Casa flotante donde los cubanos del mundo pueden venir y encontrar calor humano. Aquí se puede hablar de todo y hacer la nación espiritual. Casa escrita desde una visión personal, en torno a la cultura e identidad cubana y universal, con un acento especial, en el hombre y la mujer invisibles en los medios.

sábado, 24 de marzo de 2012

“Mis encuentros con su Santidad Juan Pablo II”



José Emilio Ropero recibe la comunión de manos del Papa Juan Pablo II.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

A las 2 de la tarde, en un municipio del interior de Cuba (1), como Contramaestre, el calor es intenso;  sobre todo si es 12 de marzo y la primavera está por romper. Toqué varias veces.  Tenía el presentimiento de haber llegado en un horario incómodo.  Sentía platos y un silencio de sobremesa, muy difícil de invadir, si tenemos en cuenta que a esa hora, la gente toma una siesta, luego de un café, o sencillamente dialoga sobre zonas íntimas y no quieren extraños.

Un  hombre alto, de unos 77 años,  apareció por una acera contigua a la casa. Me invitó a pasar. Su nombre, José Emilio Ropero Soto. Una espaciosa sala invita a la conversación. Varias poltronas nos acomodan. Había llegado a Contramaestre en enero de 1957. Católico de nacimiento, con una hoja de vida dedicada por entero a la Iglesia Católica.

Conversamos sobre el propósito de la entrevista. Se refugió en su humildad. No quería hablar, a título personal, sobre sucesos que lo marcaron para siempre, entre los que sobresalen: la visita a la Santa Sede, por ocho días, y los tres encuentros que tuvo, durante la misma, con el Papa Juan Pablo II.

Periodista: Arnoldo Fernández V. ¿Qué circunstancias históricas determinaron su visita al Estado Vaticano?

José Emilio Ropero. “En 1994 el Papa, Juan Pablo II, nombró al arzobispo Jaime Ortega, Cardenal de la Iglesia Católica Cubana. La investidura se celebró en Roma. De Cuba asistió una persona por parroquia. A mí, el Obispo de Santiago de Cuba, Pedro Meurice, me designó para ir por Contramaestre”.

AFV. ¿Qué significó, para José Emilio Ropero Soto, estar en el Vaticano?

J.E.R. “Llegar a la Basílica de San Pedro fue una emoción enorme. Sobre todo, visitar la tumba de Pedro, fundador de la Iglesia, al que han sucedido unos doscientos y pico de papas desde entonces. El hecho de apreciar la inscripción: “Aquí está Pedro”. Saber que sus restos estaban ante mí; que era el lugar exacto donde había sido crucificado, es una vivencia extraordinaria. 

José Emilio Ropero en su visita al Estado Vaticano.(1994)
“Estuve en la Capilla Sixtina. Es un lugar que atesora valiosas obras de arte. ¡Es bellísima!

“Visité los Museos Vaticanos. Pasé muchas horas en ellos y pude apreciar, la memoria histórica, y el patrimonio material, conservados en este conjunto de maravillas de la arquitectura cristiana”.

AFV. ¿Cuántos intercambios tuvo con el Papa Juan Pablo II?

J.E.R. “Estuvimos con el Papa tres días. Primero, en la investidura de Jaime Ortega; después, en la Misa que se dio para todos los cardenales, en San Pedro;  y finalmente, el día que nos recibió en Audiencia Privada”.

AFV. De los sitios íntimos, vinculados a la vida de Juan Pablo II, ¿cuáles visitó?

J.E.R. “A los dos días, luego de la investidura de Jaime Ortega, visitamos Castel Gandolfo, residencia donde el Papa pasa el verano. Es una montaña elevada. Se trata de un viejo castillo, muy bonito, una especie de reliquia antigua. Me gustó muchísimo”.

AFV. José Emilio Ropero Soto recibió la comunión de manos del Santo Padre, durante la misa dedicada a la Virgen de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba, el 24 de enero de 1998. ¿Qué representó para usted ese acontecimiento?

J.E.R. “Fue una sorpresa muy grande. Se informó que iba a comulgar una persona por parroquia, que fuera fiel a la iglesia contra viento y marea, sobre todo en el tiempo en que la misma se quedó vacía. El sacerdote era muy joven, estaba recién ordenado. No sabía a quién elegir. Me designó  para que yo lo hiciera. Le comuniqué que había tres devotos que reunían las condiciones. Escogimos a una de ellas.

