viernes, 29 de mayo de 2015

Los días del Apóstol José Martí en Remanganaguas




Por Arnoldo Fernández Verdecia y Antonio Isaac Hechavarría


El 20 de mayo de 1895 llegó el cadáver de José Martí a Remanganaguas. Sin ceremonia enterraron su cuerpo. El 23 dejaron el corazón y las vísceras en el cementerio del barrio. Los nativos aún tienen la costumbre de colocar sus oídos sobre la tierra para escuchar los latidos del Apóstol. Poetas sensibles los han imitado y saben que está vivo, pero muy pocas personas conocen la historia del Barrio Remanganaguas, su cementerio y la presencia del Apóstol allí. Hoy queremos prender una luz en la geografía insular, que llame la atención del mundo sobre un lugar sagrado de la Patria.


Nacimiento de un nombre

Los pueblos tienen nombres que los identifican en la geografía de una nación, muchas veces la oralidad juega un papel esencial al hacerlo y las personas comunes terminan siendo responsables de darle una identidad a la palabra y esta deviene documento cultural imprescindible que fija el nacimiento de una cultura asentada en un espacio geográfico concreto. Así sucede con ¨Remanganaguas¨ asociada a dos palabras en lengua hispana: remanga, forma verbal, acción y efecto de remangar, significa levantar, subir las mangas o el pantalón. La otra es un sustantivo: enagua, prenda de vestir utilizada bajo las faldas por las mujeres. Puede afirmarse que el hecho de nombrarla así surge en la Colonia y tiene que ver con el deplorable estado del Camino Real sembrado de enormes atolladeros, intransitable en algunas estaciones del año, sobre todo en primavera. Las fuentes orales tienen tres maneras de  referirse al origen del nombre:
Las mujeres al cruzar el río tenían que remangarse la enagua¨. 
Las mujeres al franquear el río montadas a caballo los hombres les “gritaban: arremángate la enagua”.
El lodazal surgido por las lluvias obligaba a las mujeres a remangarse las enaguas y a los hombres los pantalones. 
En uno de los casos hay un elemento importante, el mal estado del Camino Real y los contratiempos surgidos al transitar por el mismo. Esta versión tiene sus fundamentos en la vida cotidiana de las familias, pues salir desde Remanganaguas hasta el distrito de Palma Soriano – en este último, política, social y culturalmente se gobernaba en la Colonia-, obligaba a la gente a proteger la vestimenta para llegar; la única forma de lograrlo era remangarse las enaguas o los pantalones. 
Las dos versiones restantes tienen que ver con el río y, en alguna medida, también con el Camino, pues el primero atraviesa al  otro prácticamente por el corazón del barrio.  De manera que podemos concluir afirmando que  el nombre surge como una mezcla de dos palabras relacionadas con el tránsito de las personas por la principal vía de comunicación y termina siendo feminizada en la vida cotidiana con el ya definitorio Remanganaguas.

Camino Real

Remanganaguas adquirió importancia estratégica por ser atravesada por el Camino real de la isla, un hecho de profundo alcance económico, social y político en la Colonia. Gracias al mismo surgió el asentamiento  y a la vez ganó protagonismo el  territorio en la geografía oriental. Es bueno recordar que como principal vía de comunicación fue autorizado por los reyes de España a fin de establecer una ruta terrestre. Por eso Remanganaguas se benefició con la llegada del mismo; así podemos hablar de posta de caballos, telégrafo, fortín militar, cantina y fincas rústicas dedicadas al ganado y la agricultura.
Un creciente flujo económico, político y cultural transitó desde Remanganaguas hasta Palma Soriano y desde allí a Santiago de Cuba, Holguín  y   Bayamo. Por tanto, puede afirmarse que Remanganaguas surge y gana protagonismo en la geografía insular, gracias a la primera vía de comunicación creada en la isla por los reyes españoles. 

