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viernes, 13 de octubre de 2023

MORIR NO ES LA ELECCIÓN


Por Arnoldo Fernández
  

Sobrevivimos muy pésimamente. No hay otra vida para vivirla en ese futuro prometido al que nunca conseguimos llegar. 

La mediocridad toma posesión de casi todo; expulsa lo humano que aún existe e impulsa un reino de mentiras que nos destroza. 

Un nuevo poder económico de generales y doctores impone una fe, que requiere del ejemplo virtuoso para ser creída.  

Uno necesita esperanza, sentir que camina hacia algún lado. Es normal en todo ser humano ir hacia el porvenir; pero aquí no hay esperanza, no hay porvenir. 

El eterno sufrimiento no es vivir. Vivir sujeto a necesidades que nunca puedes, ni minímante resolver, no es vivir. Esperar por un mañana promisorio que hace mucho se olvidó de nosotros, no puede ser el sentido de la vida. La muerte no debe ser la elección. 

Vivir aquí es una fiesta innombrable,  dijo el poeta, y tal vez tuvo razón, yo creo en ese acierto, siempre y cuando nos permitan elegir entre todos el camino que nos devuelva la autoridad del amor.

viernes, 1 de marzo de 2019

Aquel hombre generoso que Cuba olvidó


En la base de este monumento descansan las cenizas de Francisco Vicente Aguilera y Tamayo.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Desde agosto de 2018 vengo haciendo un modesto homenaje a uno de los hombres, injustamente olvidados en la actualidad: Francisco Vicente Aguilera y Tamayo.

Todo ser humano tiene sus símbolos, es normal que así sea. Vicente Aguilera es el mío.

Mi manera sencilla de rendirle honores fue dejando crecer mi barba, similar a la suya en la manigua insurrecta y luego en la emigración, donde murió en una pobreza triste, calumniado por unos, reverenciado por otros; pensar que antes de la Guerra de 1868, era la persona más acaudalada del Departamento de Oriente.

En mis pensamientos ya tenía anticipado lo que haría, luego de ponerle un manojo de rosas amarillas y conversar con sus restos, cortaría mi barba y volvería al hombre de trágicas lecturas que sueña puentes de agua y cree ver las luces de una ciudad tomada por el viento. 

Monumento a Francisco Vicente Aguilera en  el Retablo de los Héroes. Fot. A. Fernández.
El supremo organizador de 1868 
Aguilera sufrió extraordinariamente en vida, porque le arrebataron muchas cosas, incluyendo la condición de “precursor”. Leyendo el libro Raíces del 10 de octubre, de Gerardo Castellanos, uno comprende el altruismo del supremo organizador de la Guerra de 1868; el silencioso fundador de la nación, el Gran Maestro Venerable de la Logia Estrella Tropical;  el creador de las condiciones del proceso conspirativo, donde todo fue cálculo, inteligencia; duele ver como un ser humano de su estirpe, -cuando ya prácticamente todo estaba hecho-, es apartado por los hermanos Santiesteban de Manzanillo, liderados por Carlos Manuel de Céspedes y adelantaron el estallido independentista.

Me parece verlo en su finca Cabaniguán, con un racimo de guerreros, listo para el inicio de su obra sublime y conocer desde allí, que aquellos disidentes de su autoridad, se lanzaron a la toma de Yara y fueron derrotados. Su magnanimidad es enorme cuando sus seguidores le pidieron no reconocer la acción de Céspedes y se negó a hacerlo, sabiendo que éste pasó por encima de su autoridad y desde aquel trágico momento, creó la semilla de la discordia, dando lugar al enfrentamiento entre Aguileristas y Cepedistas. Así nació la Guerra de los 10 años en Cuba. 

