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sábado, 28 de enero de 2023

OTRA VEZ, TIERRA ADENTRO (Memoria y aplauso)


Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

A raíz de la publicación de mi libro de homenaje, Orlando Concepción tierra adentro, el entonces presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Contramaestre, Eduard Encina Ramírez, propuso la creación de lo que en principio llamó Coloquio Tierra Adentro, dedicado al escritor Orlando Concepción Pérez, fallecido el 1 de noviembre de 2010. 

El Coloquio empezamos a hacerlo a partir de marzo de 2014, el 21, por ser el Día Mundial de la Poesía y cumpleaños de Concepción (Conce). El evento incluía visita al cementerio de Maffo a honrar los restos de Conce, junto a la viuda, hijos, familiares, un taller sobre alguna zona de su quehacer literario, conferencias, presentaciones de libros, y en la noche, descargas de trova. 

Cuatro años logró hacerse con un sello que lo distinguió en la provincia Santiago de Cuba; siempre dedicado a Orlando Concepción. Tuvo alcance regional y en su cuarta convocatoria, nacional. 

Al fallecer Eduard Encina, el 8 de septiembre de 2017, hubo un momento de reorientación. En 2018, el Presidente de la AHS en ese entonces, decidió cambiar el perfil del evento, convertirlo en jornada, dedicada a partir de ese año a Eduard Encina; hacerlo en Baire y Contramaestre, ubicarlo los días 27 y 28 de enero, por ser el nacimiento de Encina y de José Martí. De esa edición a la actualidad, con sus momentos de silencio por la pandemia, no dejó de hacerse con esta nueva proyección. 

En la edición reciente, la jornada se lanzó con nueva energía. Recuperó su aliento regional. Otra vez volvió a convertirse en evento de alto impacto, gracias al esfuerzo del comité organizador, encabezado por la sección de literatura de la AHS, y, sobre todo, por el trabajo de Osmel Valdés y Mailín Valdés. 

Ojalá, y en ediciones futuras, no sólo esté dedicado a Encina, a Martí, sino que incluya también al escritor que motivó la creación del Tierra Adentro: Orlando Concepción Pérez.

sábado, 24 de diciembre de 2011

LA IRA DEL CORDERO y los paraísos perdidos

Yo no canto nadie canta/ su desnudez. Luego entablo/ otro artilugio y no hablo/ por el índice en el viento./ Afilo este sentimiento/ de horror. Se apagan las luces/ la noche está hecha de cruces/ y un violín sanguinolento.

Por Eduard Encina. (Escritor y Presidente de la Asociación Hermanos Saíz en Contramaestre)

Hace pocos días, mientras terminaba de pintar un cuadro que tenía sobre la mesa, no sé por qué razón comenzó a larvarse en mi mente la idea de que en Santiago la literatura volvía a encontrar un respiradero y comenzaron a pesar sobre mí una serie de lecturas que se iban mezclando con la espátula género por género hasta que llegó la décima y con ella la intención de escribir unas palabras sobre La ira del cordero, el del escritor Osmel Valdez Guerrero (Baire, 1971).

Si tenemos en cuenta la bonanza en que se ha sumergido el género durante los últimos años, tanto en el plano de la expresión y el lenguaje, como en el aspecto temático que se ha deslindado del discurso rural o amoroso para internarse en lo puramente filosófico o citadino, atravesando los saberes de la ciencia, y también los abismos de la marginalidad, quizás podamos comprender que con la publicación de La ira del cordero, por Ediciones Santiago, asistimos a la inauguración de una voz y un registro distintivo dentro del género.

Asumir la escritura como posiblidad de salvarse o salvarnos, proponemos una lectura inteligente que escapa a todo palabrear sin esencia y demás comodines que suelen infiltrarse en lo cadencioso o musical del verso, son algunas de las ganancias de este libro donde el sujeto lírico interroga para introducir la duda como elemento generador de una atmósfera de incertidumbre, de pérdida de la noción de futuridad que caracteriza asu generación: ¿Y cómo no supe luego/ que la voz nos abandona/ que ya no soy la persona/ elegida para el fuego? Nos dice el autor y más adelante termina con la angustia de indagar en la existencia: Miro la noche de frente/ como a los ojos de un muerto/ y regreso al mismo puerto/ o mejor al mismo puente.

