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sábado, 18 de agosto de 2018

Cachao, el del Son a Maffo se confiesa ante los cubanos del mundo



Cachao a la izquierda conversa conmigo, durante el proceso investigativo que dio origen a esta entrevista y que pronto se convertirá en documental.
Cachao tocando su "Son a Maffo". Clic en la imagen para apreciar  video con ese número antológico, el más famoso de la historia musical de Contramaestre.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

Lo conocí una tarde de diciembre, no recuerdo el año, su voz tenía un sello único. Escucharlo cantar era regresar en el tiempo, encontrarse con un Maffo inolvidable donde el San José era clave, el pozo de los Toro una leyenda y ser guajiro era una bendición de Dios.

A partir de aquel momento coleccioné su música y de vez en cuando sorprendía a amigos con el antológico “Son a Maffo”.  Después lo tuvimos en la Sociedad Cultural José Martí como miembro de honor. Nuestra amistad creció profundamente.

Un buen día me llamó y puso en mis manos, la historia de su vida. Preferimos contarla en clave de dos. Nos centramos en la música y todo aquello que lo ayuda  a tener lucidez para ser un mejor ser humano cada día.

Arnoldo Fernández Verdecia (AFV): ¿Cuál es su primera canción? ¿En qué se inspiró para escribirla?

Oscar Mora Fornaris (OMF): Yo nací en La Finca la Vigía, en una casita de yagua y guano. Nací el 14 de abril de 1927. Mis padres se llaman Maximiliano Mora Arias  y Leonila Fornaris Sierra.

Dormí en una cama de cuje por más de quince años. 

 “Guajiro soy” se inspira  en esa lugar llamado Finca la Vigía. Allí iba un señor a las recogidas de café, tenía un tres y se enamoró de una de mis tías. Yo quería tocar como aquel hombre, ser como él.  Así que mi primera canción llegó por un tres y un amor. “Guajiro soy, guajiro soy y le doy gracias a Dios. Dentro de los cafetales, yo le doy gracias a Dios. En la Finca la Vigía, yo le doy gracias a Dios...  

También quiero decirte que en Blanquizal, donde está actualmente La Vigía, sólo había  siete u ocho familias. Allí venían Celina González y Reutilio, su esposo, a pasarse semanas. Tenían una amistad muy buena con mi familia. Creo que mi amor por la música campesina tiene esa raíz. Era tan agradable ver a Celina, con sus collares de la Virgen de la Caridad, siempre nos decía que era hija de la Virgen y de Santa Clara.

Yo siempre he tenido una luz que anda conmigo. Veo todo antes de que suceda. Santa Clara siempre me acompaña e incluso me ha dado dones que ayudan a las personas. Esa luz, es otra de las raíces de mi música. Antes de escribir una canción, la veo clarita en mis pensamientos, luego la llevo al papel y después la convierto en música.

AFV: ¿Cuántos años vivió en la Finca la Vigía?

OMF: Cinco. Allí fui muy feliz. Después nos mudamos para la zona que ocupa actualmente el Hospital Orlando Pantoja. Allí pasamos el ciclón de 1932. Mi padre trabajaba un pedacito de tierra que le dio Ángela Tamayo.  Después volvimos a la Finca La Vigía.

AFV: ¿Cuál fue su primer trabajo?

OMF: Recoger café. Ayudar a mi padre en la atención del conuco.

AFV: ¿Cuándo decide tomar la música en serio?

OMF: A principios de 1940 decidí crear el Conjunto Campesino de Maffo, integrado por siete soñadores como yo: Carlos Jiménez Pérez, Ángel Mora Fornaris, José Batista Vega, Pascual Tassé Cámbara, Gelacio González Aldana y Aurelio Sánchez Batista. Durante cinco años nos mantuvimos unidos.

AFV: ¿Dónde se presentaron?

OMF: En las fiestas patronales de Maffo, Los Negros, Baire, Contramaestre. También íbamos a barrios como Las Lajitas, Lajas, Guaninao, Los Pasos.

AFV: La canción más famosa  de su repertorio es sin dudas “El son a Maffo”. ¿Nació en esos años, verdad?

