el auditorio alguien dijo, santiaguero, no olvides este día, tocaste la cultura cubana en sus personas más ilustres, era la doctora María Dolores Ortiz, la admirada panelista del popular programa de la Televisión Cubana “Escriba y Lea”.

En el receso, Cintio y Fina me acompañaron, solo hablamos de Martí y Lezama. Esa jornada matutina la guardo como un hermoso recuerdo en mi corazón, que ante la dolorosa perdida de Vitier Bolaños me veo en la obligación de compartir con ustedes, como una persona sencilla, que no experimenta ninguna vanidad al contar esta breve historia.

Por eso, ahora que acaba de morir, no sé hacer otra cosa que copiar este poema suyo, uno de mis preferidos:

Algo le falta a la tarde…

Algo le falta a la tarde,
no están completos los pinos,
y yo mirando a las nubes
siento lo que no he sentido.

A cada instante pregunto
por el tesoro perdido
cuya sombra se desplaza
con melancólico frío.

Mirándome está el deseo,
nocturno, solo, infinito;
callada va la nostalgia
llameando eternos vestigios.

No llega nunca mi gesto
a la tierra del destino;
la vida acaba inconclusa,
quedan los sueños en vilo.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La negación de mí mismo

Por Jorge Labañino Legrá y Arnoldo Fernández Verdecia

La décima parece ganar terreno en Contramaestre con la reciente publicación del libro Juegos de azar de Jorge Guevara, un texto singular en nuestra producción literaria, si tenemos en cuenta que la mayoría de las obras publicadas se ubican en la poesía libre, esa razón justificó el hecho de conversar con el autor sobre su inclinación por un género subvalorado.

Acabas de presentar Juegos de azar, tu primer libro publicado, ¿por qué la décima?

Jorge Guevara. Resulta curioso, siento como si la décima me hubiese escogido a mí, tal vez la elegí yo a ella, o sucedieron ambas cosas al mismo tiempo para estar más a tono con el título del libro. Por esas cosas de la vida y los malabares de la palabra azar, conocí la décima en el Café Bonaparte. Llegué allí con un manojo de versos libres y sonetos fresquesitos, fue precisamente entre libros, estudios, debates y bajo el humeante aroma del café que me inicié en esta forma de decir. El género me gusta, por eso sigo cultivándolo.

¿Qué esperas del lector?

J.G: Ningún sentimiento especial, salvo el interés por un género que se subvalora. El libro discursa en una suerte de psicoanálisis autobiográfico que transita por diferentes niveles de la espiritualidad y lo existencial que nos agobian, incluso la duda desde el límite de la aceptación o el rechazo.

¿Proyectos?

J.G: En estos momentos trabajo en dos cuadernos, uno de poesía libre y otro de narrativa. Continuar escribiendo, hacerlo lo mejor posible y buscar otras oportunidades para que el lector interesado conozca mi obra. Él es quien, en última instancia, dirá la última palabra sobre lo que escribo.

Fragmentos del libro “Juego de azar”, Ediciones Santiago, 2009.

Los gallos

Avanzan rompen cordones
de la multitud y pasan
el ruedo y se despedazan
los flancos recios pelones.
Rojizos los espolones
de los rivales entuertos
tiñen los ojos desiertos
del seto que nos condena
mientras yacen en la arena
dos cuerpos solos abiertos.

Claustrofobia

No me sostengo.
La oscuridad
Burla de mi edad
Tengo no tengo.
¿Me voy o vengo?
Nunca adivino
El truhán destino
Muerde mis pasos
Y esconde trazos
Sobre el camino.

Se rompe el hilo
cuecen mis sesos
brotan los rezos
vuelvo intranquilo.
misterio y filo
bestia insonora
grito que ignora
quietud y aliento
la asfixia siento
que me devora.


Orfandad

Murió la palma el colegio
mi pupitre el pizarrón
Tom Sawyer fue aquel turbión
apócrifo un sacrilegio.
No superé el sortilegio
de la manzana estival
Tell erró el tiro. Fatal
la bruja flecha del miedo.
¡Tanto tiempo y ya no puedo
desenredarme del mal!


Idealicé la palabra
vórtice de ingenuidad
página gris de la edad
de oro la abeja el Abra.
Desperté de la macabra
realidad sin un recodo
donde agrupar de algún modo
los peces de aquella infancia
llenan mis ojos.

Víctima y reo de Goliat
mi David vuela inseguro
el tiempo se torno oscuro
turgencia de la verdad
me persigue la maldad
el niño fue un espejismo
octosílabo el abismo
las ilusiones de un verso
de la moneda el reverso
la negación de mí mismo.

martes, 29 de septiembre de 2009

La Edad de Oro: ¿una revista para la mujer?

Por Arnoldo Fernández Verdecia arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Me parece de utilidad el estudio crítico de la categoría mujeres en La Edad de Oro del cubano José Martí. No es un secreto que es un paradigma de obligada referencia en el devenir histórico del pueblo cubano, sobre todo, si se trata de un problema como el de la educación de la mujer, considerada por muchos, dueña del siglo XXI y del Tercer Milenio, algo dulce y misterioso, demonizada por el discurso de la modernidad a partir de una herencia que se hunde en las oscuras cavernas del pasado.

A pesar de todo la mujer se yergue sobre esa cruz y anda majestuosa; sin embargo, células del tejido social tan esenciales como la familia parecen derrumbarse. ¿Tendrá esto que ver con ellas? ¿Son las máximas responsables del orden familiar? ¿Sus roles ancestrales deben cambiar?

Para responderlas decidí adentrarme en una revista clave dentro de la copiosa obra de José Martí: La Edad de Oro. No es un secreto que en su concepción está desarrollado un modelo de educación de mujeres.

