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viernes, 21 de octubre de 2022

OTRA VEZ MALANDROS


Por Arnoldo Fernández Verdecia. 

Cuando la madrugada era un hecho, hoy 22 de octubre,  casi a la misma hora del día 20, chiflidos, el sonido de una tabla al caer y yo escondido en un lugar estratégico donde nadie podía verme.

Un descuido mío al moverme  permitió darse cuenta a uno de los malandros de mi presencia;  sabía que había observado completamente su rostro, su corpulencia; entonces salió como si nada del corredor de la casa vecina, donde por cierto no había nadie,  y se perdió en la oscuridad.

A través de nuevos chiflidos el aviso a los que no pude ver.  Lo que tenían previsto hacer no era posible: el hombre está en guardia, ese era el mensaje.  

Todas las instituciones que llevan cuerpo de protección en mí calle, mudas, como si  nadie estuviera en ellas. Un buen amigo que me acompañaba desde otra ubicación me dijo: -cierran todo y se duermen totalmente, por eso nunca ven, ni sienten nada. Recorrimos la calle hasta la misma Carretera Central y era cierto, ningún alma visible.

Regresamos y numerosos gallos competían alegres en buena lid,  entonando cantos al amanecer.

miércoles, 18 de mayo de 2022

LOS MECENAS OLVIDADOS DE LA REVISTA ORÍGENES: JOSÉ RODRÍGUEZ FEO Y FEDERICO FERNÁNDEZ CASAS (Artículo)


Por Arnoldo Fernández Verdecia

Nos encontramos en un lugar donde historia, imaginación, familia y el afecto de un tío, se unieron a un sobrino, para dar lugar a una de las aventuras intelectuales, más importantes del mundo de habla hispana en la primera mitad del siglo XX. 

El poeta César López, en visita oficial a la Feria Internacional del Libro, en su versión de Contramaestre, año 2006, mientras compartíamos un guarapo en el corredor de esta casa, sorprendido por el valor patrimonial de la misma y lo bien que se conservaba, nos dijo que de aquí salió el financiamiento de la mayoría de los números de la revista literaria Orígenes. 

Víctor Fowler, reconocido ensayista de nuestras letras, animado por aquella confesión, nos propuso utilizar el simbolismo del lugar y hacer algo trascendente en nombre de la literatura y la historia. No muy lejos de aquí, dijo, sucedió la muerte y el primer entierro de José Martí.  Lo tienen todo para construir un evento sobre dos de las raíces fundacionales de nuestra poesía: una, la del precursor del Modernismo, la otra, la de nuestro más elevado miembro del barroquismo. 

Por esos azares de la vida, César López me obsequió un cuaderno de José Rodríguez Feo titulado: “Mi correspondencia con Lezama Lima”,  publicado en 1989 y leyó, en palabra pausada y respiración trabajosa, algunas ideas del texto con el que inició aquel momento confesional, testimonial pudiera decirse, donde reveló la paternidad económica de la revista Orígenes, durante 10 años, de los 13 de duración de la misma, recogida en 23 libros, devenidos patrimonio de la nación cubana y, porque no, del orbe hispanohablante. Feo rememora la primera misiva que escribiera a Lezama, un domingo de 1945 desde el central América, entonces propiedad de la familia Fernández Casas, uno de cuyos miembros era mi madre. La titula Primera carta de un joven burgués:  

“Al releerla hoy, descubro en ella como una prefiguración de aspiraciones futuras. Para un joven de 25 años de la alta burguesía, aquellos días pasados en el campo no podían ser sino sumamente agradables, al igual que la maravillosa vista del ingenio moliendo la caña cortada por obreros que trabajaban día y noche. Hasta el juego de pelota entre los muchachos del pueblecito de Contramaestre y la novena del central Vertientes tiene su final encantador al batear un negro más grande que un caballo el home rum de la victoria. El pasaje muestra fielmente la condición social del joven que un año antes, con el dinero que le proporcionaba el sudor de aquellos trabajadores, fundó, junto a Lezama Lima, la revista Orígenes.