Una promesa incumplida 
Viajar a Bayamo es un deleite para toda persona que pertenezca a la llamada Mesopotamia oriental; sí, tierra entre ríos; fértil por añadidura, donde nació una civilización de hablar pausado, casi con una musicalidad muy cercana a los guateques campesinos. Me atrevo a llamar Civilización mesopotámica a la cultura surgida entre los ríos Contramaestre, Cautillo, Jiguaní, Cauto y Bayamo, donde el componente aborigen fue vital, mezclado con migraciones de canarios, gallegos, libaneses, andaluces, chinos.

Hoy partí a cumplir mi promesa. Monté un camión de andar lento y con profundas bocanadas de humo; varias veces  me asomé al verdor de los campos, a los pueblos surgidos en mi Mesopotamia amada;  al llegar, tomé un coche hasta la Estación de Ferrocarriles y luego otro hasta la Necrópolis de Bayamo. Compré un racimo de rosas amarillas. El corazón me palpitaba de la emoción, al entrar, me dirigí a un grupo de personas, donde sobresalían algunas vestidas de azul;  pregunté por el lugar donde descansan los restos de Francisco Vicente Aguilera; una de ellas me dijo “¿y ese quién es?”, otra precisó, “mejor pregunto a la especialista”, alguien desde una oficina le respondió, “ese señor está en Santiago de Cuba”.   Lo sucedido parecía una broma colosal,  pero quise confirmar la ignorancia de una Ciudad ante el  cubano más generoso de su tiempo  y   nadie supo decirme el paradero de sus restos.

Desconsolado recorrí el Cementerio, por accidente llegué a la tumba del trovador Sindo Garay; lo evoqué en sus canciones; en su encuentro con José Martí;  coloqué algunas rosas como tributo. A su lado, Bladimir Zamora, hijo ilustre de Bayamo.  Seguí  entre nichos, bóvedas, pequeñas calles y dos hermosos  sepulcros con el apellido Aguilera me conmovieron, pero nada que ver con el patricio bayamés.

Ya  cerrando el mediodía, volví a los coches; atravesé en sentido opuesto una ciudad que me pareció contrariada por el sucio de sus calles, los embases de basura desbordados, los mercados en un mutismo sospechoso; pregunté a personas muy especiales sobre el destino de los restos de Francisco Vicente Aguilera, pero no me supieron orientar.

Decidí bajar hasta el Retablo de los héroes a ponerle mis flores a  su inmensa estatua allí; lo único que la identifica es el año de nacimiento y el de la muerte, nada más. Una cerca impide el homenaje, no obstante, coloqué mis rosas en su honor y regresé a mi pueblo.

Camino a la terminal, pregunté a muchos bayameses sobre el destino de un patriota benemérito llamado Francisco Vicente Aguilera; las respuestas me deprimieron, “yo no conozco a ese señor”. Yo les mostraba mi barba, creía decirles algo con la acción, pero me creían un loco  diciendo estupideces.

Llegué a casa; sentí que Bayamo no era la ciudad de mis sueños; muy dentro de mí, una angustia terrible; entonces revisé Internet y supe lo que todo cubano honrado debe conocer. 

Huellas del Cementerio de San Juan de Bayamo, donde por vez primera descansaron las cenizas de Francisco Vicente Aguilera en el Panteón de su familia.
La odisea de sus restos 
La investigadora Isolda Martínez Carbonell, en un artículo publicado en la revista Crisol, edición electrónica con fecha 21 de octubre de 2016, aclara todas las dudas que puedan tener cualquier cubano o extranjero, sobre el destino de los restos de Francisco Vicente Aguilera.

Queda definitivamente precisado, que murió en la ciudad de Nueva York de un cáncer en la garganta el 22 de febrero de 1877. Según datos de Martínez Carbonell: “El cadáver fue tendido en el Salón del Gobernador del ayuntamiento de New York, en capilla ardiente. Presidió la fachada del edificio la bandera de los Estados Unidos, el pabellón de la ciudad de New York y la enseña de Cuba Libre, a media asta, en señal de profundo duelo”.

