Todos los días Antonio hace el mismo recorrido ida y vuelta
de la casa al trabajo. Lleno de sueños piensa
en cómo mejorar las cosas de su barrio; mover las aspas oxidadas del viejo
molino de la ciudad atrapada en medio mileno de historia. Salió de la
precariedad porque empleó su vida recogiendo y clasificando lo que otros
desechaban. Así hizo fortuna, vistió a hijos e hijas y se labró una casa digna
donde los amigos tienen las puertas abiertas siempre. En la puerta de su hogar
pende una herradura para espantar los demonios. Adentro, sus ídolos en un altar
condensan una cosmovisión; la que los suyos necesitan. Viste de blanco, no
porque se hizo santo, sino porque es su color favorito desde que tuvo
conciencia de los tambores asomados a su corazón mulato. Antonio fue profesor
de historia, creía en las revelaciones de las personalidades, pero un extraño
llamado sentía en las masas inconformes, allá donde esos grandes hombres no
podían llegar. Antonio lo supo mediante una revelación de sus deidades mestizas,
el basurero era la salvación en medio de los tiempos oscuros; por eso olvidó la tiza, el borrador, los
programas y un día tras otro madrugaba para ser el primero en recibir las
descargas de Sueño, Vista Alegre, Veguita de Galo, los hoteles de turismo y el
Casco histórico… “¡En su casa hay todo tipo de lujos! ¡Quién lo iba a decir!
¡La basura redime y ennoblece!”, así me dijo el viejo Cristino cuando le
pregunté. “Ese hombre era un intelectual de luces, mira en lo que terminó; pero
hizo bien, vio lo que no fuimos capaces de ver a tiempo. Con dignidad alcanzó
lo que otros logran por caminos torcidos”. Cristino abanicó el viejo sombrero,
hizo la señal de los santos y salió a caminar con el saco de yute al hombro.
Había llegado muy tarde esa mañana al basurero.
martes, 19 de julio de 2016
domingo, 10 de julio de 2016
Cuba, mi amigo y el Período Especial
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com
Yo
tenía un amigo que gustaba hablar largo de Darcy Ribeiro y su obra cumbre “El
proceso civilizatorio”. Nos conocimos en los años crudos del Período Especial,
cuando yo andaba con el sueño a cuestas de hacerme científico. Recuerdo
estábamos en Beca y comíamos mal; muy mal, porque todo era racionado y hasta el
té era inalcanzable. Mi amigo salió de la oscuridad del apagón y su Ribeiro nos acompañó la noche entera. Pensamos
Cuba, el mundo y creímos posible una vida distinta, donde los hombres no se
lanzaran sobre los otros hombres y se pudiera ser Humano, demasiados Humanos
sobre todas las cosas.
Yo
seguí tras mi sueño y llegué a máster en
ciencias sociales y pensamiento martiano; publiqué varios libros; mi amigo quedó allá en el
silencio del Período Especial, aprendió de todo.
Se unió a una mujer, tuvo dos hijas,
pero ella se fue con otro, más real, sin el anhelo de ser científico social y con
mucha platica para llevar el absurdo Período Especial. Yo conseguí hacer el
mapa de una vida consagrada a varios
propósitos, aunque sin hijos: nunca robé, no fui guataca, no chivateé, mantuve una ética
ante las precariedades.
Muchas tentaciones surgieron en mi azaroso camino, pero todas las evadí y no me monté al carrito de los arribistas, porque tenía un José Martí en el alma y veía con sus ojos el cáncer que todo lo podría a su paso, o mejor, casi todo, pues todavía desandan por ahí personas dignas, capaces de la revolución del decoro, como mi amigo, aunque no conquisten el espacio y los medios para conseguirla.
Muchas tentaciones surgieron en mi azaroso camino, pero todas las evadí y no me monté al carrito de los arribistas, porque tenía un José Martí en el alma y veía con sus ojos el cáncer que todo lo podría a su paso, o mejor, casi todo, pues todavía desandan por ahí personas dignas, capaces de la revolución del decoro, como mi amigo, aunque no conquisten el espacio y los medios para conseguirla.
