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viernes, 16 de junio de 2023

SOCIALISMO: ¿La pesadilla de la mayoría?

Por Arnoldo Fernández. 

La pesadilla de la mayoría

(MI ENTREVISTA A PERSONAJES DE EL HOMBRE QUE AMABA LOS PERROS)

El hombre que amaba es una novela del cubano Leonardo Padura. Se publicó en Cuba en 2010. A mi pueblo llegaron 4 ejemplares, tenían sus destinatarios bien claros, uno de ellos fui yo, que luego de leerlo, pasé el libro a mucha gente. No quise quedarme en una lectura trivial, así que preparé un cuestionario y los personajes respondieron con una lucidez impresionante. 

Arnoldo: ¿Sin aprender y ejercitar el miedo, como lo hizo Stalin en su momento histórico, es posible empujar a un país hacia el socialismo como alternativa?

Kotov (agente soviético): “Stalin lo pervirtió todo y obligó a la gente a luchar y a morir por él, por sus necesidades, su odio, su megalomanía. ¿Qué socialismo, qué igualdad?” (Padura, L: 502)

Iván: “… la fábula futurista e imaginativa de Orwell en 1984 terminó convirtiéndose en una novela descarnadamente realista. Y nosotros sin saber nada… ¿O es que no queríamos saber nada?”. (Padura L: 463)

Trotski: “La Unión Soviética legaría al futuro su fracaso y el miedo de muchas generaciones a la búsqueda de un sueño de igualdad que, en la vida real, se había convertido en la pesadilla de la mayoría”. (Padura, L: 184).

Arnoldo: ¿En algún momento la deformación estalinista del sueño socialista, será corregida y encausada por los hombres de cara al futuro?

Trotski: “¿Se podría abrigar la esperanza de que algún día la humanidad llegara a saber cuántos cientos de miles de personas habían sido ejecutadas por los secuaces de Stalin? ¿A cuántos comunistas verdaderos quitaron del medio? Él estaba convencido de que unas y otras eran cifras de vértigo, a las que se debían sumar millones de campesinos muertos de hambre en Ucrania y otras regiones por la catástrofe de la colectivización, y los millones que habían perecido en los desplazamientos de pueblos enteros ordenados por el antiguo comisario de las nacionalidades… Con toda seguridad se trata, (…), de la mayor masacre de la historia en tiempos de paz, y lo peor es que nunca sabremos las verdaderas y terribles proporciones que alcanzó el genocidio, pues para muchos de esos condenados no hubo sumario, juicio, acta de condena. La mayoría había muerto en calabozos, en trenes asfixiantes, congelados en los campos siberianos o fusilados al borde de los ríos y precipicios para que sus cadáveres fuesen arrastrados por las aguas o cubiertos por aludes de tierra y nieve…” (Padura, L: 341).

Arnoldo: ¿Es posible retomar un socialismo que no esté regido por una minoría burocrática que por la fuerza, la coacción, y la supresión proteja sus intereses contra el descontento mayoritario de un país?

Kotov (agente soviético): “…empezar el negocio sin engañar a nadie, sin joder a otro porque piense distinto a ti, sin que se busquen pretextos para callarte la boca y sin decirte, además, que cuando te cogen el culo lo hacen por tu bien y por el bien de la humanidad, y que ni siquiera tienes derecho a protestar o a decir que te duele, pues no se le deben dar argumentos al enemigo y todas esas justificaciones. Sin chantajes… (Padura, L: 517)

Arnoldo: ¿Stalin no pervertiría hasta sus entrañas el sueño socialista y la utopía del socialismo?

Trotski: “El terror había generado el efecto de estimular la envidia y la venganza, creando una atmósfera de histeria colectiva y, peor aún, de indiferencia ante el destino de los demás”. (Padura, L: 330)

Vieja amiga de Trotski: “Es terrible comprobar que un sistema nacido para rescatar la dignidad humana haya recurrido a la recompensa, la glorificación, el estímulo de la delación, y que se apoye en todo lo humanamente vil (…) Siento que hemos llegado al fin de la justicia en la Tierra, al límite de la indignidad humana. Que han perecido demasiadas personas en nombre de la que, nos prometieron, sería una sociedad mejor”. (Padura, L: 331)

Iván: “…una trama sórdida, destinada a deglutirlo (todo) hasta la última célula”. (Padura, L: 533)

Arnoldo: ¿Qué recuerdo conserva la humanidad del experimento más generoso soñado por el hombre?

