viernes, 28 de febrero de 2014

Ser de provincias versus ser de municipios en Cuba: una relación discriminatoria


Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Viajé a Santiago de Cuba, junto a mi esposa, al llegar a una institución respetada que dirige un buen amigo, éste último me dijo, el evento no es aquí, entonces tomó el teléfono y habló: Ellos son de municipios, ¿qué hago entonces?. Mi amigo lo había dicho inconscientemente, pues estaba reproduciendo una categoría cultural excluyente  que el discurso coral reproduce sin ton ni son, sin percatarse de los sentidos peyorativos que contiene. 


Ser de provincias  tiene sus ventajas y es obvio mencionarlas. Ser de municipios es sentir simbólicamente una frontera, que los instalados en la capitales provinciales dicen una y otra vez sin percatarse, que, todos somos Cuba y lo que vale es el talento, la obra del ser humano, no importa si es de La Habana, Santiago o Holguín. 

El policía, de la película Conducta, dice al padre y la hija orientales, en una confesión alumbradora: Yo soy de Contramaestre, en abierta alusión a su cartas legales. Lo único que justifica su permanencia en La Habana es el trabajo que hace, de lo contrario sería uno como ellos. En otras palabras, reproduce el trauma de la territorialidad excluyente como una forma de decirle, yo soy igual que ustedes, no puedo hacer nada.

Lo mismo sucedió a un escritor cercano, que en un programa de la televisión nacional, al presentarlo, lo identificaron como el autor de municipios fulano de tal, ante lo que replicó, de Contramaestre, yo soy de Contramaestre. Lo dijo con la dignidad cultural que implica sentir, pensar y hacer desde un lugar, que otros cómodamente se complacen en ignorar desde sus sillas destinales.  Hay otros ejemplos que podrían hacer bien larga esta página, pero prefiero  que usted los piense y comparta aquí. Ayudarán a entender una complejidad que nos toca de cerca.

Las fronteras simbólicas, en términos culturales, condicionan discursos corales, repetidos una y otra vez hasta convertirse en normales para los que lo construyen y anormales para las víctimas, que sienten la marginación escondida bajo esas frases acuñadas, que uno de los Lineamientos del VI Congreso del Partido llamó a erradicar de nuestras prácticas cotidianas.

La Revolución digital ha llegado a Cuba, gracias a sus bondades esas fronteras comienzan a ser borradas, pues en fracciones de segundos, al conectarnos, somos ciudadanos globales y la provincia es relegada, entonces todos somos iguales culturalmente hablando. Desde afuera nos leen como una imagen insular integrada, con sus matices, lógico, pero no interesa lo geográfico particular, interesa lo que se dice y su alcance.

¿Por qué no aspirar a borrar esas categorías excluyentes del discurso coral en Cuba? Creo que es posible, pues si el ser humano hace una obra edificadora desde la Sierra Maestra, por citar un ejemplo, lo correcto es que los medios lo presenten como el cubano fulano de tal, que ha llegado desde tal lugar con un aporte valioso. No hacerlo desde la forma poco constructiva que deja al sujeto identitario de municipios anulado cuando le dicen: es un creador de municipios. Lo digno es enaltecerlo, sin acudir a la variable geográfica.

Yo me pregunto entonces: ¿Ayudará Internet en Cuba a borrar esas fronteras simbólicas marginantes? Ya arriesgué mi criterio aquí, ahora espero el suyo.

jueves, 27 de febrero de 2014

Estar en Santiago de Cuba

 

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Estar en Santiago es sufrir el intenso calor que destilan sus calles. Bajar Enramadas y subirla es una de las mejores opciones para el que viene de un pueblo cercano. Proliferan timbiriches por doquier, pregones, frutas que llaman del Caney, en fin, todo lo inimaginable para un ojo poco entrenado en la cotidianidad del santiaguero.

