Mostrando entradas con la etiqueta Fidelismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fidelismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de diciembre de 2016

EL ÚLTIMO VIAJE DE FIDEL CASTRO


Ni histeria, ni locura: un cubano vio en verdad a Fidel Castro en el cielo  
“La foto original es horizontal, -asegura Abdelillo-; pero algo muy dentro de mí, decía que algo grande había allí;  así que esa voz instintiva gritó en mi interior; la puse en vertical y se reveló el misterio. Me llevé las manos a la cabeza. Me volví como loco. No podía creer lo que veía. Era Fidel Castro. Entonces giré la foto definitivamente en el editor; la puse en vertical. Era evidente. No había duda”. Leer+

La noticia más triste del viernes: HA MUERTO FIDEL CASTRO
HA MUERTO FIDEL CASTRO, el hombre que puso en manos de los humildes la estrella que ilumina y mata, el hombre que puso en el pensamiento de los humildes elevados sueños;  el hombre que sobrevivió más de 600 intentos de asesinato. Leer +
 


VIDEO CURIOSO: Tres momentos en la vida de Fidel Castro vinculados a Contramaestre
Tres momentos en la vida de Fidel Castro vinculados a Contramaestre, desconocidos por la mayoría de las personas: su primera visita con 13 años, el baño en el río y el sastre que cosió la ropa que vestía en 1958 y durante la Caravana de la Libertad. 

Todos tenemos un Fidel Castro adentro
 Me atrevería a afirmar que todos tenemos un Fifo Castro adentro, los de la Cuba nuestra americana y los de la Cuba estadounidense; nadie escapa a ese hechizo, aunque los primeros lo llamen Jesucristo y los otros, Diablo. Leer+

Imágenes del paso de las cenizas de Fidel Castro hoy por Contramaestre
Caravana de la Libertad entra a la ciudad de Contramaestre a las 8:40 minutos de la mañana. Cenizas de Fidel en su  recorrido por el centro de la ciudad de Contramaestre. Pueblo de Contramaestre dice a Fidel  "Hasta la victoria siempre Comandante". Leer+
La posición de Trump niega el camino recorrido por Obama;  el futuro de los cubanos queda así en suspenso;  los de la isla tienen al Fidelismo por escuela, a su contenido se aferran, no pueden esperar nada bueno de un xenófobo que mira a los latinos como seres inferiores. Trump no entiende de Historia, no ha leído nunca a José Martí. Leer+
El de la cámara me mira, vuelca el lente al infinito y allí dibujada por las nubes está la bandera. Podrá parecer otra, podrá semejar una pieza cualquiera pero lo sabemos: Es la Bandera cubana, como un milagro nacido del cielo. Leer+
Qué me dirías si en 1962 puso a correr a sus enemigos y también a sus amigos soviéticos y colocó al mundo al borde de una guerra nuclear. Leer+
 
El hombre de olivo sabemos quien es; el que está a cuadros es mi papá, en una visita del primero en la que debió rendir cuentas sobre la producción agrícola de ese año. Era ingeniero. No político. Fue desde su humildad, majestuoso. Leer+
 
A estas alturas de la serie no queda más remedio que exaltarlo al Hall de la fama, para que siempre se recuerde a aquel lanzador que nunca dio el juego por perdido y había que esperar para que su brazo decidiera siempre, con el último lanzamiento, el lanzamiento del CABALLO. Leer+
 
- Hoy voy a jugar el 1, Caballo grande, quizás el 45, Presidente. Compadre, ese Fidel era una bestia. Leer+

martes, 9 de septiembre de 2014

Yo soy fidelista en Cuba hasta la muerte


Por Angel del Toro Fonseca (Editor de Cita con ángeles

Una de las cualidades humanas que es inherente a los cubanos es el valor. Nos hace intocables e intransigentes por nuestros derechos, en cualquier parte del mundo. Quizás por esa cualidad, el cubano más grande de esta generación, renunció a la riqueza de su familia y se enfrentó abiertamente a una dictadura, que en los años 50 del pasado siglo, asesinaba a diestra y siniestra a quien se le oponía.