OMF: Nosotros dábamos muchas serenatas a cumpleañeras, el Día de las Madres, Noche buena. El Son a Maffo se inspiró en una famosa ventana que todavía está allí, que da al cuarto de María, la esposa de un gran amigo llamado Raúl Sanjurjo. El Son a Maffo nació en esa ventana, tan famosa como la de Luz Vásquez en Bayamo.

AFV: Siempre es un placer escucharlo hablar de sus dos grandes maestros: ¿por qué fueron tan importantes en su vida?

OMF: Aprendí a leer y escribir con 15 años en el pueblo de Maffo. Asistí a las únicas  escuelitas privadas de la época, costaban 1.50 al mes. Antonio me enseñó las primeras letras; el otro gran maestro de mi vida fue Efraín Matos. A ellos les compuse una canción inspirada en mi poema “Homenaje a mis maestros”. Con aquellos venerables hombres, aprendí a amar a Maffo, su historia y sobre todo El San José, que se convirtió en un hecho que todos los años esperábamos con mucho entusiasmo, era el momento más importante.  

AFV: ¿Por qué se desintegró el Conjunto campesino?

OMF: Cada miembro tenía que buscar el sustento para vivir. La música era una pasión, pero no daba la cuenta. Así que algunos integrantes eligieron otros caminos. Entonces decidimos crear el Cuarteto Mije.

AFV: Su nombre artístico tiene que ver con esa vida difícil que un lugareño tenía en la Cuba republicana. El Cuarteto necesitaba un buen tres, pero costaba dinero, ¿Cómo llega a usted ese alias que todavía lo acompaña?

OMF: Antonio Fernández, René Fajardo y Ángel Sánchez y yo éramos los integrantes de Mije. El tres le costó dos pesos al primo hermano mío Marino Vásquez y no los dio por 1.60 centavos, “fíao” como se dice popularmente. Uno de los guitarreros, Ñico, se encargó de recoger la plata. Le dijo a Marino que lo viniera a recoger un sábado. Fui al Cruce de Macario a pedir prestado 40 centavos, pero no los conseguí. El día que vino mi primo hermano sólo pudieron darle 1:40 centavos. Ñico me dijo, Oscar faltan tus 40 centavos. Me dio un plazo y en el Pozo de los Toro, una semana después, volví a encontrarme a mi primo, pero no tenía la cantidad; le dije, Marino, no tengo donde buscar, tú sabe que estoy Cachao. Ahí nació el nombre artístico que me ha acompañado la vida entera.  

AFV: ¿Qué tiempo logró mantener unido el cuarteto? ¿Decidió ampliarlo?

Cinco años. En  1947 llegaron nuevos integrantes y volvimos al formato de conjunto. Nos mantuvimos unidos hasta 1950. Después surgió el trío Alba que apenas duró dos años.

OMF: Te digo que fueron muy buenos momentos, pues nos invitaban a las serenatas que se daban en Baire para esperar el 24 de febrero, fecha gloriosa en nuestra historia patria. Las serenatas empezaban en las casas de los Rabí y luego por todos los hogares de la descendencia mambisa de ese pueblo.

Nos invitaban también a las fiestas de quince de las familias más acomodadas de Jiguaní;  estuvimos en los quince de la hija de Hildo Rosales en Cruce de Anacahuita, donde tomé más de la cuenta y de la borrachera que cogí, desde ese día decidí no tomar nunca más….

Después nos quedamos Misael y yo e hicimos un dúo  hasta 1954. Volvimos a cuarteto en 1956, pero no conseguimos estabilizar la plantilla. Cuando triunfa la Revolución seguíamos Misael y yo unidos.

AFV: Usted ha compartido con glorias de la música cubana, incluso algunos llegaron a ser sus amigos. ¿A cuál de esas glorias recuerda con mayor cariño?

OMF: Al Guayabero, porque venía a las fiestas de San José, a los carnavales de Contramaestre y siempre me mandaba a buscar para que lo acompañara  con el tres. Cuando terminábamos, el Guayabero decía: “Cachao, llegó la hora de la grasa” y la cosa se ponía buena.