Posta de caballos 
Entre el siglo XVIII y XIX (1770-1864) las autoridades peninsulares organizaron un sistema de correos  para conectar la isla entre sí y con la metrópoli. El mismo se enlazó a través de los navíos que llegaban a la Bahía de Santiago de Cuba, principal enclave del Oriente, desde allí partía  el correo a diferentes lugares ubicados en el Camino real entre los cuales sobresalían, en un primer momento, 1770, las postas para el cambio de caballos en  Juan Barón, Cauto, Cauto Segundo, Yarayabo y el Puerto de Bayamo. Luego  fueron incorporadas postas en Remanganaguas, Baire, Jiguaní  y  Bayamo.  De modo que podemos afirmar que Remanganaguas, desde el punto de vista comunicacional, tuvo un relevante papel, en el Oriente de la isla, al servir de enlace con Palma y Santiago, lugares desde los cuales se conectaba con el resto del archipiélago. En 1864  el sistema de correos se modernizó y se introduce el telégrafo.



Línea telegráfica

La inauguración del telégrafo entre Santiago de Cuba y La Habana en 1864  fue un acontecimiento que revolucionó las comunicaciones. Trece años antes, La Habana lo había logrado (1851). Palma Soriano fue beneficiado de inmediato y allí surgió un centro telegráfico  operado por cuatro telegrafistas, con dos líneas principales, una que comunicaba con El Cobre, haciendo escala en el sitio de este término y con Dos Palmas del Cobre, y otra que comunicaba con San Luis,  Santiago, Remanganaguas y Manzanillo.

El servicio telegráfico de Remanganaguas está  ubicado en el fortín de los españoles y desde allí se enlazaba con el centro telegráfico principal. Tener esta línea  da al  Barrio una importancia estratégica y militar tremenda, pues desde allí se comunican directamente con el gobernador de la villa Santiago apóstol. Se puede afirmar que este grito de la técnica favoreció el surgimiento de una cantina para la venta de alimentos, tabacos y bebidas,  que tenía como  usuarios a los soldados del fortín y a las familias establecidas allí. Barrios y caseríos se ven obligados a conectarse con Remanganaguas,  porque desde allí se ordena el flujo comunicacional con la Corona española. Debe señalarse que el lugar se convierte en sitio de descanso de convoyes militares  y  columnas   que se mueven rumbo a Holguín, Palma Soriano o San Luis.
En las dos guerras de independencia (1868-1878) y (1895-1898) contra el colonialismo español, los cubanos lo tienen siempre como uno de sus principales objetivos,  para cortar las comunicaciones de la Corona.
El telégrafo fue estrictamente controlado por las autoridades peninsulares desde 1864 hasta que ceden Cuba, mediante el Tratado de París, al gobierno de Estados Unidos en la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana.

Ferrocarril
Con la llegada del Ferrocarril a Oriente en 1905, el sistema de correo postal cambió; las  comunicaciones se establecían diariamente. En su consolidación juega un papel importante la red de oficinas ubicadas en Hatillo, Candonga, Xavier, Los Pasos, Guaninao, Central América;  y fuera de la ruta,  Juan Barón y Aguacate.  Este hito marca un antes y un después para Remanganaguas. La condición de centro comunicacional estratégico, ganado en la Colonia, lo pierde completamente. Lo que fuera un lugar de comercio incipiente y unas comunicaciones que marcharon al ritmo de la isla, pasa a ser un simple Barrio de Palma Soriano. Otros hechos inciden negativamente en la pérdida de importancia estratégica; la mayoría ocurrió entre1910-1915:
* Abierta la oficina de Caney del Sitio (1911).  
* Palmarito de Cauto alcanza categoría de oficina intermedia entre San Luis y Alto Cedro.
* Surgen oficinas telegráficas entre en los centrales azucareros Palma, Oriente y Miranda (1914-1915).
Por su importancia, no debemos dejar de mencionar un hito de las comunicaciones en Oriente y es el relacionado con el comienzo del tendido de la red telefónica el 23 de julio de 1912 por parte  de la Cuban Company.  Con la llegada del teléfono (1912) y la Carretera Central (1927-1931), Remanganaguas pierde definitivamente su condición de centro estratégico y comunicacional del Oriente de la isla. 