Animados por aquellas revelaciones; en octubre de 2009, un movimiento de entusiastas soñadores nos unimos en torno a Eduard Encina y fraguamos lo que llamamos, y así ha durado hasta nuestros días, Jornada Literaria Orígenes, con un propósito bien concreto, según palabras de Encina, en entrevista que tuve la lucidez de hacerle el 7 de octubre de 2009 y hoy es referente ineludible de aquel parto seminal: 

la posibilidad del encuentro y el diálogo en una zona del país que se ha querido signar como interior, periferia, área verde y otros apelativos que van en detrimento de nuestro orgullo como ser oriental, no solamente escenario de lucha armada, sino parte imprescindible de la producción de pensamiento y cultura, recuérdese solamente a Heredia, Boti, Poveda y Soler Puig

Sobre ese tío de Rodríguez Feo, llamado Federico Fernández Casas (Fico), muy poco se ha escrito, es completamente un desconocido para las personas nacidas posterior a 1959 en lo que se llamó Regional Palma primero y después, año 1976, municipio de Contramaestre.  

Fico nació en Santiago de Cuba el 25 de diciembre de 1890, hijo de Federico Fernández Rosillo y América Casas. Tuvo siete hermanos: Ángeles, Carolina, Marina, África, Enriqueta, Dora y Bebí. Federico Fernández Casas formó una familia con Lolita Hechavarría Pezuela. Tuvieron tres hijos, dos hembras: Gladys, Cecilia y uno varón, Alberto. 

Sobre el coloso azucarero, debe su nombre a la madre de Fico, así lo quiso el padre, al inaugurarlo en 1914, aunque algunas fuentes lo ubican en 1913. Otras, señalan que su construcción inició en 1903, concluyó en 1913 y comenzó a moler en 1914. Algunas ubican la construcción del central en 1910. Un hecho, evidentemente claro, en el que coinciden todas las fuentes: inició la molienda en 1914, año que su dueño consideró fundacional de la naciente industria azucarera.    

Durante la crisis del 20, el padre de Fico perdió el control del central América y el mismo pasó a ser propiedad de la West Indies Sugar Company y esta tampoco pudo conservarlo como parte de su patrimonio, siendo controlado a partir de ese momento por el The National City Bank. En 1922, la Sugar States of Oriente, se hizo con el control de la mayoría de las acciones y se convirtió en su nuevo dueño, que logró mantenerlo a flote hasta 1925, año en que, tras un peleado juicio, el Tribunal Supremo de Justicia, falló a favor de la familia Fernández Casas, que a partir de ese momento no perdería más su titularidad hasta 1959.  Federico Fernández Rosillo había viajado a Madrid, por cuestiones de familia, donde lo sorprende la muerte a finales de la década del 20. 

El América fue el número 83 que se construyó en el país; molía 232 000 @ diarias de caña. Poseía el 11no lugar en el llamado Retorno de Inversión (RI) más alto de toda Cuba. Dio empleo a 2475 trabajadores en tiempo de zafra. Disponía de 112 caballerías de tierra. En 1958 tenía un capital de más de un millón de dólares.  Gestionaron el mismo en asociación, Federico como presidente, sus hermanas Carolina, Marina Fernández Casas como vicepresidentes, junto al hijo de Fico, Alberto Fernández Hechavarría. 

A Fico se le ha etiquetado como un próspero magnate azucarero, con grandes intereses en la política, miembro del Partido Revolucionario Auténtico y luego integrante de las filas del Partido del Pueblo Ortodoxo. Por el primero de ellos llegó al cargo de senador de la República representando a Contramaestre, poblado perteneciente al Término Municipal de Jiguaní hasta 1959. También ha sido fuertemente criticado por la historiografía del movimiento obrero por oponerse al Diferencial Azucarero. Son muy conocidas las dos visitas que realizó a esta casa el líder del Partido del Pueblo Ortodoxo, Eduardo Chibás, para razonar públicamente con Fico sobre las ventajas del Diferencial. Según consta en documentos, en la segunda visita, en el batey del América, se organizó un mitin de protesta por la posición de Fico, integrado por la Federación Agraria de Oriente, la Federación Estudiantil Universitaria y la Confederación Campesina de Cuba. Duró más de 2 horas y Fico nunca salió personalmente a darle respuesta. Según el refranero popular, el comportamiento político de Fico fue objeto de choteo, pues la gente solía decir, luego de enterarse de las dos visitas de Chibás: Si con Grau usted rompió a los dos meses, con Chibás romperá al mes.

