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miércoles, 4 de marzo de 2015

La UNEAC se mueve en el Oriente de Cuba



Escritores de la UNEAC de Santiago de Cuba
Por Eduard Encina. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Hace algunos años que de los encendidos debates en la comisión Cultura, Economía y Sociedad en el Comité Provincial de la UNEAC en Santiago de Cuba, salieron a flote temas que urgían un diálogo eficiente. De fondo, una mirada hacia las principales problemáticas de la Ciudad, y en la otra arista, la Orientalidad y la (re)construcción de la imagen del que habita esta parte de la isla, y dentro de ello “la mujer”, se proyectaban con carácter enfático.

Animados por la impronta de RodulfoVaillant, quien preside la UNEAC en Santiago, se organizó el Primer y el Segundo Encuentro de Escritores Orientales; efectuado con éxito. La posibilidad de dialogar, confraternizar y encontrar zonas de intercambio y desarrollo en común, abrió la posibilidad de crear expediciones que no solo pudieran mostrar lo que se publica o se escribe en este territorio, sino facilitar espacios de confluencia, confrontación y análisis de todo el pensamiento y la riqueza simbólica que nos une.

Hoy, en horas de la mañana, una pequeña representación de la Asociación de Escritores de la UNEAC de Santiago de Cuba concluyó la visita a Granma, que desde el 1 al 4 de marzo desarrolló una jornada cultural intensa, pues los anfitriones granmenses propusieron acciones que iban más allá del intercambio literario o editorial entre Ediciones Caserón, Ediciones Bayamo y el Proyecto Ventana Sur.

En la mañana del lunes, una visita al Manzanillo de Orto y Navarro Luna lo dejó todo listo para el intercambio, el público motivado y ávido por conocer las novedades literarias, el verbo proteico de Ciro Bianchi y las lecturas de autores bayameses, manzanilleros... Luego de profundizarnos en las delicias del camarón, el paisaje del mar plateado, el muelle viejo con sus botecitos amarrados y la vista hacia los cayos, nos descolgamos hasta la finca La Demajagua, allí, dónde el Padre de la Patria diera la libertad a sus esclavos y los convidara a la lucha.

El martes fue el Café literario Ventana Sur de Bayamo anfitrión para las lecturas, presentaciones de libros y proyectos editoriales. No menos fue la reacción de los habitantes de la ciudad incendiada, quienes asistieron y participaron de las propuestas. Sabernos orientales deja un sabor inconfundible y profundo, no es sólo geografía, componente étnico, sino respiración, temperatura con que se habla o se camina,  y la manera íntima, familiar con que se comparte el café, el conocimiento…

No están lejos los probables días en Guantánamo, Las Tunas y Holguín, que de seguro querrán hacernos recíproca la visita. Hacía tiempo queríamos una UNEAC así, que se mueva hacia dentro y fuera, y también en remolino, para mezclar y resistir.

Aquí dejo a los lectores de Caracol de Agua un foto reportaje que habla por sí solo:
A pesar del nuevo bulevar y la restauración del parque, a solo una cuadra de la Glorieta, duele ver al viejo Manzanillo en ruinas.
El Centro de Promoción Navarro Luna da la bienvenida a los visitantes.
Ciro Bianchi presenta la novela Dinero maldito  de Newton Briones.
El joven narrador Luis C. Suárez, presenta el libro de cuentos Evolution Remake de Manuel Morales.
El libro de Leliebre con gran éxito,  devuelve a Buesa para los lectores. 
El proyecto Ventana Sur también presentó su Colección.
En el Café Ventana Sur, Bayamo  nos acogió con mucho cariño
Intercambio con el claustro de profesores de una escuela.
La poeta y ensayista Juventina Soler presentó en Bayamo y Manzanillo Las Caravanas, libro de Eduard Encina
Largo viaje, pero buen ánimo.
Llegar hasta el Altar de la Patria en La de Majagua.
Los escritores Reinaldo Cedeño, Lucía Muñoz, y Luis carlos Suárez.
Los lectores de Granma pudieron adquirir los libros de nuestros escritores.
Lucía Muñoz presenta el libro Buesa de lejos y de cerca, de Leliebre.
Luis Carlos Suárez presenta el libro de cuentos La Edad de la insolencia de Reinaldo Cedeño.
Reinaldo García encontró tiempo para profundizarse en una lectura.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Las radios municipales en Cuba no pagan bien

La radio es la cenicienta de los medios, no lo digo yo, lo dijeron con una claridad impresionante los delegados al  reciente Congreso de la UNEAC.
 Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Todos los días el mismo círculo, un jefe de programación que no tiene dinero para pagar, dice que puede autorizar una cifra pero debe consultarla en provincia; a los dos días dice que  debe revisarla para no excederse, pues no tiene facultades para mover el dinero; en fin,  acaba con las motivaciones creativas de un profesional que labora en una emisora municipal de radio en Cuba.