“Dos días antes, de la visita del Papa, llegó una lista. El sacerdote me dijo que debía asistir para recibir la comunión. Protesté, pues habíamos elegido a otra persona. Dijo que el obispo Pedro Meurice me había incluido. ¡Eso fue para mí una emoción tremenda! Gracias a Dios conservó una fotografía del momento, como recuerdo imperecedero de mí encuentro con su Santidad”.  

AFV. Este 26 de marzo, como parte del Año Jubilar Mariano, llegará a Santiago de Cuba el Papa Benedicto XVI, para oficiar una misa por los 400 años de la aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre. Ropero estará presente en el acontecimiento junto a los fieles de la Parroquia de Contramaestre. En un momento tan especial para Cuba: ¿Qué mensajes envía usted, a todos los creyentes y no creyentes, a propósito del simbólico hecho?

J.E.R. “El pueblo de Cuba está necesitado de esa espiritualidad que nos trae la visita de su Santidad.

“Benedicto XVI llegará con un mensaje de amor, caridad y, sobre todo, paz. Amor comprendido en el sentido bíblico como aquel que es paciente, servicial, no es envidioso ni busca aparentar, no es orgulloso ni actúa con bajeza, no busca el interés ni se irrita, sino que deja atrás las ofensas y las perdona, nunca se alegra  con la injusticia y siempre se alegra con la verdad (1 Cor.13, 4-6)”

No es un viaje proselitista. Viene a compartir con todos los cubanos. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”.

AFV. En la despedida hablamos de libros. Libros excepcionales como Cartas a Elpidio, del prebístero Félix Varela y Morales; la biografía escrita por Monseñor Carlos Manuel de Céspedes; o sencillamente una rareza sobre el autor intelectual de El Habanero.  Espacio Laical pasó ante mis ojos. Leí un artículo de Mario Vargas Llosa, e incluso pasé revista a un Alfredo Guevara crítico. Un apretón de manos selló mi encuentro con la única persona de Contramaestre, que ha tenido la gracia de visitar la Santa Sede, y compartir, varias veces, con el benemérito Juan Pablo II.

No se podrá hablar de católicos fundacionales (2), en Contramaestre, sino se menciona a José Emilio Ropero, un patriarca de hablar pausado,  exquisita cultura y una excelente persona. 


Notas:

(1)   En los nuevos Documentos de trabajo del Partido Comunista de Cuba, Capítulo II,  los objetivos 57 y 69 enfocan  el tema religioso como sigue:
Objetivo 57: “Enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias por color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial y otros  que son contrarios  a la Constitución y las leyes, atentan  contra la unidad nacional y limitan el ejercicio de los derechos de las personas” (Documentos del Partido Comunista de Cuba, p. 28)
Objetivo 69: “Reflejar a través de los medios audiovisuales, la prensa  escrita y digital  con profesionalidad  y apego a las características de cada uno, la realidad cubana en toda su diversidad  en cuanto a situación económica, laboral y social, género, color de la piel, creencias religiosas, orientación sexual y origen territorial”. (Documentos del Partido Comunista de Cuba, p. 30)
(2) La Iglesia Católica, en Contramaestre, se fundó en 1942. De las generaciones originarias, presentes en aquel acontecimiento, quedan tres, muy ancianas. Quince años después, José Emilio Ropero llega, a Contramaestre, procedente de Baracoa. Desde 1957 hasta la actualidad se ha mantenido fiel a la Iglesia, por eso afirmamos que es un católico fundacional, pues ha estado en los principales eventos religiosos de los últimos 50 años en Contramaestre.

jueves, 22 de marzo de 2012

Odisea del Congrí Oriental


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Me gusta añadirle unos chicharrones picados en trocitos y un par de dientes de ajo machacados en el último sofrito que le incorporo justo antes de servirlo.Es genial.
El escritor Daniel Chavarría llegó a Santiago de Cuba, a bordo de un avión, desde Colombia, en la década de 1960. Había anunciado a los compañeros de viaje que llegaban a la famosa tierra del Congrí Oriental.

Visitaron un restaurante, de la llamada “Ciudad Héroe”, y pidieron el apetecido plato. El servicio gastronómico fue deprimente. La imagen de las camareras también. El sabor, del tan anunciado manjar, fue un chasco, nada que ver con el Congrí Oriental  consumido en París, Londres, y algunas ciudades latinoamericanas. Chavarría se disculpó, y dijo que como se trataba de un país en revolución, todo estaba permitido.