La escribió para formar una cultura de hombres y mujeres, por ello concibió textos específicos para cada uno y textos generales para ambos. Me interesan los primeros, y en alguna medida, cómo presenta la categoría mujeres en los restantes. Para ello los agrupo en temáticas que facilitan la organización y estudio de los cuatro números en conjunto.

Algunos se preguntarán por qué La Edad de Oro dentro del vasto conjunto de textos martianos, en los que de una forma u otra menciona o roza a las mujeres.

Insisto que asumo La Edad de Oro, a pesar de que fue escrita en 1889, mucho antes de que aparecieran sus escritos sobre féminas cercanos a nosotros en el tiempo, los 12 trabajos publicados en Patria, 1894, en los que sobresalen coordenadas androgénicas en el tratamiento de la mujer, que las mantiene en roles clásicos de la cultura patriarcal.

De hecho, todas las ideas sobre la mujer desarrolladas antes y después de La Edad de Oro, no logran salirse de esos marcos formales, al considerarla sujeto doméstico, ser delicado y frágil, un ser para otros, en roles clásicos de la cultura patriarcal: madre, esposa y entre los límites de la casa, sea en el medio urbano, rural, en campaña o la emigración.

Alguien pudiera dudar todavía, e insistir que dentro de la obra de José Martí aparecen otras ideas relacionadas con las mujeres, es cierto, pero no se conciben de forma sistémica, sino que aparecen dispersas en escritos que movieron a Martí a dedicarle algunas páginas de propaganda, con la finalidad de aunar las fuerzas inmersas en la lucha revolucionaria, incluidas por supuesto, las mujeres, y otras, escritas de manera circunstancial.

(Fragmento del libro: Leer La edad de oro con ojos de mujeres, Ediciones Santiago, 2005)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Conozca a Cuba primero

Por Ricardo Riverón Rojas

En el año 2006, gracias a haber publicado tres libros, fui invitado a la feria del libro de Santiago de Cuba, y al llegar supe con alegría que me habían programado también para Contramaestre. Llegué al inquieto pueblo y los inefables Eduard Encina y Orlando Concepción me informaron que debía impartir una conferencia con el título de: «El editor, entre la responsabilidad y el compromiso». ¡Mire usted! Seguramente el lector no desconoce la maliciosa connotación sexual de la palabra «compromiso». Pues parece que el enunciado atrajo a cierto público que esperaba de mí otra cosa: tal vez revelaciones personales imposibles, dada mi estricta filiación heterosexual. Una mínima parte de ese público casi sale defraudada de mi conferencia, pero al final el diálogo fue intenso y extenso, con un único tema: la difícil y poco reconocida labor de los editores.

Aquel día también me divertí mucho al comprobar que un libro de un tal Tobías J, que tiempo atrás viera yo en algún anaquel con el aval del Premio Calendario, en realidad no había sido escrito por el tal Tobías J, sino por Eduard Encina. Resulta que por culpa de una de esas «pequeñas erratas de edición» el cuaderno no se publicó con el nombre del autor sino con el seudónimo que usó para concursar. ¡Acabáramos! Fue una de las jornadas que más agradezco de aquella feria santiaguera, pues supe del Café Bonaparte de Baire, donde el fervor literario (y patriótico) parece poseer la misma intensidad que el que llevó a la gente de ese pueblo a levantarse en armas contra el dominio español el 24 de febrero de 1895, solo que esta vez blandiendo la computadora, no el machete. Es un grupo admirable que merecería algo así como ser «de referencia nacional», para usar uno de los rótulos de moda con que en Cuba la burocracia denomina algunas cosas que se hacen simplemente bien y con entrega.

Fragmento tomado de: http://www.cubaliteraria.cu/delacuba/seccion.php?articulosPage=18&s_Seccion=60

De silencios, peces y otras pertenencias

Por: Jorge Enrique Rodríguez

Escribir para los niños es, sin duda alguna, tarea ardua. José Martí así lo intuiría, y nos dejaría como legado aquellos cuatro números de una revista que, más que un propósito es un evangelio. Allí, en aquellas páginas donde el poeta intentara llegar a la hondura que encierra el alma de un niño, definiría con humildad su fe por ellos: los niños saben más de lo que parece, y si les dijésemos que escribieran todo lo que saben, muy buenas cosas que escribirían.

Quizá sea esta la sindicatura que Eduard Encina Ramírez (Santiago de Cuba, 1973) ha querido explorar, desde sí mismo, en los textos que convoca El silencio de los peces, premio Calendario 2002. Quizás; al menos yo, asumiendo el privilegio y la ventaja de la relectura, así lo deseé, o tal vez el niño que no deseo abandonar (que me habita a expensas de las rupturas) así lo sienta. De un modo u otro, El silencio de los peces se erige discurso, diálogo que no subestima a sus interlocutores, sino que junto a ellos se adentra en su universo limpio, en la mirada desprejuiciada que anteponen al suceso más complejo que es la existencia misma, en la solemnidad que implica nombrar, entender, ser a fin y a consecuencia:

Mientras caía de la rama
el gorrión, mientras caía
pensé en la mirada fría
del cazador que derrama
su puntería, su fama
de tirador inexperto
que dio en el blanco y es cierto:
me duele tanto que aún
sobre el asfalto haya un
gorrión con el pecho abierto.

