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jueves, 26 de septiembre de 2013

Los poetas se retractan, digo, se retratan

Yunier Riquenes, Carlos Esquivel, Luis Felipe Rojas, Eduard Encina.

Por Eduard Encina (Escritor)

De vez en cuando suelo volver a mi álbum de fotos. Y así, como quien no se lo propone, encuentro esta instantánea donde Yunier Riquenes, Carlos Esquivel, Luis Felipe Rojas y yo posamos orondos bajo una pequeña carpa durante una de las Ferias del Libro en Santiago de Cuba.

No sé cómo el azar o las palabras nos habían reunido allí, y quizás sin darnos cuenta nos profundizamos entre libros, tragos, y un diálogo que pocas veces pudimos tener así, de manera coral, pues corren días en que se hace difícil el reencuentro por cuestiones de geografías y coincidencias.

Lo cierto es que mi manía de volver a las fotos me hizo pensar en que más allá de la amistad y la angustia de dedicarnos a la literatura, existe entre nosotros un tono y una atmósfera común que se expresa en lo que escribimos, más bien podría decir «una actitud», que no viene de una procedencia o un linaje, sino de la temperatura de vivir en la orientalidad, bien adentro de la isla.

Es muy fácil percibir en Esquivel la inconformidad y el deseo de resemantizar la historia y la memoria, en Yunier Riquenes el ímpetu por “narrar” desde el poema la pérdida, el desarraigo, y por otro lado Luis Felipe Rojas con el negro al hombro, repartiendo codazos por todo el país, mostrando las crenchas en moneda nacional. Y por supuesto yo, montado en la palabra BAIRE, como si fuera un machete de dos filos, de dos gritos.

Vuelvo a las fotos que es como volver a los amigos. Una foto no es sólo un recuerdo, sino una permanencia. Mañana, quizás, vuelva abrir el álbum y aparezcan cocheros, boxeadores, listeros o el rostro de  mi madre mirándome con hondura desde la eternidad.
Hoy,  quisiera compartir esta imagen y estos versos que son la otra mitad de nosotros, que no se ve, pero les juro que está ahí, alerta,  como un perro de pelea.


formación de valores

La maestra pinchaba a mi hijo
con un compás
él no la entendía pero aguantó
sin decirme nada.
Así es la patria, le dijo
una resistencia
que sólo comprenderás
cuando seas grande.
Mi hijo creció con ese silencio
con ese deseo de romper compases
y matar maestros.

(Eduard Encina, de Lupus)

Santiago vs. industriales:
finalísima. play off


yo no tengo sangre turbamulta que me aplasta y sigo la escritura es un don fortuito una manzana puente sobre mano temblorosa la vida se convierte en el acto de cerrar los ojos o de gritar más fuerte que abandonen el terreno el miedo te ronda en el camino de santiago o las veredas oscuras para llegar al cerro y pedir vayan a otro lado el egoísmo es levar el puente brazos fusiles palas picos defensa nacional
levar los brazos tirar
sin miedo a la cabeza
al corazón sin miedo

paisanos
matanza colectiva

(Luis Felipe Rojas, de Animal de alcantarilla)

Hijo de Mariana

NO ME MANDES  MADRE A LA GUERRA QUE NO QUIERO
partir el espíritu yo quiero el conocimiento, la ruta
a los cíclopes, no me mandes a morir
contra Unamuno.
Que no escape la piel, si elige un bosque adentro,
Una cadena al dominio superior.
La patria es adolescencia, la Alejandría
de La Habana, el ejército de obreros
con los años monacales que quieren perfume
de Aliatar, novelas rusas.
No me mandes a la manigua, madre,
que, a veces, morir por la patria
es morir.

(Carlos Esquivel, de Bala de Cañón)

CUCHILLOS
Mi hermano tenía seis años y yo tres cuando supimos del peligro del cuchillo. Habíamos perdido al padre, rechazábamos las ofertas de un padrastro postizo. Mi hermano y yo conocimos el filo de los cuchillos una tarde desandando por las guardarrayas. Al picar una naranja y ver correr la sangre yo no pude mirar, pero mi hermano jugaba con ella en los hollejos, pintaba los troncos de las matas. A partir de entonces las peleas por decidir quién era el hombre de la casa terminaban sacando el cuchillo. Mi hermano decía te pico, y yo le decía te pico. Afincábamos el filo en la piel, en cualquier parte de los cuerpos. Yo soy el más grande, me decía; y yo el más pequeño. Cada uno quería mostrar el valor, la fuerza de carácter. Mi hermano pinchaba con la punta, yo cedía. Podía afincar con presión o voltear el filo, pero él era mi hermano. Él supo agradecer cuando grande por no equivocarme, aprendimos a jugar con los cuchillos desde niños, a perderle el miedo a los filos.