En una esquina, algo llamó mi atención, un mercado de mascotas y accesorios: perros, periquitos, ratones blancos, pececitos de colores, gallos finos, gallinas, palomas, comida, nidos, medicinas, bozales, cadenas, sogas, todo a precios inalcanzables para el bolsillo obrero. Un pastor alemán y un pastor belga me arrancaron lágrimas, no llegaban a dos meses de nacido y su precio dolía verlo en aquella tablilla: $40 CUC y $45 CUC respectivamente. Dormían en jaulas tristes y miraban al viajero con ganas de irse a casa y tener comida y cariño a montones.

No pude resistir aquella imagen, por  lo que me volví a la calle desconsolado. Nuevamente los timbiriches llovían con su peculiar manera de pregonar. El calor   era insoportable. Mi esposa tenía dolor de cabeza. La invité al Mamá Inés para sorprenderla con buen café y trato a prueba de oficio, sin embargo había una sola oferta, de muy mala calidad por cierto, alguien se encargó previamente de endulzarlo antes de servirlo. Dije a mi esposa, no era así, he venido otras veces, no tengo razones para explicarlo. Ella me dijo, no importa, estamos acostumbrados a que nos traten de esa forma. No te mortifiques, fue su sentencia final.

Decepcionado nos fuimos a la calle de nuevo, el calor estaba en su punto. Plaza de Marte nos miraba con su gorro frigio y sus banderas. Los fanáticos no hablaban de Santiago en la pelota. El cielo tenía una capota gris, amenazaba lluvia. La fuente del parque Abel Santamaría reclamó mi presencia. Me hice varias fotos con ella a la espalda, me hacía recordar el carnaval universitario que siempre celebrábamos aquí. Obligué a mi esposa a tomarse algunas, sería uno de los gratos recuerdos de nuestro paso por Santiago de Cuba.

Fue un día de intenso calor,  pero no fue una barrera para captar con el lente de la cámara imágenes, que hoy Caracol de agua comparte con sus amigos del mundo. Al agotarse las baterías, no quedó más remedido que irnos a la Terminal de Calle 4 y montar esos camiones que nos hacen sentir desriñonados al llegar a nuestro destino. 
 

martes, 25 de febrero de 2014

¿Por qué Conducta acude a una metáfora gerontológica en la Cuba de hoy?

 
¿Por qué una película como Conducta tiene que acudir a una metáfora gerontológica para explicar los desaciertos de la educación cubana en los últimos años?
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

He visto la película cubana Conducta y no he podido evitar las reflexiones que siguen. Presentar la continuidad generacional entre maestra, en edad de jubilación, y joven  que hereda sus mejores enseñanzas, para seguir la obra de perceptor en un aula de primaria en Cuba hoy, es una buena ecuación que debe aprenderse por todos los involucrados en la obra de infinito amor que se llama: instruir y educar.

Sin embargo, me parece que sería lógico también pensar que maestros jóvenes, de una probada calidad pedagógica y moral, lo dieron todo en el ejercicio noble de su magisterio (graduados de principios de los 90, siglo XX), incluso, mucho mejor que otros de experiencia acumulada e informaciones vitales que muchas veces funcionaron y todavía funcionan como barreras para el libre desenvolvimiento de las capacidades de un bisoño.

¿Qué sucedió con esos adalides de la pedagogía? ¿Por qué tuvieron que irse a otras profesiones u oficios? ¿Por qué una película como Conducta tiene que acudir a una metáfora gerontológica para explicar los desaciertos de la educación cubana en los últimos años?

En lo personal no me sorprendió la historia de la maestra de Chala, pues yo hacía eso mismo con 24 años. Mi condición de profesor guía y los sentidos altruistas dados a mi profesión, me  llevaron a crear una Sociedad Cultural, en tiempos donde importaba más una muda de ropa, un perfume, un jabón, que comprar libros y  educar a los jóvenes.

Mi casa se llenaba, varias veces a la semana, con adolescentes entre 12 y 14 años; los inicié en el culto a José Martí. Recuerdo que cuando nadie hablaba en este país de Escuelas Martianas, a golpe de amor, fuimos la primera de Santiago de Cuba en obtener tal condición. Eso ocurrió en 1998. Mi obra pedagógica fue reconocida en la nación, pues recibí el Premio Especial del Ministro de Educación. Fui el segundo pedagogo de la ciudad donde vivo en recibir tal reconocimiento.

