miércoles, 29 de mayo de 2013

Mario Silva defiende sus verdades (...importa muy poco lo que puedan hacer conmigo)

 
"...me importa muy poco lo que puedan hacer conmigo. Mi Comandante dio su vida por este pueblo ¿Qué carajo puedo hacer con la mía si no ofrendarla por su legado?"

Título original de la publicación: Mario Silva: ¡Ave César Imperatur morituri te salutan!

“Hemos enterrado sí, el Pacto de Punto fijo, lo cual no significa
que hemos enterrado los vicios de la IV República y las amenazas
que se siguen cerniendo sobre nosotros. Obligados estamos a
romper con ellos y darle cada día más vida a una Revolución
vigorosa, participativa y protagónica”
Comandante Hugo Chávez
La Paz, 23 de enero de 2006

Mario Silva García.- Los emperadores romanos, los césares en la antigua roma, acostumbraban distraer la atención de sus problemas políticos dando a la plebe romana pan y circo. Mientras el emperador saludaba a los gladiadores agitando su pañuelo, estos gritaban: ¡Ave César Imperatur moritori te salutan! (¡Ave César Emperador! Los que vamos a morir te saludamos).

Desde el pasado 22 de mayo he estado retirado por dos razones fundamentales. Una, por mi salud. Tenía que seguir un tratamiento por una recaída que tuve en La Habana el 20 de mayo. Y, segundo, porque decidí entregar el espacio de La Hojilla y ponerme a disposición de la Fiscalía General de la República para facilitar que se me investigue por el bodrio presentado por Ismael García ante los medios privados.

No voy a agregar nada nuevo con relación al audio que presentaron y se me ocurre que, como los gladiadores de los circos romanos, sería mejor esgrimir esa frase: “Los que vamos a morir te saludamos”, porque se han hecho todo tipo de conjeturas –unas coherentes, otras menos-, y estoy asistiendo a un juicio tácito implacable que en buena medida me recuerda una frase del Comandante Chávez cuando nos decía: “Hay que atizar las contradicciones”. Lo cierto es que debo reiterar que no le debo disculpas a nadie, pues si de algo me podrían acusar y condenar es de ser fiel defensor del legado del Comandante y custodio junto a mi pueblo de ser garante de la independencia que nos dejó… Pero, como en los circos romanos la sangre es fundamental. Pues ¡Ave César!

El primer punto al que me quiero referir es a las declaraciones de propios y extraños que han salpicado los medios de comunicación.

De los extraños, no podía esperar menos que una diarrea de sandeces. Se ha dicho de todo. Desde mi exilio en Cuba, hasta que me pusieron preso cuando pretendía huir abordando un avión en Maiquetía. Incluyan además que me compre una casa nada más y nada menos que en Miami y todavía hay en la oposición él que sueña con verme saltando la talanquera. Supongo que me quieren convertir en un héroe gusano para emular a Aponte Aponte como si fuera un vulgar delincuente. Todo esto suena ridículamente absurdo si no fuera porque algunos camaradas estaban expectantes ante esta especie de Crónica Policial. Pero, en fin, de todo hay en la viña del Señor.

De los propios hay una serie de declaraciones, algunas de ellas a título personal, que no dejan de ser curiosas. Partiendo de la base de lo que me he permitido en tildar de plan casi perfecto para sacar La Hojilla del aire, me he encontrado con declaraciones que giran en torno a la defensa de la moral y el honor de los que aparecen mencionados en el bodrio presentado por esa porquería llamada Ismael. Esto me parece sumamente contradictorio, pues se supone que el audio carece de veracidad. En consecuencia, ¿Cuál es la preocupación? Es decir, Mario Silva no ha sido citado a la fiscalía, Mario Silva no ha sido condenado, pero hay declaraciones que son una aprobación tácita a su contenido. De hecho, no ha surgido ni una defensa a Mario Silva, La Hojilla está fuera del aire y se ejecutaron hechos colaterales que oportunamente hice del conocimiento a instancias superiores. En honor a la verdad, jamás le pedí a mi Comandante Chávez que me defendiera, aún cuando mostró su preocupación públicamente cuando surgían este tipo de campañas. Nunca me gustó comprometer a nadie y siempre me he hecho responsable de mis opiniones a lo interno y frente a las cámaras. Sin embargo, debo agradecer a quienes han opinado tanto en lo técnico como en lo político. De igual manera a la TROPA en las redes sociales y sobre todo, muy especialmente, al pueblo que es a fin de cuentas a quien me enseñó mi Comandante Chávez dirigir mi lucha.

Por cierto, hablando de esos hechos colaterales y como autocrítica, la salida del aire del camarada Vladimir Acosta y Toby Valderrama de Radio Nacional de Venezuela, la salida del profesor Arenas de Asamblea Nacional Radio y, creo también de Martín Guedes son altamente preocupantes. Mi Comandante Chávez debatía lo que tenía que debatir cuando se presentaban voces amorosas de alerta a los errores que pudieran cometerse. Quisiera pensar que estas salidas son producto del excesivo celo de algunos funcionarios, que en su afán por demostrar lo “muy revolucionarios” que son, no entienden que más allá de sus funciones hay un pueblo que escucha, opina y vigila la Revolución. Además ¿De qué se puede acusar a estos camaradas y qué moral tienen estos funcionarios como para decidir qué o cuál tema debe salir al aire o qué amistades deben cultivar?

Después de catorce años, la derecha y la ultraderecha de este país, no ha entendido que este pueblo cambió. No hay posibilidad de engañar a nuestro pueblo. Después del 5 de marzo, fecha triste y muy dura para todos los que consideramos y entendemos que no hay otra vía posible que la señalada por el Comandante Chávez, se agudizó la percepción del Poder Popular, porque nuestro enemigo tiene los mismos rostros del 11 de abril de 2002, del paro petrolero golpista, de las guarimbas, de los reiterados y cada vez más refinados ataques de la oligarquía, la plutocracia, y quienes ahora pretenden vestirse de “dialogantes” y esgrimen discursos muy edulcorados, cuasi llorosos, algunos cínicamente aduladores de las políticas que el Comandante impuso para llevarle justicia al pueblo, pero que necesitan –según ellos-, ciertas reformas para que convirtamos la revolución en, ahora sí, una democracia incluyente. Son los mismos que presionan desapareciendo de manera criminal los alimentos que luego aparecen de manera milagrosa cuando logran el alza de los precios. Son los mismos que colocaron un operador en la morgue de Bello Monte para contar hasta los muertos de causa natural, pero que prometen no hacer más esos reportajes perversos de sangre y dolor. Son los mismos rostros y el pueblo sabe quiénes son.