Con esa carga de frustraciones  es difícil empinarse y  hacer productos radiofónicos de calidad. No logro explicarme,  a veces, como un jefe redunda tanto, para provocar en los subordinados situaciones incomodas  y ponerlos a trabajar sin incentivos materiales que ayuden a palear  eso que se llama, en el Oriente de Cuba, sobrevivir lo cotidiano.

La radio es la cenicienta de los medios, no lo digo yo, lo dijeron con una claridad impresionante los delegados al  reciente Congreso de la UNEAC. Es un tema a debate, sujeto a varios acuerdos de seguimiento, que las delegaciones de base discuten con intensidad. Ojalá y consigan despertar oídos sensibles en la dirección del país.

Mientras eso llega, el dinero está ahí, -el disponible-, lo que sucede es que hay que saber colocarlo donde más falta hace. Mientras la radio no cambie, en términos de pagar lo que vale un producto y no zigzaguee para quedar bien con unos y hacer sentir mal a otros, no podrá empinarse y recorrer senderos de futuro, con todo el amor que demanda una labor que exige levantarse cada día y ser más creativos.

jueves, 16 de agosto de 2012

"Un socialismo con pachanga"


Me crié con una frase que explica la nueva vida del siguiente modo: “un  socialismo con pachanga”.
Víctor Fowler (Ensayista y Poeta)

Nota: Publicado inicialmente con el título: Somos unos sobrevivientes

Me crié con una frase que explica la nueva vida del siguiente modo: “un  socialismo con pachanga”. Dicen que la pronunció Roa, pero importa menos el nombre de que el deseo de especificidad, de colocar una marca propiamente cubana (de carácter) dentro de la opción ideológica.

Hace unas semanas, entre un grupo de escritores, expresé que — a mi juicio— cualquier posibilidad futura para el socialismo pasa antes por la obligación de tener “swing”. Apelo a un término tomado de la música y agrego que solo recibí veladas sonrisas cómplices a cambio de lo que me parece el desafío cultural más serio que enfrenta el socialismo como sistema y modo de vida.

Al Estado, al Partido, a la UNEAC misma en sus diversos niveles (entre otros estamentos de la administración y planificación de nuestras vidas) corresponde igualmente generar, organizar y alimentar esos valores impalpables que son la alegría, la sabrosura, el “swing”. Si esto es cierto, entonces toca profundizar y debatir no solo lo que el socialismo significa, sino —lo principal— en cómo tornarlo un destino atractivo culturalmente deseable, una opción de vida grata en un amplísimo abanico que abarca estilos de vida, identidades sexuales, entretenimiento, prácticas populares, modos de religiosidad, habilitación de espacios, nuevas vías de comunicación interpersonal y presencia pública del Yo, entre otros.

Sin embargo, no se trata de fabricar imágenes de multitudes permanentemente alegres, sino de conocer la verdad, cosa esta última que no puede ser alcanzada sin voluntad política y sin deseo. Hablamos de marginalidad, pero apenas es posible saber nada de ello por nuestros medios de comunicación. Ni de racismo, ni de pobreza, ni de homofobia, corrupción, violencia callejera, espacios de burocratización, ausencia de debate y muchos otros aspectos de lo que realmente importa de la vida.

Un proceso social que ya cumple medio siglo (en este caso una revolución socialista) tiene, además de enemigos externos, las contradicciones que el proceso mismo al avanzar genera y ese formidable devorador de toda fuerza que es el desgaste. Pertenecemos a una parte de la historia del mundo donde los más diversos espacios de trasmisión de ideas (medios masivos, escuelas, literatura y arte a nivel internacional) nos piden que identifiquemos con el fracaso. No importa si de modo frontal o desde tangentes, pero en sustancia. Somos unos sobrevivientes.