Otra mirada por la que nos conduce el cuaderno es por la asimilación sincera y profunda de presencias como las de Martí, Lezama, Fayad Jamás, Rilke, Lautreamont, y muy en particular la Biblia donde sería indispensable detenerse por el profundo aliento religioso que mueve todo el libro, desde la elección misma del título, hasta el recorrido de cada décima por el temor y los derrumbes humanos que desembocan en un enfoque teológico sin perder la belleza y lo sugestivo del lenguaje: qué diminuta señal/ tiene el hombre en la mirada/ parece como una espada/ que dibuja un espiral./ Dice “estoy bien” y está mal/ que su pie no se adelante/ que quiera cantar y cante/ el cielo que hay en su voz/ Que diga “gracias a Dios”/ sin que la luz se le espante.

Asumir como el autor “ que estar cuerdo es un estado/ de la voz, no lo de la mente” nos recuerda aquella sentencia de William Carlos William de “ no emplear ideas sino las cosas” y Osmel Valdez a través de la imagen logra en este cuaderno, acercarnos a una visión más bien endógena del individuo, que busca conformar su yo a través de la experiencia y no de la tradición, el otro se convierte en vehículo para encontrar lo propio en una especie de teatralidad en que los contextos no son más que oportunidades para que ese yo alcance conciencia e identidad. Ensayo vuelvo al retablo/ sin música en la garganta./ Yo no canto nadie canta/ su desnudez. Luego entablo/ otro artilugio y no hablo/ por el índice en el viento./ Afilo este sentimiento/ de horror. Se apagan las luces/ la noche está hecha de cruces/ y un violín sanguinolento.

Podría ser este un breve acercamiento a la lectura de La ira del cordero, que sin dudas ya nos deja el placer de no quedarnos indiferentes. Es un libro que asume el riesgo de inquietar, de no dejarse leer al tirón, sino que complejiza la docilidad de la página y nos empuja hacia el espejo, donde la angustia hace muecas y aún se nos parece, nos mira buscando amparo, pero no sabe que para subir es mejor/ el cielo que la escalera.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Diez veces Café Bonaparte

Por Orlando Concepción Pérez (Escritor y periodista)

Cuando en el año 1999, bajo la inspiración del escritor Eduard Encina, de Baire, presidente de la Asociación Hermanos Saíz en el municipio Contramaestre, el Grupo Literario Café Bonaparte inició su vuelo por las páginas de la creatividad. Era fácil predecir (aunque nadie lo hizo), que cruzaría la frontera invisible del tiempo.

El Café Bonaparte, sin tener las características identificativas de un taller literario, ni tener vínculo alguno con la estructura administrativa de la Dirección Municipal de Cultura, ha demostrado que resulta factible ayudar a los nuevos (y los no tan nuevos) escritores a pulir la calidad de sus textos poéticos y narrativos, hasta acercarlos a la condición ambicionada de “perfectos”, si es que la perfección existe en la literatura.

Más de uno de los que después publicarían sus libros iniciadores, proclama con entera honestidad que, en mucho, lo agradece a la persistencia educativa de las indicaciones, señalamientos, criterios (favorables o no), recibidos en las sesiones dominicales de las dos de la tarde, en el Café Bonaparte.

El Café Bonaparte, con su merecido reconocimiento, me recuerda al grupo de artes escénicas, “Avanzada Cultural”, surgido en noviembre de 1961 y “destrozado” en 1964, tras dos años y seis meses de triunfos sonados en varias ciudades de la antigua provincia Oriente.