Iván: “Las promesas que nos habían alimentado en nuestra juventud y nos llenaron de fe, romanticismo participativo y espíritu de sacrificio, se hicieron agua y sal mientras no asediaban la pobreza, el cansancio, la confusión, las decepciones, los fracasos, las fugas y los desgarramientos. No exagero si digo que hemos atravesado casi todas las etapas posibles de la pobreza.” (Padura, L: 460)

Ramón Mercader: “La monotonía de una arquitectura apresurada, empeñada en demostrar que a una persona le bastaban unos pocos metros cuadrados de techo para vivir socialistamente...” (Padura, L: 513-514)

Iván: “El sueño estrictamente teórico y tan atractivo de la igualdad posible se había trocado en la mayor pesadilla de la historia, cuando se aplicó a la realidad, entendida con razón (más en este caso), como el único criterio de la verdad”. (Padura, L: 389)

Quizás podrían hacerse otras preguntas a los personajes, no tengo nada en contra de los que lo crean así. Las que yo les hice, consiguieron unas respuestas que valen la pena tenerse en cuenta, para comprender la necesidad de reinventar un ideal, que en la mayoría de los casos, no logró el sueño teórico de un mundo mejor.

sábado, 8 de abril de 2023

DULCE HOGUERA


Por Arnoldo Fernández Verdecia
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La Voz de Radio Pica Pica quemó mis publicaciones; y yo feliz, muy feliz porque ya no pertenezco a su historia. 

Para los que en el futuro escriban del medio, nunca existí; esa es la intención del señor de mal aliento, nalgas caídas y cabeza metida entre las piernas.  

En pleno siglo XXI, una limpieza del pasado a lo Stalin, lo Hitler, lo... 

A La Voz de Radio Pica Pica va todo lo bajo del alma humana, los que maldicen y mienten por los cuatro costados, los que odian y envidian, los peores oportunistas que he conocido. Los dignos allí están en peligro de extinción. 

El tipo con mirada de asno se va; se va con toda su familia; huye a otro mundo donde nadie sepa de sus infidencias, sus asesinatos de reputación, su lengua de serpiente... Mi pueblo será mejor sin ese truhán; tal vez La Voz de Radio Pica Pica, también lo sea. 

La hoguera con mis textos fue inmensa. La vieron vecinos, amigos, hasta mis propios enemigos... Agradezco tanto interés por borrarme de la memoria.

jueves, 2 de marzo de 2023

EL OPORTUNISTA SE VA


Por Arnoldo Fernández Verdecia

No digo su nombre, como diría el autor de Fouché, pura hiel escribirlo. 

Llegó una mañana al establo con sus nalgas caídas, mirada de burro triste, aliento de buitre y cabeza entre las piernas.  Pasó y no nos dimos cuenta. 

Un día despertamos con la noticia de su golpe, del trono usurpado, de su fiestecita por el ascenso. 

Enseguida las intrigas, las noches sobre las espaldas de los otros, el veneno en cada lugar donde asomaba sus ojos, los golpes bajos a diestra y siniestra. 

Se va, alguien me lo dijo. Es bueno saberlo. El oportunista es de esos malos discípulos de Stalin, odia y envidia, capaz de todas las vilezas.  Cuando bebe ron, woguea, entonces puede verse quien es en verdad. 

Donde quiera que vaya nunca dejará de ser un tipo que destila hiel a su paso. 

Ahora hay fiesta en el establo. Los cerdos no quieren otros animales allí, sólo su especie es bienvenida. 

Ni siquiera le deseo suerte al oportunista, porque no la merece.

viernes, 3 de febrero de 2023

STALIN (Crónica)


Por Arnoldo Fernández Verdecia

En tiempos de Stalin la gente habló en susurros. Los padres seguían a los hijos, los hijos a los padres. El vecino a los vecinos, los vecinos al vecino, la novia al novio, el novio a la novia...