En tiempos de la República, el Alcalde de Bayamo, Manuel Plana Rodríguez del Rey, se dirigió en carta al presidente de Cuba, el 18 de octubre de 1909, en nombre del pueblo bayamés: “… nos concedáis gloria de que reposen aquí las cenizas del inmaculado bayamés Francisco Vicente Aguilera, cuyos venerados restos cubren hoy tierra extranjera”.

Mediante ley del 28 de febrero de 1910, el Alcalde de Nueva York, cumplió la voluntad de los bayameses, y se produjo la entrega de los restos, para su traslado a Bayamo. El acuerdo se concretó el 28 de septiembre de 1910.

Días después, el 10 de octubre de 1910, llegaron los restos de Aguilera a Bayamo, a bordo de un tren especial. La urna fue llevada a la Casa Capitular donde el pueblo le rindió tributo, luego al cementerio de San Juan.

Martínez Carbonell llama reliquia a las cenizas del patricio bayamés, algo en lo que coincido completamente, porque lo sucedido ese día lo confirma, el Alcalde las recibió solemnemente, luego de ser depositadas en el panteón de la familia Aguilera. Los bayameses sentían aquellos restos como algo suyo, representaban, simbólicamente, el regreso a su tierra del hombre que más hizo por la organización de la Guerra de 1868.

Sin embargo, el 10 de octubre de 1940, sus descendientes pretendían llevarlo al Cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, como destino final. Entonces ocurre lo imprevisto, hijos de Bayamo, en la noche del 9, roban sus restos y lo esconden, porque no están de acuerdo con esa decisión.  Los periódicos en primera plana dan la noticia. Se especula sobre lo sucedido, pero los autores materiales de la profanación dan la cara y explican sus razones ante las autoridades:

En la noche del 9 había llovido mucho y, aunque no fue tarea fácil, la humedad nos ayudó a remover los ladrillos, que sacamos uno a uno, con mucho cuidado, para no causar destrozos, utilizando solamente un puñal muy bueno que me habían prestado.
La caja que contenía los restos de Aguilera era de bronce y pesaba bastante. Casi amaneciendo llegamos a la casa de Emilio y colocamos el féretro debajo de la cama de su mamá, Julia. Aunque los restos de Aguilera estaban protegidos por láminas de plomo, el agua se había filtrado, durante muchos años, por el estado ruinoso de la tumba, y todo adentro estaba muy deteriorado. Luego, ese mismo día, cuando accedimos a devolver los restos, buscamos a un hojalatero de apellido García, ya fallecido, que hizo una caja interior, debidamente soldada, remozándose el féretro.
Después de materializado el rescate se dieron cuenta que habían dejado una huella. A Emilio se le había quedado su sombrero, con unos papeles dentro de la badana en el cementerio. Ante esa situación, decidieron decir lo que habían hecho al comandante Felipe Elías Thumas, presidente del Centro de Veteranos. Este convocó a todas las instituciones para una reunión urgente en el cuartel de la Guardia Rural, Carlos Manuel de Céspedes e informó que los restos de Aguilera estaban en poder de los bayameses y estos no permitirían que se los llevara. El Centro de Veteranos, el Comité Pro Reconstrucción de Bayamo y el Círculo de la Prensa respaldaban esa actitud.
A continuación Emilio narró cómo habían ocurrido los hechos y terminó diciendo: “Es un ultraje para Bayamo que se lleven de aquí los restos de Aguilera y antes tendrán que matarnos para lograr eso”.(1)

El mausoleo fue concluido en 1958. Era el mayor de los homenajes de Bayamo a los mártires del 68, forjadores de la nación cubana; por eso lo llamaron “Retablo de los Héroes”. El proyecto lo concibió Sergio López Mesa y tuvo un costo de 32 000 pesos. Los restos de Francisco Vicente Aguilera descansan en la base del monumento, ubicado en la calle José Martí, entre Amado Estévez y Augusto Márquez. 
Mi promesa cumplida 
El 10 de octubre de 2019 se cumple el aniversario 109 del traslado de las cenizas de Francisco Vicente Aguilera a Bayamo. Desde el mes de agosto de 2018, rindo homenaje a su vida y obra, con esta barba, compañera de mis días de infortunio y entregas a la Patria, quizás no valoradas justamente por algunos, por una gran mayoría amiga, sí. En un gesto simbólico este 27 de febrero, sin saberlo, coloqué un ramillete de rosas amarillas en la base del monumento donde descansan sus cenizas. Espero las mías puedan ser esparcidas allí, cuando llegue mi hora final. 