La prestancia es el signo bajo el cual están “versados” estos sitios, donde el poeta nos obliga a un alto, a contemplar que la trascendencia y la armonía del ser no sólo están en “filosofar” y entenderse la existencia mediante la transgresión de conceptos, sino que es posible esta comunión a través de la candidez y de la inocencia que sabe ser sabia en sus andanzas; que es posible erigir la “iluminación” y sanar al sol entre las manos. Eduard Encina transita estas certidumbres, nos advierte además que el rigor escritural no implica distanciamiento, que la palabra es emboscada pero también el modo de jamás traficar las torceduras y los convencimientos vanos. El silencio de los peces no es un camuflaje, no es la pretensión de ser niño, es la intención de advertirlo como respuesta y salvación. Es el niño quien habla, el autor es sólo un señuelo:

Dice el gato que la luna
un día goteará del cielo
como una fruta madura
él la espera con anhelo
Tal vez por eso amanece
de guardia sobre el tejado
pero la luna parece
dejarlo siempre esperando.
Dice el gato que la luna
estaba madurando.

No me gustaría exponer El silencio de los peces como “literatura infantil”. ”Literatura infantil” es un subterfugio de estetas y teóricos, una extensión pedagógica que hurta la verdadera significancia al poeta y al niño…o al poeta niño. Prefiero expresar que, es Literatura que se entiende y se comprende por y para el niño, que manifiesta sus claves y tesituras componiendo una canción que es también efímera, como igualmente lo es todo otorgamiento entregado en la ventaja del silencio que discursa el pez y su memoria. Eduard Encina también lo sabe, y por ello nos deja al amparo de sus caballos:

¿Ves este caballo?
Monta y verás las praderas
del cielo
un caballo con alas para atravesar
la lluvia.

Fuente: http://www.ahs.cu/secciones-principales/literatura/noticias/dossier-calendario.html

sábado, 26 de septiembre de 2009

Escribir un poema provinciano y soñar con los Potros de Vallejo

Por Arnoldo Fernández Verdecia



No resultó sorpresivo, al menos para mí y lo confieso, la noticia de la publicación de una de esas “obrillas”  vinculadas a recientes políticas culturales. ¿Se trataría de un resultado construido? o ¿era algo real?  Por esos años la misma ponía en práctica un programa para difundir el talento literario. ¿Acaso de lo que Andre Gide sublimaría en memorable libro? Recuerdo a Maquiabelo y su prédica: “Un señor prudente no debe decir la verdad cuando va en prejuicio suyo” y más cuando se trata de un amigo.

Es muy raro un boxeador en la poesía, al menos yo lo creo así, y más si vive en un pueblillo del interior de Cuba llamado Baire. Su nombre también es sospechoso y me da más músico que poeta o pintor: Eduard Encina.

Para mí como socio, es un fenómeno editorial en verdad, en montones compramos el libro donde quiera, hasta dos o tres veces; para nosotros el autor mostraba el costado doloroso de nuestro mundo, en una poética de factura aceptable, desde una visión por momentos salpicada con elementos de la cotidianidad, elogiada por intelectuales como Reinaldo García y Alfredo Quintana.

Eduard me parece un quijotillo nacido en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, a la orilla de la Carretera Central nombrado Baire. Su primer libro era un disparo al silencio editorial que vivió esta comarca por años. "De ángel y perverso",  es nuestra bandera en medio de la emergencia. En estos tiempos Internet es una ausencia, así que para la gente la única verda es la de los medios masivos.

Por eso no fue sorpresa que se nombrara en el semanario Sierra Maestra y en la dulce voz de Ana Margarita Gil en el Hurón Azul, informativo de la Unión de Esscritores y Artistas de Cuba, en el la Televisión cubana. Era uno de los primeros libros de Ediciones Santiago. Se puede considerar momento de autoafirmación para el poeta, como para las ediciones territoriales que daban sus primeros pasos en la vida de la nación.

Se trata de una poética escrita en lenguaje que privilegia el juego lúdico con los títulos: De cómo un poeta delira a la sombra de una soga que cae del cielo, De cómo un loco se roba un poema, Boceto para un retrato de mi padre dormido en un sillón.

El poeta, por momentos, apela a una intertextualidad que le permite enriquecer el contenido de su poética, hecho que realiza de forma feliz: “y yo sé que a mi lado hay una sombra” , referencia a Ángel Escobar, que condiciona uno de sus mejores poemas: Meditaciones del suicida:

“¿Dónde estarán los gatos de la madrugada?/ El sigilo se irá enredando en la costumbre / en la sobriedad de las cosas / ´y yo sé que a mi lado hay una sombra´ - cadáver / remolino escombro viene de alguna parte que / nos marca una sombra amarilla sin sentido…”

Las referencias a Egipto, Roma, Bizancio le aportan frescura por su acertado manejo en nuevos contextos poéticos. Pasan ante nuestros ojos, faraones, exarcas, Julio César, filósofos célebres... Maneja referentes bíblicos que funcionan orgánicamente: “el poeta es el Mesías” , “prepárenle esa cruz” , o el mito del surgimiento del hombre a partir del polvo.

Su estructura es sencilla, la primera parte compuesta por un total de 16 poemas y un título sugerente Poet´ s Walking y otros bocetos. En el mismo adquiere una fuerza telúrica el tanteo con el símbolo bíblico polvo. Es una recurrencia su manejo en diversos momentos: “no hay peor marino que el que extraña el polvo / cuando mira atrás y no se reconoce” , o cuando dice, “Al polvo voy en esa manía de arrastrar la rueda / sobre la madera y ya no me quedan reinos” , o simplemente al decir, “Ese polvo lentísimo / Instintivo / ese apagón en la memoria”.

El oficio de poeta es permanentemente reflexionado desde la categoría límites, nos hace pensar en el desconsuelo que dio origen a los versos, como si el hombre agonal resucitara con otros matices en los contextos experimentales que condicionan su referencia:

“…huir no es de suicidas / ni de poetas los eufemismos”.

“…puede escribir un poema provinciano / y soñar con los Potros de Vallejo”.

“Solo el poeta altera / y pende del disparo que pudo darse”.