Sin embargo, esa imagen deprimente de un plato de fama internacional, no ha variado mucho.  En el sector gastronómico abundan las vulgaridades, entre las que sobresalen,  un trato canallesco, y unos rapaces cocineros, que ante la propia cara del comensal, cargan gramajes de carne y lo llevan a sus casas, o al mercado negro, para especular con las necesidades del pueblo.

Siempre he creído que la buena comida debe respetarse. Al menos eso dice el que se precia de conocedor de la alta cocina. Por eso es doloroso acudir a un restaurante, y no encontrar por ningún lado el afamado “Congrí Oriental”. En su lugar, “Moros y Cristianos”. Todo ahora es colonial: sillas, camas, hoteles, restaurantes, yo diría que estamos en presencia de una adicción, al extremo de olvidar lo nuestro. Para los sabios de la vulgaridad: lo mejor tiene que ser colonial, hasta el Congrí.

He buscado el Congrís Oriental por muchas provincias de Cuba, pero siempre encuentro, mejor, para no ser absoluto, en la mayoría de los casos encuentro a unas camareras y a unos chef  que nada saben del asunto, o a unos “Moros y Cristianos” que nada saben de su pariente.

Traté de sorprender a una amiga, con este afamado plato, en una cafetería de Santiago de Cuba; al probarlo me observó espantada. Casi 50 años después, me sucedía los mismo que a Daniel Chavarría, y eso que soy un cubano de los de verdad. 

Aquí está la receta del Congrí Oriental por si se deciden: 

Ingredientes
  • 1 taza de frijoles colorados de grano pequeño
  • 2 tazas de arroz blanco de grano largo
  • 2 tazas de caldo de frijoles colorados
  • 1 cebolla grande blanca
  • 3 dientes de ajo grandes
  • 1/2 ají pimiento verde
  • 1/2 ají pimiento rojo
  • Puedes sustituir esas dos mitades de ají pimientos por 3 o 4 cachuchas pequeños)
  • 1/2 cucharadita de orégano molido
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 1 hoja de laurel grande
  • 1/4 de taza (4 cucharadas) de aceite vegetal o manteca (si te gusta puedes usar de puerco)
  • 1/4 de libra de carne de puerco
  • Bacón ó tocino
  • sal al gusto
Elaboración
  1. La noche antes lava y remoja los frijoles. A la mañana siguiente cocínalos con esa misma agua del remojo, la hoja de laurel, un pedazo de ají y una pizca de sal, hasta que estén blandos.
  2. Cuando se refresquen y puedas manipularlos, mide 2 tazas del caldo y separa los granos aparte.
  3. Corte la carne de puerco en trocitos y sofríela lentamente hasta que suelte la grasa y esté bien cocinada, (usa para esto la misma cazuela en la que vas a cocinar el congrí, preferiblemente una cazuela de hierro)
  4. Añade un poco de grasa y sofríe ahora la cebolla picadita, el ají, el ajo machacado, y el bacón o tocino (reservando un poco que usarás al final), también picadito. Sofríelo con candela mediana, por unos 5 ó 7 minutos aproximadamente
  5. Le añades a ese sofrito el arroz (que ya lavaste, por supuesto) y lo revuelves bien por unos segundos para que se impregne bien con la grasa y las sazones.
  6. A continuación le incorporas los granos de frijoles y repites el mismo proceso que con el arroz, revuelves bien por unos segundos para que todo se mezcle.
  7. Entonces añades el caldo que ya tienes medido, más el comino, el orégano y la sal.
  8. Lo cocinas a fuego alto hasta que rompa a hervir, entonces lo revuelves y le bajas la candela, dejándolo cocinarse a fuego lento, tapado, hasta que el arroz esté blando y bien desgranado.
  9. Al momento de servirlo, añádale el resto del bacon o tocino frito y la grasa que suelte al freirse.

martes, 20 de marzo de 2012

Lucidez, rechazo, ironía y obstinación: ingredientes del periodismo libre


Nota: publicado originalmente con el título:El periodismo libre, en un texto inédito de Albert Camus
Por Miguel Mora 

Las autoridades francesas de Argelia lo vetaron en 1939, durante la Segunda Guerra Mundial.
Es un manifiesto del autor de 'La peste' a favor del periodismo libre en tiempos de conflicto.
Fue encontrado en los Archivos de Ultramar de Aix-en-Provence.