Aquí no se trata del supuesto audio o si La Hojilla sale o no sale del aire. De más está decir que sobran los espacios para que Mario Silva exprese su opinión, porque La Hojilla podrá salir definitivamente del aire, pero ya restablecido y sin el programa, podré dedicarme a escribir, a hacer mi programa de radio y a opinar; lo que siempre he hecho desde que esta Revolución dijo presente.

Aquí el problema grave es otro. El problema son once muertos ocasionados y aupados por los mismos rostros de siempre y la posibilidad de que quede impune este nuevo ataque artero y criminal de los fascistas. El problema son las mismas promesas de redención y apoyo por parte de esos mismos sectores que auparon esos ataques criminales. El problema es que ellos creen que nos hemos debilitado con la ausencia física del Comandante y esgrimen con una sonrisa, ocultando detrás el puñal, la promesa de no reincidir, cuando lo han hecho una y otra vez cada vez que ven afectados sus intereses. La Hojilla puede salir del aire, pero es que eso no soluciona las crisis que seguirán creando de manera artificial para que el fascismo siga avanzando en su objetivo que no es más que uno: tomar el poder… La plutocracia ha venido extendiendo sus tentáculos y no basta con declararme hijo de Chávez si no entiendo perfectamente las lecciones y advertencias que durante veintiún años nos estuvo señalando el Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez.

El Comandante siempre nos habló de la fuerza incontenible del pueblo y fue por ello que nunca dudó de esa fuerza avasalladora que se identificó con él en los momentos de crisis. La fórmula del Comandante fue única y poderosa: Jamás abandonar al pueblo a la suerte del capitalismo depredador y estar siempre vigilante de hacer de la justicia, de la solidaridad y el amor, una bomba atómica que le produjera terror a la oligarquía. Nunca el pueblo abandonó al Comandante y eso se hizo patente con el dolor tan grande expresado durante las dos semanas que estuvo en capilla ardiente en su amada Academia Militar.

Nadie, lo digo con todas mis fuerzas, me puede acusar de contrarrevolucionario. Ese no es un hecho retórico. Es una verdad gigante como los tepuy de mi Guayana natal. El 8 de diciembre de 2012, el Comandante Supremo dio una orden: ¡Es Maduro! Y, carajo, respondimos ¡Es Maduro! También nos dijo ¡Tenemos Patria! Y, carajo, ¡Claro que tenemos Patria! De igual manera nos habló de ¡Independencia! Y, carajo, ¡Claro que tenemos Independencia! Casi tres meses después lo vimos consumirse por nosotros. Se apagó antes de tiempo su vida puesta al servicio de todo el pueblo venezolano. Llegó ese dolor que lacera, que nos atraviesa el alma, ese dolor que nunca quisimos que llegara. Pero, su muerte física se convirtió en energía, se convirtió en juramento, se convirtió en sangre de nuestra sangre, vida de nuestra vida y pensamos en todos los hijos de la Patria, los hijos que él adoró y por los que estuvo luchando desde que era el Arañero de Sabaneta y redoblamos haciendo nuestra, carajo, su rebeldía permanente. Nos enseñó a no ser pendejos y a estar alertas. Le enseñó a nuestro Pueblo, a todos nosotros, carajo, a ser custodios de su legado, ¡Vigilantes de su legado! ¿Quién carajo puede acusar a todo un pueblo de ser custodio del legado del Comandante Supremo Hugo Chávez?

Por otro lado ¿A qué le teme la burguesía parasitaria y dependiente del imperialismo yanqui? Pues le teme al legado del Comandante Chávez, le teme a las comunas, le teme al pueblo organizado haciendo uso de los medios de producción social, le teme a la lucha de clases, le teme al Poder Popular. Y no estoy inventando nada, porque el Comandante Chávez fue muy preciso al respecto: “Un socialismo del siglo XXI autóctono con características propias de nuestra realidad social y económica”. Un socialismo que ponga por delante el bien social, el bien colectivo ¿Acaso estoy inventando algo? La oligarquía jamás dejó de atacar, descalificar y despotricar del Comandante Chávez, como jamás dejó de atacar y descalificar los logros de la Revolución Bolivariana. Nunca lo venció y se fue físicamente invicto. En consecuencia, la frase Patria Socialista o Muerte nunca estuvo tan acertada ni tan internalizada por nuestro pueblo.

Los medios de comunicación privados, aquellos que participaron y dirigieron el golpe de abril de 2002 siguen haciendo de las suyas. Son las mismas porquerías que se expresan por los medios de comunicación desde la gusanera en Miami. Ahora, él que crea que se van a apaciguar o a pacificar los medios golpistas, está muy equivocado. Toby Valderrama, a quien no se le puede acusar de contrarrevolucionario es muy preciso al respecto. La oligarquía solo será apaciguada mientras entienda que puede retomar el poder e irá exigiendo cada vez más hasta que tome el poder y se decida a exterminar cualquier rastro de chavismo en nuestra Patria. Esta no es una hipótesis, es una realidad política incuestionable.

Por otro lado, me llama poderosamente la atención que no se haya salido en defensa del Comandante Fidel, del Comandante Raúl, de los camaradas internacionalistas, del valiente pueblo cubano, que han tenido que soportar estoicamente una andanada de descalificaciones, golpes bajos, y el consabido remoquete de “agentes del G2 cubano”, cuando lo que nos han regalado ha sido salud, deporte y la dignidad y moral que han hecho de la Revolución Cubana una referencia para América Latina y el mundo. Yo, Mario Silva, no tengo ningún complejo en decirlo, me siento tan cubano como venezolano, latinoamericano e internacionalista, ciudadano del mundo, defensor de las ideas de Bolívar y Martí, del Ché y Zamora, de Camilo y Argimiro, de Fidel y Chávez. No es un secreto para nadie mi incuestionable amistad con el pueblo cubano que fue reforzada por la amistad y el amor que sentía nuestro Comandante Chávez hacia ese pueblo digno y valiente. ¿Acaso, por una acusación con visos claramente golpistas, voy a renegar de mi apoyo irrestricto a la Revolución Cubana? Disculpen, pero sería como negar al mismísimo Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías. Si tengo que ser acusado de “agente cubano” porque amo y apoyo abiertamente lo que se ha hecho en materia de salud en los barrios y a favor de los humildes de mi Patria. Si tengo que ser acusado por apoyar y amar a los compañeros internacionalistas por las millones de consultas, operaciones quirúrgicas, tratamientos a compatriotas nuestros en Cuba y el milagro en que se ha convertido el Convenio Cuba Venezuela, no hay ningún problema, bienvenida sea la acusación. Más que una acusación, es una medalla que aceptaría con el corazón.