(Yunier Riquenes, de Claustrofobias)

Fuente: Cimarronzuelo oriental

sábado, 22 de junio de 2013

Promoción y alcance del libro cubano en Internet

 
Mesa teórica ¿Leer digital o leer impreso?, a cargo de los editores Arnoldo Fernández,  Reinaldo Cedeño, y Yunier Riquenes.


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Evento Orígenes en su V edición se desarrolla en la ciudad de Contramaestre desde el 20 y hasta el 22 de junio, con el propósito de intercambiar sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la literatura y el periodismo. Este 21 se intercambió sobre el alcance y múltiples usos del libro cubano en Internet.

Hace quince años quien iba a imaginar que desde Contramaestre habláramos de existencia real y existencia digital, de la necesidad de que la segunda se parezca la primera, y no sea una caricatura sin energía para sensibilizar al otro diferente a través de la telaraña. Quién iba a imaginar un debate sobre conectados y no conectados;  sobre los usos de las aplicaciones interactivas en la promoción literaria,  señaló el escritor Eduard Encina, al presentar la mesa teórica ¿Leer digital o leer impreso?, a cargo de los editores Yunier Riquenes, Reinaldo Cedeño, Rogelio Ramos y Arnoldo Fernández.

En la mesa teórica ¿Leer digital o leer impreso? se habló de propiciar intercambios entre medios oficiales como Cubaliteraria, Cubarte, Cubasí, y medios alternativos como Esquife, Islíada, Claustrofobias, Cubatiene, La isla y la espina, y Caracol de agua, para promover ventas on line de libros con escasa circulación en la geografía nacional y completamente desconocidos fuera de fronteras.

También se conversaron las carencias en los sitios oficiales, casi siempre desactualizados y alejados de la información literaria del interior del país; de la necesidad urgente de saber vender nuestros libros aprovechando las bondades de Internet. Las fórmulas pueden ir desde una buena selección de un fragmento, hasta comentarlo adecuadamente, e interesar al lector de cualquier parte del mundo para consumirlo.

Se precisó la urgencia de titular bien nuestros productos digitales; hacerlo con sabiduría para atraer a  los lectores. “Un mal título, -precisó Reinaldo Cedeño-, pierde completamente al lector”. 

Cuba debe construir estrategias mediáticas que permitan  salir de las presentaciones de libros esquemáticas que actualmente se hacen, donde no falta la reseña laudatoria o la anécdota cansona entre presentado y presentador. Cedeño señaló que “es importante ser un buen lector, para hilar con pasión y enamorar al lector”. “Un libro entra por el ojo, por el oído, entra por todas las partes del cuerpo”, comentó el editor de la Isla y la espina. “Debe parecerse a la sexualidad que nos apasiona y reverdece….”

No faltó la evaluación de cómo se lee a Cuba desde afuera en términos digitales, qué prefieren las audiencias sobre literatura y cómo la consumen. Se advirtió sobre el necesario proceso de inserción de contenidos literarios, sin ignorar los consumos digitales predominantes en la telaraña; de saber colocar las propuestas para llegar a públicos insospechados, a agencias de libros, e incluso a editoriales claves que permitan posicionarlos en mercados importantes.

Orígenes cierra este 22 con  una lectura de poemas en la mañana y una excursión al campismo Las golondrinas en la tarde. La clausura será a las  10:00 de la noche (hora de Cuba), en el Café cantante de la ciudad de Contramaestre. Espere detalles de la jornada de hoy en próximas actualizaciones de Caracol de agua.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Anatomía de la poesía joven escrita desde Santiago: ¿Carnaval? ¿Espectáculo? o ¿Chancleteo?*


*Ensayo leído la tarde del 21 de diciembre de 2012 en el evento Tierra adentro.


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

La poesía joven que se escribe desde Santiago de Cuba está muy preocupada por poses, gestos, jerarquías y apropiaciones simbólicas de los espacios de poder cultural, más que por ganancias en la expresión, y digamos, audacia en búsquedas imaginativas y experimentales.

