Mostrando entradas con la etiqueta San Luis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Luis. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de abril de 2017

El círculo de los estafadores camino a Santiago




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

No revelo el nombre de mi testimoniante
por razones de seguridad para ella y su niña.


Ya los ha visto y el miedo se apodera de sus instintos. Teme por la niña, la probable reacción del esposo ante unos personajes salidos de las más burdas novelas de violencia. No se explica cómo están presentes en el país más libre del mundo, en la ciudad cuna de la Revolución;  lo cierto es que en Calle 4  se les puede localizar con facilidad. Pregunta  a su yo más íntimo: ¿Por qué los guardianes del orden público no hacen nada? ¿Será por temor? ¿Acaso alguna complicidad?
Aquella mujer se estresa siempre que llega el viernes y debe regresar a su Contramaestre de la soledad  y el lunes volver a Santiago. Piensa en esos hombres de alma oscura  que no son sensibles ante la enfermedad, la vejez, los niños, o  las mismas féminas tan protegidas por las leyes.

Ya sentada, junto a la niña, los ve subir y regarse por los bancos del camión; se esconden bajo apariencias sencillas, cualquiera diría que son viajantes intermunicipales.

Escucha el sonido del motor. Ante sus ojos pasa la Avenida de los Libertadores, el Moncada ahí mismo; giro a la derecha y descenso por Martí;  otro giro y desciende hasta salir a la avenida que lleva a la vieja Terminal. A la vista, la Autopista nacional, entonces comienza la pesadilla del fin de semana. 
En Calle 4 empieza  la tragedia 
Un flaco, de unos treinta, -jabado por más señas-, metido en su gorra; sacó el tablero y empezó a jugar; ella está muy cerca y un extraño escalofrío invade su estómago. Las frases melosas incitan a los viajeros, buscan la probable víctima. “Mientras más miras menos ves. Aquí está. Aquí está”. Un mulatón de más de cuarenta años se puso en pie y colocó cien pesos a la vista; su dedo índice marca una de las chapas. Otro mulato lo escolta. Tres más están al acecho. Los ojos del flaco se detienen en un viejo, -de Tercer Frente por cierto- y allí empezó todo, lo sedujeron de tal manera, que el pobre sacó un sobre blanco con el dinerito que traía encima, - era la pensión del mes recién cobrada-; lo dejaron ganar. El señor estaba eufórico y entonces fue por más y llegó la derrota draconianamente planificada. Perdió reloj, sombrero tejano, una sortija…

El miedo corre sobre el camión. La mujer abraza  a la niña. El protector del cuarentón dice  en son amenazante: “no has visto nada, no sabes nada. Es lo mejor que puedes hacer por el bien de tu hija”. Ya no es miedo, es espanto; bajo  el pulóver de aquel ejemplar de ébano se aprecia un largo cuchillo. La mujer ruega al Señor un milagro que salve a su niña de aquellos depredadores. Cierra los ojos y ora para llegar rápido a Contramaestre. Una mulata de la estirpe de Antonio Maceo se pone en pie y dice: “Basta de abuso cojone. Dejen a ese pobre hombre. No les da vergüenza carajo”. Los hombres miraron asombrados. Aquella mujer parecía dispuesta a todo, así que  llegando a San Luis, se perdieron en la espesura de otro furgón que iba rumbo a Santiago de Cuba. 

Entre Palma y San Luis la misma pesadilla 
El lunes aborda el camión a las 5:30 am en la terminal de Contramaestre;  todo tranquilo hasta Palma Soriano;  cuando sale de los límites de la ciudad del Cauto y entra a la Autopista nacional, vuelve la pesadilla del viernes. En la parada del Alambre suben cinco personajillos;   colocaron sus ojos en un anciano de unos 70 años. Aprieto a mi niña con fuerza, es irresistible el miedo que provocan estos estafadores. Cualquier día, pistola en mano, cambiarán sus modos operandi, porque cada vez se sienten más impunes, argumenta con resignación la mujer.  ¿Eran los mismos del viernes?, pregunté. No. Eran dos morenos, uno jabao y dos bien indios. Timaron a un señor que estaba a mi lado;  al muy pobrecillo le susurré al oído, no juegue padre, lo van a atracar  y uno de los aindiados sacó una navaja afilada ante los ojos de mi niña. “No te metas, porque te voy a picar la cara nena”. Uno de los mulatos me dijo,  “si hasta bonita es la muy condenada”, como sugiriéndome lo que podía hacerme también. Me privé del susto y abracé a mi beba. Las demás personas se hicieron los suecos  y ante nuestros ojos aquellos estafadores esquilmaron al muy infeliz; lo dejaron con el pantalón que traía puesto. Alguien regaló unas chancletas viejas y una camiseta para que pudiera llegar a su destino. La impotencia capitaneaba en todos. Un joven oficial del Ministerio del Interior parecía mudo y ciego;  también sintió miedo. Llegando a San Luis, se apearon como si no tuvieran ninguna relación entre ellos, hicieron señas a un camión que venía de Santiago y se perdieron camino a la Palma de Soriano. 