Finalmente, recordemos siempre que esta es una Revolución Cívico Militar. Pueblo y Fuerza Armada, que es lo mismo decir Fuerza Armada y Pueblo. Nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez fue militar y pueblo, pueblo y militar. Esa sinergia es indestructible, amorosamente indestructible. Él nos enseñó a respetar y amar a la Fuerza Armada Nacional como ente indivisible de una revolución en progreso constante, el mismo ejército que con Simón Bolívar al frente traspasó fronteras para liberar a los pueblos y no para invadirlos. Si el síndrome Santander gravita por encima de nuestra Revolución, el pueblo sumará millones de Chávez para mantener la Independencia que el Comandante que hoy reposa en el Cuartel de la Montaña, se entere que el grito liberador recorrerá nuestras calles para derrotar nuevamente al fascismo.

Recuerdo que cuando estaba de campaña para la gobernación de Carabobo, el Comandante Chávez en una de sus giras por esa región me dijo: “Al enemigo hay que derrotarlo políticamente. Nuestros argumentos deben pesar más que el Estado”. Por eso me importa muy poco lo que puedan hacer conmigo. Mi Comandante dio su vida por este pueblo ¿Qué carajo puedo hacer con la mía si no ofrendarla por su legado? /Tomado de Aporrea.org

martes, 28 de mayo de 2013

Con las fuentes periodísticas hay que trabajar con astucia

Lo contrario, andar por ahí como hormigas bravas, lo único que hace es cerrar puertas.

Publicado originalmente con el título: El trabajo con las fuentes periodísticas…. El dato o la vida
 
Por Lilibeth Alfonso Martínez (Blog La esquina de Lilith)
 
Las fuentes, ay las fuentes. Las hay de todas formas,  redondas, cuadradas, con varias caras, como casas de espejos, como fábricas de globos…, pero están ahí, necesarias y buscadas por todos los periodistas nacidos y por nacer. El dato, o la vida.

Todas tienen en común la necesidad urgente de quedar bien parados ante la prensa, así como nosotros -los periodistas- la nuestra de no dejar pasar gatos por liebres y, en todo caso, cogerlos en el intento.

Es una relación de amor-odio que funciona a las mil maravillas casi siempre con indulgencias de parte y parte, con cariñitos no demasiado glotones por aquí y por allá.

El asunto es que las necesitamos. El caso es que muchas veces nos rehúyen. Es el contrapunteo de nuestro oficio, vivamos en Cuba, en China o en Kuala Lumpur.

No sirve lamentarse. Entrenarnos sí.

Con la fuente hay que trabajar con astucia. Uno es periodista y tiene el derecho…, pero si una cosa tiene que funcionar en el trato con la fuente es la empatía. Ese que te atiende no es, en ningún caso, un enemigo.

Oígame, porque en casi 10 años de periodismo he logrado maravillas con mi sonrisa y mis buenas maneras. Y no los llevo suave, pero me guardo de malas formas, incluso de envalentonarme con sus desplantes.

Lo contrario, andar por ahí como hormigas bravas, lo único que hace es cerrar puertas. Y de esos carae’tranca conozco a unos cuantos.

Otro asunto, es la confianza. Una fuente que ve a un periodista equivocar una información que le proporcionó -para bien o para mal, en este caso no importa- difícilmente te abre nuevamente la puerta de buen talante.

Algunas fuentes, incluso, están traumadas y quieren ver las notas que tomas, o te exigen mandar el trabajo por correo, para pasarle la vista por si… porque antes les pasó y hubo explotes y huevos fritos de todos los colores.

Así que otro mandamiento para una buena relación con nuestras fuentes es caerles como bichos, revisar una y otra vez, y tratar por todos los medios de no equivocarnos.

Por otro lado, hay que saber preguntar. Con excepción de algunas muy generosas y parlanchinas, por lo general una fuente no te responde nada que no le preguntes. Verdad de perogrullo, no? Pero cuántas veces he visto a colegas irse con la de palo porque, sencillamente, no sabían.

Y para saber, hay que estudiar o por lo menos preguntarlo todo. No hacerse el sabihondo ni pretender que conoces de todo, es fundamental. Es mejor parecer estúpido que equivocarte y serlo.

También, hay que ser éticos. Y cuidadosos. Se agradecen las cortesías, pero por mucho trabajo que se pase y por muchas necesidades que se tengan no se vale hacer concesiones porque entonces pierdes todo el respeto.

Y respeto, en general. Llegar temprano a las entrevistas aunque siempre seas el que espera, andar limpio y con todo listo para tomar notas, usted, permiso. Ustedes saben…

Y no tirar la toalla. En la vida, los no nunca son definitivos. O casi nunca. Insistir, enamorar, hacer de todo. De todo, por el dato bendito que necesitamos para hacer periodismo, así sea un información.

Y si no te funciona. A la fuente siguiente, mi gente, que los datos no son de una sola persona…Va y con la segunda tienes más suerte. Ahh, y no te olvides que en nuestra profesión, a la tercera todavía no va la vencida.

Tomado de http://eskinalilith.wordpress.com/2013/05/28/el-dato-o-la-vida-el-trabajo-con-las-fuentes-periodisticas/

lunes, 27 de mayo de 2013

Hasta un negrito bembón tiene una flor dentro

 
Prefiero quedarme con las ganancias oníricas creadas en Ñampiti, son lo mejor del libro, pues a partir de ellas, el autor construye instantes de ficción inolvidables, que nos hacen recordar la flor amada del Principito, o la noche mágica en que Gregorio Sansa se convirtió en cucarachón.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Ñampiti, novela para niños del escritor cubano  Eduard Encina, tiene olor a imprenta todavía. No haré aquí, por si acaso lo creen, la clásica nota adelantando capítulos, ni hablaré del diseño, ni de su extensión en número de páginas. Eso lo dejo a esos señores que matan el deseo de leer con falsos alardes teóricos.  Expresaré mi visión, puede ser o no compartida, pero garantizo sinceridad.

Uno de los aciertos de Encina es presentarnos el rostro de una familia disfuncional donde falta la madre.  El abandono materno no tiene explicación en el libro. Sólo se sabe que deja un bolso con unos mangos para el chico, y que por las cartas, hay nieve donde vive; anuncia incluso un posible retorno, pero nunca sucede, quizás obedece a una de las claves que sustancia la narración: mostrar el universo espiritual del protagonista (Handel), carente de afectos, y una relación crítica con su padre. Éste último, adicto a la bebida;  ello le impide desarrollar una vida como la que necesita el hijo.  Nunca se llega a saber el por qué de la ausencia de la madre, aunque  en el cierre, del último capítulo, confiesa que muchas veces ha sentido que no la verá jamás, especie de suspenso donde deja al lector con la duda, aunque lo resuelve con una analogía, al igual que Brocelianda –uno de los personajes-, seguirá viva en el cariño y la ternura que le profesa Handel.