Luego dirigí durante mucho tiempo un departamento docente; de mis 29 trabajadores, 25 tenían más de 30 años de experiencia, sin embargo, en honor a la verdad aprendieron de la sabia que nutría mi vida, y no lo digo con vanidades de falso Quijote, sino porque en verdad creía que un aula era una extensión de mi casa. Por eso compartí muchas veces el plato de comida con Yuri, un muchacho que llevaba con dolor en la mirada la ausencia de sus padres que, en edad temprana, se suicidaron. Muchas veces robó para comer y comprar zapatos, pero siempre iba a confesarse conmigo, me ponía en situaciones límites; mi instinto pedagógico me decía que trabajara con él, así lo hice. Hoy Yuri tiene dos hijos y es profesor. Me llama padre y siento orgullo cuando lo hace.

Así me sucedió con Damiani, un músico en potencia, que en la Sociedad Cultural encontró un modo de realizarse, ser útil y además querido, su rendimiento académico no era bueno al principio, pero al entrar en aquella academia platónica donde usábamos el juramento de los tres mosqueteros: UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO, cambió al extremo de convertirse en uno de los mejores alumnos de su año. No pudo cumplir el sueño de la música, porque un cáncer maldito segó su vida sin haber llegado siquiera los 20 años.

Pedrito quería ser químico, por eso se aventuraba en extraños experimentos, tras los enormes bifocales que protegían sus ojos enfermos. Los Escriba y Lea que hacíamos  dos veces a la semana, en mi casa, fueron para él, una oportunidad para adquirir una formación humanista que lo separó del guerrero que habitaba su comportamiento. Su defecto era usado por algunos para burlarse de él, Pedrito resolvía aquello a golpe limpio; la Sociedad cultural le enseñó que el conocimiento liberaba a la persona de las cadenas de la violencia. Pedrito creció lejos de la madre y el padre, por eso me confesaba sus tristezas y me abrazaba como a un padre bueno. Él fue uno de los responsables de que comenzaran a llamarme Apóstol, y eso me llenaba de orgullo, porque me emparentaba con José Martí. Pedrito es hoy un profesional respetado de la pedagogía en la vocacional de Santiago de Cuba. El Día de los Padres, mi cumpleaños o el año nuevo, son fechas que no olvida para visitarme junto a su chico, al que intenta dar lecciones como aquellas que yo usaba con él.

Galardi fue una de las rarezas de la Sociedad cultural creada, tenía alma de líder, pues con 12 años leía El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y confesaba que su escritor favorito era Balzac, del que leyó la inmensa colección que tengo en casa.  No puedo olvidar que fue nominado a las elecciones de su escuela y tuvo que hacer una autobiografía, en la misma dijo que su tiempo libre lo empleaba en leer libros de Balzac. Los profesores viejos me decían que volvería locos a aquellos chicos, pues estaba metiendo en su cabeza obras que no se correspondían con su edad. Galardi perdió a la madre tempranamente. No me quedó otra salida que donarle todos los libros que quiso leer, ese fue su refugio, y creo que gracias a esa cultura humanista que construyó, escogió sabiamente el futuro que se correspondía con su inteligencia. Hoy es un hombre de bien y ejerce una carrera relacionada con el turismo en Holguín.

Por razones de espacio, no puedo contar aquí la historia de los chicos y chicas que pasaron por mi Sociedad Cultural y hoy son personas de bien, aunque algunos ya no están como Damiani. La película Conducta, de Ernesto Daranas Serrano, ha traído de regreso a los Chalas de mi vida: YURI, PEDRITO, DAMIANIS Y GALARDI…

Es prudente preguntarse entonces: ¿Los cambios de fondo que reclaman los tiempos serán llevados adelante por los viejos, o pertenece a los jóvenes hacerlo? Al menos Conducta sugiere abiertamente la continuidad generacional, al señalar a la maestra joven como heredera de la pedagogía de la información vital de los educandos. La vieja puede retirarse, pero su obra quedará en esa bisoña que aprendió, como yo, que la casa de un pedagogo es una extensión del aula.