Ese cubano organizó un insólito asalto a la segunda fortaleza de Cuba el 26 de Julio de 1953, se salvó casi de milagro, estuvo a punto de ser asesinado en las estribaciones de la Sierra Maestra y luego a pecho descubierto enfrentó a todo un jurado que le condenaba y se convirtió de acusado en acusador. A ese cubano la historia lo comenzó a absolver por su valor, desde que lo encerraron sin luz para leer sus libros en el Presidio Modelo de Isla de Pinos. Continuó desafiante y al salir de la prisión declaró su destino de liberar a Cuba o convertirse en mártir. Tuvo el valor de enfrentar el exilio, conducir una expedición llena de soñadores, emprender una batalla suicida y ganar una guerra contra 20 mil soldados de la dictadura y un imperio al frente.

No alcanzan cuartillas para hablar del valor de este hombre. Es solo parte de la historia de un cubano que tuvo el valor de prohibir monumentos y el culto a su persona, que condujo esta nave durante el Período Especial y sigue aún como su Comandante en Jefe. No hace falta el nombre. Gracias a las prácticas de este hombre hoy somos fidelistas, que equivale a ostentar la C de coraje para vivir en Cuba hoy y no abandonarla a su suerte.

Pero como en todas las batallas hay víctimas, y desdichadamente en la nuestra hay algunos cubanos a quienes les falta la C. Falta coraje a algunos para continuar viviendo con modestia y ayudar al prójimo en apuros. Falta coraje a quienes atienden todos los días a las amas de casa o los ancianitos subsidiados y dicen redondamente No, por el peso que falta para tomar el coche o para comprar la ensalada. Falta coraje para recordar que en medio del Período Especial se alimentaban hasta tres casas con una cucharada de aceite o se compartía entre los niños de la cuadra lo que se conseguía para uno. Va faltando el coraje para responder al vecino necesitado de una escalera, que no se cobra ni un medio por hacerla, porque quien la va a usar es precisamente una vecina enferma y necesitada. Falta coraje en algunos que acaparan para vender sin mirar el rostro y toman las monedas sin preguntarte si esas son las únicas que te quedan para el mes. Falta coraje en quienes van seleccionando los amigos por lo que tienen y pueden dar y  no por el corazón; por el puesto y no por la moral. Falta coraje para denunciar a quien roba, aunque se sepa que me este robando a mí; para reclamar el derecho de lo que me toca, para tocar a las puertas de los responsables y llevar un análisis hasta sus últimas consecuencias. Falta coraje en no pocos que van dejando pasar el tiempo y la vida, a ver cómo termina Cuba sin hacer nada. 


Hace falta valor para admitir la crítica del humilde y no justificar tanto al funcionario negligente, sea quien sea; para llegar a las fábricas y al surco y dialogar primero con el obrero y el campesino que no mienten y solo se contentan con que pongan los recursos para trabajar más y mejor. Esos, que como los niños, ni callan verdad, ni dicen mentira. Pero hace falta también valor y fe para reclamar los derechos de un colectivo en asamblea abierta, ante quien sea y donde sea; para proponer caminos y exigir respuestas ante el no se puede.

Hace falta valor para alcanzar la Cuba próspera que nos hace falta, aunque estoy absolutamente seguro de que sobra para enfrentar a quien intente poner un pie en este país en son de guerra. Pero ese no es el caso. Son más delicados los otros temas de los nuevos tiempos. Hace falta coraje para rescatar el valor que no está en los reinos de los cielos, sino aquí, bajo nuestras plantas. Para refrescar las ideas del Comandante y enrumbar por donde parece más difícil; dejar a los pusilánimes a un lado y decirle a nuestros hijos y nietos un día: yo soy fidelista que equivale a ser valiente hasta la muerte.


(Leer también: Fidelismo o cubanos: un dilema hacia el futuro ) 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Fidelismo o cubanos: un dilema hacia el futuro


Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Crecí bajo la impronta del Fidelismo. El fervor revolucionario nos hacía pensar que todas las soluciones pasaban por las manos del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, quizás por eso mi  Abuelo siempre ha dicho que cada cubano tiene un Fidel adentro.  Nadie, -ni afuera-, puede escapar a ese magnetismo, incluso sabiendo que el Líder no está al timón del sistema insular.