En esta circunstancia tener “swing”, ser atractivo, es casi un imperativo categórico. Y, junto con ellos, la búsqueda, encuentro, re-conocimiento y discusión pública de la verdad como garantía mínima de que todavía son posibles el humanismo, la transparencia y la esperanza.

Intervención en los debates sobre el Informe Cultura y Sociedad, VII Congreso de la UNEAC.
3 de abril de 2008. Palacio de las Convenciones, La Habana. (Tomado de la Jiribilla)

jueves, 21 de junio de 2012

Ingenio y choteo en Viajes de Miguel Luna


Abel Prieto, su autor, nos presenta una caracterización del personaje Miguel Luna, que por momentos genera rechazo, y otras, aceptación.
 Por Arnoldo Fernández Verdecia.arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Un buen libro engancha desde la primera oración. Con Viajes de Miguel Luna no me sucedió así, llegué a confesar, luego de leer diez o doce hojas, que no servía. “Corría o trotaba o más bien reptaba tórrida  y lentamente aquel mes de agosto”. Así abría las puertas a dos historias: la novela de formación del protagonista, Miguel Luna (“Mikimún” para sus amigos); y el relato del primer viaje de Mikimún al extranjero, a la imaginaria isla de Mulgavia en vísperas de la caída del socialismo. Mi instinto alberga dudas. ¿Valdría la pena invertir tiempo en 537 páginas?

Tenía varios textos en cola, entre ellos, La carne de René. Pero algo etéreo, quizás mi linaje espiritista,  por parte de abuelo Jesús, motivaron un haraquiri, del que luego no me arrepentiría.  

19 días de Miguel Luna, en Mulgavia, ofrecen una mirada crítica, quizás en clave, tal vez entre líneas, de lo que representa tener talento literario en una isla, que premia la mediocridad e ignora la calidad.
Viajes de Miguel Luna apela al ingenio y al choteo como fórmulas para reflexionar sobre procesos destinales asociados a un escritor cubano, y a un sistema que naufragó en sus propias heces: el Socialismo de Europa del Este.

Abel Prieto, su autor, nos presenta una caracterización del personaje Miguel Luna, que por momentos genera rechazo, y otras, aceptación. Lo describe gordito, pequeño burgués, instruido en los clásicos; pinareño; y precoz en el español y el inglés. Es el típico niño que sus colegas desprecian y recibe motes; pero también es admirado por el conocimiento que atesora y sirve para sobrevivir en el universo escolar.    

Signan el comportamiento sexual de Luna,  una adicción a la masturbación que no lo abandona hasta sus últimos momentos de vida. No tiene actitudes ante el trabajo, padece complejos con su físico, que lo hacen incapaz de atraer a alguna mujer, al menos se valora así mismo de esa forma. En fin,  es un tipo de cubano crecido en décadas anteriores al parto glorioso de 1959. Toda la complejidad de ese mundo anterior, identifican al personaje, que desarrolla la peligrosa tendencia de querer ser escritor, en una Cuba efervescente, matizada por transformaciones revolucionarias, y la imagen machista del guerrillero que baja de la Sierra Maestra,  dispuesto ha construir la sociedad nueva, instalada en el imaginario, pero sin un acabado profético.

Miguel Luna nos permite conocer las complejidades de su familia: disfuncional a partir del exilio del padre a Estados Unidos por razones económicas; había perdido sus propiedades en la Cuba castrista; una madre que entra en locura ante el viaje inesperado de su esposo; una migración forzada a La Habana por razones de vivienda; convivencia junto a tres tías beatas y un tío espiritista: “Benigno”; una realidad signada por las escasez de alimentos y la tosquedad en los procesos productivos de las industrias; un mundo donde no hay espacio para la individualidad, pues tiene una razón de ser: servir a la Patria.  En ese contexto se desarrolla la vida de Luna. Muchos sueños permanecen albergados en su cabeza, pero no le queda otra opción que estudiar para profesor de español, e irse al servicio social en la Isla de la Juventud.

El interregno que va de la universidad al adiestramiento en tierras de piratas, corsarios y tesoros, determina sus inclinaciones literarias, y sobre todo, la vocación de viajero, proceso que lo lleva a devorar literatura de viajes, ya iniciadas precozmente en edades anteriores, pero que definitivamente consolida en estos años.