La estafa de los cien dólares 
El viernes volví a mi Contramaestre natal; idéntico ritual, mi esposo me acompañó hasta Calle 4, tenía una sensación rara, que me hacía sentir muy fría, sin ánimo para abordar el camión. Mis ojos buscaban a aquellos tipos, pero no los encontraban. Tomé un asiento por el que pagué veinte pesos. Me despedí de mi compañero de amores y nuevamente el mismo recorrido para salir a la Autopista. No me había dado cuenta, los tenía a mi lado. Allí estaban como racimos de palmiche. Apretaban a mi niña, quería creer que era por lo congestionado y yo evitando para no hacer un escándalo, porque el miedo me tenía traumatizada, me faltaba la respiración; esta vez la víctima fue una mujer humilde de Zacatecas (lugar del Caney), lograron sugestionarla al extremo de hacerla jugar cien dólares; la dejaron ganar como siempre hacen;  después no había manera que pudiera desprenderse de ellos, hasta que finalmente se los ganaron. En la emoción de la estafa, tenían a mi niña machacada con sus cuerpos tirados encima; algunas personas no pudieron más, -eran dos mujeres de pantalones como decimos los orientales-, dijeron a aquellos tipejos las cuarenta;  pero ellos, dueños del camión, sin machacante (cobrador del pasaje), ni camionero que los ubicara, amenazaron con los males mayores que podrían suceder si seguían con aquella mierda  de la justicia y el país de la Revolución; “cada cual es dueño de su vida y juega lo que le da la gana. Nadie los obliga”; dijo uno de los hijoeputas. Se sabían intocables, controlaban nuestro miedo. Recuerdo conté a mi padre lo sucedido, -él había regresado de Argentina donde estuvo por unos seis meses-, le dije lo que había visto en mis viajes de Santiago a Contramaestre y de Contramaestre a la Ciudad Héroe; se me hizo un nudo en la garganta; padre me abrazó fuerte; no pude evitar el llanto intenso; en mi memoria estaban grabadas para siempre las miradas de aquellas personas que un día salieron de sus casas y regresaron aplastados por una banda de estafadores. Nunca olvidaré, -dije a mi Padre-,  al viejo de Tercer Frente, se parecía a mi abuelo; lo vi llorar, tan indefenso, en el país donde la tercera edad es una de las más protegidas del mundo. 

Epilogo al círculo de los estafadores 
Está comprobado que los estafadores no son los mismos, unos operan en los tramos de Calle 4 a San Luis; otros del Entronque de la Autopista a San Luis; sus fechorías las planifican siempre en los mismos lugares. Tienen modus operandis similares. Andan en racimos,  entre cinco y seis;  quizás son una misma banda que se ha repartido los territorios para dar golpes con más eficacia y no tener encima el control de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Lo real es que se sienten dueños de la Autopista Nacional entre Santiago de Cuba y Palma Soriano;  allí reinan, nadie puede con ellos;  se han convertido en una plaga terrible que se aprovecha de la ingenuidad de muchas  personas, para asestar golpes terribles y  desaparecer en las aguas cómplices de otro furgón camino a Santiago o Palma. De seguir las cosas como van con el círculo de los estafadores, a la mujer de mi historia no le hace bien ese verso de Federico García Lorca que dice: “Siempre he dicho que yo iría a Santiago”.


sábado, 26 de diciembre de 2015

Los hayaqueros de San Luis en el oriente cubano entre el invento y la sobrevivencia



Por Antonio Isaac Hechavarría (Especial para Caracol de agua) 

Hayaca es el término aborigen utilizado por las culturas en Hispanoamérica para designar  un tipo de alimento elaborado con masa de maíz tierno. El Gran Diccionario de la Lengua Española la define como pastel de harina de maíz relleno de carnes y otros ingredientes que se hace especialmente en Navidad. En el centro y occidente de Cuba al mismo se le conoce como tamal, pero por acomodo de pronunciación se dice más en plural: tamales. En el oriente de Cuba la primera acepción es la más utilizada y bautiza al grupo humano que la elabora como hayaqueros.

Presentamos a los hayaqueros de San Luis que viven en el municipio de igual nombre, antiguo partido de Las Enramadas en la provincia  Santiago de Cuba. Representa uno de los cientos de oficios silenciados dentro de  la cultura popular tradicional. La palabra marginal alcanza notoriedad en este contexto: por los sociólogos, antropólogos, historiadores; por vivir en zonas periféricas de la urbe y por limitaciones de acceso a determinados servicios que los convierten en un tipo de marginación social. En otras palabras, nos referimos a un grupo social  de los más pobres del Municipio.

La descripción del ciclo  productivo de la hayaca a partir de la obtención  de las materias primas, hasta la satisfacción de las necesidades de los productores – vendedores y los consumidores, desde una perspectiva económica y cultural, es nuestro propósito.