Los días del Apóstol en Remanganaguas   
Atado al lomo de un caballo, el cadáver de José Martí llegó a Remanganaguas el lunes 20 de mayo de 1895, a las nueve de la mañana. Contó una lugareña que, desde el portal de su casa, la abuela lo vio todo: «Era como un Cristo. ¡Qué espanto! ¡Qué desesperación, asombro y tristeza nos dio! ¡Han matado al Presidente!». Antes de ser enterrado, permaneció en el patio del fuerte español bien protegido por la guarnición. Cerca de las tres de la tarde lo llevaron, bajo una fina llovizna, al cementerio. En silencio, cuatro soldados bajaron el cuerpo. Recibieron órdenes expresas y comenzaron a cavar una fosa, no muy profunda, en medio del fango. En ella situaron el cadáver de José Martí primero —solo una prenda lo viste: el pantalón, y está descalzo; lo despojan del reloj, el pañuelo, el cinto, y el anillo—; y encima colocaron al sargento español Joaquín Ortiz Galileo.
Cerrada la fosa, ubicaron cuatro piedras en forma de cruz para identificarla. Allí quedó una posta perteneciente a la tropa, a la que le entregaron una alforja con algunos comestibles. El resto se trasladó de inmediato al fuerte del barrio a galope tendido. Desde aquel lugar, a través del telégrafo, Ximénez de Sandoval transmitió el parte oficial  en el que informaba los resultados de la acción militar, y sobre todo, la probable muerte en combate del organizador de la guerra, el doctor José Martí Pérez.  
Al conocer la noticia, el Capitán General de la isla de Cuba, Arsenio Martínez Campos, para evitar equívocos que comprometieran su reputación militar, consultó al Ministro de Ultramar lo relacionado con la exhumación y el reconocimiento forense del que llamaban, supuestamente, «Doctor Martí». El comandante general de las tropas españolas, acantonadas en Santiago de Cuba, general de división Juan Salcedo y Mantilla de los Ríos, cursó órdenes inmediatas a Ximénez de Sandoval para que se dirigiera con parte de sus hombres a territorio santiaguero, y cumplimentaran la orden de Martínez Campos. De igual manera envió rumbo a Remanganaguas al doctor en medicina y cirugía Pablo Aureliano de Valencia y Forns, habanero radicado en suelo oriental, quien se desempeñaba como práctico forense.
Más de 72 horas permaneció en contacto directo con la tierra de Remanganaguas el cuerpo del Maestro. Dos nativos del barrio, el carpintero Pedro Ferrán Periche y Jaime Sánchez, construyeron por encargo del mismo Valencia un féretro de cedro con una ventana de cristal para el difunto. El segundo de ellos lo entregó. Recibió por el servicio ocho pesos. De eso modo se convirtió en uno de los testigos principales de un momento histórico excepcional.
A las 5:30 p.m. del 23 de mayo de 1895, varios hombres removieron la tierra de una sencilla tumba, con la intención de develar un enigma de alcance estratégico para la corona española en Cuba. Jaime, quien se hallaba entre ellos, contó cómo se produjo la exhumación: 
«Estábamos presentes el Dr. Valencia, su ayudante y yo; extrajimos los cadáveres de Martí y el sargento enterrado en la misma fosa, estando el Apóstol al fondo y ambos en estado de putrefacción. Tendidos el cadáver de Martí (…) e inmediatamente abriéndole el vientre le extrajo las vísceras. Después lo rellenaron con algodón (…).
«Con el objeto de preparar el cadáver para la traslación ya que no era posible un embalsamiento completo, se le pusieron por todos los puntos del cuerpo, 302 inyecciones de solución de bicloruro al 1 por 600 (...) Después con una solución de alumbre y ácido salicílico hecha en agua hirviendo, se le dio por todo el cuerpo una especie de barniz. Con esto el médico Valencia dio por terminada esa parte de la operación».
A las siete de la noche, a la luz de unas velas, Valencia terminó definitivamente la exhumación. A esa hora colocó los restos en el servicio funerario, que fue trasladado, muy bien escoltado por soldados españoles, al fuerte de Remanganaguas, donde permaneció la noche del 23, el 24 completo y el 25 hasta aproximadamente las diez de la mañana, momento en que lo condujeron a Palma Soriano. 
Atrás quedaban el barrio humilde, las vísceras y el corazón de José Martí para siempre, quizá por la voluntad suprema escrita en sus Versos Sencillos de echar su suerte junto a los olvidados de la historia. También se ajustaba para el inolvidable momento uno de sus más sublimes pensamientos: «la muerte no aflige ni asusta a quien ha vivido noblemente». 