Balada para Eva es la obra que lo hace famoso en la universidad, gracias a ella recibe un premio. Gana reconocimiento y admiración en el mundillo literario, incluso es recibido en un selecto grupo de escritores que se llaman así mismos: Los Tres. Con su ingreso serán: Los Cuatro. Balada para Eva es la narración en versos del proceso experimentado por el autor, al acudir a la mayor adicción de su vida: la masturbación. Gracias a las emisiones eróticas que generan los poemas, logró atraer a la mujer ideal: Eloísa Pantoja.

Miguel Luna padece el trauma de la insularidad, proceso que permite al personaje, reflexionar sobre limitaciones que sufre un ser humano rodeado de mar. Quizás por esas razones, lo persiguen fantasmas de famosos viajeros en tierras continentales: Phíleas Fogg,  Marco Polo, Gulliver, Aladino, Popeye, Simbad, Supermán... Viajar, viajar, romper las rejas simbólicas de la isla. Todas las islas son prisiones, parece leerse en el espíritu total del libro.

Las peripecias realizadas por un creador para ingresar a la “venerable Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)”, son narradas con un toque de humor e ironía. Luna sueña ganar un premio que le abra las puertas a la benemérita institución. Sin embargo, un peligroso crítico, ensayista por más señas, ha leído su Balada para Eva, al ser publicada en la universidad, y siente una fuerte hostilidad hacia el autor, que no lo abandona nunca. Muchos malabares tiene que hacer el protagonista, entre ellos, uno muy famoso, escribir para complacer al jurado que lo evaluaría. Su amigo Heriberto Fresneda, alias El Bemba, aconseja eliminar cosas, poner otras, para poder alzarse con el galardón.

La forma en que funcionan los jurados literarios, en Cuba, son cuestionados desde la obra en formación de Miguel Luna. En realidad no interesa la calidad, sino los grupillos formados alrededor de uno u otro autor y sus poéticas, que como regla, premian, a los que siguen su obra o les son afines incondicionalmente.

Finalmente, Luna ingresa a la UNEAC y viaja. Por ironías de la historia, vive los últimos días de un país comunista, en Europa del Este, con el nombre imaginario de Mulgavia, aunque bien pudiera ser, cualquiera de los que formaran parte del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME).  La interacción con personas e instituciones, ofrecen al escritor cubano, una imagen de un país decadente, cerrado a la cultura occidental, atascado en las coordenadas del realismo socialista; pero también, las complejidades de una sociedad, al transitar hacia otro régimen,  y alojarse el capitalismo en su espacio físico y espiritual.

19 días de Miguel Luna, en Mulgavia, ofrecen una mirada crítica, quizás en clave, tal vez entre líneas, de lo que representa tener talento literario en una isla, que premia la mediocridad e ignora la calidad.  Luna tiene un alter ego, que lo hace verse como un genio que merece más y es marginado de viajes, prestigios, reconocimientos. En vida, sólo viaja a provincias, en el interior, a eventos sin etiqueta. Otros son los que reciben honores, aplausos.

Evadirse de la realidad, a través de la adicción a la bebida, es otra de los zonas desnudadas ante el lector. Asoma el estilo de vida de un escritor, con mucha fertilidad creativa, que decide anularse a sí mismo, ante la ausencia de oportunidades para crecer espiritual y materialmente.

En la distancia, Miguel Luna aprende que el odio no es fórmula para triunfar, a pesar de perseguirlo durante cuarenta años. Aprecia el valor del mundo afectivo inmediato: mujer, hijo y su único amigo (EL Bemba), aunque comprende que es un poco tarde para recuperarlo.

Su pierna gangrenosa, víctima de un vidrio adherido a la misma, durante una borrachera en Mulgavia, devora gordura, estropea la fertilidad creativa, y asiste a la mutilación de los últimos seres que aman y sienten por el socialismo. A pesar del dolor, asume la decisión de denunciar, en rueda de prensa, a su regreso a Cuba, los asesinatos masivos de que son víctimas, por parte de bombardeos del capitalismo occidental.

No podrá hacerlo. Llega a Cuba muy grave. Es internado en un hospital con un shock séptico. Tienen que amputarle la pierna. Muere el 28 de septiembre de 1989, una fecha simbólica en el calendario épico, fundación de los Comités de Defensa de la Revolución, un día antes de cumplir 41. 