Creo que hay toda una socialización del texto pensado como espectáculo y teatro de representaciones;  quizás, las últimas promociones están muy interesadas en mostrar desacuerdos y herejías con, los que pudiéramos llamar, Clásicos imprescindibles: Reinaldo García Blanco, Teresa Melo y León Estrada. Las voces mencionadas ejercieron una especie de mecenazgo en todos los tocados por el delirio del versolibrismo. 

García Blanco, maestro en el tono conversacional, con propuestas cargadas de ironías, juegos, y carnavalización de lo sagrado; y las contaminaciones y saturaciones en el discurso de la historia universal y nacional, influyó notablemente en los nacidos entre 1970 y 1990.  Gracias a sus amparos providenciales la poesía que se escribe desde Santiago hoy, ganó nuevas voces que condimentaron temáticas y hallazgos. Escribir como Reinaldo instaló una escuela en muchos epígonos, aunque después algunos se descontaminaron, o lo hicieron a través de la teatralización, o el chancleteo, de sus influencias. García Blanco, quiéranlo o no, es un clásico. Campos de Belleza Armada, Reverso de foto & Dossier, y País de Hojaldre (1) están ahí atentos; forman parte de la memoria poética santiaguera. No olvidar tampoco antologías(2) que dieron a conocer a muchos fuera de fronteras gracias a su mecenazgo, del que algunos huyen hoy, para mostrarse libres del modo de escribir y teatralizar el proceso poético.

La Melo, a pesar de su condición habanera, no por identidad, sino por sus estudios universitarios, devino santiaguera imprescindible y colocó, en los 80, 90 y 2000 los problemas de la mujer en el devenir poético nacional (3). Las altas horas y El vino del error son curiosos vigías que recuerdan a los que llegan, lo que no debe repetirse o tocarse, porque ya pertenece a su reino. Escribir como La Melo también marcó a muchos, que hicieron escuela en la poesía gracias a su mecenazgo. Negar eso hoy desde la herejía, o la carnavalización de su imagen, a partir de propuestas agresivas contra la palabra, apelando a la vulgarización del verso, a la humanización de los héroes y la historia, y pretender ser más imaginativos y fundadores, se me parece mucho a la moda del regguetón. Con el tiempo, la memoria selecciona lo bueno y  olvida lo trivial, así sucederá con esos turistas de la poesía que pretenden escribir y representar modas de Francia en Santiago de Cuba y en el panorama nacional. No está mal hacerlo, pero las continuidades deben reconocerse, aunque las discontinuidades sean manifiestas.

León Estrada es de los que tiene el oído atento para captar procesos, hechos y figuras en la poesía. Hacerlos públicos en la palabra (4). Hasta él llegaron muchos de los que hoy tienen un lugarcillo en el Olimpo poético y se alimentaron de su experiencia. ¿Por qué ironizar su obra? ¿Por qué negar esas influencias, ese mecenazgo? Sus libros no tuvieron la resonancia de los clásicos antes mencionados (García Blanco Y Teresa Melo). Pero ¿quién duda de los méritos ganados por este caballero de la poesía?

La llamada Generación Pérdida (o Saltada), para utilizar un término menos romántico y quizás más estadístico (Oscar Rojas Olsina, Frank Dimas (5), Rubén Wong (6) y seguidores),  intentaron negar la visibilidad alcanzada gracias a los ajustes y orientaciones recibidas de la asesoría intelectual de las voces tutelares de la poesía santiaguera.  Creyeron alcanzar un posicionamiento más cómodo, sin la molesta presencia de esos inquilinos. Derivaron hacia una especie de poesía rentada, alimentada por proyectos independientes venidos desde el exterior, interesados más en mostrar disidencias con el poder político que las nuevas calidades ganadas en la expresión.