El 25 de noviembre de 1939, cuando Francia empezaba a gangrenarse por el miedo a la invasión alemana y sus élites políticas y periodísticas se disponían a entregarse sin pudor al III Reich, Albert Camus escribió un artículo para Le Soir républicaine, el periódico de una sola página a dos caras del que era codirector en Argel. En Francia regía la censura, y el texto no llegó a publicarse nunca. Lógico, porque en apenas tres folios el autor de El extranjero bordaba un alegato por la libertad de prensa. Al defender la utilidad del oficio de informar en tiempos de guerra, Camus sostuvo el derecho de cada ciudadano a elevarse sobre el colectivo para construir su propia libertad, y definió los cuatro mandamientos del periodismo libre: lucidez, desobediencia, ironía y obstinación. Son, casualmente, los puntos cardinales que inspiraron su obra novelesca y filosófica.

El espléndido texto ha salido del agujero negro del tiempo gracias a una colaboradora de Le Monde, Macha Séry, que lo encontró en los Archivos Nacionales de Ultramar (Aix-en-Provence). El diario vespertino lo publicó este jueves en sus páginas culturales, y en el Salón del Libro de París todos hablaban del artículo y del último libro de Michel Onfray, El orden libertario, que traza una comparación entre Camus y Jean-Paul Sartre especialmente odiosa para el segundo.

“Es difícil evocar hoy la libertad de prensa sin ser tachado de extravagancia, acusado de ser Mata-Hari o siendo convencido de que eres sobrino de Stalin”. Así empieza el artículo, que enseguida sienta su tesis: la libertad de prensa “es solo una cara más de la libertad tout court”, y la “obstinación en defenderla” obedece a que, sin ella, “no habrá forma de ganar realmente la guerra”.

Camus aborda la injusticia de que los grandes medios nacionales pudieran publicar en aquellos meses artículos que en los diarios de ultramar eran sistemáticamente censurados. Y escribe: “El hecho de que un periódico dependa de la competencia o del humor de un hombre demuestra mejor que cualquier otra cosa el grado de inconsciencia al que hemos llegado”.

Con la sobria sagacidad del clásico, prosigue: “Uno de los buenos preceptos de una filosofía digna de ese nombre es el de jamás caer en lamentaciones inútiles ante un estado de cosas que no puede ser evitado. La cuestión en Francia no es hoy saber cómo preservar la libertad de prensa. Es la de buscar cómo, ante la supresión de esas libertades, un periodista puede mantenerse libre. El problema no concierne a la colectividad. Concierne al individuo”.

Los medios y condiciones para que un periodista independiente no pierda su libertad “ante la guerra y sus servidumbres” son cuatro: lucidez, rechazo, ironía y obstinación. La lucidez, porque “supone la resistencia a los mecanismos del odio de la ira y el culto a la fatalidad”. Según Camus, “un periodista, en 1939, no se desespera y lucha por lo que cree verdadero como si su acción pudiera influir en el curso de los acontecimientos. No publica nada que pueda excitar el odio o provocar desesperanza. Todo eso está en su poder”.

73 años después, el manifiesto de Camus sigue teniendo toda vigencia, humana y periodística. 

“Frente a la creciente marea de la estupidez, es necesario también oponer alguna desobediencia”, continúa Camus. “Todas las presiones del mundo no harán que un espíritu un poco limpio acepte ser deshonesto”, decía. Y luego: “Es fácil comprobar la autenticidad de una noticia. Y un periodista libre debe poner toda su atención en ello. Porque, si no puede decir todo lo que piensa, puede no decir lo que no piensa o lo que cree que es falso. Esta libertad negativa es, de lejos, la más importante de todas”, ya que permite “servir a la verdad en la medida humana de sus fuerzas”, o “al menos rechazar lo que ninguna fuerza le podría hacer aceptar: servir a la mentira”.

La tercera condición para ser libres es la ironía: “No vemos a Hitler, por poner un ejemplo entre otros posibles, utilizar la ironía socrática”, escribe Camus. “La ironía es un arma sin precedentes contra los demasiado poderosos. Completa a la rebeldía en el sentido de que permite no solo rechazar lo que es falso, sino decir a menudo lo que es cierto”.