Richard Egüez, célebre flautista de la Orquesta Aragón, compositor de fecundo quehacer, estrenó en Contramaestre, el 24 de junio de 1965, su composición “Los tiñosos”, que conquistó celebridad, y que nació de la experiencia de la orquesta cuando se apropió del programa musical en el horario estelar de una radioemisora habanera. Los envidiosos le salieron al paso. No podían aceptar que una agrupación de Cienfuegos lograra adueñarse de la preferencia de la radio audiencia. “Los tiñosos” de entonces, “resucitan” en cualquier etapa del devenir artístico. Sucede igual con el Café Bonaparte. Existen los que, al no poder igualarlos, quisieran desaparecerlos. Eso sucedió con “Avanzada Cultural”. La envidia por sus triunfos y la “tiña” contra su director incomprable (por invendible), Gerardo Morín Frías, (Chile), al no poder “absorber” al Grupo, prefirieron “desaparecerlo”. Esa es otra historia.

La Asociación Hermanos Saíz (AHS) y, por conclusión lógica, el Café Bonaparte, ha levantado la envidia de algunos mediocres divisionistas. Contra la A.H.S, se han enfilado muchas calumnias pero, la vida limpia de una juventud que construye el futuro con arte y compromiso revolucionario, resulta una fortaleza indestructible.

Cuando los “incas” (léase: in-ca-pa-ces) que han puesto zancadillas a los integrantes de la vanguardia artística juvenil, hayan ido a parar a su destino natural: el estercolero de la historia, y desaparecido de una escena pública que nunca mereció tal cuota de lodo, y quizás se hayan secado los mares del norte para facilitarles la huída hacia el “american way of live”, de la A.H.S y del Café Bonaparte habrá que hablar siempre con letras mayúsculas.

Los artistas de la A.H.S, del Café Bonaparte, al igual que los de la UNEAC, sólo piensan en engrandecer el ambiente literario en particular y el cultural en general, del medio en que desenvuelven su cotidiano accionar.

El Café Bonaparte cumplirá, 15, 20 y 50 años, y, entonces, alguien con y sin ironía, podrá lanzar la pregunta: “¿Dónde estarán aquellos divisionistas?”. El estercolero responderá: “Aquí. Aquí, donde siempre estuvieron”.

Fotografía:
Miembros del Café Bonaparte festejan aniversario de creado.

lunes, 26 de octubre de 2009

No hay una buena agresión en la crítica cubana de hoy

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Hacer crítica literaria ha sido una "práctica menor", al menos, ese es el criterio de algunos escritores que no le dan credibilidad a la disección de la obra que realiza una persona, que no tiene los méritos probados para cuestionar su poética y trascenderla con sus análisis. En el evento Orígenes, esta fue una de las problemáticas confrontadas entre los participantes.

Para el poeta Oscar Cruz, uno de los miembros del jurado, hay una cosa clara y es que la crítica es energizadora si cumple el papel que le corresponde, pero desgraciadamente queremos llevarnos bien con todos y no cuestionar lo que no está al nivel requerido. Según Cruz, muchos de los grandes escritores del pasado, como el propio Lezama Lima, no le prestaban atención a los que no tenían oficio pues era una perdida de tiempo.

Eduard Encina, principal organizador de Orígenes, considera que la crítica cubana está desactualizada y no tiene la agresión necesaria. Hay mucho compromiso con autores ya establecidos y es hora de que esas cosas vayan cambiando. El evento Orígenes, en su tercera edición, se dedicará el género ensayo literario para promover la reflexión sobre esos asuntos tan sensibles en nuestro tiempo.

Según Encina se necesita: “Una crítica que jerarquice, que no tenga que ver con los cortes que tienen las revistas, que tenga un compromiso serio con la literatura que hacen los autores, plantear a la sociedad las poéticas que tienen algún valor, pero también rechazar las que no funcionan. Los escritores también son muy complacientes, no han tenido un sentido crítico de la literatura, eso ha generado un período largo de vacío y silencio, hemos sido incapaces de jugar el papel ético que reclama nuestra literatura. Estamos regodeados con la complacencia, al extremo de vivir la bohemia, no digo que no se viva, pero es que la literatura no ha sabido plantearse espacios críticos que traigan una polémica, capaz de dinamitar los sentidos que potencien la germinación y expansión de lo nuevo”.