A finales de los 90 y el primer lustro del 2000 creían reinar en Santiago y originaron un movimiento que pronto quedaría en el olvido. De ellos, Oscar Rojas Olsina (7) fue el más atrayente al carnavalizar el acto poético  y presentarse con poses estudiadas y representaciones gestuales que lo convertían en un apolíneo de la poesía. Escribir y ser como Rojas Olsina llegó a tocar a muchos que leían como él, hacían los chistes de ocasión apelando a su imagen, e incluso pretendían ser dioses de todas las mujeres que se acercaban al horno donde se cocía el pan.  Gay y lesbianas formaban parte del  andamiaje de estereotipos construidos por esta generación; especie de ritual inaugurado en talleres y eventos literarios que se hacían. Quizás a ellos se deba el axioma de que en Santiago de Cuba todo el que escribe poesía es gay o lesbiana. A Olsina le sucedió como al Cucalambé: muy pocos tienen noticia de su actual paradero; y muy poco se sabe de su obra literaria. Los demás miembros de la llamada Generación Perdida están esparcidos en la geografía santiaguera y no han trascendido más allá de sus fronteras. El referente aludido no debe obviarse, ni desestimarse, siempre que se quieran marcar límites y sembrar nuevas calidades. Las fincas no son productivas sino tienen abono y atenciones calificadas. 

El segundo lustro de la década del 2000 recibe a nuevas voces que con gran acierto acuden a los Clásicos y se alimentan de ellos. Tres ganan notoriedad (8): Yunier Riquenes (9), Oscar Cruz (10), y Eduard Encina (11). Desde ese posicionamiento participan en eventos, asumen funciones editoriales y en algunos casos devienen importantes promotores. Sin embargo, en algunos casos la herejía viene en proceso, y luego de ganar  visibilidad con algunos premios, instalan definitivamente la negación de los Clásicos Santiagueros, para desde esas cenizas levantar el nuevo reino, donde ellos determinan caminos y el carnaval de las poses y el teatro de gestualidades cobra dimensiones intolerables, según algunos, aunque otros reconocen como positivo el hecho de auxiliarse de un repertorio estudiado  para socializar la poesía como espectáculo y convertirla en fenómeno de masas, más allá de las fronteras de una biblioteca benedictina. De ellos, Oscar Cruz es el que asume la poesía como un carnaval donde reina el alcohol, las putas, el desenfreno erótico y la liberación de las pasiones humanas. La historia es blanco de ironías y los héroes y procesos son bajados de sus pedestales y humanizados tremendamente. Orina el espacio pudiera afirmarse, traza límites de mapa con sentidos obsesivos e incluso deja claro su instrumental en materia lingüística, una suerte de línea argumental que persigue plantar principios estéticos ante el discurso coral y anecdótico de su generación. Pudiera parecer escatológico presentarse así en el teatro actual de la poesía santiaguera, pero Oscar Cruz retoma, sin saberlo, el ideal apolíneo, antes asumido por su tocayo Rojas Olsina, y se alza con el liderazgo de la llamada Generación Herética. Oscar exhibe una homofobia en sus poses que ha determinado que el coro actual de poetas de otras provincias lleguen a definirlo como el “homo fóbico de la poesía santiguera”. También Cruz muestra irrespeto hacia los Clásicos, aquí mencionados, y se presenta como el único Gallo que canta en el gallinero. Nadie escapa a su repertorio de poses, gestos y construcciones humanizadoras y agresivas a lo sagrado. Escribir y mostrar las poses a lo Oscar Cruz ya se ha instalado  en muchos jóvenes que no logran liberarse de su imagen. Poemas como Pájaros de Manduley,  La maestranza y La plomada dialogan con casi todos los que acuden desde Santiago al versolibrismo.

“…desde el pecho a la cabeza, la gente le percibe
blancas manchas producidas por pájaros cagones
que suelen defecar encima de patriotas y poetas, son
pájaros nocivos, adaptados al vivir de Vista Alegre,
una zona aburguesada y colonial (...)
me pregunto si ese es el pago que merecen los poetas,
cuando ya no tienen nada que decir”.(12)
……………………………………………………………………………………………
“…una noche, cerca
de mi casa, y plena del alcohol
que bebía los domingos, Dayana
me llamó: “oye muchacho, tienes
la sonrisa y el descaro de tu padre.
tienes  el horror de ese gran hijo
de puta”. no le respondí.
rato después caímos a la cama.
sentada ante mis ojos, ponía las
piernas en v, y frotaba con clase
la ranura. su sexo velludo se abría
para mí como una iglesia que
empezaba a ser mi fundamento
y mi envoltura: “tuyo es el reino:
decía, préndelo”.(13)
……………………………………………………………………………………………
“(…)
Cantaba bonito el desgraciado.
solo que nunca más volverá
a posarse en nuestro patio.”(14)