Aquí el personaje de la madrastra (Nelsa) no tiene el perfil manido sobre el que vuelven una y otra vez las narraciones infantiles. El niño construye un imaginario sobre ella, la asocia a una bruja convertida en lechuza que vuela en las noches sobre el cine de su pueblo; muchas veces intenta descubrirla, mostrar  sus misterios; incluso teme ser envenenado; la convierte en objeto de sus frustraciones; sin embargo, al marcharse Nelsa de la casa, añora sus comidas, conversaciones sobre lagartijas gigantes, apreciaciones de dibujos; tiene un rol clave en el universo afectivo de Handel, nadie puede borrarla, por eso la evoca e imagina junto al padre en una vida futura. El mayor premio, al amor construido por Nelsa, es su retorno al hogar. ¿Cuáles son esos cambios para el añorado regreso?  

 
Un curioso personaje visita la casa varios días a la semana. Siempre trae un libro que comparte con su  padre. Poco a poco llegan cambios: deja de beber, es más afectivo: “Está así desde que anda con el hombre del librito. Gracias a él, papá pudo  conocer la magia que un día lo hizo lanzar al fuego los deseos de que no volviera mamá, y los vidrios de la botellita de cantar bolerones”. (Encina, E: 2012: 79)    Un domingo el padre lo invita a un paseo que justifica una interrogante: “¿Puedes decirme adónde?”, por respuesta recibe un  no pues se trata de una sorpresa. “Nos detenemos  frente a una casa de madera, muy alta y pintada de azul, en la cima del techo tiene una punta  que termina  en una cruz, se llama pináculo, lo dice  el padre de Claudia… De allá adentro sale música, parece un piano, y la gente  canta en un coro gigante. Me da miedo entrar, pero el hombre del librito nos coge  por la mano a Claudia y a mí justo cuando se ponen de pie y cierran los ojos. Me corro hacia donde está papá que también tiene los ojos cerrados”. (Encina, E: 2012: 79-80)     Hasta aquí, el personaje principal nos introduce en un mundo distinto, se infiere cuál es, pero desde su óptica infantil se trata de un lugar encantado: “Me vuelve el temor, no sea que el Mago se moleste y aparte su magia de papá y vuelvan los amigos de la fábrica, los bolerones, la soledad, las lagartijas marronas o grises. Yo no lo veo, es verdad, pero supongo está ahí, como el viento, y si no para qué papá y los demás  cierran los ojos y repiten amén, amén, aleluya, amén, llenos de alegría”. (Encina, E: 2012: 81)     La entrada a lo sacro libera al padre de males que dejaban sin sentido su vida. Pudiera decirse, que el acercamiento a Dios lo hace otro hombre,  más lúcido para elegir un destino, amar al hijo y recuperar el amor de Nelsa.
 
Finamente tratados asoman los prejuicios raciales que funcionan en Cuba. Unido al color de la piel se aprecia que no tiene gran tamaño, es feo, presenta dificultades con la vista y es raro en su comportamiento, pues su tiempo lo dedica a dibujar flores, lagartijas: “…me gritan  enano, negrito bembón, cuatro ojos, mariquita”. (Encina, E: 2012: 36) “…no preguntarían por mamá, ni dirían que papá es un negro borracho y que yo soy un niño raro porque no juego con los demás y me paso las tardes  en el patio cazando chipojos”.  (Encina, E: 2012: 14). La marginación como consecuencia del color de la piel, del comportamiento aislado, conjuntamente con las limitaciones físicas de que es objeto, matizan la evolución dramática de la novela, no es un niño cualquiera, es uno marcado por una visión anulante de los seres humanos, una visión que no acepta ubicarlo en los espacios donde trascurre la supuesta vida civilizada que otros llevan. Ronco (el anti-héroe), lidera una pandilla donde los sesgos citados afloran permanentemente y dedican sus juegos a extorsionar a Handel, a hacerlo sentir que no pertenece a su mundo; sencillamente pretenden invisivilizarlo incluso ante Inés, el amor platónico del héroe, pero gracias  a las fortalezas espirituales que tiene en el arte (sus dibujos), la conquista. Es el triunfo del amor fundado en la belleza espiritual, más que en la física, mensaje sublimemente sugerido por el autor, sin caer en el didactismo intolerable, con que algunos comunicadores amplifican el  necesario rescate de valores.

La oralidad construida desde lo rural es trabajada inteligentemente;  así sucede con el  caso de las tojosa, por citar uno de los ejemplos más elocuentes, ave asociada en la mitología popular a lo fatídico. Su canto trae maleficios para el que está cerca. No obstante a lo dicho, el sujeto narrativo se desentiende del citado imaginario y prefiere dibujarlas, aunque también las llama tontas porque “no se espantan –ante su presencia- como si quisieran morirse. Por las tardes hacen un canto triste, parece que ellas se han quedado muy solas en los piñones de la cerca, son las últimas en irse a dormir, por eso no les tiro, prefiero escucharlas cantar”.  (Encina, E: 2012: 37) Apropiarse de la soledad de la tojosa sirve al autor para establecer una analogía con la soledad de Handel y la evocación de la madre ausente: “Las tojosas me recuerdan a mamá cuando se paraba en el puente a echarme voces…” (Encina, E: 2012: 37)