Sin embargo, Federico Fernández Casas tenía una de las mejores bibliotecas de la antigua provincia de Oriente; hombre de una solida formación humanista, lector de la poesía del Siglo de Oro español, de José Martí, un enciclopedista convencido. En sus estantes tenía todos los tomos de El Tesoro de la Juventud y numerosos diccionarios. Era un apasionado de la Historia Universal y de Cuba. Benefactor de los Congresos de Historia y mecenas del Premio Nacional de Historia que se otorgaba cada año en la República de Cuba. Era un filántropo de la flora y la fauna. Responsable, junto a su madre América, de la edificación de la iglesia La sagrada familia de Contramaestre, incluso por muchos años pagó los honorarios de cada uno de los párrocos que pasaron por la misma. En la primera misa, al aire libre, el día que se puso la primera piedra, allí estuvo. El 5 de mayo de 1942 fue terminado el templo y la mayoría de los obreros del central América, finalmente tuvieron un sitio para su fe religiosa.  Fico fue uno de los principales contribuyentes del Casino Hispano Cubano, donde se reunía la colonia de emigrantes españoles de estas tierras.  Uno de sus chóferes fue Miguel Matamoros, el padre del Son cubano, que residió en la primera planta de lo que fuera esta casa durante tres años. Es muy conocida la anécdota de uno de los viajes a Santiago de Cuba que realizaron ambos y el permiso que Miguel le pidió para bajarse en un comercio a comprar un disco; al regreso, Fico quiso verlo, al descubrir a sus protagonistas, la sorpresa fue grande. Le dijo a Miguel que pagaría todos sus honorarios, y que se dedicara definitivamente a la música. En el cementerio de Maffo construyó una bóveda, para enterrar los restos mortales de los trabajadores del ingenio. A la presión de Fico, en las altas instancias del Gobierno de la República, durante la gestión de Gerardo Machaco, se debe el paso de la Carretera Central por Contramaestre, apenas a unos metros del central América.  Gracias a su nieto John F Smithies Fernández, llegó a mis manos una foto de Fico montando su caballo Príncipe, frente a lo que fue esta casona señorial en tiempos de bonanza, acontecidos entre 1926-1958. Sobreviven aún, muchas de las palmas que sembró desde la Carretera central hasta el ingenio, donde según muchos de sus trabajadores, grabó en mayúsculas los apellidos de la familia Fernández Casas. Aun quedan huellas de lo que fue el comedor de Fico, algunas losetas originales del piso, pero todo lo demás ha sido modificado totalmente. Era muy famosa su vajilla, donde había porcela de Sévres, que hoy se desconoce su actual paradero.  De manera que podemos afirmar que Fico era un hombre de una cultura refinada, donde predominaba el culto a lo bello, a la lectura, a la religiosidad católica. A ello se unía un desarrollado instinto y conocimientos para los negocios; sabía gestionar sus capitales junto a la familia, para generar riquezas. Era un auténtico hombre de negocios.

Por eso no me sorprende la confesión de José Rodríguez Feo al hablar de su tío en 1989 cuando escribe: 

 se me ocurre pensar que ese joven que ansiaba regresar a Santiago de Cuba para leer una revista literaria no presentía los obstáculos con que tropezaría de insistir en llevar la vida que se había trazado. ¿Sin embargo, su familia o más bien el jefe de la familia, ese tío que se pasaba todo el tiempo hablando de negocios-, no le había advertido que invertir dinero en revistas literarias era un despilfarro? ¿Qué leer a Santayana y a Dilthey significaba una pérdida de ese tiempo precioso que debía emplear en acrecentar su fortuna personal? ¿No se percataba de que su afición al arte y la literatura no rendía dividendos? Por otro lado, quizá el joven ya había comprendido que su suerte estaba echada y que era preferible, y hasta más sensato, enviarle una caja de tabacos de las mejores vegas de Bayamo a su amigo el poeta en La Habana y persistir en la búsqueda del misterioso caracol que aún no había encontrado.