También había gente para difamar de los otros, a veces pagados, otras como delatores. 

Había mucho miedo, porque en la noche eras una cosa y al amanecer los informantes te convertían en otra.

Muchas personas inocentes murieron en las mazmorras del estalinismo.  Escucho sus voces cuando paso por ciertos lugares. 

A veces creo que Stalin vive, otras que está muerto. 

Una vez tuve un jefe que me castigó por hablar mal del padrecito Stalin. Era director de una emisora de radio.

viernes, 22 de diciembre de 2017

¿Qué poder tiene un intelectual en Cuba?


Slavoj Zizek.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 
El sábado cuando ya pasaban las doce del mediodía llegó un viejo amigo a casa. Venía a buscar a Slavoj Zizek; antes habíamos conversado sobre este filósofo y  mis palabras lo habían cautivado completamente. El almuerzo me esperaba, pero mi amigo montó el potro de las palabras y se lanzó a galope, quería adelantos de mis lecturas, por qué libro comenzar, así que “El acoso de las fantasías” lo serví a la mesa. Frijoles, arroz blanco y ñame, debían esperar. Hablé del mundo de Lacan, de las máscaras  que en todo momento asechan sobre nosotros; me explayé en el tema de los espacios diseñados para la mierda,  por alemanes, ingleses, franceses y el tipo de filosofía oculta en cada uno de ellos. Hable de sistema y resistencia; de las normativas programadas para ejercer la dominación y las formas construidas por los hombres para sobrevivirlo; incluso del juego de máscaras; mostrarse en los deseos del poder y en verdad ser otro en lo simbólico.  Hablé sobre límites y resistencias en poderes totalitarios como el de Stalin, donde  éste era infalible, no se equivocaba, las encuestas favorecían el consenso en  torno a su figura; sin embargo, en lo profundo del subconsciente, las personas  ponían distancia porque en esencia era demasiada la presión y en algún lugar había que instaurar el reino de la libertad, así que nada mejor que el subconsciente, la libido, la anarquía del sujeto en lo moral; en cada uno podía ocurrir todo, menos la persecución de las ideologías  políticas, aunque no dejaban de estar presentes. Mi amigo quería leer a Zizek, pero me dijo en un arranque socrático, “¿qué hacer con un saber  así en el mundo real? La sociedad es cada vez más de los privilegiados,  de las élites económicas, de los que mandan.  Somos los últimos arcanos de un mundo sano. Aprender a Zizek es ser incendiario;  entonces, mejor Zizek guardado en la cabeza, que al descubierto; aunque de vez en cuando hay ser como Zizek, para que no olviden los mandones que tenemos algo llamado poder simbólico”. Me abrazó y salió a la calle. Destrozado su espíritu por la dolencia incurable de un hermano; me pedía resistir, resistir, pero no ser comemierda: “personas como nosotros, dijo, creemos en los libros; cuando en verdad a casi nadie importan. Es un pequeño goce. Hermano, abra los ojos, ya eso es un mundo perdido”. Lo vi alejarse y sentí profunda pena por "nosotros", una generación que puso todo el futuro en los libros, en filósofos como Zizek. (Clic  aquí  para descargar sus mejores libros)

martes, 6 de diciembre de 2016

Todos tenemos un Fidel Castro adentro



Me atrevería a afirmar que todos tenemos un Fifo Castro adentro, los de la Cuba nuestra americana y los de la Cuba estadounidense

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

El cubano nunca ha respetado autoridad alguna, sobre todo si toca sus intereses personales; cree saberlo todo; habla tan alto que da la sensación de irse a los puños con otro; tiene la percepción de considerarse ombligo del mundo;  piensa que todas las mujeres hermosas puede convertirlas en amantes, basta unas palabras, una coreografía danzaria y ya las tiene a sus pies.

Alguien medio en broma me dijo una vez, “el Bloqueo ustedes lo quitan fácil, solo tienen que poner a bailar música cubana al Congreso de Estados Unidos y caerá rendido a sus pies, porque son patones, no pueden contra ese ritmo, único en sus mujeres y hombres”. Reí a boca tendida, o estaba loco, o nos creía locos; pero había cierto encanto en sus palabras,  así que me fui con ellas a lo más íntimo y desde allí medité profundamente sobre algo muy serio, a pesar de la jodedera.