Según el poeta de Baire Jorge Labañino, la crítica “padece de una levedad total, si no hace jerarquizaciones sobre los textos y procesos literarios que vive el país. Sería de mucho valor para la historiografía literaria, para la orientación del lector, una crítica vital que haga jerarquizaciones y distinciones de los procesos literarios”.

“En mi generación no hay crítica, la que existe tiene “mucha complicidad pues ayuda a los más laureados, hay un pacto entre ellos, no hay buena agresión, no se atreven a decir los defectos de las poéticas”, sentencia el poeta, también de Baire, Osmel Valdés Guerrero.

Fotografías:
1. Poeta y editor: Oscar Cruz
2. Poeta y narrador: Eduard Encina Ramírez

miércoles, 14 de octubre de 2009

La poesía en un arma de combate

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu


El pensamiento de José Martí se eleva como cumbre inspiradora en medio de las ráfagas de ideas que iluminan el laberinto del porvenir. “Entraña del mar parece el libro”, dejó expresado el maestro, y así está recogido en uno de sus escritos de 1881y aparece en la “Revista Venezolana” (Obras.Completas.Tomo 7:p. 204).

Cada nuevo libro que sale de la imprenta resulta para el autor uno más de sus hijos, por los cuales se siente natural predilección.

“El horno de la ira” ocupa el cuarto lugar en la relación modesta en la obra publicada de Orlando Concepción. Fue editada por la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba, sin el redundante adjetivo de “nacional”), en su sede de Las Tunas, en coordinación con la de la provincia Granma. Con una tirada de mil ejemplares, la edición estuvo al cuidado de Lucía Muñoz, la corrección de Irma Isabel Puerto Oliver y la obra de cubierta de Julio Eduardo Castañeda, vio finalizada su impresión en noviembre del 2003, y fue presentada, por primera vez, el 2 de marzo del 2004, en el segundo día de la XIII Feria Internacional del Libro. La Sala de Presentaciones de la sede de Bayamo, fue el escenario propicio. El presentador fue el también escritor, Luis Carlos Suárez.

Dos días después, “El horno de la Ira”, decimario de Orlando Concepción, tuvo otra presentación, esta vez, el 4 de marzo, en Contramaestre, que se estrenó como nueva ciudad sede de la Feria del Libro. Las palabras de presentación, estuvieron a cargo de Eduard Encina, escritor y artista de la plástica.

Se trata de una colección de poemas de la forma estrófica de décimas, precedida por un epígrafe de SALMOS 1,3, que dice: “Ese hombre es como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y jamás se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hace, le sale bien!”.

El volumen recoge diez títulos de poemas que abarcan en total 18 páginas. Incluye un poema con 4 décimas, uno con 3 décimas, tres con 2 décimas y cinco con una sola décima.

Las temáticas que sirvieron de fuente de inspiración al poeta fueron la vida, la malignidad, los enemigos, las aspiraciones, el hombre sin precio, el bullicio, la cruz, los tronos, la insumisión y el viento.

La décima que cierra el cuaderno, “Epístola al viento”, en sus versos 3 y 4 expresa: “Mi cuerpo besa al vacío/ en raudo encuentro con Dios”.

El libro fue presentado al público cuando unos elementos sublevados contra las leyes imperantes, no escucharon la voz del poeta en sus dos décimas bajo el título: “Cuida el tejado de vidrio”: “¿Serás el Torpe que abusa/ del triste tejado ajeno?”. En este poema se encuentra implícita una condena “hasta el bípedo que lanza/ su rencor contra otros seres”.

En la tercera de las décimas del poema “Insumisión”, el poeta deja su mensaje de alerta ética: “Silente,/en un parapeto/ destrozo la ineptitud”.