Para cumplir lo anterior, la cuarta regla indispensable es “un mínimo de obstinación para superar los obstáculos que más desaniman”, a saber: “La constancia en la tontería, la abulia organizada, la estupidez agresiva”.

¿Y después de la guerra?, acaba preguntándose Camus. “Hará falta probar con un método del todo nuevo que sería la justicia y la generosidad. Pero esto solo se expresa en los corazones ya libres y los espíritus todavía clarividentes. Formar esos corazones y esas almas, o mejor despertarlos, será la tarea a la vez modesta y ambiciosa que tocará al hombre independiente. La historia tendrá o no en cuenta estos esfuerzos. Pero habrá que hacerlos”.

Quizá lo más fascinante del rescate es que, 73 años después, el manifiesto de Camus sigue teniendo toda vigencia, humana y periodística. Francia no está en guerra y no existe la censura, pero ahí está la actitud monárquica de sus gobernantes ante la prensa; la promiscuidad entre las clases política, empresarial y mediática, la uniformidad obediente y temerosa de tantos medios.

En noviembre de 1939, Camus decía que los “artículos más valientes se publican en Le Canard enchaîné. En marzo de 2012 sigue siendo verdad. Como todo lo demás.

viernes, 16 de marzo de 2012

Peña Caracol de Agua tuvo su premier ayer en la tarde

La peña Caracol de Agua (Escuchar en audio presentación(+) y despedida(+) de la peña) , tuvo su premier ayer en la tarde. El invitado especial, fue el destacado periodista Ángel del Toro Fonseca
El periodista Ángel del Toro recibe un caracol de manos del  escritor Arnoldo Fernández, autor intelectual y conductor de la Peña Caracol de Agua.
El trovador Frank Martínez tuvo a su cargo la entrada y el cierre de la Peña Caracol de Agua con tres números valiosos, entre los que sobresale: El lobo y la oveja +.(Escuchar en audio canción)


Los poetas Yaneikis Sotomayor y Ernesto Andrés tuvieron un mano a mano durante la Peña Caracol de Agua que gustó mucho al público asistente.

El juglar de la trova, en Contramaestre, "Pachango", presentó dos números que arrancaron sonrisas al público.

































La Peña Caracol de Agua presenta la sección La Gran Pregunta. La misma fue ganada por Wilson Peña.
El  entrevistado responde preguntas al público, luego de presentar su programa Los luchadores del mal.(Escuchar en audio)

miércoles, 14 de marzo de 2012

La salsa es de Cuba


Músicos cubanos de la Isla, y en la diáspora, concibieron este proyecto. Los invito a ver el video y opinar sobre el mismo. Los espero aquí en Caracol de Agua.

lunes, 5 de marzo de 2012

Vivir en Cuba o irse: ese es el dilema


Amo a Cuba más que a mi propia vida.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu


A finales de diciembre, del 2011, recorrí Santiago con algunos amigos del Caribe. No comprendían cómo, en lo personal, podía aceptar que mi vida valiera la pena vivirla, con dignidad, desde un lugar desconectado del sistema económico y cultural mundial: Contramaestre.

Escuché atentamente cada historia narrada sobre sus respectivas naciones. La imagen construida sobre los cubanos en los medios, e incluso las tangibles. Sentí pena al saber la cosificación de mis compatriotas, que reducen la vida al tener. Acumular cosas materiales es la máxima aspiración de un ser humano. Los cubanos no dejan de pregonar este eslogan en la diáspora.

Ante las ideas que expongo en Caracol de Agua, muchos replicarán,  desde esa diáspora: La imagen sobre los cubanos de la Isla se reduce al vivir para subsistir, y  tener milagrosamente alimentos, y otras necesidades materiales cubiertas. Los cubanos de la emigración no dejan de pregonar este eslogan sobre sus hermanos de adentro.