Para mí lo más trascendente de Ñampiti es el recurso a lo onírico, proceso que me hace pensar necesariamente en La metamorfosis, de Frank Kafka, y, El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Las formas usadas por estos escritores son extrapoladas por el autor  y asistimos  a escenas bellísimas donde el sueño anticipa la realidad, e incluso se confunde con ella. Los mejores momentos, en la vida del personaje principal, son alcanzados mediante de la fabulación ocurrida en el reino de Morfeo. Brunelo -el ciego- es considerado, por los anti-héroes liderados por Ronco, un vagabundo poseído por el delirio, sin embargo, tiene una relación especial con Handel, yo diría que son muy buenos amigos, por eso –éste último-, no puede evitar fantasías oníricas relacionadas con Nube negra como le llaman despectivamente: “…intentaba dibujar una flor  de la que llevamos dentro y todo se me borró hasta que apareció Brunelo en mi cuarto con una tan grande  que apenas podía cargarla”. (Encina, E: 2012: 65) En el sueño los ojos del ciego  no son blancos, sino verdes, “y de las manos le salía un brillo  como si fuera luz. Mientras  me decía que el asfódelo debía compartirlo, su voz comenzó  a tornarse hueca. Enseguida pensé en Inés, entre los dos podríamos cuidarlo. Iba a decírselo, pero en ese instante Brunelo se volvió polvo o luz, no recuerdo bien, lo  cierto es que desapareció delante de mis ojos igual a una pompa de jabón cuando explota”. (Encina, E: 2012: 65-66) El sueño citado preludia la desaparición del viejo amigo, con el que se encontraba los domingos, para conversar sobre la flor que todo humano lleva dentro y debe encontrar. No le queda más remedio que acudir al portal donde dormía el anciano e informarse con Brocelianda, la dueña de la casa, sobre el posible paradero. La señora narra a Handel e Inés, convertida ya en el amor de su vida, la metamorfosis de Brunelo: “ -Él estuvo muy enfermo-  nos explica la anciana- y lo convencí  de que en esas condiciones  no podía dormir afuera, en el portal. Lo traje para la camita vacía que tengo ahí en el cuarto de huéspedes. Una noche  tenía mucha fiebre y comenzó a temblar y a decir cosas  que yo no entendí muy bien. Enseguida se quedó profundamente dormido. Como vi que la fiebre le había bajado, lo cobijé y al rato me fui a acostar. Esa noche soñé con él. Me miraba con unos ojos  verdes, hermosísimos, y me decía que deseaba casarse  conmigo. ¡Imagínense, Brunelo y yo casados! El sueño como todo, duró poco. Me desperté más temprano que nunca para saber cómo seguía, pero ya no estaba, o mejor dicho, estaba, pero de otra forma”. (Encina, E: 2012: 93) Lo soñado por Handel se hacía realidad: Brunelo se había convertido en un asfódelo gigante. Antes de la metamorfosis logró escribir una nota para el fiel amigo, y con ella la novela alcanza su punto climático de mayor creación artística. En la misma, precisa: “Un día te dije que todos llevábamos una flor dentro y sólo había que dejarla crecer. Así me convertí  en este asfódelo, la flor  que tú creaste, la misma que llevas dentro, pero no podrás hacerla  crecer tú solo, tienes que buscar una persona que te ayude a cuidarla, así como yo encontré a Brocelianda para cuidar las mías. Tú conoces bien a la que compartirá contigo este secreto, ya verás, sólo tienes que pedírselo. Yo estaré siempre en este asfódelo, velando por ustedes y haciéndolos soñar”. (Encina, E: 2012: 95-96) Por supuesto, la persona escogida para sembrar el asfódelo en el jardín de Brocelianda no puede ser otra que Inés, pues como decía su amigo Brunelo “solo lo que uno siembra con amor echa raíces”. La anciana les pide que abran dos hoyos, instante en que la curva motivacional sube a su punto culminante, pues sólo basta con uno, pero la interrogante queda en suspenso y la pareja remueve la tierra y cumple el encargo. Ante la duda, sólo queda esperar la llegada del nuevo día; y entonces llega un momento mágico, pues al acudir a la casa de Brocelianda, no la encuentran por ningún lado: “Lo increíble sucede cuando, al salir al patio, vemos, al lado de cada uno de los hoyos abiertos, dos asfódelos gigantescos y bellos, todavía con el rocío de la mañana posado sobre sus pétalos”. (Encina, E: 2012: 109)  Una nota para Inés resuelve el enigma: “…el otro hoyo era para mí. Ahora siémbrennos y, al hacerlo, ya no necesitaremos ser regados para vivir, pues viviremos en ustedes con el cariño y la ternura que puedan sentir los dos”. (Encina, E: 2012: 109) 

Por todo lo dicho hasta aquí, prefiero quedarme con las ganancias oníricas creadas en Ñampiti, son lo mejor del libro, pues a partir de ellas, el autor construye instantes de ficción inolvidables, que nos hacen recordar la flor amada del Principito, o la noche mágica en que Gregor Sansa se convirtió en cucarachón. Ñampiti sugiere a sus lectores una máxima espiritual, sin alarde didáctico alguno: sólo el amor verdadero hace posible el nacimiento de la flor que llevamos dentro.

miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Quién es el responsable de la introducción del marxismo en Contramaestre?

Isidro Iglesias del Rey muere el 3 de febrero de 1938 en el poblado "La Mandarina"*, a la edad de 49 años, víctima de una fulminante pulmonía y sin más riqueza que su fiel esposa Amparo Diéguez.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

El responsable de la introducción y divulgación de las ideas del marxismo en Contramaestre es un periodista, de origen español, nombrado Isidro Iglesias del Rey.

Del Rey, desde que arriba a Cuba, trabaja como maestro en escuelas rurales de Oriente, proceso que le permite apreciar  la miseria del campesinado y la necesidad de organizarlos para que sepan defender sus intereses. Le permitió además, captar simpatizantes e iniciarlos en las lecturas de Marx y Engels.

En Maffo, crea el club “José Pablo Sierra” y funge como alfabetizador de sus miembros. Propósitos similares lo llevan a fundar Juventud Progresista en Filé, actual Tercer Frente. Ambos clubes permitieron a Iglesias del Rey crear las bases para las lecturas marxistas.  La divulgación de tales ideas y un paciente trabajo político  permitieron la formación de un incipiente movimiento comunista en Contramaestre.

Ventas de Casanova se convirtió en escenario ideal para experimentar las ideas marxistas. Una de las personas captadas para socializar textos y fomentar la creación de un club, fue Romárico Cordero Garcés, devenido líder agrario de trascendencia nacional.

En 1928, como miembro del Partido Comunista, y de su Comité Provincial, en la antigua provincia de Oriente, Iglesias del Rey, crea la Célula 1 del Partido Comunista en Maffo.  La integran seis miembros:

Secretario General: Dominador Cámbara Mendoza
Secretario Organizador: Ángel Cámbara Mendoza
Secretario Educación y Propaganda: Manuel Cámbara Mendoza
Miembros: Fernando Fonseca Cabrera, Elpidio Cámbara Rosales e Inés Tamayo García.

A la formación de la misma siguen otras en Filé, Bijagüal y  Ventas de Casanova, hecho que facilita el crecimiento del movimiento, con la incorporación de obreros y campesinos, proceso que lleva a la  conformación de un Comité Municipal, 1934, en Jiguaní, entonces cabecera principal.

A estas organizaciones les seguirá un sistemático trabajo de divulgación en difíciles condiciones de clandestinaje durante "El Machadato", luego de ser ilegalizado el Partido, con algunos de sus dirigentes presos o deportados.

Isidro Iglesias del Rey muere el 3 de febrero de 1938 en el poblado "La Mandarina"*, a la edad de 49 años, víctima de una fulminante pulmonía y sin más riqueza que su fiel esposa Amparo Diéguez.