Citas bibliográficas y notas 
(1) Testimonio del periodista bayamés Manuel R. del Risco Álvarez, tomado de Isolda Martínez Carbonell: El regreso de Aguilera: del Calvario al Mausoleo. Revista Crisol, Edición electrónica, 21 de octubre de 2016. 

Bibliografía

MARTÍNEZ CARBONELL, ISOLDA: El regreso de Aguilera: del Calvario al Mausoleo. Revista Crisol, Edición electrónica, 21 de octubre de 2016.

MORALES TEJEDA, AIDA LILIANA: El homenaje de Santiago de Cuba a Francisco Vicente Aguilera, Boletín Acento, Bayamo M.N. Segunda Época | Mes OCTUBRE/2016 | Año 2 | No. 19, publicado en Cuba nuestra, Edición electrónica. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

La estafa de los frijoles en oriente, Cuba




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Al cobrar mi salario del mes, fui hasta uno de los carretilleros de mi pueblo; tenía fama de hombre serio; así que pedí tres libras de frijoles cabriolet. Los sacos estaban a la vista, pero tomó tres bolsitas de polietileno con el grano y guardó mis sesenta pesos, tan nacionales, como la misma Bandera que tanto amo. Mi instinto se despertó con agudeza, algo decía que aquello no estaba bien, no tenían el peso indicado. Muy dentro de mí, me sentía estafado, entonces recorrí los sitios donde están desplegados los carretilleros. La misma película que había vivido con el que yo creía “hombre serio”, se exhibía en todos. Pregunté a algunos quién garantizaba la seguridad del cliente al comprarle sus frijoles. La mayoría dijo, “compadre, si quieres compra, de lo contrario no critiques. Cada uno lucha a  su manera”. Ya la certeza iba conmigo, mi conciencia enfebrecida quería hacer algo, pero a quién acudir, ¿a los inspectores?, -si es una práctica compartida por todos los carretilleros-, ¿a la dirección de comercio?, si la queja se archiva en una hoja y va a una gaveta donde se olvida para siempre. ¿Qué hacer entonces? Un colega cercano, hace un par de años, cuando la libra andaba en 14 y era pesada en una romana, hizo un comentario titulado “¿Cuánto cuesta un potaje de frijoles colorados?”; los números allí eran de alerta. Han pasado un par de años y las estadísticas ahora son de alarma. De 14 pesos que costaba la libra, ahora manda el 20, pero ya ni siquiera se acerca a esa cantidad, ahora es media, o tres cuarto. Lo triste es que los carretilleros siguen  vendiendo sin que nadie supervise sus productos. La defensa en la que se escudan es que compran muy caro y tienen que sacar el costo. Al interrogar a varios campesinos, productores de frijoles, la mayoría reconoció venderlos al por mayor, a un precio de diez pesos; entonces: ¿Cuánto gana el carretillero? Seguimos interrogando y ellos tienen otros argumentos: “Yo pago patente y seguridad social. Todos los meses lo primero que hago es eso. Además, debo pagar su transportación”. Pero la pregunta que me hago, que se hace el hombre de a pie, tiene el dolor profundo de un bolsillo deprimido: ¿Es justo que vendan una libra de frijol por veinte pesos, cuando en realidad no es ese el peso? ¿Quién autorizó su comercialización mediante bolsas de polietileno? ¿Por qué esa estafa en la misma cara de uno? Mientras llega el orden, si es que se acuerda de venir, el personaje del carretillero sigue ahí, ya no como los cuadros de Landaluce, sino fijado a las arterias de siempre, metido en sus falsas bolsitas con el grano y en ese precio tan absurdo de 20 pesos.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Esperando a Irma en oriente de Cuba