AFV: En tantos años de vida, imagino tiene muchas canciones escritas. ¿Cuántas tiene registradas como derecho de autor?
OMF: 13 canciones solamente, incluso he olvidado el nombre de tres de ellas.

Los números que recuerdo son:

-Guajiro soy.
-El son a Maffo.
-El jardinero.
-Un sol para el agricultor.
-El sabor del té.
-Un son para Cuba.
-El pozo de los Toro.
-Un mar de felicidad.
-Un número para Ricardito.
-Son al campesino.

AFV: ¿Por esas canciones, sobre todo “El son a Maffo”, debe haber cobrado un buen dinero, por derecho de autor, verdad?

OMF: Yo en 2014 cobré por derecho de autor 1100 pesos. En el año 2016 se nos dijo que se nos iban a hacer dos pagos, uno en el primer mes y otro en el último (diciembre). Yo cobré en enero de 2017, 310 pesos y de esa fecha a la actualidad no he cobrado ni la mitad de un centavo más, es de decir que eso quedó así, mijo.  

AFV: Cachao siempre tuvo la música como una de sus grandes pasiones, pero nunca se hizo profesional en el sentido amplio de la palabra, para poder vivir tuvo que trabajar  la tierra, recoger café, basura, dirigir fincas de producción agrícola, cortar  y acopiar caña para el central América Libre. Con orgullo dice que es un “profesional de la agricultura” y me muestra el diploma de técnico medio, ganado con mucho estudio y voluntad. Después de 1959 simultaneó su carrera musical entre quintetos, dúos y tríos, que casi siempre llevaron el nombre  de Alba, en honor a su mejor amigo Gastón, fallecido en 2002 de un cáncer. Su música pudo escucharse en  presentaciones de la radio local, en eventos de música campesina, hasta que en 2014 recibió el premio “Memoria viva”.

Al concluir nuestra conversación volvió a su Santa Clara, el santo que le dio dones para curar a las personas. Dice que ha visto a la muerte muchas veces, me hace un cuento terrible.

OMF: Yo curo personas hace treinta años sin cobrarle un centavo a nadie. Tengo una oración, familia. Curo la presión alta; los espuelones… Los médicos me mandan a los pacientes a  mi casa, para que cure los dolores nefríticos, vaya, ni se sabe cuántas cosas yo curo...

Siempre ando con la Virgen de la Caridad encima. Lo que viene para mí, lo veo antes. 

En un sueño íbamos mi hermano y yo  huyéndole al río Contramaestre, pues estaba  muy crecido; subimos un camino pedregoso, lleno de excremento; cada vez que metía un pie a y sacaba el otro, salía lleno de una caca maloliente. Entonces vino la muerte y me enseñó dos dientes enormes. A los siete días mi hermano murió. Lo que yo veo, por favor (hace la señal de la cruz, me dice con resignación que pronto se irá de este mundo).

AFV: Lo vi alejarse en su andar encorvado, siempre en guayabera; me confesó que tenía más de 14. Pensar que mi amigo Ramón David tuvo la lucidez de versionar “El son a Maffo”, darlo a conocer en toda Francia. Ojalá y el tiempo nos alcance para retribuirle a Cachao toda la gloria del mundo que merece por ser el sonero más longevo de Cuba, el más querido de toda la gente de Maffo, no importa donde vivan.

 

Trío Alba (Cachao a la derecha). Fot. Archivo de Cachao.
Gastón Alba junto a Cachao.

martes, 18 de abril de 2017

Los 90 del Cachao de Maffo



El sonero más grande de Maffo en todos los tiempos cumplió 90 años este 14 de abril.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com  

Suena un tres en la tarde y rompe el Son a Maffo. Parece un juglar escapado del San José, con su sombrero calado, la guayabera y esa voz inconfundible que produce una calidez contagiosa. Enseguida uno está repitiendo el estribillo de la canción y adorando a Oscar Mora Fornaris, uno de los soneros más importantes del oriente cubano y el más grande de Contramaestre.  