A falta de fuentes oficiales, la oralidad y la observación participante son los recursos básicos para estudiar a este grupo humano.   

Una aproximación temporal indica que   surge   en la década del 70 del siglo XX en la zona conocida como Carretera del Cementerio y su aparición obedece al dominio de la  alimentación a partir del maíz, consolidado por una tradición maicera, la situación de pobreza en que se mantuvieron muchas familias de una zona esencialmente agrícola  donde se dependía de la caña y el maíz esencialmente. Por último, la necesidad de un productor que satisficiera las necesidades en la urbe más grande del oriente cubano. Por tanto no se conoce en la región otros hayaqueros que no sean los de San Luis.

No negamos la existencia de vendedores de hayacas, incluso desde la etapa colonial, solo centramos la atención en un grupo humano  nombrados hayaqueros en zonas específicas de  San Luis. 

Principales asentamientos 
El estudio de las familias de San Luis que se dedican a la producción de hayaca para vender en Santiago de Cuba indica la existencia de varios asentamientos. El primero de ellos, ya declarado aquí, está ubicado un la zona alta de la cabecera conocida como Carretera del Cementerio, al oeste. En él incluimos otros barrios limítrofes: el conocido popularmente como Bollo Manso   y San Felipe  que se prolonga hacia una zona ya rural rodeada de maizales y cañaverales. La otra zona es Calle Ancha que incluye una manzana de calles estrechas que se comunican entre sí. Por último  el Barrio Los Gorgojos, al noreste, que se extiende por parte de la línea del ferrocarril hasta las cercanías del antiguo Central Unión.
En estos barrios se encuentran establecidas las principales redes a través de las cuales se sostiene la producción hayaquera y su base humana fundamental, la familia, en tanto que no funciona de manera aislada, sino al interior de los grupos de parentesco. Las casas donde se desarrollan en su mayoría limitan unas con otras. 

El maíz   
El maíz es una planta gramínea de  tallos altos y rectos, hojas grandes lanceoladas y fruto en mazorca, proviene del taíno mahís. Su  producción tiene dos ciclos, el primero comienza el 19 de marzo cuando rompe la primavera y el otro ciclo comienza en agosto, por tanto son dos cosechas al año. Cuando las lluvias son favorables una cosecha empata con la otra sin dificultad.  Al transcurrir los tres meses de siembra comienza la cosecha y la temporada de los Hayaqueros. Los meses de julio y agosto, luego noviembre y diciembre. Estas temporadas se pueden alargar o acortar en correspondencia con el ciclo de lluvia.
A diferencia de otras estrategias de supervivencia, los hayaqueros dependen en primera instancia de las bondades de la naturaleza  que determina la existencia o no de la materia prima esencial para su elaboración: el maíz. Durante los meses de seca los campesinos esperan con la tierra preparada para surcar y sembrar. Las semillas se guardan en depósitos seguros. Dos variedades son las más sembradas por los campesinos para su producción, el canilla y el criollo por tamaño de la mazorca y la cantidad de granos de cada una.

Desde las zonas agrícolas más inmediatas a la urbe comienzan a extenderse los campos de maíz, interrumpidos solamente por los inmensos cañaverales que abundan en esta zona.
Además de la Hayaca, los principales  alimentos elaborados a base de maíz son el bollo, el pinol, la mazamorra, el pudín y otros en condición de cereal. 

La materia prima
La adquisición del maíz por los hayaqueros se produce de diferentes maneras. Comprada directamente  al campesino y trasladada al hombro, fundamentalmente por mujeres; otras veces en carretas  que reciben un pago por el servicio.  La más común forma es  la existencia de un carretonero que compra a un precio en el campo y revende a otro. Hasta 1989, las ganancias eran   entre uno y tres centavos por mazorca.

En el período de 1970 hasta 1989 la compra en grandes cantidades solamente se realizaba  por los hayaqueros y los precios del maíz no ascendían de los cinco centavos.

A partir del 2000  los hayaqueros que han logrado acumular algún capital comienzan a realizar la función de comerciantes a través del alquiler de camiones  para trasladar el maíz comprado  desde el campo hasta La Carretera del Cementerio. Es importante señalar el aumento considerable de los precios, oscilatorios entre 40 y 70 centavos, los cuales se han mantenido fijos con tendencia a incrementarse.

El aumento del precio del maíz obedece a la política  del Estado cubano de comprarlo a los productores nativos  a un precio inferior que el del mercado mundial y superior al que existía anteriormente para los campesinos, lo que hace que la cosecha de maíz no sea vendida a los hayaqueros, sino al Estado.

Un factor que contribuyó al aumento de los precios del grano fue la utilización del maíz para la producción de combustible.  A partir del año 2005, Estados Unidos comienza a concentrar  su compra  a los países proveedores, fundamentalmente de América Latina y Asia para la obtención del etanol, por lo que aumentan los precios en el mercado mundial, dificultando así la compra del mismo por otros países consumidores. Cuba con escasos y débiles recursos financieros y el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos sufrió el encarecimiento de los precios en el mercado mundial quedándole  como alternativa estimular a los productores nativos.