No tengo respuestas a varias de las preguntas formuladas aquí, pero los lectores de Caracol de agua podrán narrar sus experiencias, y de conjunto presentar las historias de vida de muchos, que, como yo, tuvimos que dejar la profesión, porque nuestro barco hacía agua y no quedó más remedio que probar suerte en otras profesiones donde pudiéramos sentirnos realizados.

sábado, 22 de febrero de 2014

Pakumá, mamá, Cuba y leal amiga


Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Mi Caracol de agua dedica su página de hoy a mi mascota Cuquita, compañera de siete años en una isla del Caribe llamada Cuba, donde la mayoría de los amigos se han ido, otros no están, y algunos seguimos colgados a la utopía de un mundo mejor. A ella, únicamente a ella confieso mis derrumbes,  esperanzas. Por eso tiene varios nombres, obedecen a los estados de ánimo que marcan mis días, lo mismo puede ser Pakumá, Mamá,  Cubiche, Cuba, o Fango. Sirvan estas fotos de homenaje a la más fiel de mis amigas: CUQUITA. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Cazadores y presas

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Soltar un conejo en una pradera cercada, para luego cazarlo, es una metáfora que obliga a pensar en las mínimas posibilidades de escapar que tiene. Son varios cazadores apuntando a un mismo blanco, por tanto, alguno sesgará su vida y anotará una presa más en su repertorio. Huir es la alternativa,  yo diría que correr en zigzag para burlar los disparos, sin embargo, están los perros, capaces de oler cualquier escondrijo y morder hasta matar. Otra variante pudiera ser detenerse y estar dispuesto a ser domesticado, pero también entraña varios peligros: comer en la mano de un cazador nunca será bueno, pues cuando quiera podrá degollarlo para una cena en casa con sus amigos. Lo mejor será no jugar a matarlo. Merece vivir en ese encanto natural llamado libertad. Entretenerse asesinándolo es una vileza que tarde o temprano vuelve al animal contra el hombre. Sus carnes no darán placer alguno al comerlas, las pieles no tendrán belleza. Nada mejor entonces que verlo desde lejos, junto a su familia, llevando la vida soñada por un conejo. 

sábado, 15 de febrero de 2014

Libertad

Al abrirle ventanas y puertas para que se fuera, me observó por un instante, no comprendía el ardid, pronto alzó vuelo, con la certeza de que no volvería a comer migajas en mi mano derecha. 
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Un gorrión acude cada mañana al cuarto de baño donde hago mis necesidades fisiológicas, casi domesticado, cena migajas en mi mano derecha, pero siempre alerta ante los movimientos de mi cuerpo, para  levantar vuelo.

Por esas casualidades de la vida, anoche leí Yugo y estrella, del cubano José Martí. Al despertarme, un verso revoloteaba en mi cabeza: “…en la vida, / Todo el que lleva luz se queda solo… el hombre que al buey sin pena imita, / Buey vuelve a ser (…) / El que la estrella sin temor ciñe, / Como que crea, crece!”

Al levantarme, fui al baño enseguida, el gorrión estaba allí, como siempre, esperando las mieles que tanto le gustaban.  Con Martí en la cabeza cerré puertas y ventanas, el pajarito asustado ante aquella maniobra no esperada, volaba  una y otra vez en busca de luz, pero siempre las paredes recibían su cuerpo.

El corazón le latía con tanta intensidad que casi se  veía por encima de las plumas. Intenté capturarlo, hacerlo un buey manso, pero aquel guerrero iba una y otra vez de un lado a otro, prefería morir antes que perder el sol que tanto amaba. Al abrirle ventanas y puertas, para que se fuera, me observó por un instante, no comprendía el ardid, pronto alzó vuelo, con la certeza de que no volvería a comer migajas en mi mano derecha. 

jueves, 13 de febrero de 2014

Conducta: más rebeldes con lo malo de la sociedad cubana de hoy*

 
Más rebeldes con lo malo que queda en la sociedad cubana de hoy.
Por Ángel del Toro Fonseca. 