No le advirtió nunca a Rodríguez Feo, porque Fico, por su formación y buen gusto, admiró todo lo que aquel joven fue capaz de realizar, al comandar una revista durante 10 años y convertirla, junto a José Lezama Lima, en una de las mejores de la lengua española. Federico Fernández Casas, merece ser reverenciado, porque de haberse vuelto inquisitorial en la administración de los bienes de la familia, quizás Orígenes no hubiera pasado de su primera edición. Aquí en América, nació Orígenes. Aquí Rodríguez Feo leyó el primer número de la revista ya impreso. Aquí soñó en grande un mundo literario que su tío acompañó sin preguntarle nunca en qué invertía su dinero. José Rodríguez Feo murió el miércoles 22 de diciembre de 1993 en La Habana, tras sufrir una larga enfermedad que minó su salud.  Había cumplido 73 años. Ya había iniciado los preparativos para celebrar en 1994 los 50 años de Orígenes.  El poeta Pablo Armando Fernández, tras conocer la noticia de su muerte, escribió: Ha muerto el último mecenas. Con el concluye uno de los mayores esfuerzos por universalizar la cultura cubana.

En 1959, luego de ser nacionalizado el central América, Federico Fernández Casas emigró a Madrid, España, donde vivió 15 años. Murió el 27 de julio de 1974. Ofelia, una de sus nietas, residente en los Estados Unidos, intercambió  durante muchos años, por correo postal y luego por email, con el párroco de la iglesia La sagrada familia de Contramaestre, Rafael Couso. Según Ofelia, Fico nunca pudo superar la pérdida de aquel lugar donde construyó una familia, tuvo amigos, salvó el negocio de su padre y lo hizo prosperar hasta convertirlo en orgullo de toda su descendencia. Por esas grandes ironías de la historia, un puñado de jóvenes, décadas después, octubre de 2009, en lo que fuera la casa de aquella familia, fraguó la reencarnación del espíritu de Rodríguez Feo y Fico, para impulsar un nuevo Orígenes que ya superó los trece años que duró su padre tutelar. 

Casa de Don Fico Fernández Casas, 18 de mayo de 2022

sábado, 29 de diciembre de 2018

Fin de año con cochinos inalcanzables




A todas las personas buenas del mundo: ¡FELICIDADES!

Por Arnoldo Fernández Verdecia.

Temprano recorrí la ciudad donde vivo, Contramaestre es su nombre, para los que no saben; pueblo de oriente, a una hora y media de Santiago de Cuba en guagua.

En su avenida principal, una Feria desde la misma Carretera Central, hasta el Cruce del Ferrocarril. Ventas variadas. Un mar de personas arrastran bolsos  y javas a su paso;  lo mismo ñame, plátano, yuca, boniato, lechugas, tomates, coles, rábanos, berro, especias múltiples, carnes de ovejo, cochino, pavo, pollo; todo parece tan normal, pero al preguntar los precios, uno se escandaliza; se aprieta los bolsillos y suspira; pero el fin de año ahí, al cantío del gallo, así que comprar es lo primero, después, veremos cómo se arregla enero de 2019.

Casi llegando al Crucero del Ferrocarril, una “Expo-venta espontánea de  Cochinos hermosos”; duele verlos así, tan ingenuos ante su muerte cercana; metidos en sacos, amarrados a sogas duras, o sobre carretas exóticas.  Los vendedores desesperados pregonan, casi arrastran a comprarlos; pero no todos podemos darnos un festín así, porque la cosa está dura y hay que pensar en mañana;  nada de dos o tres mil pesos por ejemplar;  eso lo dejamos al que puede.  

2019 ya toca a la puerta, es un niño que viene sobre un burrillo, o monta una cigüeña.  No importa el medio, lo importante es el AMOR, si lo invocamos con fe estará siempre; por eso abrazo a todos y comparto la paloma y el caracol, incluso con los dominados por la ira, la venganza, la envidia y la soberbia;  no les guardo rencor; al contrario,  sus acciones ayudan a  buscar otros caminos para seguir haciendo el bien.

Finalmente, el blog Caracol de agua agradece a las personas de buena fe, que en las buenas y malas, nos han seguido incondicionalmente. Gracias por confiar en nuestros  contenidos.  

El Caracol es la casa de los cubanos de buena voluntad; esos que José Martí llamó hermanos y los llamó a hacer la República nueva, “con todos y para el bien de todos”. Y como dijo el “Apóstol”, en carta a Antonio Maceo: “Toda la fama del mundo cabe en un grano de maíz”.

