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viernes, 13 de noviembre de 2015

Familia de Carlos Carnero recuerda a Contramaestre, Cuba, con nostalgia



Hotel Carnero, actualmente nombrado Caribeño.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu   

Contramaestre en el oriente de Cuba no puede imaginarse sin el hotel, el cine y la casa de dos plantas, construidos por el matrimonio de Carlos Carnero e Isabel Cabrera, en la primera mitad del siglo XX. Tal vez los más jóvenes ni siquiera tengan noticia de esas personas; pero gracias a la magia de Facebook, logré encontrar a un hijo que estudió en la Academia Minerva y administró el cine Isabel, hasta el momento de ser intervenido por la naciente revolución cubana. A mis preguntas, respondió con una brevedad asombrosa, como si recordar fuera algo doloroso para él.
Casa de familia Carnero Cabrera, actual sede de la Policía Nacional Revolucionaria.
Actualmente sigue viviendo en una isla, también del Caribe, quizás por la gracia de su clima; tal vez porque allí fundó una hermosa familia; pero en sus recuerdos no se pierde nada de su Contramaestre natal, allí donde organizó un espectáculo que todavía perdura en el recuerdo de los lugareños.
"Yo era el administrador del cine Isabel que antes se llamaba Oriente".
Arnoldo Fernández Verdecia (AFV). ¿Nombre y apellidos suyos?

Roger Carnero Cabrera (RCC). Me llamo Roger Carnero Cabrera.

AFV. ¿Qué edad tiene y dónde nació?

RCC. Tengo 77 años y nací en Contramaestre.

AFV. ¿Quiénes fueron sus padres?

RCC. Carlos Carnero Mourin e Isabel Cabrera.

AFV. ¿Cuántos hermanos son? De ellos: ¿Cuántos viven?

Familia Carnero.
RCC. Somos cinco hermanos, cuatro nacidos en Contramaestre y uno en Puerto Rico. Todos vivos actualmente.

AFV. ¿Qué tiempo vivió en Contramaestre?

RCC.  Yo viví en Contramaestre por 22 años.

AFV. ¿Por qué tuvo que irse a la emigración?

RCC. Tuvimos que irnos porque al triunfar la revolución los comercios y empresas privadas fueron intervenidos.
Cine Isabel hoy nombrado Bélic.
AFV. ¿Cuál era su trabajo en el cine Isabel?

RCC. Yo era el administrador del cine Isabel que antes se llamaba Oriente.

AFV. ¿Qué películas, espectáculos organizaba allí durante el año?

RCC. Se daban todo tipo de películas, mayormente mexicanas y americanas.

Los espectáculos que se presentaban eran con artistas nacionales e internacionales.

También se presentaban espectáculos que se producían localmente como “Buscando estrellas”, donde los que cantaban se premiaban o se les tocaba una campana. Otra de las actividades era producida por la Sra. Lilín Rojas con los niños del pueblo.

AFV. ¿Dónde usted reside actualmente?

Nietos de Roger Carnero Cabrera.
RCC. En Puerto Rico.

AFV. ¿Ha vuelto alguna vez a Contramaestre, después que se fue?

RCC. No he vuelto a Contramaestre, pero si lo veo por la Internet.

AFV. ¿Cómo recuerda en la emigración a Contramaestre?

RCC. En la emigración un contramaestrense nunca olvida su pueblo natal, no importa donde se encuentre.

Contramaestre era un pueblo alegre y muy productivo. Los que vivimos afuera, siempre añoraremos y recordaremos los buenos y malos ratos que pasamos en él.

jueves, 6 de agosto de 2015

Refugio de Reflejos teatro ya es historia en Contramaestre

Josué Claro, director de Reflejos teatro y Arnaldo Sariol, uno de sus fundadores. (Fot. Lázaro Quero)
Por Arnoldo Fernández Verdecia. afdez@enet.cu 


Este miércoles, en la noche, la ciudad de Contramaestre vivió un momento especial en el cine Bélic, cuando se produjo la presentación del corto metraje “Refugio”,  producido totalmente con recursos propios por Reflejos Teatro desde este territorio del oriente cubano, ubicado a 890 kilómetros de La Habana.

El guión estuvo  cargo de Arnaldo Sariol. En el mismo se perciben influencias muy marcadas del dramaturgo Virgilio Piñera, sobre todo el tratamiento de situaciones límites que llevan al sujeto a construir variantes de escapismo desde las cuales dialoga con los micromundos donde está contextualizada sus historia de vida.

El dilema presionados, presionadores, vivir o anularse, resistir o convertirse en zombi, en fin, dualidades que de una manera  u otra están ahí, permiten a Sariol condimentarlas con lo social y criticar lúcidamente el mundo cercano que duele hondo a los hombres y mujeres de a pie.

Las actuaciones fueron dignas, y en honor a la verdad, nos hacen creer en momentos futuros de mucho éxito para el reparto que subió a escena, donde sobresalió también Arnaldo Sariol en el rol protagónico. Algunos invitados al elenco, como Guille Martínez y René Emonides, lo hicieron bien.