La obtención de materias primas  por los hayaqueros se mantuvo en estos años a pesar de las restricciones y  el encarecimiento de los precios. Comprar mayor cantidad de maíz, producir más hayaca, reducir la norma   de cada unidad y  abaratar los  costos de producción se convierte en las alternativas de subsistencia de este grupo. 

La preparación del maíz
Varios sacos de maíz son lanzados en un patio de tierra, mientras los mayores esperan con machetes; sobre un pedazo de tronco se corta la punta, el resto de la familia comienza a deshojar; sobre las piernas se colocan las hojas más grandes y en un bullón se deposita la mazorca limpia. De las hojas desechas se extraen las mejores para producir los amarres conocidos como tiras que deben alcanzar para la cantidad de hayacas que rinda. El maíz se prepara en cientos (100), es decir,  nunca   una cantidad menor, porque es el número a través del cual se calcula el rendimiento de todas las materias primas utilizadas, con esa cifra se mueven además el campesino y el carretonero.
Picar el maíz es el segundo paso, con cuchillo afilado se corta de arriba hacia abajo quitando todo el grano, así se va dando la vuelta de cortes hasta que queda solamente la tuza, que es utilizada junto a la malhoja para los animales. Sobre una mesa queda la estiva de maíz tierno listo para moler.

Hasta 1990 la molida era manual con maquinitas diseñadas para este fin y que eran producidas en la Unión Soviética. También se usaban máquinas americanas, más conocidas como moledoras de café. Estas se instalan en una mesa a través de un tornillo que la fija y se va echando en el embudo de la misma para ser molida. Este trabajo es colectivo, donde los miembros de la familia se van rotando según su turno de molida.

En la segunda etapa de los hayaqueros, aparece un nuevo instrumento, el molino eléctrico, puesto al servicio exclusivo de los hayaqueros y los moledores de granos para la cría de puercos. En lugar de moler en la casa, se  traslada  el maíz en tanquetas o latas hasta dicho molino. Se  acorta el tiempo de molida a pocos minutos.   

Al estar lista la masa, se agrega sal, azúcar, sofrito de ajo, cebolla, empellas de macho, chicharrones y otras especias, según el gusto, la posibilidad y la tradición del productor. 
La elaboración de la hayaca 
La preparación de la hayaca comienza con el embase de la masa. Se busca una cuchara grande que represente la norma y se vierte una o dos   en el envuelto compuesto por dos hojas obtenidas del mismo maíz que al doblarse son amarradas con tiras. Cuando toda la masa está embasada, comienzan a depositarse en un caldero de agua tibia, puesta en un fogón de leña, hecho con tres piedras sobre la tierra en el piso. Se tapa y comienza la candela  a hacer su trabajo. Cuarenta minutos después, son  sacadas e invertidas, unas para abajo y otras para arriba dentro del caldero. Al terminar la cocción total se embasan en bolsos hechos con sacos comunes forrados con tela por fuera y por dentro con cubierta de nylon. Esto garantiza que lleguen  calentitas a los consumidores. 

El traslado  
Antes de partir, cada productor vendedor, consulta sus santos o ídolos, ante ellos, reza. También se encienden velas y se remueven las obras de santería.  Los más utilizados son la Virgen de la Caridad del Cobre, Santa Bárbara y San Lázaro, además de los reguardos y oraciones para evadir al enemigo y tener buena venta.

En las décadas del 70 y 80, los traslados eran en la guagua estatal San Luis – Santiago. Desde la Carretera del Cementerio, salían las locales hasta la  Terminal y aquí  se continuaba el trayecto. Otra vía era alquilar máquinas al costo de 10 pesos. A partir de los 90, reaparecen los coches, tirados por caballos hasta la Autopista, luego, los camiones particulares. En el 2000 se produce una explosión y se incrementa considerablemente el número de hayaqueros.
Los camiones particulares comienzan los viajes directos desde la Carretera del Cementerio, donde una concentración de bolsos repletos de hayaca los espera a una hora fija, antes del medio día para que la venta coincida con la hora de almuerzo. El traslado de San Luis hasta santiago oscila entre 30 y 40 minutos. 

 El momento más difícil del traslado es el paso por el Punto de Control de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).  En la primera etapa de los hayaqueros, para justificar la mercancía se utilizaban diversas estrategias, sobresaliendo las siguientes.
  • Encargar un bolso a cada conocido en el camión para no llamar la atención.
  • Justificar con un enfermo en el hospital.
  • Declarar que las hayacas son para el cumpleaños de algún familiar.
  • Ponerlas en la cabina del camión para que no las vean.
  • Decir oraciones de santería para alejar a la policía.
Las áreas de venta 
Los hayaqueros tienen distribuidas sus áreas de venta. Se hace de manera que en una misma área no existan competidores, ya que a diferencia de otras alimentos, este debe venderse rápido, caliente y en buen estado. Cada  vendedor conoce su área al dedillo (calle, callejón o cuartería) De igual modo hay una adaptación  del consumidor al vendedor (hayaquero – marchante). Cuando otro vendedor aparece es más difícil la venta si no usa el engaño de decir  que es de San Luis. 