Para un escritor lo más preciado es la lengua materna. Miguel renuncia a ella, vísperas de la muerte. Sus últimas palabras las dijo en mulgavo: “Mulg-hüssh, mlg-hüssh,  mulg-hüssh!”, las mismas que pronunciara una enana antes morir, víctima de  bombardeos imperialistas. ¿Cuántas lecturas pueden hacerse del citado hecho? No pidió luz como Goethe. “El barrio exageró y vino en pleno o casi en pleno al último viaje de Luna”. “Los principales dirigentes de la UNEAC  y de la Sección de Escritores no asistieron a la ceremonia… ”Lopito, el exnovio  de Eloisa Pantoja “también estuvo ahí”.

Mi haraquiri ha terminado. Diversas ideas flotan. Miguel Luna llega a los 40 sin viajar a ningún país del mundo. Tiene talento, a pesar de los defectos que caracterizan su personalidad, pero el contexto en que se desarrolla, no favorece a las individualidades creativas. Odio, alcohol, cigarros, pajas y lecturas, son antídotos ante la mediocridad que invalida. Recibe como premio, por defender lo individual ante lo colectivo, tremenda sátira, casi cercano a la muerte, e incluso en su réquiem, viajar a un país decadente y socialista de apellido.

Abel Prieto ha logrado, inteligentemente, apelando al ingenio y al choteo, construir el arquetipo del creador cubano, hijo de una revolución utópica, que hizo como Saturno. El mensaje final para los lectores: Sólo queda fantasear, desde el trozo de tierra que recibimos “socialistamente”, e imaginar que un día, alguna persona o institución, nos seleccionen para un viaje.  

Tengo 40 años anclado al fondo de la isla.

domingo, 4 de julio de 2010

La Literatura cubana en trance de suicidio


Por Orlando Concepción Pérez. (Escritor y periodista)

La ausencia de un centro dinámico en los municipios de Cuba y con autoridad institucional para hacer efectiva su gestión, es el principal problema que se plantea actualmente para el desarrollo de la cultura literaria en el nivel donde ella se gesta: la base.

Dada la calidad, diversidad y nivel cuantitativo alcanzado por el movimiento literario en Cuba, junto con la existencia de varias instituciones cuyas funciones confluyen en la promoción de la literatura y el libro, se hace necesario crear un espacio de coordinación y evaluación, y precisar los objetivos que dicho espacio debe cumplir, para darle coherencia al trabajo literario en aras de evitar duplicidades, contradicciones y zonas de vacío en el desarrollo de la Cultura Literaria en los municipios.

La creación de los Centros Provinciales del Libro y la Literatura (CPLL) en 1990, y el importante papel asignado en su funcionamiento al Consejo Asesor (órgano consultivo, integrado por todas las instituciones que en el territorio actúan en el campo de la literatura y el libro, así como por personalidades de reconocido prestigio en este terreno) constituyó un cambio cualitativo en el concepto de desarrollo de la cultura literaria, al establecer relaciones directas entre los elementos culturales y económicos del sistema que constituyen la literatura y el libro, y dotar a los CPLL de capacidad institucional para respaldar ese proyecto.

En aquellos lugares donde el Consejo Asesor funciona los resultados son muy favorables, pues se ha logrado estabilidad en la relación escritor-funcionario; las publicaciones se multiplican; y la promoción y comercialización de la obra es muy buena.

Sin embargo, la ineficiencias de un centro coordinador capaz de hacer efectivo el desarrollo de la cultura literaria en los municipios, ha provocado numerosas debilidades en el trabajo a ese nivel.

Pocos CPLL pueden plantearse un proyecto de promoción integral del libro y la literatura en todo el territorio y creo que ninguno puede hacerlo desconociendo la importancia de otras instituciones o agrupaciones que trabajan en esta zona de la cultura.

La única estructura de base con que cuenta el Instituto Cubano del Libro, la librería, es una unidad de tipo comercial que, a pesar de los esfuerzos emprendidos, continúa incapacitada para orientar y ejecutar un proyecto integral de desarrollo del Libro y la Literatura.

El abandono en que cayeron los talleres literarios del municipio, en el sistema de casas de cultura, últimos decenios, desarticuló la literatura en la base, sin sustituirlo por otro que en la práctica resultara más efectivo, afectando seriamente el desarrollo de la cultura literaria en casi todo el país.