La experimentación sobre la historia tiene su lugar. Ilustro uno de ellos para su disfrute:

“Mi pueblo es un parque de estatuas / por donde pasa la
noche como un gato altísimo / que se filtra en los gorriones y pasan locos en / sus alfombras y el silencio del mediodía pasa sin detenerse”.

Otros no tienen buena factura, entre los que sobresalen: “Una muchacha vio pasar a los caballos”, “Ariadna” y “La casa”, no debían estar junto a los restantes, por su pobreza en el manejo de los recursos literarios:

“Te detuviste a mirar los caballos / Ese polvo lentísimo / instintivo / ese apagón en la memoria que trae / la resonancia de una estrella entre las piernas / pero ellos pasaron y tú pobre muchacha / te perdiste en el eco de sus pasos”.

Por momentos redunda en lo cursi:
“…ni un saxofón que te diga / te quiero”
“…al siglo le quedan dos vueltas de carretel”
“…pobre muchacha”.

La segunda parte Último acto y otras acotaciones la integran 10 poemas, la de más baja factura poética y menos experimentación con el lenguaje. Se aprecian títulos comunes: Telegrama, Animal y La ciudad y los gatos.

La mirada la centra en sucesos cotidianos: (Urgente: se avecina una crisis de amor / ha vuelto a caer la bolsa de valores). La noche y la tarde en un municipio del interior de Cuba; el poder y sus efectos: César ha tendido su mano: / Por un hilo desteje la mañana / y todos vienen a escucharlo / a ver la cabeza / del culpable colgando en su diestra” .

La tercera parte, Y yo sé que a mi lado hay una sombra, la conforman un total de 15 poemas, la de mayor calidad en el libro pues desborda el tratamiento del lenguaje desde títulos sugerentes, entre los que se destacan: “De cómo el poeta delira a la sombra de una soga que cae del cielo”, “Breve estancia de un tonto en el paraíso”, “En torno a la soledad de un dios sin cabeza” y “Meditaciones del suicida”.

También hay momentos de autorreflexión centrados en temáticas medulares, sobre todo el oficio de poeta y la historia, devenido los de mayor tratamiento:

“La ciudad es un valle de suicidas / de sueños aturdidos por la rabia / y me veo en la vieja celda / donde escupo / mutilo / desangro un ángel de Rilke / y retorno donde los otros deshacen / la sombra insular…”

“Alguien toca a la puerta / y sobre la rueda el paridor de la hoguera / trae el sombrero cargado de pájaros”


“Lo trajeron sin rodillas: éste es tu mundo, éste tu pan, ésta tu modorra, éste es el verde sin resonancias, los jagüeyes te dirán los límites, mira la ciudad que has de fundar con el bastón de los tontos, estos tus personajes, los mudos personajes del circo que has caído”.

De ángel y perverso forma parte de una “rara colección”, conservada en un viejo Monasterio en las afueras del pueblo de Baire. Algunos bardos, como el espirituano Reinaldo García Blanco, identificaron el lugar como borde de la Carretera Central. Se llega por un camino protegido por estatuas de héroes de la independencia de Cuba.La Virgen del Rincón aparece a los escritores, los bendice.

Muchos acuden al Monasterio buscando los oficios de la escritura. Otros lo maldicen por creerlo poseído por el demonio, hasta intentan exorcizarlo. El bate en acto de ironía optó por un título universal para el libro sobre la mujer pájaro.Un hombre como Jorge Luis Borges celebraría las siguientes palabras de Teresa Melo: “Eduard Encina no busca premios, eventos, imagen, es un verdadero hombre de tierra adentro.”

viernes, 25 de septiembre de 2009

Confesión alumbradora en vísperas de la muerte

Por Arnoldo Fernández Verdecia arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Un 18 de mayo de 1895 José Martí comienza la histórica carta al mexicano Manuel Mercado, escrita en Dos Ríos, lugar del municipio Jiguaní, actual provincia Granma. Se trata de un texto estremecedor, que ha recibido innumerables valoraciones en su estudio. Sobre el tratamiento de esta zona de la biografía martiana propongo desarrollar un nuevo acercamiento.

En la obra martiana la carta inconclusa a Manuel Mercado tiene valor testimonial, si nos guiamos por el criterio de amistad que lo unió a Martí durante veinte años, en su mayor parte alimentados por la correspondencia, Mercado puede considerarse un “caso paradigmático”(1) entre los destinatarios que tuvo José Martí.

¿Qué criterios han prevalecido en su análisis?

En los estudios de la carta inconclusa, los elementos de convergencia entre cada uno de los autores son: ubicarla como el testamento político de José Martí; sobresalen en el mismo Gonzalo de Quesada, Carlos Rafael Rodríguez, Ibrahín Hidalgo, Cintio Vitier y Luis Toledo Sande.(2)

Otro de los criterios compartidos es el que remite al escrito como la máxima expresión de sus confesiones ideológicas; en torno a éste se agrupan: Julio Le Riverend, Fina García, Jorge Ibarra, Salvador Morales y Mercedes Santos Moray.(3)

La otra posición, lo concibe como la mejor explicación de su estrategia política, en este orden se destacan: Jorge Mañach, Juan Marinello, Ángel Augier, Armando Hart, Roberto Fernández Retamar y Antonio Núñez Jiménez.(4)

¿En qué se basan uno u otro autor para ubicarla de la forma en lo hacen, en cada caso?

El considerarla testamento político tiene un sentido metafórico, pues no remite al sentido que porta el acto de testar, alude más bien a la forma en que se ha recepcionado el texto luego de su muerte, pues muchas de las claves políticas de su ideario se encuentran implícitas en sus líneas.

Lo anterior corrobora puntos centrales que en escritos anteriores había concebido: el lugar de la independencia de Cuba en América, su logro mediato como condición estratégica para salvar el decoro de las repúblicas latinoamericanas ante el formidable vecino yanqui; y la forma viable de gobierno que debe tener la guerra de los cubanos para lograr tales fines.