Se trata de un sabor distinto que posee el alimento, dado en los ingredientes y especies que contiene, la calidad del maíz y el dominio de una tradición.

Los lugares donde se puede encontrar  los vendedores son disímiles, los más comunes son: Sueño, Santa Rosa, Trocha, Martí, Santa María, Altos de Quintero, La Ceiba, San Agustín,  Sorrive y el Distrito José Martí.

Los últimos personajes son los carretilleros manuales. Su función es esperar previo aviso a los  hayaqueros para trasladarles sus bolsos por el área de venta, servicio que cuesta 10 pesos en la actualidad.  Otros  prefieren llevar su propia carretilla desde  su casa. También se cargan en las manos que se van ligerando en la medida en que se vende más y baja la carga. Al terminar,   vuelta a   casa, otros sacos de maíz esperan. 

Los pregones      
Vender sin un pregón a la mano no tiene caso en una ciudad con tradición de grandes pregoneros. Cada cual se busca su pregón con o sin sonoridad: 
Coge tu hayaca aquí, la buena hayaca de San Luís.
Las traigo bien calenticas, tiernas y sabrositas, no las deje de probar con un peso comerás.
Yo las hice con maíz, tu hayaquita de San Luis, pruébala ahora que vas a almorzar.

Canción del hayaquero Candido Fabré 
Originario de la Carretera del Cementerio en San Luis el destacado músico y compositor Candido Fabré ha decidido rendir tributo a los hayaqueros de San Luis, para exaltar otros de los cantos anónimos que él en sus canciones ha vislumbrado. Es tan evidente el cotidiano  quehacer de los hayaqueros que es imposible desdeñarlos, ni siquiera para los que los miran de lado. Ahora compensa el duro bregar y sacrificio desmedido de las familias que cultivan  con el mismo empeño que nos enseñaron los taínos cubanos las maneras de hacer el maíz que expresa una cultura en el dominio de la culinaria sanluisera.  

Quien lo lleva a la música tiene la doble intención de visibilizar a los hayaqueros a través de un estribillo devenido pregón tradicional.  Para quien ha movido sus maracas al olor del maíz y la caña le hace más placentero componer su  elegía a lo hayaqueros. Es el primero en dar a conocer a Cuba y el mundo las humildes familias que durante décadas han cultivado el arte de hacer hayaca, tal vez porque desde niño también aprendió y saboreó el rico alimento oriental.  
Hayacas, tamales,
te traigo para ti,
tamales bien calentitos
hayacas de San Luis.

¿Tiempo vivo y tiempo muerto? 
 El término  tiempo  muerto ha sido legitimado en El Ingenio de Manuel Moreno Fraginals para señalar los meses del año que no hay zafra así como   el estado de desempleo y  pobreza que genera la paralización de la industria del  azúcar.

La existencia de un ciclo natural de lluvia hace depender la producción de maíz y con él a los campesinos y hayaqueros. Podemos hablar   de dos temporadas  vivas y dos muertas para los hayaqueros, salvando la distancia del tiempo y las condiciones dadas por el carácter de movilidad de este grupo hacia otros tipos de ventas   espontáneas y ambulantes en la mayoría de los casos que los permiten sobrevivir entre una temporada y otra. Existen casos de algunos que solamente venden hayaca. Para ellos el tiempo muerto sigue siendo una fatiga natural que los desplaza a un nivel de pobreza considerable.    

A propósito de la economía informal
Los hayaqueros desarrollan un tipo de economía informal, dado en que las regulaciones estatales no alcanzan a imponer un sistema de interdependencia con  los mismos,   este tipo de economía es calificado como ilegal, no declarada ante las autoridades, que evaden los códigos tributarios y no se declaran ingresos. También se alude a economía subterránea o no registrada.

Al tratarse de grupos humanos vulnerables, el Estado asume una actitud ambigua hacia estas actividades, tolerando su existencia  y el desempeño de una actividad que el Estado no puede realizar por lo complejo que es en cuanto a la intensidad del trabajo, esfuerzo físico y calidad requerida, con una precisión económica que no admite el más mínimo desvío de alguna de sus materias primes. La escasez de alimento en la ciudad de Santiago de Cuba es muy relativa, siendo la solución a varios problemas. Esto no indica una posición pasiva, sino la existencia de un sistema de regulaciones que no siempre se aplica a este tipo de productor – vendedor.

Los miembros del grupo humano hayaqueros no tienen vínculos laborales con el Estado, salvo raras excepciones.