 

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com  

Cuánto me gustaría que solo fuera un nombre de mujer, o sencillamente el de la señora con la que me reúno cada noche en mi barrio a parlotear y reírme sabroso; pero no es así, Irma es un poderoso huracán categoría 5, con vientos de casi 300 kilómetros. La gente anda asustada, tiene percepción del riesgo. Nadie es ingenuo después de Sandy y Matthew. Compran lo que sus bolsillos pueden. Almacenan agua potable. Se aferran a la oración divina, esperan un milagro bienhechor que aleje la bestia de tierra cubana. Otros invocan a la Virgen de la Caridad del Cobre, al mismísimo San Pedro. Lo cierto es que  el cubano de a pie tiene miedo; no es fácil quedarse con una muda de ropa y ver la casa volverse escombros.  Algunos lamentamos no tener un techo de hormigón, cuando en verdad pudimos hacerlo; pero fuimos malos planificando y vivíamos según las posibilidades y lo que iba cayendo gracias a manos solidarias. Con dolor pienso en mis libros acumulados en décadas de sacrificio; o mi vieja computadora que llamo cariñosamente mujer más amada. No puedo creer que Irma me los dañe. Pienso en mis gallinas ponedoras que dan seis o siete huevos diarios; mis patos, mis gallos, incluido el fino, y un extraño vacío se apodera de mi estómago.  Bartoly, Mitton y Lichi (mis gatos) y Cuquita (mi perra), irán conmigo al refugio. No los dejaré atrás. Son parte de mi familia. Cargaré las cosas que en mis años de vida he acumulado, aunque viejas la mayoría, pero me han servido con lealtad. Terminando estas líneas, escucho a Irma vomitando truenos y lluvia. Ojalá y sea  únicamente un nombre, sólo eso. Ojalá y el viernes pueda conversar con la Irma de mi barrio y reírme sabroso de sus ocurrencias. Ojalá y sea una noticia que no tocó mi casa, ni la de mis vecinos.

viernes, 10 de febrero de 2017

La zafra y el bagacillo




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Vivo en un pueblo de provincias en el oriente de Cuba llamado Contramaestre donde un viejo central, llegado en los inicios del siglo XX, contamina la atmósfera con una lluvia permanente de bagacillo. 
Días y noches reciben sus efectos. Es imposible vestir de blanco.  Si no proteges la cabeza con un algún sombrero, gorra, pañoleta o sombrilla, el cabello es tomado por este señor de ropa negra y enorme poder para tiznarlo todo.

Uno piensa en China, la gente con nasobucos ante la contaminación del aire;  pero aquí los lugareños no tiene percepción de riesgo y se han adaptado a respirar un aire denso; llevan las fosas nasales al descubierto  y con resignación barren la casa una y otra vez, yo diría que tantas veces como el no grato inquilino hace acto de presencia.

Al conversar con la especialista de medio ambiente en Contramaestre, ella reconoce este factor de riesgo para la salud;  por eso insiste en la necesidad de adquirir tecnología de punta que mitigue la lluvia de bagacillo que hace casi imposible la vida de las familias por estos lares.

Al terminar este texto,  la lluvia de negro se lanza con fuerza sobre mi pequeña casa; cerré puertas y persianas para rechazarla, pero siempre alguna hendija dejaba entrar la brizna quemada y al pasar mis manos sobre el cabello, salían pintadas con la noche terrible de un inquilino que ya nos acompaña por más de un siglo.    
Al salir a la calle, grandes llamaradas a la vista; la gente a trote para verlas; era un cañaveral cercano; también se sumaba al concierto del bagacillo, porque la brizna subía a lo alto del cielo, y desde allí, junto a la humareda negra, caía sobre el pueblo sin clemencia alguna.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Salvo un milagro Matthew entrará por Santiago de Cuba*

Por Cuscó Tarradell 

Matthew se empeña en hacer historia. Este huracán ya es de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson de un máximo de cinco. Los vientos de este sistema se han vigorizado y superan los 220 kilómetros por hora, porque su traslación libre por el mar, va a una velocidad de 15 kilómetros por hora, sin masa de tierra que lo frene ni núcleo que se debilite. 

