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lunes, 28 de agosto de 2023

CUANDO LA PATRIA ES UN ÁRBOL (Anoncillo histórico, 23 de agosto de 2023)



Por Arnoldo Fernández Verdecia

Tras la huella funeraria del cuerpo de José Martí, campo adentro, entre Dos Ríos y Arroyo Blanco, me fui un día sin pensar en la distancia, el hambre, la sed; era uno de esos sueños que no debía postergar, porque mi amor a Cuba lo exigía; en el camino encontré un frondoso anoncillo, acompañado de curujeyes, a unos 4 kilómetros y medio del poblado de Los Pasos. Tenía más de 150 años, nunca dio frutos, sólo flores, su modesta manera de honrar lo sucedido en torno a su inmenso tronco, un 25 de mayo de 1895, cuando casi era mediodía. Verlo fue un acontecimiento, fotografiarlo muchas veces, una oportunidad muy especial. Estar allí, es imaginar el cuerpo de José Martí sobre aquella tierra, custodiado por una columna española al mando del teniente coronel Michelena, sentir las voces de los soldados bajo sus ramas, aliviando la sed, apurando el almuerzo, porque la exploración sabía de Quintín Banderas en las cercanías y había que evitar sus embocadas a toda costa. Estar allí, es comprender el pensamiento de Michelena de que llegar a Palma Soriano era lo necesario, nada de escaramuzas, ni presentar combates, el cadáver de Martí era un trofeo de guerra y había que obrar con la lucidez del momento para no perderlo. El tiempo bajo el anoncillo aconteció rápido, a marchas forzadas salieron, era preciso llegar a la Aduana y tomar un atajo, camino al Mirador. Atrás quedó el árbol, testigo natural del paso a la inmortalidad de José Martí. El mambí, prisionero de la columna española, Juan de la Cruz Pérez, junto a los vecinos que vivían en las casas cercanas al Camino real de la isla, informaron después al comandante del Ejército Libertador, Manuel Benítez, el valor histórico del árbol. Manuel vivía en la finca rústica La Manuela, en el barrio de Remanganaguas, así que conocía cada lugar como la palma de su mano, enseguida supo donde era. En tiempos de la República, los 28 de enero y los 19 de mayo, Manuel, como presidente del club de veteranos y patriotas de Remanganaguas, junto a la escuela pública No. 39, liderada por la maestra Emilia García, hacían la ruta Dos Ríos-Arroyo Blanco a caballo, así nació una cruzada histórica que perduró mientras vivieron Manuel y Emilia. A la sombra del anoncillo histórico, llegaron niños, jóvenes de las escuelas públicas, alcaldes, gobernadores, personalidades de la cultura, la Asociación de Reporteros de Palma Soriano; así surgió en las familias de la ruta, el anhelo de construir la Gran Vía Martiana, que no era otra cosa, que una carretera que uniera Dos Ríos con Arroyo Blanco, para que toda Cuba acudiera en fechas memorables a honrar al Apóstol de la libertad. Uno de los hombres más iluminados del siglo XX, Jorge Mañach la hizo en mayo de 1941; también la hizo, en mayo de 1947, el líder del Partido del Pueblo Ortodoxo, Eduardo Chibás. El espíritu de toda esa gente, de nuestro pasado republicano, está en el alma de la ruta, bajo la sombra del anoncillo, en su tronco. Curiosamente, donde aún está el árbol, a unos escasos metros, nació el hoy historiador oficial de Contramaestre, Andrés Núñez Lora, allí sigue su familia. He vuelto muchas veces al anoncillo, he tratado de contagiar a la gente con el espíritu de la ruta, la virginidad histórica de la misma, la necesidad de preservar esos sitios que la memoria corre el riesgo de olvidar, pero son muy pocos los que se atreven a ser parte de una cruzada que la nación no quiere apoyar. Hace unos día volví al anoncillo, lloré al verlo cercado por una naturaleza agresiva, el comején anidando en sus raíces, la inopia en torno a su valor. Lo fotografié con la misma emoción de las veces anteriores, pero con un vacío inmenso en el estómago; si la cruzada a favor de la ruta no se levanta pronto, este árbol que ha resistido huracanes, el paso del tiempo, la acción depredadora del hombre, se vendrá abajo. Mientras eso llega, si es que llega, nada señala lo ocurrido allí, nadie se ocupa de cuidarlo.