El estado de las ganancias les permite aceptar y enfrentar los desafíos que la labor requiere  y obliga a estas familias a una explotación mayor de su propia fuerza de trabajo. Uno de los entrevistados declaró las siguientes inversiones correspondientes al  2015
·        200 mazorcas de maíz   ……………     140 pesos
·        Dos paquetes de Leña   ……………     10 pesos
·        Molino                         …………….     10 pesos
·        Media libra de azúcar   ……………      4 pesos
·        Alquiler del caldero     …………….     5 pesos
·        Especie                        …………….     10 pesos
·         Camión de ida           …………….     10 pesos  ( cinco por la persona y cinco por el bolso)
·         Transporte regreso     ………………  5 pesos
·        Carretilla  para traslado de bolsos durante la venta      ………… 10 pesos
Total invertido. 194 pesos.
Rendimiento de hayaca por cada cien mazorcas: 150. Total 300
Ganancia. 106 pesos  

En este caso el rendimiento de hayaca por mazorca es de 1. 5 que es el máximo que se puede alcanzar, el mínimo de 1.2. los precios de la hayaca han variado muy poco. Hasta 1990 se mantuvieron en 50 centavos y a partir de ahí a un peso. Lo que varía es la norma, por tanto, la variación del precio no es percibido por el consumidor, enmascarado con una disminución de la cantidad de masa por unidades. En otras palabras, con la misma cantidad de masa, se obtiene mayor cantidad de hayacas  y con ello una compensación respecto al costo de producción. 

Los hayaqueros: perspectivas para su desarrollo 
Las condiciones de informalidad en que sobreviven  los hayaqueros indican que el mejoramiento del nivel de vida se expresa en el último peldaño evolutivo de la sociedad sanluisera. Las condiciones de las viviendas, la adquisición de equipos electrodomésticos y las comodidades elementales como seres humanos aún están lejos de lo que debería ser si se tiene en cuenta los cuarenta años de existencia de este grupo, lo cual indica un estancamiento cultural que los reafirma y consolida en su condición de hayaqueros.
Una lectura etnográfica sugiere que no es la necesidad  económica, sino los aprendizajes culturales los que han generado este tipo de subsistencia. Independientemente del estado de las ganancias, el mejoramiento del nivel de vida  indica  estancamiento si lo comparamos con el de los vecinos no hayaqueros de este barrio.

Lanzados a un incipiente consumismo en medio de grandes deformaciones estructurales  en la Cuba de hoy parecen ser de los pobres que nunca pueden ahorrar porque el mercado les impone un sistema de precios que devora en cuestiones de segundos sus gigantescos esfuerzos para obtener el peso diario. Las familias hayaqueras no logran sostener un capital para sus inversiones, el más mínimo resbalón en la cadena productiva y de venta los lanza con facilidad a la ruina.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Se llama Jesús Rabí el parque de Contramaestre y no Mariana Grajales como creen algunos


La principal y por ende más significativa de las avenidas del poblado, llevaba el nombre de Jesús Rabí, al igual que el único parque que aparece en dicho plano. (Orlando Concepción)

Por Orlando Concepción Pérez* (Escritor y periodista) 

La empresa que planificó al poblado de Contramaestre tenía plena convicción de lo que representaban para el pueblo de Cuba los generales de las guerras de independencia del siglo XIX. La entidad norteamericana responsabilizada con la construcción del tramo de la vía ferroviaria entre Manzanillo y San Luis, como una de las formas de recuperar las cantidades de dinero acumuladas por aquellos que trabajaban como obreros en tan importante obra para el desarrollo del transporte, concibieron y pusieron en práctica la idea de hacer un proyecto de plano del poblado de Contramaestre. El nombre era el mismo del río que bordearía al poblado por su porción este.

Pusieron el plano a la consideración del término municipal de Jiguaní, al cual pertenecía el terreno de la finca ganadera “Bellavista”. El plano fue elaborado por el agrimensor Manuel Cintra y el Comisionado de Terrenos Agustín Agüero, ambos de The Cuba Railroad Company, desde Camagüey, con fecha 27 de abril de 1912.

Las calles con que contaría Contramaestre, diez en total de norte a sur y cuatro en  total de oeste a este, llevaban nombres de generales del Ejército Libertador Cubano, de las campañas de 1868 y de 1895.

La principal y por ende más significativa de las avenidas del poblado, llevaba el nombre de Jesús Rabí, al igual que el único parque que aparece en dicho plano.

Un pequeño espacio de terreno, procedente de una finca ganadera, consistente en treinta manzanas con solares y calles, configura el Centro Histórico de Contramaestre. Ni en la primera ni en la segunda mitad del siglo XX llamó la atención de historiadores ni autoridades de algún tipo, que en el parque ni en todo el radio de acción del Centro Histórico, apareciera algún monumento, obelisco o simple busto con el rostro del Mayor General Jesús Sablón Moreno, históricamente conocido por Rabí.