La trayectoria sigue el mismo itinerario: oeste-suroeste. No duden, salvo milagros, que va a entrar por el oriente cubano, especialmente por Santiago de Cuba.

A las seis de la tarde el centro de Matthew se estimó en los 13.5 grados de latitud norte y los 71.7 grados de longitud oeste, posición que lo sitúa a unos 730 kilómetros al sudeste de Kingston, Jamaica. 

Posteriormente, el huracán número 14 de la temporada actual, inclinará su trayectoria al oeste y oeste noroeste en la noche del sábado y al noroeste el domingo, con fluctuaciones de intensidad.

*Tomado de la página en Facebook de Cuscó.....

lunes, 9 de noviembre de 2015

Hijo de comandante guerrillero en la Sierra Maestra se presentó este domingo en Contramaestre, Cuba



"Es la segunda vez que me presento en Contramaestre".

Por Alfredo Rafael Ballesteros (Editor de Caminante)  

Contramaestre, municipio ubicado en el oriente cubano, acogió por segunda vez a Juan Guillermo Almeida (JG). Grito de Baire y Radio Rebelde lo anunciaron para la noche del domingo 8 de noviembre en la Plaza del ferrocarril. Al llegar este bloguero había comenzado el concierto. Eran casi las 9:30 de la noche, la gente bailaba y coreaba sus canciones. Luego de dos horas terminó la presentación. Me acerqué a través de una multitud que le pedía autógrafos, fotos, un beso. Conversamos. 

Alfredo Ballesteros Alfonso (ABA): ¿Cuántas veces te has presentado en Contramaestre?

Juan Guillermo Almeida (JG): Es la segunda vez que me presento en Contramaestre. Hace cuatro años estuve en la plaza principal. En aquel momento no tenía nada que ver con la música que estoy haciendo hoy, eran los comienzos de mi carrera. Ya hoy, un poco más consolidado, tengo la oportunidad de presentarme aquí con una total aceptación del público. Se saben mis canciones, las cantan; creo no hay mejor premio para un artista que los aplausos y que el público cante sus canciones. 

ABA: ¿Cómo surge tu éxito “Santiago suena como se ve”?

JG: Es un tema de la autoría de Nolberto Rodríguez, Andy y mía. Relata cómo es Santiago de Cuba. La ciudad ha cambiado totalmente, los santiagueros se sienten contentos, la cuidan, la limpian, la mantienen hermosa como le hubiera gustado a mi padre Juan Almeida Bosque, por eso digo: “Santiago tiene su swin, Santiago tiene su aché, que linda se ve Santiago, suena como se ve”. 

ABA: ¿Un mensaje para tus seguidores?

JG: Gracias por seguirme, por gustarle mi trabajo, apoyarme y nada que hay JG para rato. 

ABA: ¿Volverás a Contramaestre?

JG: Por supuesto, siempre que me llamen, aquí estaré.

ABA: JG es hoy uno de los cantantes cubanos más escuchados en la radio, es un cubano que le canta al pueblo, lo hace bailar y luego baja del escenario para compartir la alegría del momento.

lunes, 24 de agosto de 2015

El San José de Maffo en Miami, Estados Unidos



“Ser de Maffo  o Contramaestre, es el santo y seña del Tropical Park de Miami cada 19 de marzo”.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

Milagros Vega es una de esa mafferas incondicionales a su pueblo natal, Maffo, actual municipio Contramaestre, en el Oriente de Cuba. Aprendió la tradición del San José de sus ancestros, lo cultivó desde niña y lo mantiene vivo.
Milagro tiene hoy un peso esencial  en la celebración del San José de Maffo, pero ya en los Estados Unidos, específicamente Miami. De 1995 a la actualidad, junto a su primo Ricardo del Toro, han logrado incorporar esta festividad a la memoria de contramaestrenses y mafferos de la emigración.