Un Capitán General español, Dionisio Vives, si la memoria no me falla, decía, dale al cubano un guateque donde no falte guitarra, tiple, güiro, gallos y mujeres hermosas y no pensará en política. Tal vez tenía razón, en esa suerte de ligereza se escondía una limitación, utilizada por los políticos para impedir el vuelo de los grandes sistemas de pensamiento que elevaban el espíritu y hacían pedir lo imposible.   

José Antonio Saco, sabio bayamés, observó con ojo atento el proceso de gestación de lo cubano y llegó a conclusiones importantes: siglos de colonización habían traído vagancia, prostitución, alcoholismo; adicciones que adormecen la conciencia pública. Había que desbrozar esa maleza, de lo contrario nunca seríamos CUBANOS, en el sentido civilizatorio del concepto.

Martí, formado en las ideas de Krause y Emerson, intentó encontrar modos de construir pensamientos emancipadores que sacaran al hombre de esa inercia; en su búsqueda de Nuestra América encontró la raíz y concluyó en una certeza: Estados Unidos terminaría absorbiendo la identidad de la América hispana por la fuerza avasalladora de su cultura y economía, tal vez por eso dijo: “un error en Cuba, es un error en la humanidad moderna”. En algún momento de su vida, un diario de Estados Unidos llamó a los cubanos afeminados, haraganes, incultos y la reacción de Martí fue lúcida: el cubano brilla en el universo por su capacidad; se explaya en la defensa de esa idea mediante una caracterización que a todas luces persigue derrumbar ese pensamiento musical, poco dado a los asuntos del espíritu; que ya Dionisio Vives había visto en su mando en Cuba.

Leland Jameks, en un libro titulado “Nuestra colonia de Cuba”, escribe más o menos así: “Mientras las grandes naciones del mundo se debatían en una guerra devastadora, en mi Cubita querida todo era alegría y fiesta”, en otras palabras, durante los años republicanos, la Perla del Caribe se convirtió en el mayor prostíbulo de América; la mafia estadounidense sembró casinos por doquiera y los politiqueros se prestaron para esa conguita y empezaron a arrollar al compás de la chambelona;  se llenaban los bolsillos y los humildes cada vez más jodidos. En Cuba había tres maneras de hacer fortuna: la política, el gangsterismo o el juego, así que una vez más parecía que los nuevos Vives sabían como ningunear al cubanensis tropicales y no había manera de que la gente abriera los ojos.

Hubo intentos de cambiar las cosas, darle un cauce distinto, pero siempre la ligereza, la falta de carácter, ese ser liviano que nos marcó se cogía las energías y las cosas no cuajaban;  hasta que llegó el cubano más parejero de la tierra, jugaba todos los deportes, le gustaban las mujeres bellas, fumaba tabaco, bebía el mejor ron; en buena lid, era un caballo; hablaba largo y bonito; y tenía eso que el cubano valora mucho: “cojones”; así que puso a sus enemigos en jaque mate al hacerle una Revolución socialista a 90 millas.  Llegó el Comandante y mandó a parar, reza una canción de un trovador  popular. Hubo excesos como en todas las revoluciones de la historia, pero también ansias de justicia. El Líder no quedó bien con algunos, pero sí tomó de la mano a los humildes y los hizo sentirse el ombligo del mundo, los que podían hablar de todo y convencer a sus rivales; tener las mujeres más hermosas; los mejores bailadores; los libertadores de las naciones africanas; su nombre lo saben los nacidos en Cuba: FIDEL CASTRO; el político que mejor interpretó el carácter del cubano; por eso me atrevería a afirmar que todos tenemos un Fifo Castro adentro, los de la Cuba nuestra americana y los de la Cuba estadounidense; nadie escapa a ese hechizo, aunque los primeros lo llamen Jesucristo y los otros, Diablo.
Un minúsculo montículo de piedra traído del río Cauto y unas cenizas en una caja de cedro, son la huella material que deja el Líder de su paso por la vida.
Fidel Castro ha muerto; los del norte esperaban un mausoleo exuberante, similar al de Lenin, Stalin, Mao Zedong, Ho Chi Minh, Kim IL Sum;   pero un minúsculo montículo de piedra traído del río Cauto y unas cenizas en una caja de cedro, son la huella material del paso del Líder por la vida. En una especie de testamento dejó escrito: nada de culto en estatuas, calles, escuelas... Fidel Castro se fue a la muerte con una certeza: viviría en espíritu; reencarnaría con seguridad, pues TODO CUBANO TIENE SU FIDEL CASTRO. TODO CUBANO SE SIENTE UN  FIDEL. YO SOY FIDEL, DICEN LOS MÁS JÓVENES.