Entre el decenio final del siglo XX y el inicial del XXI, alguno de los asociados a la Unión de Historiadores de Cuba, decidió investigar y redactar un número de ponencias con el tema del Contramaestre Fundacional. El compendio de dichas investigaciones aún se mantiene inédito, a pesar de la absoluta carencia de Historia Local, que enfrentan los estudiantes en todos los grados, en la totalidad de los niveles de instrucción.

La deuda contraída con Jesús Rabí debe ser una de las primeras en ser saldadas. Su efigie deberá aparecer a todo lo largo de “su” Avenida. Una mini biografía puede (y debe) ser aprendida  “de memoria” por niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Para “ser”, es necesario “saber” y “estar”.

Rabí no es un nombre que puede ser sustituido por ninguno otro. Jesús Rabí es la más digna representación de Contramaestre. Las fechas de su natalicio y muerte, combates y batallas, de todo su vivir y pensar, no puede acumularse en un almacén de recuerdos. Debe atesorarse en el bosque del jamás olvido. Así también se hace Patria.

Como la Ética es la ciencia de la moral, sólo las razones morales decidirán quienes merecen el honor de figurar en las páginas de esta Historia. José Martí nos enseñó que “Historiar es juzgar, y es fuerza para historiar estar por encima de los hombres, y no soldadear de un lado de la batalla”. (O.C.14:399). 

* Fallecido el 1 de noviembre de 2010.

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Será que el Michael Jackson de Oriente no paga?

“…es el hombre que mueve las multitudes y es capaz de mantenerlas despiertas hasta el amanecer, no sé como yo pudiera hacer eso con la Charanga Habanera"
Por Juan Carlos Roque Alonso. jcroquealonso@gritodebaire.icrt.cu 

La razón me obliga a preguntarme año tras año: ¿cuál pudiera ser la causa por la que el sonero Cándido Fabré aparece tan poco en la pantalla de la televisión cubana,  no se escuche con frecuencia en nuestra radio y sus constantes éxitos no sean reseñados en la prensa nacional? 
 
Miles de justificaciones comenzaron a rondarme la cabeza, que si sería porque sus canciones son demasiado extensas y los directores de programas tienen muy poco espacio para radiarlas. No creo que esa sea la causa. El “Chupi Chupí” de Osmany García lo radiaron (rayaron) hasta la saciedad y tiene más de siete minutos de duración.

 
Escuchando las letras de de sus canciones más populares, esas que hasta los niños de toda Cuba tararean buscando una causa justificadora al fenómeno del “apagón mediático” de este sonero imprescindible  en las fiestas carnavalescas, busqué explicaciones en sus textos, pero nada, ni cursis, ni chabacanos, o alguna declaración incorrecta: ¿estará pagando el precio a la osadía por el tema dedicado a la aduana de Holguín?

 
Su tema “Haití que será de ti” conmovió a todo el mundo;  era una excelente ocasión para radiarlo, pero nada de eso pasó: ¿será que el Instituto Cubano de Radio y Televisión no lo ha incluido en sus envíos?  Esa misma suerte corrieron temas como: “Quién los cura”, “Yo también oré”, “Entre balas y canciones”, “El bárbaro sigue en pie”, “Si se arreglara el mundo”, “Santiago sigue bailando” o “Te vamos a levantar Santiago”que energizó la espiritualidad de los santiagueros quebrantada por los desastres ocasionados por el huracán Sandy:  “tengan fe caminen con fe” y como los profetas convencidos de lo que defienden asevera: “te vamos a levantar Santiago, te vamos a levantar”. Este canto a la espiritualidad fue acompañado de la grabación de un video clip, donde participó, la consagrada conga de Los Hoyos y miles santiagueros. Según los especialistas: un concierto nunca antes visto.

 
Casi no lo ponen en ningún programa de la televisión nacional, ni tan siquiera para justificar alguna que otra efeméride; la musa me susurró al oído: “¿será que Fabré no paga?”, pero no señor, que cosas dices, eso no pasa aquí, no, no, ni pensarlo. La misma suerte corrió otro video clip titulado “No lloro y canto”, dedicado a la muerte de su mamá Sixta, con la diferencia que este si lo pagó y bien caro.