Mi
amigo apareció después del Período Especial crítico, me narró su pasado; lo
abracé, pero sin yo preguntarle se puso a hablar de extraños personajes que nos
acompañaron en aquellos tiempos y se veía que los admiraba y quería ser como
ellos. Si mi amigo volviera a nacer, el hombre que le
gustaría ser no sería como yo, sin dudas no sería como yo, eso lo tenía muy
claro y lo vi perderse en el nuevo Período Especial que ya teníamos en casa.
Acaricié
El proceso civilizatorio y lo regresé
al librero. No volveré más sobre
estas páginas de Darcy Ribeiro. Hay que seguir adelante.
sábado, 2 de julio de 2016
Cuba con los mismos bueyes: Una actitud de resistencia ante el vacío, el cacareo y el discurso monotemático
![]() |
“Ir a lo más sencillo, a lo más humano para explicar la realidad cubana
de hoy y hacerlo con belleza de lenguaje y contundencia
espiritual es uno de los valores que nos saltan en el paladar de solo ojear las
páginas de este libro…” (Spanish Edition) (Spanish) Paperback – May 15, 2016, disponible en Amazon. (Clic en la imagen para comprar libro)
|
Por Eduard Encina.
El escenario en que participa el intelectual en la actualidad ha cambiado. En la Cuba de hoy la realidad nos supera, trasciende la precariedad del yo individual y nos sitúa ante la necesidad de construir cimientos para un ánimo coral, pero diverso, de participación moral en medio del desfasaje humanístico y tecnológico que impide un “nuevo nacimiento de la mente”.
Los espacios de participación social en los que se ve
involucrado el cubano no son los mismos, ni es la misma necesariamente la
mirada que construye el poder, que la mirada que construye la sociedad al no
verse representada con todos sus matices en los principales medios de
comunicación. La “sociedad real” se configura desde aspiraciones y
triunfalismos y no desde las contradicciones y la diferencia.
Es en este marco donde me complazco en leer estos post que
aparecen compilados en este libro y que fueron apareciendo en el blog “Caracol
de Agua” de Arnoldo Fernández entre agosto de 2009 y enero de 2016. En estos
textos se adopta una actitud de resistencia ante el vacío que ha ido sembrando
buena parte del periodismo cubano agotado en el discurso monotemático y el
cacareo oficial, más que en su responsabilidad ciudadana y con la nación,
sedimentando la idea perniciosa de la existencia de “intelectuales de oído”,
sin ninguna eticidad hacia la esfera pública, cuando más para establecer aquel
diálogo entre sordos que Arturo Arango ilumina en una de sus reincidencias.
¿Cuál es la actitud del intelectual ante esa realidad?, quizás la alternativa
que Fernández nos muestra en estas páginas.
Reconstruir lo cubano en sus espacios más íntimos, desde el
origen, una sensibilidad, y no desde una sensiblería; proponer una lectura de
la cotidianidad desde la experiencia y la participación, decidiendo conservar a
toda costa una axiología en los momentos más dramáticos, convulsos y confusos
de la historia nacional, parece la más clara intención del que escribe, que
reconforma y propone una lectura de esos contenidos con una amplitud de aristas
y matices, esa lectura que según Harold Bloom “nos prepara para el cambio”.