Aquí podrán encontrarme siempre, haciendo la PATRIA, no importa el destino. “¡Vengo del sol y al sol voy; / Soy el amor: soy el verso”! ¡FELICIDADES EN 2019! El AMOR premia a los que perseveran. GLORIA A DIOS.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Solo es un perro negro en la calle




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

De lejos parecía dormido. La Carretera central a su lado. Era negro con pintas amarillas. Temí lo peor. Al acercarme, un hilo de sangre salía de su boca y bañaba el alcantarillado. Con tristeza tomé la foto que su perdido dueño debió hacer. Lo observé muchas veces; yacía allí, sin nombre; nada  que hablara de su identidad perruna. ¿Dónde andaría su anónima familia? ¿Dónde el niño que cada tarde acariciaba su cabello? Su peor desgracia fue ser perro y tener que salir a la calle a luchar comidas hasta que llegara la noche y pudiera comer alguna sobra; si es que sus dueños dejaban algo. ¡Qué bestiales nos hemos vuelto! A algunos les cuesta mucho compartir  un plato de comida con su mascota. Huesos cuando hay y basta. Quizás un trozo de yuca dura, o restos de arroz en salsa. ¡Qué monstruos somos! Mira que tener un animal de compañía en casa y no ser capaces de compartir una posta de carne, un trago de leche, o un pedazo de pescado. Tristeza da saber  a un pueblo tan egoísta. Las necesidades nos han vuelto más animales que los mismos animales. Por eso resulta tan normal, -lo que para otros es anormal-, hacer colas para rabos, patas, vísceras y costillas desguarnecidas, venidas en tractores del lomerío cercano cada sábado; sin higiene alguna. Antes nuestras mascotas disfrutaban con ese despojo;  ahora nosotros hasta golpeamos si alguien se cuela. Allí, las palabras duras, los ojos torcidos ante los sacos de yute que se pierden en la llanura asfaltada sin explicación razonable. ¿En qué bestia hemos mutado? El perro negro con sus pintas amarillas allí; desde su mudez terrible me habló. Un espeso sol sobre mí. No es noticia la muerte. A nadie importa el autor del asesinato; la reconstrucción de los hechos; total, solo es un perro negro en la calle.

domingo, 7 de mayo de 2017

Las Bici-taxis y sus monstruos




Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com 

Prefiero dos palabras para nombrar un personaje de la vida cotidiana que ha convertido una bicicleta en un triciclo  para transportar dos pasajeros a bordo. Es un taxi de pasaje, con la diferencia de que el motor es el propio ser humano, que asume pedalear para ponerlo en movimiento.  Pero no haré aquí la historia del triciclo en Cuba,  hoy quiero llamar la atención sobre el “humano” que lo conduce en Contramaestre, un pueblo de provincias, en el oriente de la isla, en el tramo del Edificio Rodríguez al Hospital Orlando Pantoja Tamayo; tan sólo un kilómetro de distancia.  ¿Qué sucede en ese itinerario?

La persona que tiene a alguien de la familia ingresado en el Orlando Pantoja y debe recorrer ida y vuelta seis veces al día, para llevarle desayuno, almuerzo y comida, a sus allegados, ¿cuánto gasta? Alarmente la cifra: 18 pesos en moneda nacional (m.n), si cuesta sólo 3 m.n. Imagine usted el gasto del personal de salud, que debe viajar diariamente a la citada instalación  hospitalaria. Todavía el transporte público no cubre la demanda de personas que  acuden allí;  así que en esos horarios muertos del día, el conductor de la bici-taxi (bicitaxeros), fija un precio de partida,  $3 m.n; ahí empieza todo y se aferra a la llamada oferta y demanda, así que lo mismo puede pedir $5, que $10; en el primero de los casos serían $25 al día, en el segundo $30. ¿Qué bolsillo aguanta eso?

Pero lo mas complejo de todo, es que las personas a veces con ingenuidad creen que cuesta $2, porque es sólo un kilómetro y no hay elevaciones, ni tramos difíciles; además transitan por la Carretera Central, una propiedad social del pueblo;  así que lo abordan en cualquier lugar;  al llegar al destino, el conductor con voz grotesca dice: “Son $5 m.n”;  la impotencia se apodera del pasajero;  pero si no tiene a nadie para proteger sus derechos, qué puede hacer; pues darle el precio y enojarse por el estado actual de las cosas.