 
En cualquier estanquillo de Cuba, de esos que venden “legalmente”, lo mismo música cubana, que extranjera, sin pagar derechos de autor, se pueden adquirir en formato DVD las dos entrevistas realizadas al maestro Cándido en el programa Mega TV de la ciudad de Miami “Pellízcame que estoy soñando”, mal conducido por el presentador Nelson Bustamante, que bien pudiera servir como material de estudio para la formación de estudiantes de periodismo y comunicación social, pues nunca antes, un artista cubano de visita en esa ciudad había dado una lección tan singular de dignidad y amor por su tierra y revolución. La segunda, en el mismo programa, pero esta vez  conducida por Carlos Otero, intenta ser generoso con sus amos y  pone a prueba al maestro de la improvisación con el pie forzado “A Cuba yo no regreso”, pero se volvieron a equivocar, y como una ráfaga, como sólo él  sabe hacerlo,  espetó: 

 
“Si yo me olvido de mi vieja Sixta. Si me olvido de San Luis, Si yo me olvido del Beni, si me olvido de Martí. Si yo me olvido del son, de las claves y el bongó. Si me olvido de la rumba  y olvido este guaguancó. Si olvido a Sindo Garay, a Matamoros  y a Chepín. Si olvido a Enrique Gorrín y también a Rafael Lay. Si me olvido del Compay y acaso pierdo la fe. Si me olvido de Fabré y que yo vengo en progreso. Entonces Carlos diré, que a Cuba yo no regreso”. 

 
Lamentamos que la mayoría de los cubanos no puedan disfrutar estas magistrales respuestas ofrecidas a los Mega farsantes de Miami.

 
¿Por qué la obra de Cándido no está en las listas de éxitos de programas tan populares en Cuba como Piso seis, Lucas, MB Caribe, Frecuencia total o Visión?  El mismo Maestro dijo en una ocasión, a propósito de esos olvidos: “aún estoy virgen para los medios de difusión cubanos que no han sabido valorar mi obra, pero que además, no la reiteran”. 

 
Va siendo hora de dignificarlo como lo merece, no solo en los medios cubanos,  sino también en las empresas de grabaciones nacionales que han perdido la oportunidad de vender millones de discos con su música.  Estamos hablando de una figura que fortalece la identidad desde su singularidad artística, con una obra plena de significados simbólicos, políticos y culturales. 

 
En la presentación de la conferencia de prensa, ofrecida en Manzanillo con motivo de la campaña por los 35 años de vida artística de Cándido Fabré y los 20 años de fundada su Banda, el investigador bayamés, Máximo Gómez, al referirse al sonero cubano expresó: “es una oportunidad especial que tenemos de enfatizar en el aporte que ha hecho Cándido Fabré, su arte y su Banda a la construcción y al enriquecimiento del son cubano,  heredero de muchos afluentes; en algún momento Beni Moré, cantándole a Manzanillo, hablaba del son retozón, y ese sentido dinámico del son tiene entonces todo un proceso de desarrollo que tiene en la actualidad en Cándido Fabré su momento cumbre”.   

 
El joven periodista cubano José Carlos Roque Vila, en su documental dedicado a Cándido,  “Original soy Yo”, entrevistó a reconocidas  personalidades de la música cubana que no vacilaron en ofrecer sus criterios acerca de su vida y obra. Eliades Ochoa dice que “… es el son, no cualquier sonero, un sonero para respetar, quisiéramos nosotros tener muchos Cándido Fabré en Cuba para que el son nunca muera”. Por su parte David Calzado, director de la orquesta Charanga Habanera, al ser entrevistado, manifestó: “… es uno de los soneros más importantes de la música contemporánea cubana bailable, yo personalmente lo defino como el Michael Jackson de Oriente”  y a continuación argumenta: “…es el hombre que mueve las multitudes y es capaz de mantenerlas despiertas hasta el amanecer, no sé como yo pudiera hacer eso con la Charanga Habanera”. El afamado pianista Frank Fernández dice que es  “… el improvisador más completo, más sagaz, más inteligente y más espontáneo que tenemos en Cuba”. Rodulfo Vaillant, reconocido músico y compositor santiaguero, expresa: “es la figura más prolífera en cuanto a la producción de música popular cubana, que lo ha llevado a mantener un alto nivel de comunicación con sus públicos”. 

 
Sin temor a equivocarme puedo asegurar que después del “Manisero” de Moisés Simón y “La Guantanamera” cantada por Joseito Fernández, el cantautor cubano más versionado, tanto en Cuba, como en el extranjero, es Cándido Fabré; la lista sería interminable, pero solamente mencionar a Van Van, Adalberto Álvarez, Charanga Habanera, Celia Cruz, Willy Chirino, Oscar de León y Gilberto Santa Rosa. ¿Todas estas personas estarán equivocadas al hacerlo?

 
Haber sido declarado hijo ilustre de innumerables ciudades de Cuba, de haber sido el autor y el cantor de todos los grandes éxitos de la orquesta Original de Manzanillo, de tener en su autoría más de 2000 canciones, la mayoría goza de  preferencia en la música popular bailable,  de cumplir 35 años de vida artística y 20 al frente de su Banda, son méritos más que probados para que el Instituto de la Música y el Ministerio de Cultura le otorguen sin dilación el Premio Nacional de la Música.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Aviso a los lectores de Caracol de agua

Este blog admite juicios diferentes, discrepancias, pero no insultos y ofensas personales, ni comentarios anónimos. Revise su comentario antes de ponerlo, comparta su identidad y debatiremos eternamente sobre lo que usted desee. Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables éticos por su contenido.