La poesía ha sido, es y siempre será una eficiente arma de combate. Es por ello que ningún poeta digno se pondrá jamás de rodillas, excepto ante la memoria de sus mártires.

martes, 13 de octubre de 2009

Pensar espanta cuando se tiene el alma en la garganta

Por Orlando Concepción Pérez (Poeta y narrador)

Una primera lectura al poemario LA IRA DEL CORDERO, de Osmel Valdés, (Baire, 197l), bastó para sentir el regocijo ante las obras literarias que amenazan perdurar. No habrá que esperar dieciocho años ni dieciocho meses para que este poemario en décimas aparezca en forma de libro.

Esplendor en la poesía, es el primer calificativo que me inspira. Supe que algún despistado, meses atrás dictó una sentencia brutal: “...tiene problemas ideológicos”.
Saqué dos rápidas conclusiones: 1. Tenía que leer ese excelente libro. 2. Es un libro pletórico de la “Ciencia de las ideas”, que es la primera definición gramatical de la tan cuestionada palabra IDEOLOGÍA.

OSMEL VALDES es un joven más que prometedor integrante de la Asociación HERMANOS SAIZ de escritores y artistas. LA IRA... es una obra original desde sus epígrafes iniciales hasta los que encabezan cada grupo de décimas (conjuntos sin títulos).

Los epígrafes llevan firmas de tres artistas aprisionados en el corazón de todos los que no tememos a los dogmas, a la manquez mental ni a la intolerancia: JOSE MARTI, FAYAD JAMIS y ¡DIOS!. ¡Santo Cielo!. Así mismo exclamé cuando terminé la primera lectura del poemario. Dos de los epígrafes son martianos: “Es hora de pensar, pensar espanta/ cuando se tiene el alma en la garganta”, y “Cuando, al peso de la cruz/ el hombre morir resuelve,/ sale a hacer bien; lo hace y vuelve/ como de un baño de luz”.

Otros tres de Fayad Jamis: “La tierra en que crecí, no es mía/ tampoco el aire en el que/pendo colgado como un/ fruto”, y “He vivido como un fantasma/ entre fantasmas que/ viven como hombres” y “Mi garganta estaba llena de/ silencio./ Ahora está llena de muerte”.

Las décimas de OSMEL hay que leerlas y escucharlas con los ojos agrandados por la felicidad de tanta suerte y los oídos destupidos de tanta mediocridad, ignorancia y estupidez que está infiltrada en el alma sin alma de los críticos sin criterio propio.

Belleza en la composición de los versos, las oraciones, las metáforas, los símiles. La poesía de OSMEL brota de un jardín en el que los pensamientos, las ideas, tienen un perfume más poderoso que el de las flores del paraíso. Su lenguaje es el lenguaje de los hombres del pueblo dotados de la cálida sabiduría de los poetas.

Para valorar los versos de un poemario es necesario tener y merecer el título de POETA, parecido a la magia. Desborda en estas décimas eficaces el latido del amor, del amor a los seres que merecen amor, el amor infinito a la paz, a la libertad, a ese derecho a la creación artística que tanto defendemos los escritores y artistas cubanos.

OSMEL VALDES usa un legítimo amasijo de palabras que embellecen el fruto de su talento: fuego, piel, miel, juego, luego, dignidad, maldad, huerto, muerto, LIBERTAD. Con esas palabras, para defenderlas o satirizarlas, compuso setenta y una décimas, donde sólo encontrará manchas aquel que no quiere encontrar la luz a que nos remitió el Apóstol Martí.

Doy un voto de confianza a LA IRA DEL CORDERO. Los lectores observarán que la IRA no es tan iracunda, ni el CORDERO tan manso. Como Félix LUIS Viera, afirmo: Si cuando esté publicado este libro de OSMEL VALDES, “alguien afirmara que este poeta ha llegado a su madurez, estaría equivocado”. Ya la madurez había llegado a OSMEL desde mucho antes.

lunes, 12 de octubre de 2009

Un hecho insólito a pesar de estar fuera de combate

Por Orlando Concepción Pérez. Poeta y narrador.