Las bibliotecas, las instituciones más estables a ese nivel, no han logrado resultados palpables al enfrentar solas el enorme reto que significa el Programa Nacional por la Lectura.

Organizaciones como la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y la Sociedad Cubana de Amigos del Libro (SCAL), por su propia naturaleza de agrupaciones selectivas y/o voluntarias, han carecido de vías efectivas para impulsar programas a mediano y largo plazo en ese terreno.

Esta situación compromete el actual desarrollo de la Cultura Literaria nacional, al no existir una política coherente en la promoción de los elementos básicos de un proyecto de desarrollo de la cultura literaria, que incida en la formación de nuevos escritores y lectores.

Para dar respuestas a estas carencias se crearon los Consejos Municipales del Libro y la Literatura (CMLL), cuyo funcionamiento práctico no ha dado hasta hoy los resultados deseados, al no cumplir su premisa básica: funcionar como espacio de coordinación de todas las instituciones y agrupaciones implicadas.

sábado, 27 de febrero de 2010

“Soy como soy/ y no como tu quieres”

Por Orlando Concepción Pérez. (Escritor y periodista)

Como si presintiera el nacimiento del blog CARACOL DE AGUA, José Martí escribió en 1880: “Los poetas son como los mares, fluyen y refluyen”. (O.C.15:418). Desde las páginas de Internet, un poeta-periodista, Arnoldo Fernández Verdecia, cursó la invitación para que, en representación de la membresía de la UNEAC, pudiera aparecer en su blog, alguna contribución semanal para un caracol destinado a que, en todos los continentes, pudiera iluminarse el universo artístico con imágenes escritas sobre las ramas del Contramaestre del siglo XXI.

Dejar constancia de una profunda gratitud es tan solo un gesto protocolar que nunca alcanzará a dimensionar un sincero reconocimiento. El periodista que dice “Presente” en “Caracol de Agua”, es la mejor expresión de la puesta en práctica de una prédica martiana: “No hay mejor monarca que un periodista honrado”. (O.C. 10-383).

Los miembros de la UNEAC en el municipio Contramaestre, han sido honrados con la invitación. No resulta tarea fácil, ¡no puede serlo!, seleccionar los temas culturales que merecen circular, como nubes limpias, en las naciones del planeta Tierra, en el horizonte infinito de Internet. Cuando el marco propicio es un blog especializado, la profesionalidad del escritor enfrenta un reto sin igual.

Sintetizar el pensamiento para que florezca un par de cuartillas, como si quisiera rivalizar con las complejidades de un cuento breve, reclama una pericia que a veces está muy por encima de las posibilidades creativas de un narrador o un ensayista.

Mucho reconocimiento cabe en las palabras destinadas a servir como mensaje de gratitud a Fernández Verdecia, más que por la invitación, por el galardón de encontrar viajando por el mundo el fruto de las ideas de un lugareño empecinado en convertir en certeza lo afirmado por Martí en “Nuestra América”: “Pensar es servir”. (O.C. 6:25).

Llenar una hoja en blanco con citas martianas, no es el más loable recurso para decir “Gracias”, esa palabra tan útil como insuperable. Quisiera estar dotado del talento que tanto abunda en el campo intelectual cubano, para embellecer lo redactado con metáforas insospechadas, que nada tuvieran que envidiar al “Romancero Gitano” de Lorca. Sin el ánimo de la semejanza textual con uno de los boleros tradicionales, puedo afirmar que “Soy como soy/ y no como tu quieres”.

Ando con el sano orgullo a cuestas porque mis humildes colaboraciones han permitido a contramaestrenses ausentes de muchas maneras, expresar sus criterios, coincidentes o no, pero más que nada, sentirse felices en la distancia porque el pueblo natal, o simplemente residencial de alguna etapa, puede exhibir sus colores naturales sin afeites de artificio.

Negarse a cumplir una petición de Arnoldo, es algo así como esquivar la responsabilidad de ocupar el lugar reservado a los que piensan y por lo tanto tienen el derecho a actuar, hacer, y también a equivocarse. Ojalá este “Caracol de Agua” pueda resistir los embates del desequilibrado siglo XXI, como si fuera una génesis permanente.

Fotografía: Escritores de Contramaestre: Arnoldo Fernández Verdecia, Eduard Encina Ramírez y Orlando Concepción Pérez.


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