Las nuevas voces surgidas en el ámbito universitario de Oriente expresan esas disonancias con los Clásicos. "La historia de la literatura ha probado que muchas generaciones poéticas buscaron autodefinirse no en sus predecesores inmediatos, sino en el punto acrisolado donde la lengua alcanza auténtico valor moderno".(15) Oscar Cruz (16), en términos jerárquicos, se presenta como su líder apolíneo, a pesar de negar  el andamiaje de estereotipos exhibidos por los Yansy Sánchez, Rainer, Gizeh Portuondo, Erika Castellanos, Javier L Mora, Rodolfo Tamayo, Ramón Muñiz, Daniel Liens, Reinier Rodríguez, que agreden la calidad de la palabra y en alguna medida retoman la poesía testimonial, donde hablan gay, lesbianas, putas, en fin, seres periféricos apartados de la ciudad ilustrada. El carnaval llega a grados inverosímiles con ellos, pues asumen vivencias, inspiración, escribir y leer, como procesos complementados mutuamente. Las poses representan la banalidad de los sujetos líricos. La palabra y sus significados agresivos, contestarios, adquieren carta de presentación y se vuelven normales en cada acto. Con ellos, la poesía sale de lo íntimo y se instala en lo público, dialoga con la masa humana, no acostumbrada a escuchar lo trivial y la obscenidad como poesía.

Tal vez por lo dicho hasta aquí, seré acusado de profanador o maldito, quizás herético en sus sentidos profundos;  pero la distancia, al observar estos procesos analizados, ha sido muy favorable para detenerme en esos instantes en que las vanidades reinan, los olvidos devienen expediente, y lo nuevo suena falso, al mirarse el pasado cercano y lejano. Chancleteo y poetas a dos por medio en la poesía santiaguera de hoy, pudiera ser el cierre a este delirante ensayo; pero no quisiera que se olvidara tan fácilmente el pasado, inmerso en las aguas del presente, sin claridades definidas para proyectarse más allá de esos Clásicos, que a pesar de los tiempos, mantienen erguidas sus poéticas y luchan para no repetirse en los tiempos donde Francia y Santiago parecen estar muy cerca.

Notas
1. Ver Perros blancos de la aurora, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1994, Reverso de foto & dossier, Casa Editora Abril, La Habana, 2000,  País de hojaldre, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2004 y Campos de Belleza Armada, Editorial El Perro y la Rana, Venezuela, 2006.
2. Ver Aduanas de aire. Antología del fervor, Cuba-Argentina, Ediciones Santiago, Santiago de Cuba, 2002.
3. Ver Libro de Estefanía, Ediciones Caserón, Santiago de Cuba, 1990, El vino del error, Ediciones Unión, La Habana, 1998, y Las altas horas, Editorial Letras Cubana, La Habana, 2003. En mi opinión, los libros mencionados son los que determinan un mejor posicionamiento y visibilidad de la autora citada en el ser nacional y fuera de fronteras.
4. Ver sus libros: Circo de barro, Ediciones Caserón, Santiago de Cuba, 1989, El tiempo de los fieles, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1990, Cuaderno del año de la ira, Ediciones Renacimiento, Santiago de Cuba, 2001 y Libro de la duda y el deseo, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2002.
5. Frank Dimas ha publicado los libros Bajo mundo, Ediciones Santiago 2001, El vuelo de los buitres, Estados Unidos, 2002, y Rosa insular, Ediciones Santiago, 2002.  
6. Rubén Wong en sus inicios como poeta, fue ganador del premio Luisa Pérez de Zambrana, 1996  y  alcanzó mención en los Juegos Florales del 2000.
7. Ver sus libros En territorio de su gran árbol azul, Ediciones Renacimiento, Santiago de Cuba, 1995 y Paisajes y retratos, Ediciones Santiago, 2002.
8. Son los únicos de Santiago de Cuba seleccionados en la antología Dejar atrás el agua. Nueve nuevos poetas cubanos, Editorial La Bella Varsovia, España, 2011
9. Ver los poemas de acento homo erótico de Yunier Riquenes: Por qué los hombres se enamoran de los hombres, Cómo decirle al abuelo si estuviera vivo, Eran amigos y se hacían favores amatorios, en  la antología Dejar atrás el agua. Nueve nuevos poetas cubanos, Editorial La Bella Varsovia, España, 2011, pp.90-93. Ha publicado un excelente libro de poesía con el título Claustrofobias, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2009.
10. Oscar Cruz asume posturas de vanguardia, diferenciándose en este sentido del coro actual de poetas jóvenes.Ver sus libros Los malos inquilinos, Ediciones Unión, La Habana, 2007 y Las posesiones, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2009.
11. Ver de Eduard Encina El silencio de los peces, Editora Abril, La Habana, 2003, Golpes Bajos, Editora Abril, La Habana, 2004 y Lectura de patmos,  Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2011. 
12. Ver Oscar Cruz: Pájaros de Manduley, en La Noria, No. 3, Santiago de Cuba, 2011, p.14.
13. Ver Oscar Cruz: La maestranza, en La Noria, No. 3, Santiago de Cuba, 2011, p.13.
14. Ver Oscar Cruz: La plomada, en La Noria, No. 4, Santiago de Cuba, 2012, p.30. 
15. Tomado de Liuvan Herrera Carpio: Oscar Cruz y Legna Rodríguez, poetas  que perdieron la aureola, en El Caimán Barbudo, 25 de abril de 2012
16. Hago esta apreciación sobre la base del dossier publicado en Internet en la siguiente dirección: http://revistadesliz3.blogspot.com/2010/02/dossier-10-jovenes-poetas-de-santiago.html.    No pretendo establecer linderos y valoraciones a partir de criterios no registrados en textos que no tengan  carácter público.