El San José de Maffo, en Miami, es parte ya de una fiesta que reúne, año tras año, a la gente de la tierra añorada; vienen de todo Estados Unidos, incluso de otros países. Contramaestre y Maffo se visualizan en la mente de cada uno y son recreados en una interacción cultural que marca y une para siempre. “Ser de Maffo  o Contramaestre, es el santo y seña del Tropical Park de Miami cada 19 de marzo”.

Caracol de agua agradece, a esta ilustre maffera, sus palabras  para nuestros lectores en el mundo. 

Maestro Antonio Sierra.
Arnoldo Fernández Verdecia (AFV) ¿Dónde nace Antonio Sierra?

Milagros Vega (M.V) En Maffo. Estudió magisterio. Fue maestro de varias generaciones en la Mariana Grajales. En la mía, pasó a ser su director. 
AFV. ¿Estudiaste en la Mariana? 

Sí, a la Mariana fui desde el Kindergarten, 1961, hasta el sexto en 1967, año en que empecé la secundaria en el curso 1967-1968. Allí estuve hasta que salí de Cuba en 1970, muy sola para el Convento Sagrado Corazón de Jesús, en España. Mis padres me mandaron como menor de edad con las monjas. Ellos salieron después con mi hermano. Hace 45 años me fui de Maffo, pero Maffo no ha salido nunca de mí, no me he ido nunca, el sigue vivo en mí, jajajajaaaaaaaaaa. 
Milagro antes de salir de Cuba.
Milagro en el Convento Sagrado Corazón de Jesús.
Milagro llega a Estados Unidos.
AFV. La Mariana Grajales surge gracias al dinero de un importante evento que se hizo en Maffo. ¿Cómo sucedieron los hechos?

M.V. En 1952 se hizo el primer certamen de “Simpatía” para recaudar fondos y hacer la escuela. En ese certamen mi mamá fue elegida “Reina”, porque fue la que recaudó más dinero, aunque todas las competidoras ayudaron; lo recogido se entregó a la Asociación de Padres, Vecinos y Maestros y se construyó la escuela. Luego se ofreció un banquete y se invitó al jefe del Ejército de Santiago de cuba; aceptó la invitación. Después de los discursos del evento inaugural, designaron a mi mamá para que hablara con él, porque era la “Reina”. Ella pidió todo lo que necesitaba la escuela para abrir sus puertas, y vaya sorpresa, -a la semana-, llegó todo lo que hacía falta. 

AFV. ¿Cuál es la relación de Antonio Sierra con Maffo y su San José?

M.V. Su relación con San José es la misma que la de todo el pueblo de Maffo,  con la diferencia que, como era Maestro y Director,  era uno de de los organizadores principales. Mira, en esa época no se contaba mucho con el gobierno para hacer las cosas públicas;  existían lo que se llamaban comisiones. La Comisión Pro Mejoras del pueblo de Maffo, Comisión estudiantil, Comisión de la sociedad. Todas se reunían para celebrar el San José.

¿Cómo surge San José? Antiguamente el poblado era pequeño y tenía una plazoleta donde se reunían los hombres a conversar y a tomar sus traguitos; un día se dieron cuenta que habían muchos José en el grupo y decidieron tomar a San José como patrono del pueblo, era algo normal en todos los pueblos de Cuba. El de Contramaestre es San Juan, por si no lo sabes. 

Cañón Don Pepe. Actualmente se utiliza como reconocimiento para disitinguir a personas dignas del San José en Miami.
AFV. ¿Qué cosa era el cañón Don Pepe?