Desde mi humilde mirada de comunicador social he percibido hechos de la  Cuba que me vio nacer, que me han marcado para siempre. Unos me han hecho más patriota; otros me han motivado a la rebeldía a la que me dio derecho el país, que mis padres y yo mismo nos ganamos con sudor. Pero hoy, a la luz del filme “Conducta”, me parece que se han conciliado en mí los dos procesos: creo que soy más patriota, por ser participe del mensaje de Ernesto Daranas (su director y guionista), y al mismo tiempo, más rebelde con lo malo que queda en la sociedad cubana de hoy.

Desde la crisis de los años 90 en Cuba aprendí de Cintio Vitier que los odiados “balseros”  eran y siguen siendo nuestros hermanos, primos, amigos, ecobios, correligionarios, soldados de mi escuadra, socios del barrio, parte del grito del jonrón o el nocaut, o competidores fraternales del último pasillo con Pupi  Pedroso.

De la misma manera, la noche del pasado sábado en el cine Belic de mi Contramaestre, los protagonistas de “Conducta”: Chala y su maestra, la madre alcohólica, el casi padre que peleaba perros, unos niños sumamente inteligentes, los holguineros “palestinos” en La Habana, las imágenes de las calles de esa ciudad patrimonial,  tan vieja como tan sabrosa; me hicieron comprender que ninguno de los que vivimos en esta isla podemos desentendernos de la Cuba profunda, esa de los barrios “duros” en donde se bebe alcohol rebajado con agua, en donde la “bolita” hace de las suyas e involucra a niños; pero en donde también nacen seres humanos que aman a las palomas, crecen intercambiando puñetazos con la vida y  cuidan de sus familias sin que nadie se los imponga.

 
 “Conducta” me hizo comprender mejor porque los cubanos que aspiramos a dejar una huella digna en esta nación y en los hijos que procreamos. No podemos desentendernos de esas duras realidades en un país que trabaja duro por salir de los apretones que nos imponen desde afuera e intentamos solucionar errores que, como humanos, cometemos aun.

Dura paradoja, en esa misma sala de cine de Contramaestre, donde se estrenó “Conducta” y mi esposa lloró durante casi una hora, solo estaban unas 30 personas. Dura paradoja, me dije, cuando al abandonar el lugar avisté a decenas de niños en las calles a las 10 de la noche necesitados de un buen consejo, una buena madre o quizás una  maestra de alta calidad humana.

“Conducta” se exhibe en el cine Bélic de Contramaestre toda esta semana. Las impresiones de todo tipo llueven. El reconocimiento de decenas de padres y algunos adolescentes de que el maestro merece un altar ante el cual pidamos no su adoración  divina, sino su renovada salud, es un reclamo necesario.

Como quiera que sea, desde las entrañas de Cuba y a pesar de los pesares, yo apuesto por niños como Chala, para los cuales siempre hay otro chance en cualquier escuela y así puedan reencontrarse con lo más hermoso de la Revolución. Apuesto definitivamente por un país que sigue dispuesto a admirar con devoción a sus maestros.


Publicado originalmente con el título: Conducta: una lección desde las entrañas de Cuba, en http://citaconangel.blogspot.com/2014/02/conducta-una-leccion-desde-las-entranas.html

miércoles, 12 de febrero de 2014

Ha muerto Santiaguito Feliú y seguiremos siendo "revolucionarios incómodos"

«Nunca pasaré de moda, porque nunca estuve de moda», afirmó Feliú durante una entrevista concedida a Juventud Rebelde. Foto: Kaloian Santos Cabrera.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

La noticia me la dijo Paco Miranda, conocido realizador de radio del oriente cubano; fue como a las 9:00 am. Desconcertado busqué Cubadebate para confirmar y allí estaba la nota de Silvio Rodríguez que compartimos, al final de esta página, con los lectores de Caracol de agua.

No puedo olvidar que conocí a su hermano Vicente en el evento de blogueros cubanos en Matanzas, él se acercó y me dijo que le había gustado mucho eso que había dicho yo de “resistir, resistir y seguir intentando lo imposible, que los verdaderos revolucionarios en Cuba
hacen siempre  lo imposible”. En un instante tan doloroso, para Vicente, mi honesto pésame desde Caracol de agua. Un abrazo hondo hermano, se nos ha ido uno de los grandes de la NUEVA TROVA CUBANA.