Desde el punto de vista técnico, reconocer la fotografía, la banda sonora, la edición y la dirección, todas realizadas con limitados recursos, pero fueron empleados tan eficientemente, que se pudo filmar en diferentes locaciones, y para un ojo poco entrenado, los lunares pasan desapercibidos.

“Refugio” ya forma parte de la historia del cine en Contramaestre, tendrá que hablarse de un antes y después del mismo, porque a decir verdad, su factura es digna y vale la pena reconocer con creces la validez de su propuesta, hecha artesanalmente desde condiciones de “absoluta pobreza”. Tal vez uno de los escenarios donde pudiera exhibirse “Refugio”, en el futuro, es el Festival Internacional de Cine Pobre de Gíbara;  de aquí a allá, Reflejos teatro tiene tiempo para limar detalles y lograr un producto audiovisual más logrado en su factura estética.

sábado, 26 de julio de 2014

A Cuquita la mora se le fue la mano en Contramaestre, Cuba


Por Alfredo Ballesteros Alfonso (Editor de Caminante cubano)

Al llegar a la hora fijada (8:30 pm) y ver que la anfitriona brillaba por su ausencia, decidí caminar la ciudad. Al regresar al cine Bélic, aquí en Contramaestre,  Cuquita la mora ya terminaba el espectáculo. La gente al salir no podía creerlo, lo nunca visto, decían. Por sus valoraciones,  supe entonces que Cuquita no había superado las expectativas creadas a través de la radio local  y las fotos pegadas en muchos cristales de la ciudad. Tantas bocas no podían estar equivocadas, pensé.

Cuando leo en Caracol de Agua “La estafa deCuquita la mora en Contramaestre, Cuba”  recuerdo los comentarios de la noche anterior; se ajusta lo escrito a lo escuchado en la calle. Lo cierto es que a Cuquita  se le fue la mano y respondió sin pensar.  Su apurada respuesta deja al descubierto sus vulnerabilidades como artista.

Hoy los humoristas critican lo que desean. A partir de las necesidades de los cubanos hacen reír a todos, que si el pan está agrio, que si la libreta de abastecimiento, o que si tal borracho irrumpió en el escenario preguntando si dormido lo habían llevado a Chipre, por mencionar algunos de los más conocidos. Muchos de sus colegas gozan de prestigio, no creo sean desastrosos sus espectáculos, como usted dice, diagnosticando  infarto seguro, si  llegamos a ver algo de ellos. 

Discúlpeme Cuquita, su respuesta a Caracol de agua carece de argumentos. Contramaestre también es Cuba, por eso me resta preguntarle: ¿Volverá? ¿La gente de mi pueblo pagará por verla? Podrá responder,  si retorna. A lo mejor, para ese entonces, la tarjeta nauta no le costará 4.50 CUC. 

lunes, 7 de octubre de 2013

Cine: una pelea cubana contra el DVD

En el cine de mi pueblo ya no se proyectan películas. Ahora solo sirve de escenario a cómicos y cirqueros.

Por Osmar Barrios Mora (Realizador de audiovisuales y promotor cultural)

En el cine de mi pueblo ya no se proyectan películas. Ahora solo sirve de escenario a cómicos y cirqueros. Lejanos están los tiempos en que luego de largas colas para entrar, disfrutábamos con los estrenos de filmes espectaculares que el tiempo convertiría después en clásicos.

Atrás quedaron la magia, la emoción de ver iluminarse la pantalla. Los jóvenes perdieron el espacio para sus citas amorosas. Hace poco participé en una tertulia donde se trató el tema del cine (La industria, no el local) y llegamos a una conclusión demoledora: Hemos perdido el gusto por la sala oscura.

¿Por qué el cine ya no atrae a la gente? Pienso que se debe en lo fundamental a los pobres presupuestos que se destinan a la industria nacional. Los obsoletos proyectores de la era soviética ya no cumplen su cometido, y los nuevos que están en el mercado resultan demasiado “caros” a la mentalidad ahorradora que cultivamos. Súmese a ello el estado deplorable de muchas salas cinematográficas, su lunetario, el sistema de audio, la ventilación; en fin, el abandono. Un aparte para las propuestas que distribuye el ICAIC. Son filmes desfasados y en su gran mayoría, de bajo nivel estético.

En estos tiempos de gran desarrollo tecnológico, el espectador cubano prefiere quedarse en casa a disfrutar de su película favorita. No tiene que comprar ticket para entrar, terminaron las largas colas, no necesita compañía. Se ha convertido en un espectador privado. Ha transformado el lunetario en un cómodo butacón, el sonido le llega a través de los cinco canales de audio de su teatro en casa, controla la temperatura en modernos ventiladores, y el clásico proyector deja libre el camino al consabido DVD. Resta solo cargar la memoria flash con cualquier bodrio que acaba de llegar en el paquete de la semana.

Recientemente le comenté mi preocupación a un amigo, gran conocedor del séptimo arte y me afirmó: “El cine no va a morir”. Su lacónica respuesta me dejó reflexionando ¿Se refería a la industria del entretenimiento o al cine de mi pueblo? Si hablaba del último tengo mis dudas, porque para mí hace mucho que murió.


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