En lo personal lo viví  en carne propia durante una semana y asumo  que  no hay bolsillo que aguante. Uno de esos siete días abordé una bici-taxi, apenas a medio kilómetro del Hospital;  al llegar, el tipo me dijo, “son $3 m.n”, me indigné porque no podía costar eso;  el cubano de a pie se despertó en mi y le dije: “Te doy 2 m.n;  no más”, la respuesta del bicitaxero fue letal: “Si fuera más dinero; habría sangre hoy aquí;  pero no me caeré por un peso”.  Me puse en guardia enseguida, por si las cosas;  pero el tipo salió como un bólido, pedaleando su oferta y demanda, esa que martilla día por día al pueblo y lo único que le importa es romperle los bolsillos. Imagine usted si me hubiera pedido 20 m.n, que a veces durante la noche lo exigen, y yo hubiera reaccionado como lo hice; entonces no podría escribir esta historia y la sangre estaría llegando al río.

jueves, 12 de mayo de 2016

La Iglesia de la Sagrada Familia de Contramaestre



Iglesia de la Sagrada Familia de Contramaestre.

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com   

Una construcción emblemática se levanta a la izquierda de la Carretera Central de occidente a oriente, aquí en Cuba, su nombre: Iglesia de la Sagrada Familia de Contramaestre. ¿Cuándo oficialmente se puso la primera piedra para hacerla? ¿Qué día sucedió? ¿Quiénes la hicieron? ¿Qué pasó el día del momento fundacional?

La primera piedra de la Iglesia de la Sagrada Familia de Contramaestre fue colocada el 24 de mayo de 1942. Ese día se firmó un acta con el nombre y los apellidos de todas las personas distinguidas que se encontraban en el magno acontecimiento; la misma fue enterrada en el lugar que ocupó lo que conocemos hoy como su altar mayor.  

Ese día, a las ocho de la mañana, se congregaron en la Estación del Ferrocarril más de 100 personas que recibieron a Monseñor Fray Valentín Zubizarreta, Arzobispo de Santiago de Cuba,  que inmediatamente se dirigió acompañado por el pueblo hasta el lugar donde se haría la iglesia. Para el acto ceremonial se había construido un altar al aire libre.

El  24 de mayo de 1942  el responsable de la misa fue el arzobispo de Santiago de Cuba. En la misma estaba una representación de la feligresía católica de Contramaestre, entre los que sobresalía Doña América Casas de Fernández, benefactora de la obra, el padre Garro, el padre Arpio y la señorita Gloria Mella Barrios. La concurrencia no cesó de expresar su satisfacción por el momento que convirtió en una realidad la construcción de  la Iglesia, por la que tanto lucharon en las décadas del 20 y el 30 las familias del lugar.

Los encargados de construir el templo fueron el ingeniero señor Sebastián Ravelo y el constructor señor Pellicer.

La Iglesia la Sagrada  Familia de Contramaestre, estará cumpliendo, este 24 de mayo, 74 años; por ella han pasado 15 párrocos, entre los que sobresalen: Florentino García Lomana Gómez, Simón Cayo Casajús, José Conrado Rodríguez Alegre  y Rafael Couso Falcón. A todas las personas que alguna vez pertenecieron a ella, estén donde estén, Caracol de agua los invita  a recordar la fecha mencionada. A los que aman a Contramaestre y su historia, creo que vale la pena darle un lugar en la memoria a un momento tan especial de nuestro pasado republicano. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

Onelito desde Baire gana los XIX Juegos Florales en Santiago de Cuba



"Yo leí como un modo de resistencia cultural. Soy un poeta que vivo al borde de la Carretera Central en Baire".

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeagua@cultstgo.cult.cu


Acaba de terminar la XIX edición de los Juegos Florales en Santiago de Cuba y la noticia corrió como pólvora entre nosotros: Onel Pérez Izaguirre, Onelito el de Baire como le decimos todos, ganó el gran premio del concurso.

Algunos factores incidieron en la decisión del jurado, entre los que sobresalen el acto de leer, su efecto comunicativo, unido a la pasión y calidad del texto. “Nota oficial” fue el poema compartido por Onelito con los presentes y en honor a la verdad, conmovió a todos su manera de hacerlo, esa dignidad que su cuerpo delgado y encerrado en un mutismo tremendo hizo llegar a los presentes. 