 Nota

*Los datos usados en esta nota pertenecen al texto: Apuntes para la historia del Partido Comunista de Cuba en Contramaestre, de Rigoberto Romero Tabares.
*Perteneciente al municipio Tercer Frente, provincia Santiago de Cuba.

lunes, 20 de mayo de 2013

Canciones para alimentar la fe

El joven cantautor A Frank Martínez Oliva conversa con Juventud Rebelde acerca de sus concepciones musicales, preferencias e inicios en la trova
Por: José Luis Estrada Betancourt

A Frank Martínez Oliva fue la poesía lo que lo acercó definitivamente a la trova. Como a muchos adolescentes, primero lo deslumbró la lectura y luego descubrir que podía trasladar al papel, en forma de lírica, sus más apremiantes sentimientos. Después vino la guitarra, y casi sin percatarse se fue convirtiendo en un genuino bardo, al comprobar que «la trova no era más que poesía musicalizada».

«La poesía me inundó de golpe y comencé a tratar de transformar en canciones los poemas que escribía, en un tiempo en que me llegó la influencia de los trovadores de Santiago de Cuba y, claro, de Silvio y Pablo... en un inicio, y más tarde de Joaquín Sabina, Serrat, de la canción protesta norteamericana encabezada por Bob Dylan, del jazz...».

Todo ocurrió en su natal Contramaestre, en Santiago de Cuba, por el empuje, sobre todo, según reconoce, de una muy activa célula de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) enclavada allí, responsable en aquel territorio oriental de una vida cultural verdaderamente intensa. «El poeta Eduard Encina, hasta hace poco nuestro presidente, fue esencial. Me halló un día cantando canciones que no clasificaban dentro de la trova todavía. Entonces, me presentó a otros trovadores que no conocía. Eso me ayudó a encaminar mi propuesta.

«A partir de ese instante, comencé a hacer mía la Casa del Joven Creador, nuestra sede de la AHS, junto a Ramón David y otros, y a vincularme con la filial de Santiago de Cuba, y con ello comencé a crecer como artista, con 18, 19 años. Esa experiencia me aportó mucho: perder el miedo escénico, ganar en confianza, y hacerme de vivencias que han ido enriqueciendo las canciones que he compuesto, al vincularme con trovadores de mi generación, a diversos proyectos comunitarios, a eventos como las Romerías de Mayo...».

—¿Cuánto ha cambiado la AHS a la cultura en Contramaestre?

—Me atrevo a decir que la AHS es el alma de la cultura en Contramaestre. Tuvimos la suerte de contar con un primer secretario del Partido, Arnel Fernández Chaveco, que poseía una notable sensibilidad artística, esto ayudó mucho. Nos convocó y nos preguntó de qué manera podíamos enriquecer la vida espiritual de nuestro municipio.

«Así se planificaron algunas obras de artes plásticas que hoy son referentes; surgieron el Café Con-cuerda y otros espacios. Pronto hubo un público no solo para la poesía y la literatura, sino también para la trova.

«La sede de la AHS, que había estado abandonada se transformó en una de las mejores de la Isla: espaciosa, muy cuidada y bonita, con su propio audio, a pesar de estar a 78 kilómetros de la cabecera provincial, y todo gracias a la voluntad política, a la unión, a los deseos de echar para adelante, a la conciencia que hay de que la cultura nos hace mejores seres humanos.

«Igual cambió el panorama en las comunidades más alejadas, como es el caso de Baire, donde rescatamos la Casa de Cultura, en la que apenas se realizaban actividades, y desarrollamos talleres literarios, de guitarras, a los que la gente respondió con prontitud; un territorio donde hacemos una visita obligada cada 24 de febrero, porque es importante preservar la historia».

—Hablas con devoción de tu tierra, pero desde hace algún tiempo te radicas en La Habana...

—Cierto, pero seguiré representando mi pedacito de tierra, aunque por cuestiones de la vida ahora esté en la capital.

—¿Qué te inspira? ¿A qué le cantas?

—Tengo muchas maneras de enfrentarme a la canción. A veces lo primero que nace es la letra, otras la melodía, y lo que me inspira es mi entorno, la gente y sus dramas, sus sueños, sus alegrías. En ocasiones vivo experiencias que me han marcado tanto, que quiero inmortalizarlas. Tanto lo bueno, como lo malo despiertan mis musas. Bebo también de los libros que leo, de las canciones que escucho. De hecho, me ha sucedido que algunas de las historias que narran me han motivado a contarlas de otra manera.

—He escuchado que ya estás preparando tu primer demo...

—Esa ha sido una de las ventajas de estar ahora en La Habana, además de que es mayor el acercamiento que se produce con el público, el intercambio con tus iguales y muchos otros músicos, que existen espacios que han adquirido cierta connotación a nivel nacional, que es superior el acceso a la información y a los medios (ya he grabado programas como Paréntesis, Entre manos...).

«Sin dudas, unas de mis más grandes alegrías ha sido grabar mi primer demo en los estudios de la Egrem, compuesto por 11 canciones. Este disco pienso nombrarlo Miedos, al igual que su segundo tema. Esta ha sido una experiencia muy enriquecedora para mí, aunque ahora me queda enamorar a las disqueras. Sinceramente, tengo mucha fe de que le puede ir muy bien.

«En esta propuesta aparece un tema que es un poema de Wole Soyinka, el premio Nobel de Literatura, un texto maravilloso nombrado Viaje. Se encuentran también El suicida, el gato y la ciudad, que nació de una selección que hice de poemas de Eduard Encina recogidos en Ángeles perversos; otra canción dedicada a mi tierra, Santiago PM, además de Selección natural —como se denominaba mi peña en la Casa de Cultura Julián del Casals, en La Habana Vieja—; La balacera, una pieza más apegada al son...

«Si me preguntaras cuáles son mis creaciones favoritas reunidas aquí te diría que La vida, tal vez porque es de esas canciones que a veces te salvan de algo o de alguien; también Catedral, Condesa de barrio y Una canción, el tema que uno espera que se siga escuchando, aunque pase un siglo, porque continuará diciéndole cosas a la gente.

«En cuanto a los géneros, es un demo muy variado, a pesar de que todo gira alrededor de la trova».
—¿Cómo conseguiste dominar la guitarra?

—¿Dominarla? No, aún. Me queda mucho por aprender. La guitarra siempre me sorprendió. Mientras a los niños de mi edad les llamaba la atención los juguetes, yo veía ese instrumento y enseguida había una conexión inmediata, que yo no podía entender. Por mi padre tuve la primera, pero ya había transcurrido el tiempo para entrar a una escuela de arte, entonces empecé a hacerla mía de manera autodidacta, hasta que busqué un profesor que me revelara sus secretos esenciales. Hoy todavía sigo «perdido» en ella.

—¿Cómo prefieres actuar: a solas con tu guitarra o acompañado por un grupo?