El hecho de que sea un referente habitual su uso no demerita su funcionalidad durante la Revolución Cubana, pues se ha convertido en un símbolo de condensación histórica que funciona coherentemente en las redes sociales institucionalizadas, a través de las cuales transcurre el flujo comunicativo de las instancias intelectuales, encargadas de instrumentalizar una determinada selección de la obra de Martí; no interesa si en verdad testó o no, lo que interesa es la forma en que ha sido acomodado el modo de referirse al mismo circunstancialmente.

Los autores seleccionados responden a un compromiso de orden moral con los sentidos éticos que le confirió la Revolución a este documento, de ahí que nos parezca importante plantear que todos producen su criterio, desde lo que llamamos intelectualidad orgánica encargada de fundamentar el Martí antimperialista que necesita Cuba, dada las circunstancias que vive, como único país socialista en el “Continente Americano”.

Los autores que la ubican como la máxima expresión de sus confesiones ideológicas, lo hacen más bien urgidos por la necesidad de darle algunas aclaraciones a la actuación antimperialista de Martí en el “Continente Americano”, pues en textos anteriores no lo había hecho de la forma tan clara, como lo dijo a Mercado en el inconcluso escrito: evitar a tiempo con la independencia de Cuba la expansión territorial y económica del naciente imperialismo yanqui.

De hecho, la forma en que está redactado nos asoma al sentido confesional en que se lo escribe a su paradigmático amigo político, acostumbrado a intercambiar ideas de esta índole con Martí a través de la correspondencia. La funcionalidad del sentido confesional otorgado al mismo por éstos estudiosos, debe explicarse a partir de la inexistencia de una estrategia política de enfrentamiento al imperialismo yanqui en la obra de Martí, de forma articulada y coherente, para guiar el proceso independentista en el que se vieron inmersos los cubanos.

El resto de los autores que la enmarcan como la mejor explicación de su estrategia política, tiene puntos coincidentes con los que le otorgan el sentido confesional, pero más bien lo que pretenden es resaltar los propósitos martianos esbozados en el Manifiesto de Montecristi, que de manera ejemplar aparecen en esta misiva, pues asume la guerra de Cuba como una guerra de independencia americana, en la que no puede haber demoras, pues dado su carácter de observador y analista, sabe lo que se desencadenará en lo que llama "Norte revuelto y brutal que nos desprecia".

Estas son las razones que llevan a los mencionados estudiosos, a darle un sentido estratégico a las ideas del texto, dada la dimensión del hecho americano que vive Martí, que se aviene perfectamente con los sentidos latinoamericanistas que ha cobrado la Revolución en el “Continente Americano” en los momentos actuales; y el lugar que ocupa este eje, en las relaciones internacionales del Gobierno Cubano.

Las tres formas de referirse al documento inconcluso de José Martí a Manuel Mercado, obligan a una síntesis final, en la que modestamente expresamos nuestro criterio, a partir de la tradición historiográfica que ha predominado al estudiarlo.

Lo cierto es que no es un testamento en el sentido histórico del término, por todos los argumentos explicados hasta aquí, por tanto se trata de una metáfora de gran alcance heurístico, dada la polisemia de significados que irradia. El sentido confesional es el que funciona con más coherencia y el que se adapta contextualmente a las ideas del texto. El de la mejor explicación de su estrategia política es absoluto, pues el Manifiesto de Montecristi lo hace con mayor certeza, si tomamos como centro el sentido aludido.

Finalmente, la carta inconclusa a Manuel Mercado debe asumirse como una confesión alumbradora de su pensamiento político y su quehacer escritural, una obra de indudable valor intimista para todo el que pretenda acercarse al estudio de la obra de José Martí desde cualquier latitud geográfica.

Notas
1. Esta forma de clasificar el conjunto de cartas cruzadas entre Martí y Manuel Mercado es lo que Daisy Cue denomina, caso paradigmático, en el prólogo a: José Martí. Visión Íntima. P. 6

2. Sugerimos consultar en torno a este primer elemento de convergencia en torno a la identificación del texto como testamento político de José Martí, los libros de: Gonzalo de Quesada. Martí Hombre. P. 252, Carlos Rafael Rodríguez. Letra con filo. Tomo 3. P. 213, de Ibrahín Hidalgo. Cronología 1853 - 1895. P. 113, de Cintio Vitier. Ese Sol del Mundo Moral. P. 73 y el de Luis Toledo Sande. Cesto de Llamas. P. 307.

3. Sugerimos consultar en torno a este segundo elemento analógico en la forma de referirse al texto, al concebirlo como máxima expresión de sus confesiones ideológicas los libros: Julio Le Riverend. Pensamiento y acción de José Martí. P. 116, de Jorge Ibarra. Ideología Mambisa. P. 187, de Fina García Marruz. Textos antimperialistas de José Martí. P. 73, de Salvador Morales. Ideología y lucha revolucionarias en José Martí. p. 13 y de Mercedes Santos Moray. Martí, amigo y compañero. P. 166-167

4. En torno a esta segunda forma analógica de referirse al texto sugerimos ver los libros de: Jorge Mañach. Martí el Apóstol. P. 237, de Juan Marinello. El Partido Revolucionario Cubano, creación ejemplar de José Martí, en Siete enfoques marxistas sobre José Martí p. 147; de Ángel Augier. Acción y poesía en José Martí. p. 162, de Armando Hart. Discurso en Dos Ríos, 19 de mayo de 1975, en Siete enfoques marxistas sobre José Martí p. 118, de Roberto Fernández Retamar. Introducción a José Martí. P. 33 y de Antonio Núñez Jiménez. Mi Patria es América Latina. P.206.