Santiaguito, siempre aparecerás en mis recuerdos, cantando aquella canción de Gerardo Alfonso, “Son los sueños todavía”, cuando los restos del Che Guevara regresaron a la isla para ser venerados por los revolucionarios del mundo, los que no se fatigan ante lo imposible, o ante los burócratas que quieren romper esos sueños en los que creíste hasta el último minuto de tu vida. Seguiremos siendo “revolucionarios incómodos” como nos enseñaste en tus canciones hermano….Un abrazo en esa otra vida, en la que algún día espero encontrarme contigo.

“Santy

Suena el teléfono a las cuatro de la mañana y pienso que ojalá sea un equivocado. Desde una conciencia adormecida el instinto de conservación lanza ese pensamiento. Si esa llamada no es error ¿qué buena noticia te pueden dar a las cuatro de la mañana? El instinto no traiciona, no miente, viene de un lugar ignoto pero corta como navaja, porque cuando escucho Aurora y después “cuándo fue”, ya la cabeza está en Vicente, que está en Guatemala, en algún accidente de avión o carretera, en un atentado loco.

Pero no es avión ni carretera ni atentado ni Vicente. Es Santiago, el más joven, a quien hace una hora se lo llevó un infarto.

Ayer mismo borré la carpeta donde le puse una selección de fotos de su boda. ¿Por qué llevaba días pensando en él?

Muchas malas palabras se me ocurren. Muchas. “Son tantas, que se atropellan”. (Silvio Rodríguez)


Los invito a ver imágenes de Santiaguito y  a escuchar unas de sus canciones más hermosas en el siguiente enlace: PARA BÁRBARA

lunes, 10 de febrero de 2014

Latidos en lo oscuro (Carlos Miguel Pérez interpreta el corazón de José Martí)

En el cementerio de Remanganagua quedaron las vísceras y el corazón de José Martí. Clic en el siguiente enlace para escuchar audio: Latidos en lo oscuro (Carlos Miguel Pérez interpreta el corazón de José MartÍ)

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

Cerca de la medianoche del 19 de mayo de 1895 llegué a Remanganagua. Sin ceremonia enterraron mi cuerpo. Cuatro días descansé en esta casa. Luego me dejaron aquí, junto a mis compañeras, las vísceras. Mi nueva casa ha recibido pocas atenciones.  26 corazones me acompañan. Nadie sabe sus nombres. Las tumbas no tienen atenciones. Algún día Dios pondrá inteligencia en algún político sensible y tal vez localicen a los familiares. Estaré tranquilo, porque el culto a los muertos honra a los vivos. Clic en el siguiente enlace para escuchar audio: Latidos en lo oscuro (Carlos Miguel Pérez interpreta el corazón de José MartÍ)

jueves, 6 de febrero de 2014

CARACOL DE AGUA COMPITE EN 20MINUTOS.ES DESDE CUBA: VOTA POR ÉL

No dejen de avisar a vuestros amigos y familiares para que también voten, entre todos podemos ganar!!! Sólo tiene que dar clic en este enlace: http://www.20minutos.es/usuarios/registro/ y llenar el formulario que aparece a continuación. luego que te inscribas das clic en el siguiente enlace y vota por CARACOL DE AGUA: http://lablogoteca.20minutos.es/caracol-de-agua-40340/0/
Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu

Me hace mucha ilusión participar en este concurso de la revista digital 20minutos, ya que es considerada un paradigma en el mundo hispano en cuanto a blogs se refiere, quizás uno de los premios mayores que puede recibir un cubano, que reside en Cuba, es ser columnista para la misma. 

Son muchos los amigos del mundo que siguen mi Caracol de agua, aprecio que tengo la barrera del acceso a tiempo completo a Internet, y que lo hago usualmente, siempre que tengo la posibilidad y puedo escribir sobre asuntos relacionados con mi vida en esta isla que tanto venero, a pesar del camino escogido por su pueblo, y con el cual he decidido echar mi suerte.