—Muchos trovadores arman su grupo por la necesidad que tienen de conseguir un mayor impacto entre los más jóvenes, además de que así logran un sonido más fuerte. Yo también lo he hecho. En Santiago, por ejemplo, tuve un proyecto que conformaban cinco excelentes músicos, pero ahora mismo quiero ser un cantautor que se acompaña con su guitarra con el único afán de llegar a aquellos que confían en que una canción también les puede mostrar un camino; que puede alimentarles la fe.
 
Tomado de http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2013-05-17/canciones-para-alimentar-la-fe/

Actualidad del apóstol de las libertades José Martí en el Tercer Milenio

 
Tres conceptos atraviesan toda su obra, y nos sirven de brújula ante los naufragios que el egoísmo, la intolerancia y la indiferencia traen consigo: Dignidad, Sensibilidad y Conocimiento.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Al cumplirse el aniversario 118 de la caída en combate del cubano José Martí, nuestro Héroe Nacional, pienso en la actualidad de su pensamiento  en este Tercer Milenio que nos toca vivir. En mi opinión, tres razones de peso, sin excluir otras por supuesto, determinan esa vigencia: el mundo moral, el antimperialismo conscientemente asumido y su vindicación del nativo.

En el caso de su mundo moral, tres conceptos atraviesan toda su obra, y nos sirven de brújula ante los naufragios que el egoísmo, la intolerancia y la indiferencia traen consigo: Dignidad, Sensibilidad y Conocimiento. Sin el primero, nadie puede elevarse, sentirse útil, creer en el otro, reconocerse en la diversidad a partir de sus valores personales. Sin el segundo (Sensibilidad), no es posible experimentar el dolor ajeno, colocarse en su lugar y desde esa experiencia luchar por un mundo mejor. Y sin el tercero (Conocimiento), no se pueden ejercitar los derechos conquistados por la humanidad en el devenir de la historia y nos convertimos en reos de caudillos, o esclavos del fanatismo.

Su antimperialismo conscientemente asumido es otra de las bases que nos lega Martí, para erguirnos en la diferencia con el vecino del norte, Estados Unidos, y comprender los milagros económicos de este coloso, pero también el oficio de águila que mueve el espíritu de su gente, regida por las leyes ciegas del mercado. Saber que un país de esa naturaleza tarde o temprano terminará por absorbernos en su seno, coloca en nuestras manos la honda de David y reedita mesiánicamente el mito  grande-pequeño, y las formas de evitar ser deglutido por ese gigante. 

Y finalmente debo referirme a su vindicación del cubano como pueblo, pues en toda su obra, a pesar de los 16 años y medio de vida, que sólo vivió en su patria natal, su obra pertenece por entero a la defensa de la cultura e identidad de los nacidos en esta isla del Caribe. Martí escribe para fortalecer la autoestima del nativo, para que comprenda sus fortalezas identitarias y conquiste toda la justicia posible, para que se reconozca en la diversidad de pueblos e identifique el alma de su nación y la multiplique con aportes que la hagan más habitable y solidaria, para que el hombre tenga libertad de pensar con cabeza propia y exprese dudas y certezas  de forma honrada, obviando el comportamiento hipócrita que lastra el espíritu.

Desde las dimensiones señaladas aquí se alza majestuoso José Martí, y sentado en el fuego de los tiempos, señala el camino a seguir para no torcernos en los rumbos inciertos de los pueblos que olvidan su identidad y cultura como soportes del futuro.

jueves, 16 de mayo de 2013

"A Maduro le queda grande el personaje de Chávez"

 
Llegan a decir que la maquinaria chavista debe ir pensando en un reemplazo, pues el hombre no da la talla y debe apostarse por una figura carismática y con vocación de líder como lo fuera Hugo Chávez.
 Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

El venezolano, de clase media y alta, no está interesado en el socialismo del siglo XXI, ello obedece a las raíces profundas que el capitalismo ha desarrollado en sus conciencias. Clases como las citadas tenían esperanza de que, con la muerte de Chávez, todo retornaría al cauce favorecedor de sus intereses, en otras palabras, apostaron todo a ese sueño, pero apareció Nicolás Maduro en su camino, y desde el carisma y los argumentos del llamado Comandante Supremo, prosigue la ruta hacia un prometedor mundo  socialista. Entonces los mitos se construyeron, intentaron bajarlo de ese Rocinante, hacerlo tomar conciencia de los males que podía traer un sistema  como ese para Venezuela. No debe creerse el elegido para hacer realidad lo sueños de Chávez. Para malograr la imagen de Maduro han hecho de todo. Veamos algunos de esos mitos.

El primer mito construido es el que rebaja el perfil intelectual de Maduro, al negar sus condiciones de estadista para encabezar el destino de una nación, las élites económicas de ese país no aceptan que un obrero lleve el timón del país, para ellos, en la silla destinal, debe estar sentado un hombre de luces, procedente de las filas universitarias, con argumentos sólidos para encausar el futuro;  con ello dan por descartado que el presidente electo, no tiene posibilidad alguna de solucionar los problemas del coloso petrolero.

Por otro lado acuden a fabricar otro mito, Maduro lo que hará es profundizar la división de la familia venezolana, y eso es perjudicial para la nación, pues estimula, según ellos, el fanatismo por un líder, y está llevando al país a un estado de derecho que pone en peligro las libertades conquistadas por la democracia. Atizan el fuego de la mentira, para sembrar confusión en el pueblo, generar condiciones de desestabilización y proclamar a los cuatro vientos, que el país va rumbo a una guerra civil.

Ciertamente debe reconocerse que la economía venezolana atraviesa una profunda crisis, los niveles de inflación son elevados, la corrupción alcanza escalas abismales,  los índices de violencia necesitan tener freno inmediatamente. Los problemas citados, son manipulados una y otra vez, por esas clases empoderadas en su poder económico, fabrican el mito de que Maduro no gobierna, en su lugar lo hacen intelectualmente los hermanos  Castro desde La Habana, Cuba. Nuevamente acuden al axioma de la falta de liderazgo y preparación del presidente electo para conducir los destinos de la nación bolivariana. ¿Por qué están aferrados a estos mitos eugenésicos que anulan el papel de un hombre proveniente de los condenados de la tierra para presidente?

Tengo una respuesta, porque no tienen otra carta que jugar, y valiéndose del poder mediático que tienen, siembran imágenes en las audiencias que deslegitimen al chavismo, y evidencien las insuficientes condiciones morales e intelectuales que tiene Maduro para llevar los destinos de la nación por buen camino. Llegan a decir que la maquinaria chavista debe ir pensando en un reemplazo, pues el hombre no da la talla y debe apostarse por una figura carismática y con vocación de líder como lo fuera Hugo Chávez. A Maduro, según ellos, interpretar el personaje le queda muy grande. ¿Por qué fabrican estos mitos mediáticos sobre Maduro? Sobre el tema volveré en un próximo comentario.

sábado, 11 de mayo de 2013

Rusucitarte en la palabra

 
Conservo una de sus prendas de vestir que más me gustaba verle puesta, es una blusa de flores tristes; cada noche, -esa blusa- duerme junto a mi pensamiento.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

Mi Madre no está. He recordado las palabras que me dijo cuatro días antes de morir. Sin ella no hay felicidad, aunque me quedan dos frases triviales para socorrer su ausencia: “seguir adelante”, o sencillamente,  “la vida sigue”. 