Es un error estar de espalda hoy a las nuevas tecnologías e Internet. Se necesita cambiar las dinámicas de lectura y las dinámicas de la información. Es imprescindible propiciar la producción de contenidos desde las nuevas tecnologías, que se resisten cada vez más a las demarcaciones geográficas o la unilateralidad de la noticia. Esta compilación de “Caracol de agua” se vuelve un canal de diálogo con la realidad desde otra perspectiva, sin intención panfletaria o esnobista, sino desde el compromiso del día a día. De solo leer textos donde el propio escritor derrumba los límites que él mismo ha creado, al poseer los mismos una trascendencia de lecturas que se disparan más allá de lo que expresan las palabras, en textos como: “Hueso pellejo y gordo para el cubano de a pie”, “Apuntes de un cubano honrado que piensa el socialismo como vivencia”, “Perfil estalinista de algunos militantes del Partido Comunista en Cuba”, “Educar el espíritu en Cuba es lo difícil”, “Cuba debe mejorar su situación económica y ser más plural” o “Esos son los bueyes que tenemos”, donde introduce una metáfora pecuaria para señalar algunas realidades de la Cuba profunda, o también “Odiarse o tomar el camino del mar”. En todos nos propone reflexiones descarnadas, sinceras y conflictivas a los lectores de Cuba y el mundo: “…La construcción de la utopía ha implicado un largo desgaste espiritual. La imaginación comienza a fallar. El paraíso anunciado por el Mesías rojo no llegó; ahora parece desentenderse de la mayoría silenciosa. El odio toma posición ante el posible fracaso y extiende su reino a aquellos que entregaron su juventud a la obra. Con la mayoría de edad, muchos comprenden tardíamente que perdieron sus mejores años. La realidad los ignora y una tierra idealizada se hace pedazos. Tienen ante sí el dilema de morir por un sueño, o esfumarse por el mundo y empezar desde cero. Si ninguna de las dos alternativas entra en su selección, no le queda más remedio que odiarse a sí mismos u odiar a aquellos que tomaron el camino del mar” (1). O en aquellos post que van a los mitos del ser nacional introduciendo preguntas como: “¿Qué alternativa de sociedad tiene ante sí el régimen social cubano, luego de la órbita crítica del socialismo europeo en el siglo XX? ¿Es ese socialismo de estado la posibilidad de reorientar el navío en medio del naufragio económico? ¿Si es un viaje a lo ignoto, saben el camino jefes y líderes para llegar a un destino concreto donde no se pierda la justicia?”(2) O develando rarezas y visiones campesinas: ¿Sirenas en Cuba?: “…Cuentan los abuelos que en las aguas del Encanto, oriente de Cuba, viven sirenas que durante la mañana o al atardecer salen a la orilla a peinar sus cabellos al sol, muchas veces sorprendidas por la mirada de campesinos ingenuos que no han podido permanecer en el sitio y huyen despavoridos”.(3)
Ir a lo más sencillo, a lo más humano para explicar la realidad cubana de hoy, y hacerlo con belleza de lenguaje y contundencia espiritual es uno de los valores que nos saltan en el paladar de solo ojear las páginas de este libro. Definitivamente esta obra nos sitúa ante una nueva posición del intelectual periodista, que no pide la palabra, sino que la toma y la hecha a rodar por el mundo, porque son las palabras lo único que le pertenece. Todo ha cambiado y hay que decidir qué somos: ¿El pararrayos de los dioses que preconizó Darío? ¿El ideal mallarmeano encargado de darle el sentido más puro a las palabras de la tribu? ¿La oscura cabeza negadora piñeriana? ¿Seres marginales y conflictivos a lo Guillermo Vidal? ¿Parias repartidos en dos islas: la isla flotante y la isla dispersa? ¿O los seres mesiánicos martianos dados a la escritura como servicio?
Así se abre ante nosotros en año bisiesto esta compilación de “Caracol de agua”, ojalá no solo encuentre lectores, sino promotores de su lectura en todo el mundo.