En este post pido que perdáis 5 minutos, que es lo que se tarda en votar en la página por mi blog y realmente a mi me harán un favor enorme, sé que es verdad que hay que registrarse, pero no se tarda nada. Es una forma de apoyarme desde Cuba o cualquier lugar del mundo, en el trabajo que hago diariamente por vosotros y que os sale gratis, una forma de decirme que estáis aquí, que me apoyan, anímense, y voten, no dejen de avisar a vuestros amigos y familiares para que también voten, entre todos podemos ganar!!! Sólo tiene que dar clic en este enlace: http://www.20minutos.es/usuarios/registro/ y llenar el formulario que aparece a continuación, luego que te inscribas das clic en el siguiente enlace y vota por CARACOL DE AGUA: http://lablogoteca.20minutos.es/caracol-de-agua-40340/0/

Creo que ningún blog cubano compite en este concurso, al menos es lo que he podido constatar las veces que he revisado; así que invito a todos a apoyar mi Caracol de agua y votar por él…..Un abrazo y deséenme suerte en esta competición.

miércoles, 5 de febrero de 2014

A TODOS LOS CONTRAMAESTRENSES: HOY NUESTRO PUEBLO LLEGA A 101 AÑOS

 
El timón de un barco se alza erguido en la plaza del Ferrocarril, recuerda a todos que el 5 de febrero de 1913 surgimos como asentamiento poblacional.
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

Diariamente recorro el pueblo donde vivo, intento captar situaciones, personajes, lugares, sin los que no se puede imaginar nuestra identidad. Hoy mi ciudad, Contramaestre, llega a 101 años y quiero invitarlos a recorrerla guiado por el ojo de Caracol de agua.

El Café cantante es sitio de poetas y trovadores, allí puede encontrarse al bardo Eduard Encina, atento a lo último que acontece en el mundo de la cultura o tallereando a jóvenes aprendices, soñadores de libros futuros.  En la misma mesa surge el Puro, con el afán filosófico y la poesía hermética que florece en sus pensamientos. Lezama carga un pequeño ordenador que sirve a nuestras urgencias cotidianas.

Un poco más allá, el Caracol detiene sus ojos en el Palo de las auras, sitio de viajeros, mercadeos invisibles, tertulias informales de deportes, o sencillamente un lugar para enamorar o descansar, luego de una intensa jornada de trabajo.

Los pasos me llevan hasta el edificio Rodríguez, emblemática obra de nuestra arquitectura local, estar en él, es sentirse en el corazón de Contramaestre.

A Otrebla lo encuentro siempre cargado de pinceles y bebidas espirituosas, haciendo rótulos para ganarse la vida. Me llama ángel, por amar al prójimo y expresar una nobleza no disimulada en el trato que les profeso a personas como él.

Al cruzar la Carretera central, aprecio el ajetreo que bulle en el mercado agropecuario, pregones, precios que suben y bajan, algunos estáticos y envejecidos, los vendedores tras los mostradores, a veces con buen trato, otras casi brutales.

La Terminal con sus camiones para llevarnos al país parecen un río enorme desde el amanecer y hasta bien entrada la noche. Salvan los viajes a Santiago de Cuba, a Bayamo, incluso a La Habana.  Locos famosos, para los lugareños, como Juan, llaman a viajar a Bayamo, o Fuinga que una y otra vez pregona una salida para cualquier lugar de la isla.

El recorrido lleva al Caracol hasta el sitio donde nace el pueblo. El timón de un barco se alza erguido en la plaza del Ferrocarril, recuerda a todos que el 5 de febrero de 1913 surgimos como asentamiento poblacional. El ferrocarril trajo la civilización pudiera decirse, aunque se tienen noticias de emigrantes canarios que nos dieron el San Juan, las procesiones de la Virgen de la Caridad; o los hermanos Garcés, que vinieron desde Bijagüal y crearon las instituciones económicas que  harían de Contramaestre una ciudad de futuro.

Mis pasos terminan en sendos puentes que se miran con singular cariño: el de la Carretera central y el del ferrocarril. ¿Cuántas vivencias asociadas a ambos? ¿Qué majestuosidad se aprecia en el horizonte? ¿Qué bien las chimeneas del central América? ¿Cuántas montañas florecen a lo lejos? 