Por sus palabras conversadas con el realizador de radio, Paco Miranda, este domingo en la casa de cultura Chile Morín de Maffo,  supe de los 40 centavos que nunca reunió para comprar aquel tres añorado, junto a sus amigos del cuarteto Mije. La mayoría consiguió la cantidad acordada, pero Mora Fornaris no pudo y sus camaradas empezaron a llamarlo a partir de ahí, “Cachao”. En lo adelante, ese  fue su nombre artístico, así todos lo conocemos hoy; con el mismo ganó el “Premio Memoria Viva 2014”.

Cachao confiesa a Paco, que desde los nueve años ya tocaba el tres. A los quince crea el primer conjunto del barrio de Maffo, llamado casualmente Mije; después convertido en cuarteto y muy famoso en las fiestas del San José. Años después crea el apreciado trío Alba, del que forma parte durante décadas, hasta que finalmente decide hacer su vida musical en solitario.

Al cumplir los 90 años este 14 de abril, muchas acciones culturales se hicieron en Maffo para celebrarlo, entre ellas, la realización en vivo del programa de radio “Ecos de un laúd”, dedicado completamente a su obra creativa. Importantes valores  del patio como Ubenilde Bello, el cuarteto Guaicán y Derlis Rosales, entre otros; dedicaron sus creaciones a  la emblemática  figura de la música local.

En sus palabras de agradecimiento  “Cachao” dijo: “Felicidades a mi pueblo de Maffo aquí y fuera de fronteras. Dios los acompañe donde quiere que estén. Los amo a todos por igual. Pido salud a Dios para seguir haciendo lo que me gusta”. 

Galería con momentos especiales dedicados a Cachao en su 90 cumpleaños

 

domingo, 19 de marzo de 2017

El primer disparo del cañón Don Pepe en el San José de Maffo



Cartel oficial promoviendo el San José del Maffo insular.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaonline@gmail.com 

En el pueblo de Maffo se desarrolló este jueves 2 de marzo, la peña El cañón Don Pepe, en el horario de 3 a cuatro de la tarde, bajo la conducción del poeta y pintor René Emonides Quintana. La sede de la cita se produjo en la casa memorial Orlando Pantoja Tamayo, institución encargada de organizar el evento junto a la Sociedad Cultural José Martí en Contramaestre.

Durante la velada vespertina se presentaron talentos artísticos del pueblo, entre los que sobresalió Cachao, Premio Memoria Viva, encargado de, a toque de guitarra y con el Son a Maffo, darles la bienvenida a los participantes que pasaban las veinte personas. Juan Antonio, el Polo de Maffo, deleitó a todos con versiones de la obra de Polo Montañés, muy apreciadas por el público.
 
Cachao alegró a todos con el Son a Maffo. 

Hubo momentos de reflexión sobre lugares emblemáticos de Maffo, como Los Tinajones; Las Lajitas, también se conversó con mucha inteligencia sobre el valor de la obra martiana como fuente liberadora del pensamiento y hubo una exposición de una de las mujeres creadoras más destacadas del municipio, Josefa Tamayo.

René Emonides Quintana condujo el espacio con desenfado y según el miembro de la Junta Provincial de la Sociedad Cultural José Martí, que  participó en la misma, hubo  calidad en todas las entregas ofrecidas por El Cañón Don Pepe, especialmente la destreza con que lo hizo su animador Emonides Quintana.

La primera edición de la peña se dedicó al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer y a las fiestas por el San José de Maffo a celebrarse este 18 y 19 de marzo.

A las ofertas artísticas se unió un momento de reflexión para compartir buen café cubano  y  té  de anís, acompañado de una sabrosa panetela cocida en los hornos hogareños de una de las casas de Maffo.