La década final del siglo XX la enfrentó Cuba en condiciones semejantes a una nación pequeña, geográficamente azotada por un tsunami que la estremeció en sus cimientos económicos y sociales.

Sus principales socios económicos desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. Cuba perdió el setenta y cinco por ciento de sus fuentes de importación y exportación. Para cualquier otro país del llamado “tercer mundo” pudo haber significado un fuera de combate pugilístico, pero la Patria de Martí se irguió con más firmeza que la que siempre tenía demostrada. En el poblado de Contramaestre, cabecera del municipio del mismo nombre, se produjo un hecho artístico, cultural, literario, capaz de asombrar a muchos.

En el año 1996, el 16 de marzo, entró en circulación un librito de pequeño formato, con nueve centímetros de alto por ocho de largo, cubierta de cartulina, décimas para niños, del poeta Arturo Frómeta Matos, con el título de “El canto de la cigarra”, colección “Meñique”, de la inspirada UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba) de la localidad, apoyada por el narrador Abel Prieto Jiménez, presidente nacional de la organización de la vanguardia artística cubana. Abel valoró que para los promotores literarios de Contramaestre no existía tiempo malo ni cabía el desánimo.

Cinco poemas octosílabos, con los títulos de “El hueco de mi guitarra”, “La montaña me ama”, “La “toilette” de la luna”, “La rana soprano” y “El húmedo tren”, pusieron de manifiesto el empeño vencedor.

El minilibro contó con la edición del único miembro de la UNEAC en aquel momento crucial del territorio, Orlando Concepción, y la corrección corrió a cargo de la poetisa y narradora Ania Álvarez Enamorado. La tirada reducida fue de cien ejemplares, impresos en la Imprenta “El Modelo” del mismo Contramaestre.

De los destinatarios del librito nacido en circunstancias asombrosas, el más elocuente testimonio y estimulante reseña, brotó del crítico cinematográfico Rolando Pérez Betancourt, publicado en el periódico “Granma”, que no ocultó la impresión recibida al observar el optimismo reinante en el seno intelectual de una ciudad no capitalina.

La edición y circulación de “El canto de la cigarra”conto con el respaldo financiero y moral de quien en la época fungía como Director de Cultura en el municipio, un Ramiro que transitaba mucho más que en la “Vía” de los “montes”.

A partir de 1995, surgimiento de una especie de órgano de base de la UNEAC, compuesto por cuatro Miembros residentes en Palma Soriano y uno en Contramaestre.

El tradicional lema de “A mal tiempo buena cara”, irradió desde lo que algunas figuras del occidente del país califican despectivamente como “el interior del país”.

Bien lo señalan las dos redondillas iniciales de “El hueco de mi guitarra”: “Al hueco de mi guitarra/ quiere venir a morar, / para conmigo cantar/ una coqueta cigarra”, y, también, “Al hueco de mi guitarra”/han venido cien gorriones/ y los chiquillos mirones, / sentados en una barra”.

Mientras la cigarra cantaba, los seres humanos se empinaban sobre la convicción de que no era el tiempo de ceremonias ni de lamentaciones, y se hacía necesario cumplir la sentencia martiana de que “Cuando hay mucho que hacer hay que cuidarse de no hacer mucho.” (Obras.Completas. 28:131).

miércoles, 7 de octubre de 2009

Orígenes: nuevo espacio para los escritores del Oriente de Cuba

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

La Asociación Hermanos Saiz en Santiago de Cuba en coordinación con la Dirección Municipal de Cultura en Contramaestre, convoca a todos los escritores residentes en las provincias orientales del país, a participar en el Premio Literario del Evento Orígenes 2009, que en esta ocasión se concursará en narrativa (cuento). A propósito del evento, que se desarrollará del 19 al 22 de octubre, conversamos con Eduard Encina, uno de los miembros de su Comité Organizador.

¿De dónde surge la idea de hacer un evento de poesía con el nombre de “Orígenes”?