Por un Obelisco digno

Y no obstante, por ser el más preclaro y universal de todos los cubanos, el Apóstol merecía el más digno de los obeliscos. Era un compromiso que asumían los habitantes de Remanganaguas en nombre de todos los hijos de Cuba. Por eso el afán por mejorar las condiciones del cementerio se hizo evidente desde las primeras décadas del siglo XX, aunque los gobiernos de la República Mediatizada permanecían en silencio ante el reclamo de inversiones para transformar sus condiciones, como bien patrimonial de la nación.
No obstante, familias campesinas, junto al Club de Veteranos del Ejército Libertador, dirigidos por el comandante mambí Manuel Benítez, desarrollaron una intensa lucha cívica para mejorar la Ruta Funeraria y levantar el importante monumento. Con ese fin se creó el Comité Pro-Obelisco en 1920, al cual se unió la Asociación de Reporters de Palma Soriano.
También muchas figuras de la intelectualidad, destacadas en el culto a Martí, se hicieron eco de la situación, como Jorge Mañach y Eduardo Chibás, quienes visitaron el camposanto en los años iniciales de la década del 40. Finalmente, gracias a colectas públicas se reunió el financiamiento necesario, y el 28 de enero de 1942 se terminó el obelisco que recuerda al mundo, y a los cubanos en particular, el primer lugar de la isla donde fue enterrado el Héroe Nacional de Cuba. 
Aguaceros continuos impidieron que una caravana procedente de Palma Soriano llegara para su inauguración oficial, el 20 de mayo. El hecho añorado sucedió en conmemoración del centenario del natalicio de Martí, con la parada martiana que liderara la maestra de la escuela pública no. 39, Emilia García.

Nace Barrio José Martí 
Un ideal patriótico de amplio alcance generó, sin dudas, el hecho de que de una vez y por todas se hiciera realidad el sueño de los campesinos de Remanganaguas de rendirle honores al Apóstol. Pero ello también condicionó la necesidad identitaria de ese histórico lugar de renombrase en la geografía patria, a partir del 20 de mayo de 1942, como Barrio José Martí.
Con tal denominación mencionaba este sitio conocido antes como Remanganaguas, no solo el historiador católico Severino Betelu, párroco de Palma Soriano en esas décadas, sino también Moyán Martínez y Pérez Rizo en su Historia de Palma Soriano. Como Barrio José Martí también lo recogieron los censos de población de 1943 y 1953. 
De igual modo afloró en las escrituras de propiedad de la tierra de 1956, y en las sucesivas ediciones del periódico más influyente de la época, el Diario Cuba, en cuyas publicaciones se hizo referencia a Barrio José Martí hasta que estas cesaron, en los primeros años de la Revolución.
Hasta 1976, en que surgió el municipio de Contramaestre que lo acogió, el Barrio José Martí siguió perteneciendo a Palma Soriano. Mas, a partir de entonces, y después de 35 años, volvió a nombrarse Remanganagua, pero sin la s al final, tal vez por lo difícil que resultaba pronunciarlo correctamente.
De ahí que referirse a este sitio sagrado para los cubanos como Remanganaguas constituya un acto de justicia histórica. Igual lo sería si lo llamáramos Barrio José Martí, porque fue una victoria del movimiento cívico que por más de tres décadas logró visibilizarlo de ese modo. Y como si fuera poco, le dieron legitimidad en la geografía, la jurisprudencia, la demografía, la prensa insular y en la historia. 

Un cementerio olvidado
La historia del cementerio tiene sus orígenes en la segunda mitad del siglo XIX. Los documentos consultados ubican su fundación en la década de 1870. En ello tiene mucho que ver la Parroquia de Palma Soriano, -la misma está dividida en cuartones-, y era la principal encargada de decidir donde hacerlos (cementerios) y bendecirlos desde el punto de vista religioso, higiénico y sanitario. 
El capellán, padre  Perfecto Verdes y Fernández,   el 19 de febrero de 1872,  se dirigió a Remanganaguas para cumplir el ritual que lo oficializara definitivamente. Realizó el viaje, convencido de las buenas condiciones del mismo y ello lo justifica con la información previa obtenida a través de terceras personas que lo describen “perfectamente cercado con su correspondiente portada y sobre una cruz de tamaño regular, cuya construcción fue hecha por el comandante militar de dicho punto D. Luis María Barro”.  Al comprobar por sus propios ojos que la situación encontrada   no respondía a la descripción realizada por la autoridad colonial, visitó a la misma y lo  obligó a enviar una carta “al Señor Teniente del Cuartón  de Arroyo Blanco, llamándole la atención  sobre el estado del Cementerio, encargándole que hiciera  cercar con madera todo el sagrado recinto y que se conservara con limpieza y reverencia”. 
Meses después, en el propio 1872,  el padre de la Parroquia, en carta a la principal autoridad militar de Palma Soriano, describe la situación del campo santo como sigue: “…un bosque sin muros o cerca que lo sustituyan y si no fuera por dos o tres cruces que allí cuesta trabajo divisar, difícil sería apercibirlo, y en calidad de cura encargado de la Parroquia  excita el celo del Capitán para poner remedio…”  Por lo dicho en este documento, se infiere que inició la prestación de servicios funerarios sin tener las condiciones requeridas. Ello justificó el diferendo entre autoridades católicas  y peninsulares para que estas últimas, generaran acciones constructivas que cambiaran su imagen. Esto no tuvo efecto alguno, pues durante varias décadas, incluso  en la República, y hasta en la propia Revolución del 1959, se mantuvo en similares condiciones a las descritas por el sacerdote de Palma en la emblemática carta. Puede afirmarse que nunca fue bendecido, aunque siguió prestando servicios por más de cien años, sin tener las condiciones requeridas.