Sus palabras a los lectores de Caracol de agua ayudan a entender mejor las razones por las que fue premiado: “La lectura influyó mucho en la decisión del jurado, independientemente de la calidad de los textos;  se midió el efecto que lograran trasmitir las palabras al lector; no solo bastaba para ganar la estructura  del poema, sino la defensa con que se hiciera ese acto de leer. Yo leí como un modo de resistencia cultural. Soy un poeta que vivo al borde de la Carretera Central, como dice Reinaldo García Blanco. Mi manera de resistir, es a través de la palabra”.(Escuchar palabras de Onelito en el siguiente enlace: Leer es un acto de resistencia cultural)

En los XIX Juegos Florales participaron 19 concursantes, de ellos quedaron nueve finalistas. El jurado integrado por reconocidos poetas como José Orpí, Javier L Mora y Rodolfo Tamayo, inclinaron sus votos de forma unánime por Onel Pérez Izaguirre. Caracol de agua felicita a este joven bardo de Baire, con una sugerente personalidad lírica,  que un día cercano seguirá siendo noticia en el mundo de las letras.

martes, 28 de junio de 2011

Mujeres desnudas en las aguas del Encanto

"...existe un conjunto de relatos en la tradición oral que ha alimentado el imaginario popular, desde personas que aseguran haber visto mujeres desnudas que desaparecen en sus aguas..."

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu

Cuentan los abuelos que en las aguas del Encanto viven sirenas que durante la mañana o al atardecer salen a la orilla a peinar sus cabellos al sol, muchas veces sorprendidas por la mirada de campesinos ingenuos que no han podido permanecer en el sitio y huyen despavoridos.

Según algunos historiadores, existe un conjunto de relatos en la tradición oral que ha alimentado el imaginario popular, desde personas que aseguran haber visto mujeres desnudas que desaparecen en sus aguas al percibir la mirada ajena, hasta otros que señalan que el sitio está encantado y debe huirse de sus límites.

Lo cierto es que en sus aguas perecieron muchas personas que trabajaron en la construcción de la Carretera Central de Cuba, (segunda mitad de la década de 1920) y utilizaron las arenas del río como materia prima. La profundidad de las aguas es espeluznante y está por confirmarse algún día la cifra exacta de ahogados en la referida empresa comercial.

En torno a su toponimia, se dice que debe su nombre al magnate azucarero Federico Fernández Rocillo, uno de los visitantes permanentes de esta margen del río Contramaestre, que al ir de excursión los fines de semana solía decir: “Vamos al Encanto”, de manera que se fue creando una especie de consenso alrededor de la frase, compartida por capataces, obreros azucareros y vecinos.

El hijo de Aquilino Fernández, ya fallecido, René, asevera que el lugar se convirtió en espacio de recreación y descanso de muchas de las familias acomodadas del pueblo de Contramaestre: “ese día era inolvidable, Papá estaba encima de nosotros, pues se decía que había caimanes en una de las pozas.

En el Encanto había un espeso bosque y una fauna diversa capaz de impresionar tanto al visitante de ocasión como al asiduo. Árboles de mango, mamoncillo, canistel, marañones y chirimoyas alegraban el paladar de todos, y a la sombra de enormes cedros o algarrobos se almorzaba o merendaba.

Al triunfar la Revolución Cubana, el sitio se convirtió en el escenario ideal para desarrollar el Carnaval Acuático, todos los 23 de junio, víspera de San Juan. Orquestas populares de toda Cuba amenizaban el festejo, unido a juegos de participación como palos ensebados, carreras de cinta y competencias de nado, entre muchos otros. La popular celebración se mantuvo hasta finales de la década de 1980, pues las carencias que trajo el Período Especial condicionaron su desaparición definitiva.

En nuestros días muchas personas recuerdan el Encanto con singular nostalgia, incluso, muchos cuentan a sus hijos los relatos asociados a las sirenas y caimanes que viven en sus aguas y hasta algunos bohemios emprenden la aventura de visitarlo para comprobar por sí mismos lo que narran sus abuelos.

Imágenes utilizada:
1. Mujeres junto al río. Autor: Antonio Gattorno Óleo sobre tela [194x178.5] cm. Propiedad Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana
2.Canistel.
3.Mamoncillo.
4. Chirimolla.


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