"Además de la carga semántica que posee esa palabra al remitirnos a nuestro linaje, a los fundamentos de lo esencialmente cubano, el nombre del Evento tiene que ver con uno de los proyectos culturales más importantes del siglo XX, me refiero a la Revista Orígenes y a todas las corrientes de pensamiento que se nuclearon alrededor de ella y de su figura fundamental: José Lezama Lima.

Orígenes, quien fue considerada una de las mejores revistas literarias de la lengua por aquel entonces, fue financiada y promovida por José Rodríguez Feo, sobrino de Federico (Fico) Fernández Casas, otrora propietario del Central América. La mayoría de los números de esta Revista fueron financiados con el dinero proveniente de los fondos de esta industria azucarera. Imagínate entonces, lo que significa eso para los contramaestrenses, es por ello que una de las jornadas del evento la hacemos en el Batey del Central, y los escritores jóvenes compartimos allí toda la carga espiritual de la poesía con la gente humilde y privilegiada de ese lugar".

¿Cuáles son los significados estéticos de “Orígenes” en el escenario literario nacional?

"En el espectro literario nacional existen muchos eventos literarios, cada uno con su interés particular, en el caso de “Orígenes”, promovido por la Asociación Hermanos Saiz (AHS), la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y la Dirección Municipal de Cultura, se propone reunir a importantes escritores residentes en la Región Oriental, para proyectar espacios de discusión y debate acerca de los presupuestos estéticos que mueven la literatura que producen los jóvenes. “Orígenes”, abre la posibilidad del encuentro y el diálogo, en una zona del país que se ha querido signar como “interior”, “periferia”, “área verde” y otros apelativos que van en detrimento de nuestro orgullo como ser oriental, no solamente escenario de lucha armada, sino parte imprescindible de la producción de pensamiento y cultura, recuérdese solamente a Heredia, Boti, Poveda y Soler Puig…"

Después de haber celebrado su primera edición “¿cuáles son los retos actuales del Evento”?

"Teniendo en cuenta las posibilidades objetivas que tengamos, será una prioridad la proyección comunitaria, interactuar con la gente, promocionar la lectura, el pensamiento y estimular entre los participantes el debate, la toma de conciencia como promoción o generación, así como ampliar la capacidad de convocatoria para próxima ediciones.

De esta manera el Evento llegará hasta comunidades intrincadas del Plan Turquino como el poblado de Los Negros, al batey del Central América, a la ciudad de Contramaestre y al histórico poblado de Baire donde, además de presentaciones de libros y revistas, recitales de poesía, conferencias, habrá también exposiciones de artes plásticas y conciertos".

Después de “Orígenes”, viene “Rockevolucion”, un evento rockero que se ha convertido en una plaza importante del género en el país, alrededor del cual se han creado ya ciertas expectativas ¿Qué hay de eso?

"Todo marcha. En esta ocasión habrá mayor interactividad, eso creo que le dará nuevos matices a este espacio. Se preparan performance, conferencias, publicaciones, intervenciones públicas y otras acciones que darán mayor brillo y diversidad. Es increíble lo que sucede, Contramaestre es una ciudad muy culta y ha demostrado que sabe distinguir y dotar de significados espacios como este que brinda la AHS y Cultura a través del Festival. Se han roto mitos y tabúes, se ha creado un público desde un sentido exacto de la diversidad.

Después de “Orígenes” no habrá descanso, pero esos es bueno, para los creadores y para la gente que se merece lo mejor, al cerrar un año que ha sido grande y profundo".

De personaje histórico pasado a potens

Dayamí de las Mercedes Almaguer Ríos
Yunior García Ginarte.