viernes, 23 de octubre de 2009

Retorno a la soledad del gehtto o agredir la obra: ¿Qué crítica necesita Cuba hoy?

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Para muchos de los jóvenes escritores del oriente cubano la literatura necesita de una crítica que defina y ubique adecuadamente lo que está sucediendo en la isla, una crítica no complaciente, sino exigente, ello permitirá que sus obras ganen más espacios en el panorama creativo de los últimos diez años en Cuba.

Lo cierto es que hay roles cruzados en el asunto, pues quienes hacen crítica generalmente son los propios creadores y las oposiciones están sesgadas por las escuelas o tendencias de los propios autores, sólo son válidas las propuestas que se acercan a lo que ellos cultivan, de otra manera se les escucha decir una frase que ya va siendo algo demodé: “eso está dicho hace mucho tiempo”.

Para poetas como el santiaguero Oscar Cruz hace falta más agresión en la crítica, y apela al ejemplo de figuras que convivieron en una misma época y espacio físico, sin embargo se desconocían abiertamente; tuvo la crítica que identificarlos y ubicarlos en el panorama creativo para su trascendencia posterior. Pero será necesario preguntarse en nuestros días: ¿Es positivo retornar a la soledad del gettho? ¿No hará falta una socialización diferente que conquiste nuevos espacios como los blog para potenciar esa crítica?

Me parece que no es productivo refugiarse en los límites de la creación y no desbordarse hacia espacios que alteren y contaminen la obra creativa; por eso son necesarias las críticas que provienen del periodismo cultural, que desgraciadamente se les tiene como algo menor, muchas veces por la falta de profesionalidad y cultura para hacer una crítica inteligente en la prensa escrita, la radio, la televisión o la Internet.

Debe reconocerse que es una carencia lo anterior, pues en la televisión cubana, por solo citar un ejemplo, los espacios que existen son meramente informativos y predominan las reseñas y los comentarios literarios parcializados, entre los que sobresalen “El Hurón Azul”, espacio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, que bien pudiera tener una sección dedicada a la crítica literaria agresiva, o tal vez los noticieros diarios que sólo disponen de siete a diez minutos y prácticamente uno no se entera de nada ni se orienta ante nada. ¿Será necesario entonces que los críticos salgan de la soledad del escritor e invadan estos espacios para oxigenar la crítica? ¿De suceder, no se parcializará la críticamente igualmente? ¿Tendrán los recursos de realización artísticas para conquistar estos espacios? ¿O será necesaria la actualización de los llamados periodistas especializados en temas culturales para que trasciendan lo meramente informativo?

También sucede que en provincias, muchos escritores devenidos críticos se autoproclaman seguidores de una u otra figura, sea Heredia, Martí, Zenea o Plácido e invierten una vida en el estudio de las mismas, hecho que los inhabilita para agredir otras obras, tal vez más contemporáneas, para caracterizarlas y ubicarlas acertadamente. Pero para ello deberá suceder en su formación una revolución de los paradigmas y eso es mucho más difícil pues se requiere estudio y actualización permanentes, algo que no todos, fuera de La Habana, capital de Cuba, e incluso en la misma, pueden hacer.


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