La peña El cañón de Pepe se realizará todos los día 2 de cada mes y colaboran en los aseguramientos de la misma, el Presidente del Consejo de Poblado, Benedicto Enamorado, así como la escuela Mariana Grajales y la casa de cultura Gerardo Morín Frías.

lunes, 24 de agosto de 2015

El San José de Maffo en Miami, Estados Unidos



“Ser de Maffo  o Contramaestre, es el santo y seña del Tropical Park de Miami cada 19 de marzo”.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

Milagros Vega es una de esa mafferas incondicionales a su pueblo natal, Maffo, actual municipio Contramaestre, en el Oriente de Cuba. Aprendió la tradición del San José de sus ancestros, lo cultivó desde niña y lo mantiene vivo.
Milagro tiene hoy un peso esencial  en la celebración del San José de Maffo, pero ya en los Estados Unidos, específicamente Miami. De 1995 a la actualidad, junto a su primo Ricardo del Toro, han logrado incorporar esta festividad a la memoria de contramaestrenses y mafferos de la emigración.

El San José de Maffo, en Miami, es parte ya de una fiesta que reúne, año tras año, a la gente de la tierra añorada; vienen de todo Estados Unidos, incluso de otros países. Contramaestre y Maffo se visualizan en la mente de cada uno y son recreados en una interacción cultural que marca y une para siempre. “Ser de Maffo  o Contramaestre, es el santo y seña del Tropical Park de Miami cada 19 de marzo”.

Caracol de agua agradece, a esta ilustre maffera, sus palabras  para nuestros lectores en el mundo. 

Maestro Antonio Sierra.
Arnoldo Fernández Verdecia (AFV) ¿Dónde nace Antonio Sierra?

Milagros Vega (M.V) En Maffo. Estudió magisterio. Fue maestro de varias generaciones en la Mariana Grajales. En la mía, pasó a ser su director. 
AFV. ¿Estudiaste en la Mariana? 

Sí, a la Mariana fui desde el Kindergarten, 1961, hasta el sexto en 1967, año en que empecé la secundaria en el curso 1967-1968. Allí estuve hasta que salí de Cuba en 1970, muy sola para el Convento Sagrado Corazón de Jesús, en España. Mis padres me mandaron como menor de edad con las monjas. Ellos salieron después con mi hermano. Hace 45 años me fui de Maffo, pero Maffo no ha salido nunca de mí, no me he ido nunca, el sigue vivo en mí, jajajajaaaaaaaaaa. 
Milagro antes de salir de Cuba.
Milagro en el Convento Sagrado Corazón de Jesús.
Milagro llega a Estados Unidos.
AFV. La Mariana Grajales surge gracias al dinero de un importante evento que se hizo en Maffo. ¿Cómo sucedieron los hechos?

M.V. En 1952 se hizo el primer certamen de “Simpatía” para recaudar fondos y hacer la escuela. En ese certamen mi mamá fue elegida “Reina”, porque fue la que recaudó más dinero, aunque todas las competidoras ayudaron; lo recogido se entregó a la Asociación de Padres, Vecinos y Maestros y se construyó la escuela. Luego se ofreció un banquete y se invitó al jefe del Ejército de Santiago de cuba; aceptó la invitación. Después de los discursos del evento inaugural, designaron a mi mamá para que hablara con él, porque era la “Reina”. Ella pidió todo lo que necesitaba la escuela para abrir sus puertas, y vaya sorpresa, -a la semana-, llegó todo lo que hacía falta. 

AFV. ¿Cuál es la relación de Antonio Sierra con Maffo y su San José?

M.V. Su relación con San José es la misma que la de todo el pueblo de Maffo,  con la diferencia que, como era Maestro y Director,  era uno de de los organizadores principales. Mira, en esa época no se contaba mucho con el gobierno para hacer las cosas públicas;  existían lo que se llamaban comisiones. La Comisión Pro Mejoras del pueblo de Maffo, Comisión estudiantil, Comisión de la sociedad. Todas se reunían para celebrar el San José.

¿Cómo surge San José? Antiguamente el poblado era pequeño y tenía una plazoleta donde se reunían los hombres a conversar y a tomar sus traguitos; un día se dieron cuenta que habían muchos José en el grupo y decidieron tomar a San José como patrono del pueblo, era algo normal en todos los pueblos de Cuba. El de Contramaestre es San Juan, por si no lo sabes. 

Cañón Don Pepe. Actualmente se utiliza como reconocimiento para disitinguir a personas dignas del San José en Miami.
AFV. ¿Qué cosa era el cañón Don Pepe?