Fotografía del Héroe Nacional de Cuba José Martí Pérez.

martes, 22 de septiembre de 2009

NOTA DE CONTRACUBIERTA: ¡QUÉ HORROR!

Por Yunier Riquenes García

Me he puesto a revisar en diccionarios y libros. Quiero saber qué son las notas de contracubierta; últimamente no puedo descifrarlas. Hay obras que aparecen con tres o cuatro líneas donde, claro, se mencionan algunas palabras que hacen de la nota de contracubierta una receta fácil. Estamos hablando de dolor, tristeza, desgarraduras y soledad. Una oración donde se hable de la profundidad del texto, búsqueda y ruptura, no puede fallar. Me sigo preguntando qué cosa es una nota de contracubierta bien hecha. He encontrado algunas y debería citarlas, pero prefiero que usted las descubra. No es una tarea difícil.

Recuerdo las clases de biología del preuniversitario donde se decía que el organismo funciona como un todo, y pienso en el libro como un organismo vivo, en esa parte de su cuerpo afectada por un virus que no lo deja desarrollar.

Imagínese, si a pesar de la falta de brillo y gracia con que son impresos la mayoría, las palabras, las breves palabras que deben incitar a un comprador dicen lo mismo que muchos otros, ¿cuál puede ser la diferencia entre ese ejemplar y tantos otros?

Puede tomar en la mano una novela, un libro de poemas o de ensayo y hablarán en los mismos términos, aludiendo a los mismos valores. ¿Cuáles serán las razones para que ciertos editores no se tomen el trabajo de elaborar el texto de contracubierta? Supongo que eso forma parte de la ética del editor, supongo que también de la seriedad con que se asuma el trabajo. A veces los propios autores son los culpables por firmar los contratos y no revisar el libro terminado; o como sucede a veces, a varios hacedores de libros no les interesa y no permiten ver a los escritores sus notas, o se las leen de paso por el teléfono.

Los autores deben revisar sus notas de contracubiertas, al menos si tienen esas palabras que sean bajo su autorización, y pueden recordar que si el editor redacta unas palabras para salir del paso, porque cree que ya terminó el trabajo, pues entonces dígale con toda propiedad que no, usted no quiere esas cuatro o cinco líneas que no hablan de su libro. Tal vez entonces, alguien se tome el tiempo para redactar cuatro o cinco líneas pensando en su libro y que lo diferencie de los demás e incite a la lectura a quien lo tome.

¿Cómo es posible que algunas notas de contracubierta y los datos de los autores, a pesar de ser breves tengan erratas?, ¡qué horror!, mejor ni se abre el libro, ¿cómo es posible que ni siquiera los datos de los autores aparezcan actualizados? Así van las cosas, y los principales culpables, digo, son los autores por no exigir una revisión, al menos digital, de lo que se va a imprimir, tienen derecho a ello.

Creo que hay que estudiar las notas de contracubierta, encontrar posibilidades, como los finales de un cuento, por ejemplo: citar fragmentos de entrevistas del autor, de un ensayo, de un poema o cuento, qué se yo, tantas variantes elegantes como puedan existir de acuerdo al texto. El libro no solo es edición, diseño, composición, ilustraciones, cubierta. El acabado también depende de la nota de contracubierta.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Reconocer las diferencias pero con amor

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Al concluir el Concierto Paz sin Fronteras, este domingo en La Habana, muchas cosas cambiaron para el mundo en la percepción de la familia, la relación entre los países, las religiones e incluso las diferencias ideológicas. Por encima de todo, señaló el cantautor Juanes, está el amor entre los hombres.

Como nunca antes Cuba vivió una jornada vespertina esencial en su historia musical, el megaconcierto rompió las expectativas pues contra todos los pronósticos la asistencia de público sobrepasó el millón de personas.

Fue hermoso ver flotar la Bandera Cubana entre tanta gente de varios países, mucho más emocionante fue escuchar la palabra Cuba en la voz del público. La delicadeza de Juanes, al dirigirse a los jóvenes cubanos llamándolos hermanos, y reconocer que somos diferentes, trasciende toda miseria humana.

Sirva este concierto Paz sin Fronteras, al menos yo lo aprecio así, como una sencilla forma de sobreponernos a las divisiones familiares, ideológicas, sexuales, raciales y hasta religiosas. Todo hombre al venir a la tierra tiene derecho a pensar y hablar sin hipocresía, a vivir como hermano con sus semejantes.

Una bocanada de aire a la literatura

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Jorge Labañino Legrá es uno de esos poetas que se deleita con el alcance de la palabra al nombrar zonas que el ojo común no alcanza a vislumbrar. Entre sus libros escritos y publicados desde Contramaestre se encuentran “Oración del que traiciona” y “Rumor de higuera”, Ediciones Santiago, 2002 y 2005 respectivamente. Ha sido finalista en el concurso Calendario.

Conversar con Labañino Legrá sobre su percepción de la poesía en los 90, es un privilegio para el que quiera conocer como un escritor del interior, en Cuba, se representa ese proceso.

Arnoldo Fernández Verdecia: ¿Se puede hablar de una generación de novísimos que defina la literatura de la década de 1990?

Jorge Labañino: El asunto de las generaciones siempre ha sido polémico, hay quienes aborrecen el término a la hora de hablar de literatura. Los jóvenes que escriben en la década de 1990 arrastran el período que le antecedió, están influidos por una norma, la conversacionalista, o posconversacionalista como la denominó Jorge Luis Arcos. Pienso que se fijaron paradigmas que venían de los 80 y los que escriben en la nueva década se convierten en sus epígonos.

AFV: ¿Qué impacto tuvieron los 90 en el discurso?