Contramaestre llega hoy a 101 años de creado y el Caracol los ha llevado de la mano a sus lugares emblemáticos. Espero haberlos complacido, aunque pueden mencionar los que se quedaron y tienen un valor afectivo inolvidable para usted. ¡FELICIDADES A TODOS LOS CONTRAMAESTRENSES POR EL MUNDO!

martes, 4 de febrero de 2014

Esperar en un hospital de Cuba



Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

No pude dormir la noche madrugada del domingo lunes. El dolor de oídos me hacía delirar. Los latidos se repetían. Mi mujer dijo que los tres dolores más intensos que puede soportar un humano son el de parto, el de muela y el de oído. Le dije que este último lo estaba sufriendo en carne propia y no tenía adjetivos suficientes para describirlo. Tomé varios calmantes, rogué a Dios me aliviara, traté de orar, busqué concentración, pero no lograba conseguirlo, me vencían aquellos latigazos.

Por un momento creí que me desmayaba. Lloré como un niño. Ruido de olas nació en lo oscuro y un aluvión de sangre estalló en el oído izquierdo. Manché la sábana. Creía que iba a mejorar después de aquello, pero las cosas empeoraron. Fui al trabajo, soporté una reunión sin tener nada que decir, sólo pensaba en aquel maldito dolor y la sordera que me estaba invadiendo. El cuerpo entumecido no me respondía, quise darle instrucciones de resistir, sin embargo no daba señales de recuperación.  No me quedó otro remedio que sacar un extra de no sé dónde y  tolerar el dolor, incluso consideré culpable al señor catarro.

Mi mujer dijo que debía ir al médico, en casa no resolvería nada. Acepté su consejo y con desgano me vestí. Tomamos un bicitaxi –ciclo de tres ruedas aquí en Cuba-, pagamos $4 (MN). Al llegar, fuimos a cuerpo de guardia, en la consulta de medicina, estudiantes de quinto año, ningún médico de oficio. Expliqué mi cuadro e inmediatamente escribió un atentamente para el Otorrino, según el joven estudiante, estaba de guardia hasta las cuatro, así que no había problemas. Miré el reloj, 2:00 p.m. Subimos al segundo piso. No había ningún alma por aquellos lares, pregunté a una señora que dormía sobre un buró y me dijo que esperara en el salón, el doctor aparecería antes de las cuatro.

No me quedó otra opción que sentarme y mirar las puertas sin pintar en cada consulta, incluso las conté, detuve mis ojos en el techo, sentí mareos ante aquella estética efímera; respiré profundamente. Vi una pesa y quise saber cuántos kilos tenía en mi cuerpo, pero alguien se encargó de decirme que estaba rota. Pasó una hora y nada. Quise saber cuántas consultas estaban programadas los lunes, alguien dijo que  todos los especialistas las tenían planificadas, pero no sabía dónde se encontraban, al parecer hacían otros trabajos más importantes, pensé con ironía no calculada.

Decidimos ir al cuerpo de guardia para pedirle ayuda a una doctora amiga, pues el oído izquierdo me tenía loco con sus latidos subterráneos. Debía estar por alguna sala, prometió encontrarlo y mandarlo lo más rápido posible.

Regresamos al salón. 3:30 p.m. Lo mejor es irnos, dije a mi mujer, debes tener calma, no puedes sin que te vea el especialista, fueron sus palabras. Cuando el reloj marcaba las 3:55 p.m apareció un negro enorme por el pasillo y preguntó por el paciente del dolor de oído. Traía un bolso cargado de viandas y carne. Me atendió en tres minutos, indicó cinco goticas de aceite de cocina tres veces al día y debía regresar el viernes a las 9:30 a.m para un lavado. Enseguida recogió y nos despidió sin cortesía ninguna. Ya en la calle, pensé: ¿el proceder clínico usado en mi caso era correcto?, o ¿a este hombre lo que más le importaba era irse temprano?. Ya en casa, mis oídos fueron untados con aceite de soya; rogué a Dios ocurriera algún milagro y evitara un efecto colateral.




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