jueves, 5 de junio de 2014

Perfil estalinista de algunos militantes del Partido en Cuba

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Detrás de un muro de piedra se esconde todavía el estalinismo, es dueño de la cabeza de algunos miembros del Partido Comunista de Cuba; no del PARTIDO como institución revolucionaria.  Es difícil localizarlos en la floresta roja, porque mudan de piel y se orientan con inteligencia calculada ante los  vientos huracanados de la historia.

Sin embargo, sus perfiles salen una que otra vez, entonces se sabe que aparentan una disciplina acerada y una lealtad que raya en el fanatismo intolerante. Tienen una doble moral en sus actos públicos y privados, muy por encima de la honestidad revolucionaria y el amor a la verdad en cualquier circunstancia.

No admiten a su lado a revolucionarios guiados por la oncena tesis de Marx sobre Feuerbach;  para ellos la contemplación sublimada de la realidad desde un dogma absoluto, es la máxima prioridad. Todo el que se aparte de los caminos trillados de sus templos, enseguida activan cercos invisibles y lo silencian en el concierto social.

La ideología es una camisa de fuerza que nunca quieren quitarse, todo lo observan desde ese posicionamiento;  pero en la hora crucial, ante el peligro de las contradicciones antagónicas,  huyen a orillas seguras a refugiarse, esperan la tranquilidad de las aguas para reinstalarse y beber el vino de los vencedores.

Estas personas son fanáticas por naturaleza, desprecian el sentido común, miran de lado al “hombre masa”, desprecian a los de ciencias y letras; y discriminan al que profesa una religión, no importa que la Constitución de la República diga otra cosa, su única ley, es el marxismo encartonado en una toga negra.

Se les puede encontrar en muchos lugares, lo mismo en un cargo decisor, que como simples trabajadores. Lo triste es que siempre tienen una tribuna  para pregonar odios y megalomanías. En el espejo en que diariamente se miran, los únicos dueños de la verdad, son ellos y punto. 

Pobre del que los enfrente, enseguida se arrebañan y riegan a diestra y siniestra el veneno de sus fracasos, dicen lo que es y lo que no es; en fin, asesinan la reputación moral del mejor de los seres humanos, sea militante, o no.

Donde viven, sólo reinan ellos, otros no tienen espacio, es como si un darwinismo insano los favoreciera: “O te adaptas, o estás fuera”, es la divisa de sus batallas. Demorar todo lo que debe ser cambiado es una manera de proteger privilegios e intereses. “En río revuelto, ganancia de pescadores”. El fuego de su desidia quema al hombre ejemplar. En las cenizas, queda un zombi herido, cargado de heridas y sin sabores.

El estalinismo empezó con Stalin, pero no terminó con su muerte; no podemos olvidar que aquí en Cuba, el Partido Socialista Popular (así se identificaba el Comunista), se orientó completamente a la Internacional Comunista, y que al sumarse a la Revolución triunfante el primero de enero de 1959, este flagelo perduró  en formas enmascaradas que mucho daño hicieron al rumbo socialista escogido por nuestro pueblo y sus líderes.

Aunque parezca increíble, todavía el estalinismo  arruina la vida de muchas personas honestas; nuestro “PARTIDO” debe apagarlos con los argumentos invencibles de los tiempos nuevos. Un error en Cuba, es un error en Nuestra América emancipada. Es hora de la marcha unida, pero sabiendo que hay siempre entre nosotros, estalinistas ocultos en viejos muros ideológicos, esperando la quietud de las aguas, para alzarse desde viejos rencores y abrir la caja de Pandora donde guardan odios y megalomanías. 


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