Es un error estar de espalda hoy a las nuevas tecnologías e Internet. Se necesita cambiar las dinámicas de lectura y las dinámicas de la información. Es imprescindible propiciar la producción de contenidos desde las nuevas tecnologías, que se resisten cada vez más a las demarcaciones geográficas o la unilateralidad de la noticia. Esta compilación de “Caracol de agua” se vuelve un canal de diálogo con la realidad desde otra perspectiva, sin intención panfletaria o esnobista, sino desde el compromiso del día a día. De solo leer textos donde el propio escritor derrumba los límites que él mismo ha creado, al poseer los mismos una trascendencia de lecturas que se disparan más allá de lo que expresan las palabras, en textos como: “Hueso pellejo y gordo para el cubano de a pie”, “Apuntes de un cubano honrado que piensa el socialismo como vivencia”, “Perfil estalinista de algunos militantes del Partido Comunista en Cuba”, “Educar el espíritu en Cuba es lo difícil”, “Cuba debe mejorar su situación económica y ser más plural” o “Esos son los bueyes que tenemos”, donde introduce una metáfora pecuaria para señalar algunas realidades de la Cuba profunda, o también “Odiarse o tomar el camino del mar”. En todos nos propone reflexiones descarnadas, sinceras y conflictivas a los lectores de Cuba y el mundo: “…La construcción de la utopía ha implicado un largo desgaste espiritual. La imaginación comienza a fallar. El paraíso anunciado por el Mesías rojo no llegó; ahora parece desentenderse de la mayoría silenciosa. El odio toma posición ante el posible fracaso y extiende su reino a aquellos que entregaron su juventud a la obra. Con la mayoría de edad, muchos comprenden tardíamente que perdieron sus mejores años. La realidad los ignora y una tierra idealizada se hace pedazos. Tienen ante sí el dilema de morir por un sueño, o esfumarse por el mundo y empezar desde cero. Si ninguna de las dos alternativas entra en su selección, no le queda más remedio que odiarse a sí mismos u odiar a aquellos que tomaron el camino del mar” (1). O en aquellos post que van a los mitos del ser nacional introduciendo preguntas como: “¿Qué alternativa de sociedad tiene ante sí el régimen social cubano, luego de la órbita crítica del socialismo europeo en el siglo XX? ¿Es ese socialismo de estado la posibilidad de reorientar el navío en medio del naufragio económico? ¿Si es un viaje a lo ignoto, saben el camino jefes y líderes para llegar a un destino concreto donde no se pierda la justicia?”(2) O develando rarezas y visiones campesinas: ¿Sirenas en Cuba?: “…Cuentan los abuelos que en las aguas del Encanto, oriente de Cuba, viven sirenas que durante la mañana o al atardecer salen a la orilla a peinar sus cabellos al sol, muchas veces sorprendidas por la mirada de campesinos ingenuos que no han podido permanecer en el sitio y huyen despavoridos”.(3)
Ir a lo más sencillo, a lo más humano para explicar la realidad cubana de hoy, y hacerlo con belleza de lenguaje y contundencia espiritual es uno de los valores que nos saltan en el paladar de solo ojear las páginas de este libro. Definitivamente esta obra nos sitúa ante una nueva posición del intelectual periodista, que no pide la palabra, sino que la toma y la hecha a rodar por el mundo, porque son las palabras lo único que le pertenece. Todo ha cambiado y hay que decidir qué somos: ¿El pararrayos de los dioses que preconizó Darío? ¿El ideal mallarmeano encargado de darle el sentido más puro a las palabras de la tribu? ¿La oscura cabeza negadora piñeriana? ¿Seres marginales y conflictivos a lo Guillermo Vidal? ¿Parias repartidos en dos islas: la isla flotante y la isla dispersa? ¿O los seres mesiánicos martianos dados a la escritura como servicio?
Así se abre ante nosotros en año bisiesto esta compilación de “Caracol de agua”, ojalá no solo encuentre lectores, sino promotores de su lectura en todo el mundo.
Baire 2 4 de febrero
y 2016.
Notas
1.
Ver en este libro “Odiarse o tomar el camino del mar”, p. 30
2.
Ver “Apuntes de un cubano honrado que
piensa el socialismo como vivencia”, p. 148
3.