¿Cómo justifico entonces el hecho de permanecer en la Isla? ¿Cuáles son los valores espirituales y materiales a los que me agarro para justificar mi decisión? ´

Ante las interrogantes aludidas, prefiero responder con las ideas de Iván Cárdenas Maturel, uno de los personajes protagónicos, de la novela “El hombre que amaba los perros”, periodista y escritor, al igual que yo:

“Los que por convicción, espíritu de resistencia, necesidad de pertenencia o por simple tozudez, desidia o miedo a lo desconocido optamos por quedarnos, más que reconstruir algo, nos dedicamos a esperar la llegada de tiempos mejores mientras tratábamos  de poner  puntales  para evitar el derrumbe (lo de vivir entre puntales, en mi caso, no sido una metáfora, sino la más cotidiana realidad de mi cuartito de Lawton”. A ese punto en el que enloquecen las brújulas de la vida y se extravían todas las expectativas fueron a dar nuestros sacrificios, obediencias, dobleces, creencias ciegas, consignas olvidadas, ateísmos y cinismos más o menos conscientes, más o menos inducidos y, sobre todo, nuestras maltrechas esperanzas de futuro.”(Padura, L: p.460-461)

“…hemos asistido a la dispersión de nuestros amigos más decididos o más desesperados, que tomaron la ruta del exilio  en busca de un destino personal menos incierto, que no siempre fue tal. Muchos de ellos sabían a qué desarraigos y riesgos de sufrir  nostalgia  crónica  se lanzaban, a cuántos  sacrificios  y tensiones cotidianas  se someterían, pero decidieron  asumir el reto y pusieron proa a Miami, México, París o Madrid, donde arduamente comenzaron a reconstruir  sus existencias a la edad  en que, por lo general, ya éstas suelen estar construidas”. (Padura, L: p.460)

Luego de aquel memorable encuentro, con mis amigos del Caribe, al regresar al lejano lugar donde vivo, Contramaestre, desconectado del sistema económico y cultural mundial, me hice muchas veces la gran pregunta de Lenin: ¿Qué hacer? La novela, El hombre que amaba los perros, me dio algunas respuestas. Las otras, no logro encontrarlas en mi propia vida. Sencillamente debo decir, sigo aquí, aferrado a lo insular,  y no critico al que se ha ido. Es un derecho. Nadie puede negarlo.   Amo a Cuba más que a mi propia vida.

PADURA, LEONARDO (2010): EL HOMBRE QUE AMABA LOS PERROS, Ediciones Unión, La Habana.

jueves, 1 de marzo de 2012

Luz para el Corazón de la Patria (documental)


Luz para el Corazón de la Patria (Documental en audio sobre el estado actual del Cementerio donde está enterrado el Corazón de José Martí  en Cuba)



El  Cementerio de Remanganagua es el primer lugar de Cuba donde se enterró el cuerpo de José Martí, entre los días 19 y 24 de mayo de 1895. En el descansan el Corazón y las Vísceras  del Apóstol de las libertades de Cuba.  Tiene la condición de Monumento Nacional. Hoy es un sitio olvidado en la geografía de la Patria....


La lucha por mejorar las condiciones del Cementerio de Remanganagua comenzó en las décadas del 30 y el 40 del siglo XX. Los gobiernos de la República Mediatizada permanecieron en silencio ante el reclamo de inversiones para transformar las condiciones del lugar como bien patrimonial de la nación cubana.

El primer teniente del Ejército Constitucional, durante la República Mediatizada, Rafael Aguilera, desarrolló una ardua acción para levantar el  humilde obelisco que recuerda al mundo y a los cubanos el primer entierro de José Martí. Fue inaugurado el 28 de enero de 1942. 


En este documental se trabajan con varias fuentes institucionales, personales y documentales. Las mismas son cruzadas entre sí, para evidenciar ante las figuras decidoras de la nación cubana, la incompetencia de las autoridades locales en Contramaestre para concebir e implementar un proyecto de restauración del lugar.

Se utilizan varios recursos del periodismo radiofónico como efectos, sonidos, dentro de estos últimos, la música, los ambientes y la palabra, en este último caso, concebida a partir de la variante de un narrador actor que interpreta el Corazón de José Martí. Consta de una presentación y una despedida realizada por un locutor, que también presenta a las fuentes entrevistadas. Tiene un desarrollo y por supuesto un desenlace con su correspondiente curva de interés. El documental fue radiado durante la jornada conmemorativa en homenaje al natalicio de José Martí en Radio Grito de Baire, emisora del municipio Contramaestre, en la actual provincia Santiago de Cuba.

El guión fue escrito por el periodista, ensayista, e historiador, contramaestrense Arnoldo Fernández Verdecia.

Fotografías utilizadas: 
1. Icono de Ivoox donde está el archivo de audio Luz para el Corazón de la Patria. 
2. Obelisco a José Martí en cementerio Remanganagua. 

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