J L: Cambiaron los asuntos hacia los que se orientó la literatura, se dejó de hablar del revolucionario como un ente sin defectos, el enfoque se orientó hacia zonas marginadas hasta el momento. La pérdida de referentes abocó a los escritores a desempolvar temas que retrataran mejor la realidad que se estaba viviendo.

AFV: ¿Algunos críticos señalan que la literatura a finales de los 80 entró en un momento de asfixia, sin embargo surgen nuevos proyectos?

J L: El grupo Diáspora es uno de los que presenta una revista respaldada por un proyecto poético bien fundamentado. Víctor Fowler al hablar de ellos, dijo que era una bocanada de aire a la literatura que ya se encontraba vagando en una inercia improductiva, yo también lo pienso así, claro, este movimiento defendía sus códigos estéticos muy apegados a lo foráneo, carecían de una propuesta estética que naciera de lo propio.

AFV: ¿Qué faltó para el nacimiento de una literatura propia que rompiese con los 80?

J L: Todo poeta se proyecta hacia una ruptura, hacia una discontinuidad con sus antecedentes hegemónicos. En ese sentido ha faltado una relectura novedosa y creativa de la tradición, no sólo en el aspecto literario sino en el asunto filosófico, antropológico, todo esto incide en el armazón que uno puede realizar para su comportamiento y proyección estética.

Desde mi posición como escritor trato de negarme a asumir las poéticas actuales, desmarcarme de la moda. Lo determinante es interrogarse a uno mismo en lo que quiere, orientarse a partir de los libros que necesita, nutrirse continuamente y centrarse en la evaluación crítica y superadora del pasado.

AFV: ¿Son importantes los circuitos publicitarios para dar a conocer esas poéticas individuales?

J L: Pueden incidir o no en su promoción; pueden hasta fabricar una imagen en torno a determinados autores, que muchas veces no son los mejores, pero son los favorecidos y entran en la moda de lo novedoso y es lo que la gente lee. Lo novedoso para mi está en la forma de tratar el discurso en el texto, pero se corre el riesgo, por estas cosas de la promoción, de quedarse en la moda.

AFV: ¿Qué significado tienen en tu poética la filosofía y la teología?

J L: La filosofía crea una conciencia en el tratamiento de los asuntos poéticos, digamos sobre la historia, el individuo, la existencia en sí. La teología me aportó el enfoque del mundo para comprender los móviles humanos que están llevando al hombre a un desgaste total.

AFV: ¿Cuál es la crítica necesaria para la literatura de los 90?

J L: La crítica padece de una levedad total, si no hace jerarquizaciones sobre textos y procesos literarios que vive el país. Sería de mucho valor para la historiografía literaria, para la orientación del lector, una crítica vital que haga jerarquizaciones y distinciones de los procesos literarios.

AFV: ¿Cuál es la actualidad, en cuanto a lecturas, de los que hacen poesía en los 90?

J L: Hay carencias a pesar de que se han llenado un poco a partir del momento histórico que se vive con las ferias del libro, sin embargo hay un vacío inmenso que de una manera u otra lastra la actualidad de la poesía, si intentamos ubicarla en la órbita universal.

sábado, 19 de septiembre de 2009

MALDITA SEA: Poesía en el solar

Por Eduard Encina

Nunca he entendido bien el asunto de los márgenes; si son una condición o un estado. El hombre se sitúa o lo sitúan frente a las cosas para que le otorgue significado, tal vez allí radique la diferencia: situarse al margen o que te sitúen.

Más o menos así podemos asumir la poética que encontramos en Maldita sea, libro publicado por la editorial Letras Cubanas y con el que Yansy Sánchez mereciera en el 2006 uno de los premios Pinos Nuevos de poesía.

Creo que fue en algún apunte del Cuaderno Verde, donde leí a Duchamp cuando escribía que la pintura no podía ser únicamente retiniana y en esa afición por las imágenes se dilata el ojo del lector para encontrar en estos poemas, pequeños lienzos, poemas para llevar colgados en la conciencia, donde la forma prosaica justifica el equilibrio, el flujo y reflujo de ideas que nombran más allá de la retina los tugurios del alma y dejan un sabor a sustancia conocida, a intemperie.

Hay en estos versos una voz ciertamente angulosa que penetra la realidad, no para revelarla, sino para sacudirla. “La poesía – escribió Heidegger- no es un adorno que acompaña la existencia humana, ni solo una pasajera exaltación, ni un acaloramiento y diversión. La poesía es el fundamento que soporta la Historia”. No será gratuita entonces la postura del poeta al examinar ciertas zonas periféricas o marginales en la que se expresa lo cubano, reincorporando a sus versos una vocación axiológica que trasciende toda armonía o complacencia, lejos del palabreo o los arrebatos existenciales frecuentes y sintomáticos en mucha de la más reciente poesía.

“Por cuál camino evitaré esta tarde a los míos que me prefieren otro para que caiga el pan”- nos dice y otro es el miedo replegado en la incertidumbre, hacia la relectura del Ser, no a través de un folclorismo epidérmico, sino en el desgarramiento de la raza, la segregación y la manipulación de identidades, en el deseo de trascender la historia no contada, la del cuerpo vivo que se produce y se reproduce cada día.

De tal manera encontramos un ansia por recuperar el sitio de una promoción que no se aferra a lo inmediato y busca en lo disperso un fragmento que la salve. Quizá por eso acude a lo intertextual, a procedimientos lúdricos con las diversas corrientes culturales que dialogan en sus versos, desde y hacia todas partes, como “La falta de Nilo en la palabra Nilo”.

Divide en cuatro secciones el Cuaderno, sumergido en el abismo de Baudelaire, Mallarmé, Valéry y de Ángel Escobar; presencias que le proporcionan al texto ciertos olores, ciertas posturas en la voz que expresan conciencia del acto de la escritura. Por otro lado resurge entonces el cosmos donde es muy preciado respirar a Borges, Lezama y Martí en una amalgama encubierta, pero telúrica.