Ver “¿Sirenas en Cuba?”, p. 100.
La verdad cruda sobre la prensa y los periodistas en Cuba
![]() |
Integrante del
Comité Nacional de la Unión
de Periodistas de Cuba (UPEC) y subdirectora del periódico Granma.
|
En un encuentro
que hicimos en el Instituto de Periodismo con jóvenes de todas partes del país,
si una cosa nos alegraba a nosotros fue identificar a otros jóvenes dentro del
sector de la prensa que también tenían la intensión de transformar, de cambiar,
que tenían las ganas de unir esfuerzos por transformar la realidad y en esa
reunión se dijo que hay una intensión marcada en enemistar al Partido Comunista
de Cuba con la prensa y nosotros no podemos estar ajenos a ello, pero mientras
el Partido y la prensa sigamos mirando para un lado y no para donde tenemos los
problemas reales, sigamos viendo las cosas por separado y no como un todo, no
vamos a resolver jamás los problemas que llevamos años discutiendo.
Y
será Karina entonces la
Rosa Miriam quizás de esa época, hablando lo mismo y habrá
otras personas como Sergio, diciendo las cosas que viene diciendo Raúl Garcés
durante tantos años y otros que tienen más edad que yo entonces serán los que
hablarán, y seguiremos repitiendo el ciclo, si con suerte llegamos a repetir el
ciclo, y lo que está pasando señores, es que no tenemos tiempo para repetir el
ciclo. (Aplausos)
Yo
sinceramente creo que nosotros lo que tenemos que ver cuando los jóvenes se nos
van de los medios, es sencillamente que tenemos en los jóvenes la expresión de
la sociedad que tenemos hoy, y es lo que decía Iramis: No podemos ver el asunto como un problema puramente económico, hay un
problema profesional de fondo, porque esos jóvenes que eligieron la carrera de
periodismo, no eligieron hacer propaganda, publicidad, no eligieron
sencillamente quedarse callados y al margen porque si no hubieran escogido otra
profesión. Pero también tenemos muchos jóvenes en las aulas que cuando se
gradúan salen tan desencantados que llegan a los medios, no sé ni con qué
intensión, porque a veces uno les da la oportunidad de hacer cosas, de
transformar, de trabajar, y no les interesa, no les importa absolutamente nada.
¿Por qué? Porque es de esa misma generación de jóvenes desconectados a los
cuales sencillamente no les llegamos en otras etapas de su vida y ahora no podemos
pretender que no les interese la ropa, los tacones, los zapatos, cómo acceder a
Internet o tener 50 o 70 CUC, no para mantener su casa como si sabemos que hay
algunos en nuestros medios que colaboran con tal de poder pagar un alquiler.
Son
jóvenes que lo hacen para mantener ciertos y determinados estándares de vida y
que en el fondo usted puede ver que no está mal, pero ahí entra lo que decía
Darío Machado, y es ese espíritu de consumo que hemos establecido en nuestra
sociedad que es parte también de todas estas carencias materiales que hemos
acumulado durante años.
Entonces
yo lo que creo es que nosotros no podemos ver única y exclusivamente la cosa
como que la Unión
de Periodistas de Cuba (UPEC) tiene que esforzarse porque los jóvenes se
sientan atraídos por la organización, porque al final, si la UPEC no tiene ningún poder de
decisión, si la UPEC
no tiene ninguna fuerza, si se desgasta hablando los mismos problemas de
congreso en congreso, entonces para qué yo quiero pertenecer a esa
organización, para qué me interesa, para qué me importa, qué estoy cambiando,
qué estoy transformando.