viernes, 12 de mayo de 2023

EL CAMINO DEL CORAZÓN (Memorias)


Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

Nunca nadie en Cuba lo había hecho. Yo lo conocía porque, para escribir mi libro José Martí, el Apóstol de Remanganaguas, tuve que caminarlo, interactuar con las familias; también me atreví a hacer una modesta serie audiovisual como youtubert, así que tenía los conocimientos y las vivencias para arrastrar a un mar de personas tras 12 kilómetros y medio, comenzando en el cementerio de Remanganaguas, siguiendo por Los Pasos, El Descanso, la Aduana y Arroyo Blanco. Todo ese recorrido lo hizo el cadáver de José Martí un 25 de mayo de 1895, tuvo varios descansos en el camino, la mayoría, ignorados por el pueblo cubano. Así que finalmente logré el sueño. Un día como hoy, 11 de mayo de 2019, hace cuatro años,  descubrimos una parte esencial de Cuba para los que aún creen en la utilidad de la virtud.

domingo, 8 de junio de 2014

Pre-presentación este sábado del documental Camino al corazón de Cuba

Reynier Rodríguez y Arnoldo Fernández.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

La Casa del Joven Creador, aquí en Santiago de Cuba, me invitó ayer a su peña, para decirlo con más acierto, fui protagonista gracias al escritor Reynier Rodríguez, y el presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), Rubén Aja.

La tarde noche se confabuló para hablar de polémicas sostenidas a través de Caracol de agua en defensa de la identidad y la cultura nacional. Reynier dijo palabras profundas sobre Caracol, incluso visualizó el alcance del mismo, guiado tal vez por el aserto de que la poesía anticipa y nombra donde todavía otros no ven el camino.

En la peña estuvieron miembros de la Sociedad Cultural José Martí, del Movimiento Juvenil Martiano, la AHS y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. 
Rubén Aja, director de Camino al corazón de Cuba
Fue un momento especial, pues se hizo la pre-presentación del documental: Camino al corazón de Cuba, de Rubén Aja, donde se muestran imágenes desgarradoras del abandono en que permanece hoy el cementerio Remanganaguas, Monumento Nacional desde el año 2003,  y el impacto de estas dolorosas imágenes en escritores, artistas plásticos e investigadores, que hace seis años acuden al lugar para reverenciar al Maestro de los cubanos.

Luego del visionaje se produjo un interesante debate, los historiadores reclamaron cotejar las fuentes orales con las bibliográficas; los realizadores defendieron la estética y la dramaturgia del producto sin cargarlo de lo histórico; otros se pronunciaron por disminuir el tiempo, pensando en su posible visualización en la Televisión Cubana; algunos comunicadores precisaron que hay que reposicionar Remanganaguas en el discurso público,  pues la realidad evidencia que no es una prioridad el mejoramiento del mismo.

Al conocer que no tiene iluminación en la noche, nadie custodia el lugar en ese horario, la jardinería es un tema olvidado, y las plantas ornamentales no aparecen todavía, los suspiros se desbordaron en los asistentes. ¿Cómo era posible algo así? No faltó la mención al expediente que se abrió hasta 2017 para recuperar debidamente  al Cementerio. Hoy se acuerdan muy pocos del mismo en Contramaestre.

La conclusión: Hace falta una carga de sensibilidad para invertir en una obra patrimonial, orgullo de Cuba, y dignificar la misma en toda su dimensión humana y cultural. El cementerio Remanganaguas tiene que cambiar, es una necesidad impostergable de la sociedad cubana, ojalá y oídos receptivos de la dirigencia, al más alto nivel de este país, se den cuenta a tiempo de esta urgencia.


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