Conservo una blusa de flores tristes; cada noche, -esa blusa- duerme junto a mi pensamiento, es una manera de pensar que sigue ahí, quizás por eso duermo tranquilo, sin remordimientos, me cuida desde su ternura. 
Esa blusa duerme junto a mi pensamiento, es una manera de pensar que sigue ahí.
Un día después de su muerte regresé a mi casa natal; en el viejo armario seguía el perfume que le había regalado, las pantuflas frente a la cama, el talco de tocador, la bata que no vistió el día de su cumpleaños. Su mota tenía un olor que no quiero olvidar. Puse mi cabeza en su almohada y pude sentirla. Cerré los ojos, me parecía verla apagar el candil, con una de sus manos, antes de caer en los brazos de Morfeo; macerar granos de café tostados en la madrugada, o apurar el primer buchito del colador, según ella, el más sabroso, o sencillamente alborotar a las gallinas con su pi pi pi…. 

Recorrí la casa. Llegué hasta el fogón de leña, del que nunca quiso desprenderse, a pesar de los tiempos; en el patio, seguían sus gallinas, sus flores, el viejo pilón; todo parecía normal, pero faltaba algo irrecuperable... Fui hasta el viejo balance, sentí sus manos en mi apagado cabello, y las frases de aliento ante mis derrumbes cotidianos. 

En el Día de las Madres tengo el consuelo de  poner la grabación donde hablas de las luchas pasadas para hacerme un hombre de bien, del niño abandonado que criaste como un hijo natural. Me aferré a  tu resurrección mediante la palabra, y por un instante, olvidé que te has ido, aunque la razón diga a mi oído que no volverás nunca.

viernes, 10 de mayo de 2013

Le basta el clítoris de la otra en el suyo

 


Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Su perfume grosero tiene el aliento de la noche
el cuerpo respira al apaleado que una vez rindió cuenta a los altares
ahora repta sobre el piso de la mañana la palabra tiene carga en sus labios
todo en ella es anormal lo humano le es ajeno diría el sabio sentado
en la piedra de la tarde pero ella sigue en su pose construye un reino de vanidades
burla el discurso del jefe no interesa el poeta el hombre
ella es otro le basta el clítoris de la otra en el suyo
alguien la llamó como la letra de una salsa puertoriqueña
pero a ella le basta una falda cortica
para esconder la noche que lleva en su alma.

lunes, 6 de mayo de 2013

A Cuba la define mejor el emigrado

El hombre que mejor nos comprendió y definió, vivió la mayor parte de su tiempo fuera de la isla. De sus 35 años, sólo 7 los vive en Cuba. (Escuchar crónica en audio +)

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Decir José María Heredia  es pensar en las palmas deliciosas con que se imagina a Cuba en la distancia. La palma es la flor del emigrado, la flor que alude a la isla. Razones como las señaladas determinan una afirmación de Cintio Vitier: "Heredia inicia la iluminación poética de Cuba desde la nostalgia del destierro". 

Es curioso que nuestro primer aliento lírico se genere fuera del espacio físico del mayor archipiélago de las Antillas. Fue el primero, desde esa lejanía, en nombrar la Patria, no simplemente como tierra natal, sino como esencia que brilla inalcanzable.

Con Heredia, ha dicho Vitier, “la isla se vuelve, no sólo distante, sino también  lejana, porque ha entrado en su intimidad, en su deseo, en el anhelo de su alma. Cuba empieza a ser esperanza a la vez que nostalgia;  cielo futuro, que no se gozará  nunca, a la vez que paraíso perdido”.

Heredia es el poeta que descubre a Cuba en la lejanía. Es el que visualiza los elementos de la cubanía con mayor claridad. Sus dos patrias adoptivas: Estados Unidos primero, y México después, le permiten dar el paso de la naturaleza al paisaje. “Plátano sonante”, “pomposo naranjo”,  y  “mango erguido”, serán adjetivaciones construidas en su ruta del destierro, para referirse a la flora antillana.

Pero con Heredia comienza también la poesía del mar, hecho que lo hace imprescindible al mirarnos en el pasado y comprender que una isla, siempre está rodeada de olas por todas partes, y no podemos evitar  una relación especial con el agua. Sin el mar, nos dejó dicho el bardo, no alcanzamos a entender Cuba, ni siquiera sabemos qué es.

En el repertorio lírico cubano es el primero que graba en versos el rostro de un ciclón, al estilo romántico. La revelación de la terrible  y a la vez embriagadora  divinidad aérea, le da a sus versos  una bravura descriptiva, profunda inspiración sagrada. Llama al huracán: “manto aterrador y majestuoso”.

El hombre que mejor nos comprendió y definió, vivió la mayor parte de su tiempo fuera de la isla. De sus 35 años, sólo 7 los vive en Cuba. Siempre quiso volver, morir en ella. Es por eso que enfermo y desconcertado ante la situación caótica de su tierra natal, se retracta de sus ideales revolucionarios, y en carta al capitán general Miguel Tacón, solicita permiso para volver, aunque sólo lo hace por dos meses.

Humillado por el colonialismo español, traicionado por sus amigos, que lo llaman ángel caído, olvidado por el gran amor de su adolescencia, regresa a México. Sólo conserva, en la Patria que lo vio nacer, el amor de su madre. A ella le dedica la mayor parte del tiempo. Martí, en un arranque apasionado de lucidez, señala: “…el poeta… había tenido valor para todo, menos para morir sin volver a ver a su madre y a sus palmas”.  Ya enfermo, de una grave afección pulmonar, le escribe a su madre que quizás con “el ajiaquito, el ñame y el quimbombó, logrará restablecerse”, legando a la posteridad la última prueba de su raigal cubanía. El 7 de mayo de 1839, muere. Sus restos  descansaron en un sencillo cementerio de la capital mexicana. Hoy están perdidos para siempre, el mismo fue desmantelado por oscuros hombres.

El himno del desterrado es quizás uno de sus poemas más evocados, y con un fragmento del mismo, termino esta semblanza, del poeta que nombra a Cuba y la hace Patria en la palabra: “¡Qué tesoros de amor tengo allí!” “¡Ojos tristes, llorad!


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