M.V. En verdad existió. Era muy pequeño y se utilizaba para empezar  el San José con sus disparos.  Las fiestas duraban cinco días. 

AFV. ¿Por qué Maffo no puede imaginarse sin Antonio Sierra?

M.V. No se puede olvidar al Sr. Antonio,  porque no solo fue maestro en la cultura,  sino un hombre muy recto; todos los padres les entregaban a sus hijos como si fuera un segundo padre. No solo enseñó cultura, sino también educación social y moral; era un ser de grandes valores cívicos. Cuando te graduabas de sexto grado salías prácticamente preparado para hacer tu vida y con una educación exquisita, como se puede comprobar a través de las generaciones de alumnos graduados por él. Mi mama todavía le llama “El Sr. Antonio” y tiene 87 años. 

AFV. ¿Por qué el San José es tan celebrado y recordado por los mafferos ausentes?

M.V. Nos trae los recuerdos de unas celebraciones que eran como una reunión de familia; todos esperaban esa fecha para venir al pueblo, no importaba donde estuvieran. Al llegar se abrazaban, compartían y se divertían de lo lindo y muy sanamente. Venían muchas personas de pueblos vecinos,  porque ya el San José era muy popular.

Arnoldo, me acuerdo yo chiquita no me permitían ir a los bailes, pero recuerdo haber escuchado desde casa la orquesta Aragón, Barbarito Diez, Benny Moré; ellos siempre venían al San José de Maffo.

¿Cómo recordamos al San José en la emigración?, pues te explico: Los mafferos cada vez que se moría uno de Contramaestre o Maffo, la funeraria de Miami se llenaba de nosotros. Un día vino a casa mi primo Ricardito del Toro y le digo; primo, si me saco la lotería voy a hacer una fiesta y voy a invitar a todos mis coterráneos. Él me dice, pero no hace falta la lotería, por qué no nos metemos y organizamos un picnic y celebramos el San José en el Parque; le contesté, pues dale vamos y enseguida fuimos al Tropical Park de Miami y reservamos fecha para el día más próximo al 19 de marzo, que es el San José. Desde 1995 lo hacemos así. Vienen personas de varios  lugares de Estados Unidos y Puerto Rico. Mafferos y contramaestrenses estén donde estén, siempre vienen. Si revisas mis fotos del grupo de Maffo en Facebook, veraz que  desde 1995 hasta el 2010 lo celebramos ininterrumpidamente, luego tuvimos una pausa de 4 años.  Paró porque hubo regulaciones en el parque, como prohibir la música alta porque afectaba a los vecinos de otras casillas cercanas. Ya buscamos remedio y en 2015 retomamos el San José de nuevo y decidimos consolidarlo para el bien de los que lo sienten suyo y siguen embullados. 

AFV. ¿Qué harás con todos esos recuerdos valiosos sobre Maffo? 

Bello, sabes, uno de mis sueños es hacer un Museo en Maffo con todos mis recuerdos, no quisiera se perdieran cuando no esté, solo tengo una hija, ella se pone brava conmigo cuando digo esto porque dice que también valora mis cosas pero como quiera que sea nació aquí y esto es algo que se siente en los huesos, la sangre, el corazón.

No se pueden dejar caer las costumbres sanas que nos dieron nuestros antepasados. Lucharon mucho para que fueramos personas sanas de alma, sin odios, ni rencores que no nos llevan a ninguna parte, solo a la separación y al olvido, y eso es feo. Me gusta lo bello de la vida, lo positivo; ya de por sí la vida tiene mucho de feo para seguir en eso. 

AFV. Milagro esta entrevista salió del corazón, creo sinceramente en cada una de tus palabras. He visto en ti un amor por Maffo y su San José tan inmenso, que agradezco a Dios ponernos en el camino de la amistad.  

M.V. No solo puedes contarte entre mis amigos, sino uno más de los cercanos a mi corazón. Tenemos muchas cosas que nos acercan.

Galería con  algunas imágenes del San José de Maffo en Tropical Park de Miami




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