Llega un cementerio digno del Apóstol

En 2003, mediante la Resolución 189 del 19 de mayo del citado año,  es declarado monumento nacional por su valor histórico.  Once años después, 28 enero de 2014 la situación cambia gracias a las permanentes denuncias realizadas por la prensa  de Contramaestre entre 2009-2015, mediante un seriado de programas de investigación, opinión, documentales y post, publicados en Radio Grito de Baire y el blog Caracol de Agua. Los mismos encontraron manos tendidas que los llevaron a la Oficina del Programa Martiano adscripta al Consejo de Estado. Inmediatamente se produjo un diálogo fecundo que trajo consigo mejoras para el cementerio entre las que se incluyen una cerca perimetral  y una bóveda  para la exhumación de cadáveres (28 de enero de 2014); en mayo de 2015 se exhumaron todos los cuerpos ubicados tres metros a la izquierda, a la derecha y en la parte frontal del Obelisco, para ejecutar un proyecto concebido por el Fondo de Bienes Culturales de Granma. Las familias, con total desprendimiento, acudieron a la cita. Las exhumaciones se hicieron en dos días (12 y 13 de mayo).  Luego los compañeros de Granma enchaparon en mármol blanco la entrada hasta el mismo Obelisco (14 al 18 de mayo). Vial 10, una de las entidades ejecutoras, trabaja en la confección de osarios, al terminarse los mismos, serán enchapados en mármol blanco y se colocará la valla identificativa con un pensamiento del Apóstol. La sala de protocolo se construirá siguiendo patrones del siglo XIX que recrearán la historia y la cultura del lugar. La obra deberá estar lista antes de concluir el 2015.
El cementerio Remanganaguas ya no es un lugar con cuatro cruces y sin cercas, ahora se invierten allí recursos y talento creador. Hombres, mujeres e instituciones generosas, educados en el culto a José Martí, llevan adelante una cruzada de amor, para que llegue más luz al hombre que nunca quiso la oscuridad por residencia en su paso a la inmortalidad.

MOVIMIENTO CÍVICO DE INVESTIGACIÓN, DENUNCIA Y SEGUIMIENTO, A TRAVÉS DEL BLOG CARACOL DE AGUA, DE LA SITUACIÓN DEL CEMENTERIO REMANGANAGUAS, MONUMENTO NACIONAL ENTRE 2011-2015 



12. Estado actual del proceso de restauración del cementerio Remanganaguas, 28 de mayo de 2015. 

Nota: Las fotos y dibujos utilizados pertenecen a mi archivo personal. 

1 comentario:

PEPIN dijo...

En todas las escuelas e instituciones publicas etc. etc se debía utilizar este estupendo escrito, para que el pueblo sepa lo acontecido con Martí.-
Me consta, porque lo he verificado con personas cubanas, amigas, alguno de ellos médicos y abogados, que desconocen la ubicación e historia de Remanganagua.-
Es triste, pero yo recuerdo que en los colegios donde estudié en Contramaestre (Guillar y Gisela ) solo nos hablaban de la muerte de Martí cerca del Rio Cauto, mientras escribía recostado en un arbol.-

BUEN TRABAJO, ARNOLDO.

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