"Cada hombre trae ante sí el deber de añadir, de domar, de relevar.
Son culpables las vidas empleadas
a la repetición cómoda de las verdades descubiertas”.(1)

Replantear la figura de José Martí a través de la plástica es un empeño arduo sobre todo si se quieren evadir tendencias que no respondan al mercado y a la repetición icnográfica del héroe de Dos Ríos. De cualquier manera, la vigencia del universal cubano fascina a pintores de diversos espacios de creación, dígase el país, provincia y hasta el municipio.(2)

Desde el punto de vista ético el artista asume muchas veces a Martí, enriquece su obra con los valores, con su esencia germinadora. En otras ocasiones, el artista escoge la figura martiana como tema de la obra, esta vez el acto creativo entraña responsabilidad, desde las aristas más insospechadas:

“… a lo largo de un siglo, la imagen visual del héroe de la independencia se ha trasfigurado... A estas alturas, es ya difícil atribuir a la efigie de José Martí, la función meramente patriótica conmemorativa que ciertamente ha poseído por mucho tiempo entre nosotros. De personaje histórico y hombre célebre, pasado a potens, aspiración, con ese ingrediente de utopía que caracteriza todo lo capaz de fusionar voluntades y encarnar valores éticos".(3)

Los municipios son centros de creación que no se alejan de la representación Martiana con todas sus significantes. El pintor René Emónides –desde Contramaestre, municipio de Santiago de Cuba reflejó en la exposición ALUMBRAMIENTOS sus interpretaciones espontáneas y directas del Héroe Nacional en la realidad.

Emónides Quintana es un pintor autodidacta que cultiva el arte primitivo y con motivo de la Feria Internacional del Libro en Contramaestre en el año 2004, nos regaló dicha exposición, con 14 obras dedicadas a la Cuba de hoy, con sus penas y alegrías, con un Martí presente, esta vez, centro y eje del conjunto –que sin él – no cobraría sentido completo. ¿Emónides se ha sumado a la intención de mantener vivo al héroe?

Fragmento del ensayo: "Se de un pintor atrevido", (Inédito)

Notas.

1. José Martí. Nueva exhibición de los pintores impresionistas. O-E. TII. Editora Política. 1979. P 103-104.
2. Definimos en este trabajo, el municipio alejado de los grandes centros económicos, y por consiguiente espacio donde el intercambio cultural es limitado, desde todas las perspectivas evaluables.
3. Antonio Disqueron Oliva. IMANTAR UNA IMAGEN: RUMBOS DE JOSÉ MARTÍ. SIC # 17.2003 p. 36.

martes, 6 de octubre de 2009

La poesía: la mejor de las medicinas

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Para algunos faltos de espiritualidad y regidos por los valores del mercado la adicción a la poesía es propio de paranoicos que no tienen conciencia de que vivir sólo es posible gracias al dinero.

Otros, también incrédulos, imaginan que leer poesía no es emplear adecuadamente el tiempo en la lucha por la subsistencia de la especie.

A la vuelta de la esquina, te encuentras a una gran mayoría que se ríe de un poeta repentista que hace décimas, pie forzados, piropos o seguidillas por considerarlo algo menor.

Los menos, se burlan del que graba en versos los dolores de la vida y hasta llaman al oficio de poeta una tontería. Otros lo llaman a las juergas para que entone la lira, como si se tratara de un fósil en tiempos de la Internet.

Para los avezados en cuestiones del espíritu la poesía reconforta el yo, es un oasis en los desiertos del alma humana, la mejor de las medicinas. Sin la poesía el hombre es incapaz de apreciar la belleza. Es un lubricante para el enajenado.

Para el hombre que escribe versos, la poesía es salvación del yo, cura de los rencores, una gota de rocío sobre una puesta de sol desde una ventana en el campo.

No por gusto, los fundadores de ese misterio órfico dicen que mientras allá una mujer bella, una gloria que inmortalizar, un dolor que grabar y una ira que curar, la poesía no fenecerá.

Por eso recomiendo a todos acercarse a la poesía, del perfume que brota a su paso aprenderá que se vive mejor cuando apreciamos las cosas con un sentido lírico y las palabras nos sirven para reflejar las pasiones encendidas del corazón.

Amar a la especie humana en tiempos de crisis global es la mejor poesía que el hombre puede esculpir en versos, cuando todo parece estar programado por las máquinas y cada vez somos más insensibles ante el dolor de otros.


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