Otro hallazgo, pienso, es haber encontrado el tono con que el sujeto lírico parece contar una historia, y al contrario, lo que hace es interrogarnos la propia. No creo que esté en lo cotidiano su esencia, ni en la gama temática las ganancias del libro, la esencia es la fe, la escritura como posibilidad y destino.

Para terminar quisiera referir, que si bien la nota de contracubierta se las arregla para deformar al lector, limitándolo y enredándolo en una cantata que puede servir de colorete a cualquier libro; al degustar Maldita sea, uno asume la experiencia de que la poesía no es un gesto fugaz que emana de las cosas, sino la permanente trascendencia del Ser hacia las formas de la verdad.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Apreciar el mundo de lo ancho a lo profundo

Por Arnoldo Fernández Verdecia arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Ser cubano es un proceso que transita momentos no terminados. Es de todos conocido que la perspectiva cultural aporta ambigüedades que no permiten adentrase en lo profundo de la cubanía. ¿Se puede hablar de cultura material cubana? ¿Se puede asumir el de cultura espiritual cubana?

Soy de los que no acepta la clasificación de valores espirituales que asume al cubano como vividor, dicharachero, poco reflexivo, choteador, ligero y proclive a la corrupción y al sexo por las características del Trópico; imágenes de referencia para los turistas que vienen tras el mito de la mulata, el buen ron y una naturaleza afrodisíaca.

Me parece que en esa posible ligereza, tan maltratada, el cubano oculta profundas heridas que le vienen a través de su historia: los fracasos de Yara, el Zanjón, la intervención yanqui en la Guerra del 95, los Independientes de color, la Revolución del 30, el asalto al Moncada, Alegría de Pío, Playa Girón y el Período Especial, entre muchos otros.

Si comprendemos lo cubano como mezcla de razas, artes, comidas, religiones, bebidas, entonces aceptamos un injerto que tienes muchas ramas.

Una metáfora parece identificarlo: ajiaco, pero en el sentido culinario del término, resultado de varios cocimientos puestos al calor del Trópico, proclive a varios picores, una olla que viene de lo profundo a la nata y su contenido es más sabroso si lo calentamos al otro día.

Me pregunto entonces, ¿por qué no aceptar como cultura cubana la suma de grandes voces del pensamiento, la lírica, la ciencia, que una vez trató de inventariar el sabio Jorge Mañach? De ser así, lamentablemente Cuba no tiene un Carlos Marx, un Gotha, Cervantes o un Shekaspeare. No tiene una Biblia escrita en su espíritu, un Corán, o tal vez un Popol Buch; sólo conserva unos modestos petroglifos que parecen ser la huella de los primeros padres e ilustran la infancia del pensamiento cuando Europa tenía armas de fuego y barcos de velas.

Está claro entonces que no se debe buscar lo cubano por la alta cultura, sino en lo popular. Sus formas comprenden la lengua marginal, la música, la danza, los juegos, la mitología, los ritos, la religiosidad y las costumbres. De la mezcla de ese patrimonio intangible trasmitido por silenciosos fundadores traídos a la fuerza desde África, Islas Canarias, China, o los que huyeron desde la vecina Haití, o de las repúblicas latinoamericanas en el siglo XIX, cristaliza una capacidad imaginativa que no le encuentro comparación en la historia.

En esa clarividencia de asumir las cosas a veces duras, otras alegres, se define lo cubano, un ser capaz de apreciar el mundo de lo ancho a lo profundo, aunque para ello acuda a expresiones que no se reconocen en la norma culta de la lengua, y es que su existencia tiene tantos matices, que lo obliga a la creación de palabras para nombrar su mundo, el que le entra por lo cotidiano y lo hace diferente de un inglés, francés o un alemán.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Son las palabras lo único que nos queda

Por Arnoldo Fernández Verdecia arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

“…para qué escribir,…, lo que hace falta es dinero para que salves la casa .”

Me aturden las palabras desde mi insilio.
El ejercicio del poder local, en el interior de Cuba, necesita una estética transgresora. El escritor, lo enaltece o lo despedaza: “…por eso escribo, así de alguna manera soy un dios y hago mi mundo, mi gente, mi dolor, y nadie me lo puede quitar. Son las palabras lo único que nos queda, lo único que no emigra, lo único que permanece…”

Los escritores en el insilio, sobre todo en esa entidad nombrada municipio, deben elevarse de los circuitos que encadenan su creación, la lucha apenas comienza en estos tiempos de globalización de la cultura. No olvidemos que escritores son aquellos que toman la pluma para modelar una idea, sean filósofos, narradores, cientístas, poetas, monjes, o cualquier otra denominación que necesite de la escritura como herramienta de socialización.

En el municipio es hora de echar a andar “Ajenos al licor que nos trasciende / no con el cuerpo rasgando todo límite / no con el sustillo de lo semejante / a chorros en la conciencia / ajenos a toda inexplicable catadura / - desplazamiento hacia lo múltiple -/ a toda fe que contamina / férreos y ajenos”

Las utopías de intelectuales que se crecieron sobre las miserias y reflejaron su tiempo alimenta las ilusiones de los que escriben en el interior, seres que llevan a la boca un puñado de sueños, escaso vino, como dijera el poeta: “La casa abre su cuerpo /está en llama esa fotografía / alto contraste”. Aunque hay lágrimas en los bordes de la página en blanco, José Martí apunta acusador, pero “me aturden las palabras y el traqueteo de la máquina de escribir”.

Fragmento de mi  libro: "La soledad del oficio", Ediciones Santiago, 2009


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