Sin embargo, algunas dudas me preocupan como cubano de a pie. ¿Qué es el Fidelismo? ¿Es una concepción del mundo, que tiene conceptos definidos, leyes científicas determinadas? ¿Es un hábito de pensamiento incorporado a la toma de decisiones en la vida real? ¿Es acaso una pasión por el Líder que raya en el fanatismo?

En el café de la ciudad donde vivo, aquí en Cuba, conversamos sobre estas interrogantes y con preocupación pensamos en las nuevas generaciones que no crecieron junto al Líder y no apreciaron la anchura de su acción y pensamiento revolucionario. Analizado así, el Fidelismo pertenece a un momento de la Historia de Cuba, y de seguir la desmemoria, terminarán imponiéndose construcciones mediáticas  dirigidas a vaciar de significantes la personalidad de este revolucionario del siglo XX.

Los tiempos son cada vez más cavernarios, el capitalismo revuelto y brutal es más poderoso que nunca. El Socialismo, luego de su órbita errante por la Época Contemporánea, termina abruptamente con la caída del Muro de Berlín y el derrumbe de la Unión Soviética;  a partir de ahí se habló del fin de las ideologías y los grandes meta-relatos colectivos, que hasta ese tiempo parecían inamovibles.  El Socialismo perdió credibilidad ante los ojos del mundo. En todo ese contexto, Fidel Castro capitaneó el Socialismo cubano y el barco no hizo agua, aunque fue cruelmente atacado por todos lados. Tormentas y probables naufragios asecharon el recorrido, pero el Líder los sorteó con sus habilidades políticas y, cuando todos esperaban la caída de la Revolución Cubana, la nave pareció tener un horizonte a la vista.

La enfermedad del Líder lo obligó a apartarse de sus labores, entonces el pueblo sintió la necesidad de otros significantes que fueran construidos por el nuevo Presidente. La sociología política aconsejaba gobernar sobre la base del liderazgo carismático de Fidel Castro y afianzar el Fidelismo, al extremo de convertirlo en una doctrina, mejor, en un sistema de pensamiento social, sólidamente fundamentado, que sirviera al cubano de referencia simbólica para enfrentar los desafíos de una sociedad cercada por el Capitalismo. Pero a Fidel Castro sólo se le recuerda en momentos vinculados con fechas germinales de la Revolución y no ha surgido, digamos, un instituto de estudios de sus ideas políticas y sociales. Hasta donde sé, sus memorias no sabemos si el propio Fidel Castro las ha escrito, o alguien cercano se ha encargado de hacerlo bajo su guía. Algunas veces creímos que el fallecido Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez sorprendería con una obra literaria sobre el Líder, pero todo parece indicar que el Gabo se fue a la tumba y no dejó nada.

Si queremos un Fidelismo en el que la gente crea, debemos comenzar por construirlo a partir de  su personalidad y obra, no esperar a que muera para entonces convertirlo en Héroe inalcanzable. Creo, y es normal en cualquier sociedad tercermundista hacerlo, gobernar con arreglo a un liderazgo carismático. Fidel Castro logró, gracias a sus conocimientos y habilidades, ser sobredimensionado por su pueblo al extremo de idealizarlo como dirigente. No logro explicarme entonces: ¿Por qué el Fidelismo parece algo del  pasado y aprecio que las nuevas generaciones,  aquí en Cuba, están muy lejos de comprender las dimensiones continentales y globales de su estatura política en el siglo XX? El futuro, los futuros parecen darle la razón a los descreídos, tal vez preferirán llamarse cubanos y el Fidelismo sea una asignatura pendiente del pasado.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Aviso a los lectores de Caracol de agua

Este blog admite juicios diferentes, discrepancias, pero no insultos y ofensas personales, ni comentarios anónimos. Revise su comentario antes de ponerlo, comparta su identidad y debatiremos eternamente sobre lo que usted desee. Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables éticos por su contenido.