M.V. En verdad existió. Era muy pequeño y se utilizaba para empezar  el San José con sus disparos.  Las fiestas duraban cinco días. 

AFV. ¿Por qué Maffo no puede imaginarse sin Antonio Sierra?

M.V. No se puede olvidar al Sr. Antonio,  porque no solo fue maestro en la cultura,  sino un hombre muy recto; todos los padres les entregaban a sus hijos como si fuera un segundo padre. No solo enseñó cultura, sino también educación social y moral; era un ser de grandes valores cívicos. Cuando te graduabas de sexto grado salías prácticamente preparado para hacer tu vida y con una educación exquisita, como se puede comprobar a través de las generaciones de alumnos graduados por él. Mi mama todavía le llama “El Sr. Antonio” y tiene 87 años. 

AFV. ¿Por qué el San José es tan celebrado y recordado por los mafferos ausentes?

M.V. Nos trae los recuerdos de unas celebraciones que eran como una reunión de familia; todos esperaban esa fecha para venir al pueblo, no importaba donde estuvieran. Al llegar se abrazaban, compartían y se divertían de lo lindo y muy sanamente. Venían muchas personas de pueblos vecinos,  porque ya el San José era muy popular.

Arnoldo, me acuerdo yo chiquita no me permitían ir a los bailes, pero recuerdo haber escuchado desde casa la orquesta Aragón, Barbarito Diez, Benny Moré; ellos siempre venían al San José de Maffo.

¿Cómo recordamos al San José en la emigración?, pues te explico: Los mafferos cada vez que se moría uno de Contramaestre o Maffo, la funeraria de Miami se llenaba de nosotros. Un día vino a casa mi primo Ricardito del Toro y le digo; primo, si me saco la lotería voy a hacer una fiesta y voy a invitar a todos mis coterráneos. Él me dice, pero no hace falta la lotería, por qué no nos metemos y organizamos un picnic y celebramos el San José en el Parque; le contesté, pues dale vamos y enseguida fuimos al Tropical Park de Miami y reservamos fecha para el día más próximo al 19 de marzo, que es el San José. Desde 1995 lo hacemos así. Vienen personas de varios  lugares de Estados Unidos y Puerto Rico. Mafferos y contramaestrenses estén donde estén, siempre vienen. Si revisas mis fotos del grupo de Maffo en Facebook, veraz que  desde 1995 hasta el 2010 lo celebramos ininterrumpidamente, luego tuvimos una pausa de 4 años.  Paró porque hubo regulaciones en el parque, como prohibir la música alta porque afectaba a los vecinos de otras casillas cercanas. Ya buscamos remedio y en 2015 retomamos el San José de nuevo y decidimos consolidarlo para el bien de los que lo sienten suyo y siguen embullados. 

AFV. ¿Qué harás con todos esos recuerdos valiosos sobre Maffo? 

Bello, sabes, uno de mis sueños es hacer un Museo en Maffo con todos mis recuerdos, no quisiera se perdieran cuando no esté, solo tengo una hija, ella se pone brava conmigo cuando digo esto porque dice que también valora mis cosas pero como quiera que sea nació aquí y esto es algo que se siente en los huesos, la sangre, el corazón.

No se pueden dejar caer las costumbres sanas que nos dieron nuestros antepasados. Lucharon mucho para que fueramos personas sanas de alma, sin odios, ni rencores que no nos llevan a ninguna parte, solo a la separación y al olvido, y eso es feo. Me gusta lo bello de la vida, lo positivo; ya de por sí la vida tiene mucho de feo para seguir en eso. 

AFV. Milagro esta entrevista salió del corazón, creo sinceramente en cada una de tus palabras. He visto en ti un amor por Maffo y su San José tan inmenso, que agradezco a Dios ponernos en el camino de la amistad.  

M.V. No solo puedes contarte entre mis amigos, sino uno más de los cercanos a mi corazón. Tenemos muchas cosas que nos acercan.

Galería con  algunas imágenes del San José de Maffo en Tropical Park de Miami




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