Al
final lo único que uno tiene en la vida es su tiempo, lo que uno está poniendo
en el frente de batalla es su vida, sus años, su dedicación y su sacrificio, y
eso se hace por un ideal, se hace por amor, pero hay quien sencillamente decide
que no está dispuesto a hacerlo porque no confía en ese futuro, porque no ve
que haya posibilidades de cambiarlo y lo triste es que en ese bando de los que
hoy están colaborando fuera hay jóvenes que apuestan por eso por diferentes
razones, porque creen que ahí van a tener su realización profesional y nos
duele que no la vean del lado nuestro o que no intenten cambiar las cosas del
lado nuestro, o lo hacen por las motivaciones económicas que ya hablamos pero
no es nunca un único motivo, y eso es lo que nosotros no podemos perder de
vista, e insisto, si seguimos mirando para el lado no vamos a ver nunca la
pedrada que nos van a dar en el justo lugar donde nos van a matar. Respuestas no
tengo.
En
Granma (periódico) hay
un grupo de jóvenes que estamos haciendo lo posible por seguir remando, no
sabemos si vamos a llegar realmente a puerto seguro en un momento determinado,
pero hay jóvenes que quieren seguir echando a navegar el yate y yo estoy
convencida, porque los conozco a muchos de ellos, que hay muchos en varios
lugares del país que también están haciendo lo mismo.
Entonces,
yo los invito a todos a unir fuerzas para eso, pero sobre todo a que quienes
deciden no expresen dobles discursos, a que quienes deciden cuando se enfrenten
a este escenario de gente que sabe lo que vive cada día en las redacciones, en
la radio, en la televisión, en el más mínimo lugar de este país donde hay un
periodista intentando defender esta sociedad que somos todos, esa gente que
quizás no tiene esa cultura excelsa para entender todos los escenarios de
fenómenos, pero hay un periodista que sencillamente sabe que defendiendo esa
institucionalidad de la que hablaba Garcés, está defendiendo esta Revolución y puede
quizás transformar la mente de alguien.
Eso
nosotros tenemos que cuidarlo, tenemos que defenderlo y a esa gente nosotros no
podemos irrespetarla, hablándole de cosas de las que uno sabe que no ocurren de
esa manera y prometiéndole cosas que después no se van a cumplir, entonces, yo
creo que este es un debate que no podemos seguir teniendo entre nosotros mismos
y mirándonos las caras y diciéndonos lo mismo unos a los otros y engañándonos
una y otra vez porque no hay tiempo.
Se
está armando una tormenta tan perfecta y lo discutíamos ayer en la redacción,
este fenómeno de la reducción del combustible, de la reducción de la energía,
señores este país no aguanta otro 93´, otro 94´, si no queremos ver protestas
en la calle y no hay un Fidel para salir al malecón, o por lo menos hasta ahora
no ha habido una figura en este país que le de la cara a este pueblo para
explicarle las cosas como están sucediendo hoy con esta situación, y va a ser
muy difícil de enfrentar y con la prensa la situación en la que tenemos hoy nos
vamos a quedar dados.
Ya
Ravsberg (Fernando Ravsberg, periodista uruguayo radicado en Cuba, ex corresponsal de BBC Mundo en
La Habana.
Administrador del blog (cartasdesdecuba.com) ayer estaba hablando de
estas reducciones de combustible, como nos pasa muchas veces que hay quien
sencillamente hace proyectos y cosas, acepta dinero y lo hace a veces queriendo
mirar para otro lado.
Yo
llamo la atención sobre esto porque estamos en una circunstancia en que el 2018
está a las puertas y todo se está apostando por esa fecha, y todo se está
haciendo para que esa tormenta llegue allí en las peores circunstancias para
este país, entonces no es un momento para dudar, no es un momento para
titubear, no es un momento para prestarles nuestras fuerzas, nuestras ideas a
algo que no funciona y por eso muchas veces nuestros jóvenes se van, y por eso
muchas veces nuestros jóvenes no están en las redacciones aun cuando haya gente
que todavía sigue confiando y sigue tratando de hacer el periodismo de todos
los días. (Aplausos)
* (Este texto no aparece confirmado como de autoría de la periodista; ni se ha publicado en su sitio personal)
Fuente: Kokacub@
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